ENERGIAS RENOVABLES ¿LA INVENCIÓN DE LA PÓLVORA O SECTOR ESTRATÉGICO?

ENERGIAS RENOVABLES
¿LA INVENCIÓN DE LA PÓLVORA O SECTOR ESTRATÉGICO?

En los años cincuenta cuando se recorrían los campos andaluces se veía, con frecuencia, aerogeneradores de energía eléctrica en los tejados de las casas de las cortijadas y de algunos pueblos a los que, por aquellas fechas, aun no había llegado el suministro eléctrico. Generaban unos cuantos vatios-hora de energía eléctrica y solo cuando soplaba el viento.
Pero basta con retroceder en el tiempo para encontrar en funcionamiento los molinos de viento que aprovechaban la energía de éste, y lo mismo se hacía con las corrientes de agua con otro tipo de molinos. Pequeñas y pequeñísimas centrales hidroeléctricas las hubo en abundancia para aprovechar cualquier caída de un caudal de agua estimable desde cierta altura. El carbón vegetal procedente de la biomasa fue fuente de energía en las cocinas de este país y cisco y picón -mejor si era de hueso de aceituna-, se quemaban en los braseros para calentar las mesas de camilla, un invento de los más importantes de todos los tiempos, que fue durante años la calefacción de los hogares españoles. En los pueblos andaluces, incluso se colocaban, tinajas con agua en los puntos más soleados de los patios para templarla y utilizarla así en el aseo personal.
Es evidente que cuando ciertas mentes privilegiadas hablan de las energías renovables, como si con ello descubrieran la pólvora, caen en un grave error, porque el hombre ha recurrido a este tipo de energía desde tiempo inmemorial. La diferencia con la actualidad está en que el desarrollo científico y tecnológico permite la producción de energías de las llamadas renovables en grandes cantidades, porque así lo demandan las sociedades modernas.
En el campo de los aerogeneradores no se deja de investigar y avanzar en diseños cada día más efectivos y rentables. Se puede poner por ejemplo los más comunes en la actualidad con columnas de 80 metros de altura, equivalente a un edificio de 25 plantas, con palas de 30 metros cuyas puntas pueden girar a velocidad de 300 kilómetros a la hora y estar en funcionamiento hasta con vientos de 80 kilómetros a la hora y con producción de varios megavatios-hora. Uno solo de estos aerogeneradores puede suministrar energía a más de 2.000 familias.
Las plantas generadoras de electricidad por combustión de biomasa consumen millones de toneladas cada año. Queman desde la paja de los cereales, hasta los restos procedentes de las talas de los olivos, pasando por cultivos vegetales hechos exclusivamente para ese fin. Las grandes hidroeléctricas han sido tradicionalmente las principales productoras de energía en nuestro país y en la actualidad ocupan un importante lugar.
Hoy por hoy es preceptivo, por ley, instalar en cualquier vivienda que se construya paneles solares para calentar agua. Y algunas plantas hay que producen energía eléctrica por medio de la energía del sol. Sin olvidar las instalaciones que se les da el nombre de huertas solares, pequeñas bases con paneles. Además, también hay farolas para el alumbrado público que combinan panel solar y acumulador recargable. Incluso se genera energía eléctrica con la combustión de los gases que se generan en vertederos de residuos urbanos y asimilables.
Dicho lo anterior, conviene señalar que, las energías renovables, presentan inconvenientes significativos cuando se trata de generar cantidades en concordancia con la demanda, pues además de requerir inversiones importantes al alcance solo de grandes empresas -entre ellas y en primer lugar las eléctricas-, no siempre es fácil, por su ubicación, conectarlas a las líneas de suministro. Es, además, imprescindible que, tras este tipo de generación, haya otras instalaciones, en general térmicas, que puedan en cualquier momento suministrar energía si así lo demanda el consumo, ya que el aire no sopla siempre para aprovecharlo ni lo hace a la misma velocidad. De hecho en los años secos la capacidad de las hidroeléctricas disminuye y lo mismo puede pasar con la biomasa, y por supuesto el sol no brilla las veinte y cuatro horas del día, ni con la misma intensidad todos los días.
Por otra parte ciertos cráneos privilegiados también ponen pegas a este tipo de instalaciones, que van desde oponerse a la construcción de grandes presas, a la contaminación acústica, a la incidencia en el vuelo de las aves, en los ecosistemas de determinados valles por la incidencia sobre el movimiento del aire y si los aerogeneradores están en el mar por su incidencia en el medio marino, sin olvidar el impacto de los tendidos eléctricos.
España, en la actualidad, consume al año del orden de los 250 gigavatios-hora (un gigavatio-hora equivale a mil millones de vatios-hora) y aproximadamente el cincuenta por ciento de esta energía es de las llamadas renovables. Para tener una idea de la evolución del consumo, en los años cincuenta estaba en el orden de 6 gigavatios-hora, de generación fundamentalmente hidroeléctrica.
Sobre las subvenciones a las renovables y las reducciones de las mismas se han producido numerosas polémicas. Lo cierto es que, según los expertos, desde el año 1998 al 2013 las empresas generadoras de energía renovables han recibido 50.000 millones de euros, a cargo de todos los consumidores de energía, en concepto de subvenciones, para en teoría promocionarlas. Con los reducciones, que han tenido lugar, han perdido principalmente las eólicas y las que más Acciona e Iberdrola. Cierto que en este terreno el avance ha sido espectacular y España es el segundo país de Europa en potencia eólica instalada y muy próxima a Alemania que es la primera. No obstante se debe tener en cuenta que, de mantener el Estado la participación mayoritaria que tenía en este sector -sector estratégico, como en los grandes países europeos-, no hubiese sido ni sería necesario ningún tipo de subvenciones, que es otro motivo de tener España la energía eléctrica más cara de Europa después de Chipre e Irlanda.
Sobre este asunto, sería interesante conocer
la opinión de los consejeros de las eléctricas que fueron antes responsables políticos, al más alto nivel. Tanto en lo que se refiere a la concesión de las autorizaciones para implantar las diferentes instalaciones, como a los criterios para distribuir las subvenciones que pagan los usuarios en cada uno de los recibos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s