ALTURA DE MIRAS Y GOBERNABILIDAD

ALTURA DE MIRAS Y GOBERNABILIDAD

Altura de miras y gobernabilidad es lo que viene pidiendo, en la revista Temas, José Felix Tezanos – director de la misma, en sus editoriales-. Dicha petición, además de denunciar carencias democráticas del momento, señalan e indican desafecciones y distanciamientos políticos de la ciudadanía. Por eso conviene preguntarse sobre lo que debe ser una buena Política (en mayúscula).
Sin duda, anteponer el Bien Común o el Interés General al bien individual y el interés particular, es una exigencia ética de la Política que centra la atención no en las apetencias de poder personal o partidistas sino en los problemas tanto globales como locales, que van desde las fracturas y brechas internacionales y amenazas del cambio climático, las guerras y la carrera de armamentos, hasta la necesidad de justicia y paz, bienestar, trabajo y garantías laborales para las familias, mujeres y hombres; vivienda digna, y servicios públicos de Salud, Educación –con una muy especial atención a los valores solidarios-, Pensiones, Seguridad Ciudadana, y conjunción de libertad e igualdad. En todos estos temas ni vale la retórica ni la egolatría. Y, sin embargo, constatamos un exceso de egoísmo en los liderazgos y marcadas distancias entre el decir y el hacer.
Por eso, tal vez, cuando se frustra la posibilidad de formar Gobierno, y con ello la de aprobar un programa de actuación social, con sus presupuestos, es inevitable que se constate preocupación y perplejidad ciudadana. Ante tal situación, si de verdad se es demócrata, hay que mirar sobre todo y ante todo los intereses del conjunto de toda la Comunidad, es decir, el Bien Común. Pero lo que se dice de los liderazgos lo debemos aplicar también a la propia ciudadanía, incluso en el gobierno o desgobierno de las comunidades familiares. Nos enfrentamos, pues, ante situaciones, problemas, disfunciones y disyuntivas que requieren una atención lo más objetiva posible y lo menos individualista y partidista posible, si de verdad se quiere estabilidad y gobernabilidad en beneficio del conjunto de la Comunidad y del Estado Español, dentro del marco más amplio de la Unión Europea.
Adolecemos, sin duda, de formación cívica, y como advirtiera años ha Ernest Lluch, frente al predominio económico y sus presiones, necesitamos más y más Cultura Política –desde una base ética de compromiso social comunitario-.
Revisar las capacidades de la naturaleza humana, sus hábitos positivos y negativos, y su racionalidad e irracionalidad –a veces- es urgente si se quiere alcanzar un mayor grado de representatividad y que no se llegue a deslegitimar la democracia actual.
En sus lecciones sobre la Política, Aristóteles dedicó su último capítulo a lo que tal vez deba ser lo primero: “La educación de los jóvenes”. Estado ideal no parece que exista. Pero sí hay que mejorar, y mucho, los modos de organización y de conservación de la Democracia.
En consecuencia, a pesar del tiempo que nos separa, también podemos añadir con Aristóteles, en nuestro contexto actual, lo siguiente: “el buen gobernante debe ser bueno y sensato, y… el político ha de ser sensato… Por otra parte… la virtud de un ciudadano digno parece que es el ser capaz de mandar y obedecer bien” (ver Política, libro III, Editorial Gredos, Madrid, 2008, págs. 161-162).

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EL IMPERIO BRITÁNICO Y EL BREXIT

EL IMPERIO BRITÁNICO Y EL BREXIT

Algunos historiados opinan que en Europa, a lo largo de su historia, solo ha habido tres imperios reales. El término grandilocuente de imperio se ha utilizado, con frecuencia, de forma inadecuada. Sirvan de ejemplos desde el imperio romano-germánico, pasando por los imperios napoleónicos o los imperios centrales.
Los únicos tres imperios según estos historiadores han sido el Imperio Romano, el Imperio Español y el Imperio Británico. Los tres creadores y divulgadores de grandes culturas que están muy por encima de las críticas de organizaciones sectarias de oblicuas intenciones basadas en ideas, no siempre bien argumentadas, y por supuesto ajenas al tiempo real.
Al Imperio Romano le dan una existencia de cinco siglos llegando a tener una extensión de 4.400.000 (cuatro millones cuatrocientos mil) kilómetros cuadrados.
Al Imperio Español le dan una existencia de cuatro siglos llegando a tener una extensión de 19.100.000 (diez y nueve millones cien mil) kilómetros cuadrados.
Por último el Imperio Británico al que dan una existencia de algo más de tres siglos, llegando a tener una extensión de 33.700.000 (treinta y tres millones setecientos mil) kilómetros cuadrados.
La caída del Imperio Romano de occidente sumergió a Europa en un periodo de oscurantismo extremo, con un retroceso extraordinario de la civilización europea, así fue toda la Edad Media. Hasta el año 1861 no se formó el Estado italiano actual, como reino, tras innumerables vicisitudes entre las que destaca los intentos de volver a la Roma clásica.
Tras la caída del Imperio Español la metrópoli se mantuvo pero en una profunda situación de decadencia, con una monarquía corrupta, enferma e incapaz de gobernar con la más mínima eficacia, así como sometida a la depredación de otros países. Guerras civiles y dictaduras completaron el desmadre nacional en su declive. La ciudadanía entró en una espiral de pesimismo extremo y derrotismo sobre el valor de su país, de su cultura y de las perspectivas de futuro. Afortunadamente tras la Constitución del 1978 y la integración en la Unión Europea se empezó a remontar tal estado de ánimo y a reconocer el valor de su historia y la herencia cultural inmensa, aunque aún perduran valoraciones significativas contrarias a la estimación de los españoles por su país. No les basta saber que el español es la segunda lengua del mundo y que en todas las valoraciones que hacen los organismos internacionales sobre el patrimonio cultural y artístico España está entre los tres primeros países del mundo.
A los británicos también les afectó dejar de ser un imperio. Ellos lo hicieron mejor que romanos y españoles y se inventaron la Mancomunidad de Naciones (LA COMMONWEALTH) en la que están integrados en la actualidad 53 países, algunos de ellos incluso tienen a la corona británica como la jefatura del Estado. Pese a tal invención, que indudablemente le ha proporcionado considerables beneficios, Gran Bretaña dejó de ser un imperio y las consecuencias de ello son evidentes. Es muy negativo para el país y sus ciudadanos que algunos de ellos piensen que pueden seguir siendo lo que fueron y deprecien formar parte de la Unión Europea, el espacio mejor del planeta para la vida del ser humano. Si los españoles cayeron en un estado de melancolía y pesimismo, los romanos prácticamente dejaron de existir, los británicos pretenden persistir como miembros de un imperio.
Tal comportamiento es un error que de no corregir pagaran a un alto precio. Ya lo pagaron españoles y romanos, y los británicos pagarán también, de seguir en su comportamiento y fuera de la UE, aunque por fortuna para ellos la civilización actual hará que la realidad sea menos dura que lo fue para los ciudadanos de los otros dos imperios tras su caída.

PARTIDO BISAGRA

PARTIDO BISAGRA

El Partido Liberal alemán FDP, fundado el 11 de diciembre de 1948 para ocupar el centro del espectro político del país, fue fundamental durante varias legislaturas para la gobernabilidad del Estado Federal, cuando el bipartidismo estaba implantado con fuerza.
El Partido Liberal alemán formó parte de gobiernos constituidos por el Partido Socialdemócrata y por el Partido Demócrata Cristiano. Llevando en todos los casos la moderación propia del centrismo de ideología liberal y ocupando carteras de importancia en la gobierno de coalición, entre ellos era habitual que tuviera a su cargo los asuntos exteriores.
Los liberales alemanes formaron parte de gobiernos formados por las dos figuras más emblemáticas de los dos principales partidos alemanes, después de la segunda guerra mundial: el Partido Social Demócrata y el Partido Democrático Cristiano.
Los cancilleres Konrad Adenauer y Willy Brandt formaron gobiernos con los liberales como la tercera fuerza política del país.
Se integraron también en los gobiernos de los cancilleres Helmut Schmidt y Helmut Kohl.
Con la perdida de fuerza del bipartidismo, en Alemania, el partido liberal fue la cuarta fuerza hasta llegar a no tener relevancia pues los dos grandes partidos alemanes tuvieron que buscar otras alternativas para formar gobiernos estables.
Asimilar las formaciones políticas de España con las alemanas no es totalmente correcto. Sí lo es decir que el periodo de mayor estabilidad y prosperidad de este país ha sido cuando el bipartidismo ha marcaba la acción de gobierno. Aquí en lugar de contar con un partido bisagra de centro, como el liberal en Alemana, para formar gobiernos estables los dos grandes partidos han recurrido, desgraciadamente, a las formaciones independentistas. Lo que ha originado, con posterioridad, grandes problemas, derivados de las cesiones, en transferencias de competencias y de recursos, de los gobiernos de turno a cambio de los apoyos requeridos para contar con las mayorías parlamentarias necesarias para gobernar.
Es cierto que se ha vivido un periodo en el que se daba por eliminado para siempre el sistema de los dos grandes partidos alternándose en el poder, pero ahora vuelve a tomar cuerpo la posibilidad de retornar a esa opción, con más o menos fuerza, de las dos grandes formaciones.
Para avanzar con garantías por ese camino sería necesario contar, en la actualidad, con un partido que hiciera el mismo papel que desempeñó en Alemania el Liberal. Es decir un partido bisagra con posiciones políticas de centro, que pudiera formar coaliciones con cualquiera de los dos grandes formaciones políticas, según los resultados electorales.
Es evidente que el Partido Ciudadanos se considera, por amplios sectores de la sociedad española, como un partido bisagra y así se ha manifestado en algunas encuestas. Se ha demostrado, además, tal posibilidad en gobiernos autónomos y municipales.
La cuestión es saber la razón de que tal coalición no se pueda hacer a nivel nacional, cuando Ciudadanos, de hecho, ha aceptado ese papel y posiblemente de no desempeñarlo los ciudadanos dejen de darle su voto o le retiren una buena parte de su confianza.
Es cierto, también, que el Partido Socialista Obrero Español no ha hecho una oferta, de la que tengan información los ciudadanos, para formar un gobierno de coalición con Ciudadanos aunque quizá esta opción sea la más aceptable y positiva para el país frente a depender de los independentista, de los herederos de ETA y de los antisistema.
El tiempo, pues, irá mostrando nuestro devenir político y las posibilidades objetivas de gobernabilidad y estabilidad del Estado Español, en el marco de la Unión Europea.

BBVA – VILLAREJO FRANCISCO GONZÁLEZ- AZNAR

BBVA – Villarejo Francisco González – Aznar

La Audiencia Nacional ha dado un paso adelante en la investigación que mantiene contra directivos del BBVA por la contratación del ex comisario de policía José Manuel Villarejo, que sigue en prisión preventiva por la posible comisión de varios delitos.

El juez ha citado a declarar como investigados al ex consejero delegado entre 2009 y 2015, Ángel Cano, al ex responsable de seguridad Julio Corrochano, que dependía orgánicamente de Cano, y a otros directivos de la entidad que pudieran tener relación con los hechos investigados.

● Los hechos

Se investiga si la contratación entre 2004 y 2005 de una empresa de seguridad, propiedad de un alto cargo de la policía, que en principio puede ser legal, derivó durante su actuación en una serie de delitos para poder llevar a cabo su fin ( encubierto), la desactivación de una OPA de un grupo de empresarios contra la mayoría gobernante en esos momentos en la entidad. Dicha OPA se basaba en normas legales y sin que fuese desautorizada por las autoridades monetarias ni por el Banco de España.

Al frente de dicho movimiento accionarial se encontraba la empresa SACYR y otros grupos empresariales. Desde fuentes de la presidencia de la entidad se acusaba también al gobierno de esos momentos y en concreto a Miguel Sebastián, que ostentaba la jefatura de la Oficina Económica de la Moncloa, como artífice en la sombra.

● La trama

Lo verdaderamente llamativo y chocante de todo este escándalo es la actitud de la dirección del BBVA y, en especial de su presidente en esos momentos – Francisco González en desvincularse de los hechos remitiendo toda responsabilidad a las escalas inferiores del organigrama.
Como relato oficial de la entidad, se mantiene que esas empresas fueron contratadas para reforzar la seguridad interna del banco, muy amenazado por agentes externos,sobre todo informáticos, y que como consecuencia de esas investigaciones y por accidente, mezclaron escuchas y pesquisas a un grupo de personas ajenas en principio a la investigación.

Serían ajenos pero la realidad, por lo que parece, es que ellos fueron el principal objetivo de una investigación, que recordamos fue absolutamente ilegal, que se realizó con sofisticados medios de la policía, con los archivos del Estado y dirigidos por un alto mando de la policía nacional todavía en activo, el señor Villarejo y otros.

La lista de los investigados es larguísima. Se investigó con total impunidad y con dinero de la caja del Banco ( dinero de los accionistas) desde la Vicepresidencia del Gobierno,
Dña Teresa Fernández de la Vega a Rodrigo Rato pasando por altos cargos de la Comisión Nacional, el Presidente de Sacyr y un larguísimo etcétera.
Por lo visto va a ser difícil demostrar la vinculación de Francisco González poco partidario de dejar rastros documentados e informáticos de sus decisiones.

La mentira oficial sigue adelante. Pretenden que creamos que un grupo de profesionales ajenos a los efectos de dicha OPA son los únicos promotores y responsables de hechos muy graves y, que el principal afectado de ese cambio de gobierno corporativo, el ex presidente González, era ajeno a todo esto.
Una tomadura de pelo, una mentira colosal que todavía se mantiene, en parte, por su gran influencia en muchos sectores sociales y económicos de este país.

● El personaje

Francisco González junto a Rodrigo Rato fue la gran estrella de la derecha española, del poder financiero. Diecisiete años al frente del BBVA, íntimo del ex presidente Aznar, su mentor y avalista, se va con un capital derivado de su nómina de más de 300 millones de euros ( 80 proveniente de fondos de pensiones, ya cobrados y externalizados)

Todo por una pobre gestión

– Pérdida del ránking como primer banco español
– Pérdida del valor de sus acciones, más del 26% apróximadamente en el último año
– Fracaso de su carísima reconversión tecnológica
– etc…
Esperemos que la Justicia haga su trabajo y tenga que asumir responsabilidades por todas sus supuestas actuaciones ilegales.

MARCO POLÍTICO MULTIPARTIDISTA

MARCO POLÍTICO MULTIPARTIDISTA

Desde las elecciones generales del 28 de abril del año 2019, con una participación ciudadana del 75,75% (una vez contabilizados 26.361.256 votos) y un número de abstenciones del 24, 25% (es decir, 8.436.948 votos), quedó patente en España la complejidad de nuestra realidad social y política, así como la peculiaridad del fenómeno multipartidista.
En el Senado, con 208 escaños en total, el PSOE logró 122 escaños, que le garantizan mayoría absoluta – repartiéndose PP 55 escaños; ERC 15; EAJ-PNV 9; Cs 4; NA+ 3; JxCat 2; Agrup. Socialista Gomera (ASG) 1; y EH Bildu 1-. Pero la complejidad es manifiesta en el Congreso, con 350 escaños en total, donde el PSOE contabiliza 123; el PP 66; Ciudadanos 57; U Podemos 35; VOX 24; ERC soberanista 15; En Comú Podem 7; JxCat. 7; EAJ-PNV 6; EH-Bildu 4; CC-PNC 2; NA+2; Compromís 1; PRC 1.
Vistas esas realidades de la geometría electoral, con tintes territoriales específicos pero también de opciones socio-económicas y políticas distintas, ¿cómo lograr una estabilidad del gobierno del Estado?
Será necesario, sin duda, un nuevo sentido de responsabilidad, pues parece obvio que están en declive las mayorías absolutas y que deben pactarse programas de gobierno que garanticen una buena gestión de lo público mirando el interés general y respetando al máximo, democráticamente, la división de poderes entre el ejecutivo (Gobierno del Estado), el legislativo (Congreso y Senado), y el judicial (contemplado en los arts. 117 al 127, ambos inclusive de la CE de 1978, que trata del Tribunal Constitucional en el Título IX, arts. 159 al 165, justo después del Título VIII: De la Organización Territorial del Estado, arts. 137 al 158).
La responsabilidad del gobierno, si se quiere transmitir estabilidad, no sólo debe tener en cuenta la organización territorial del Estado, y sus antecedentes históricos, sino también los principios rectores de la política social y económica, así como las distintas opciones políticas sobre derechos y deberes, manteniendo por Ley derechos que deberían ser fundamentales (como el de la Salud Pública).
En el marco actual es, además, de suma importancia el horizonte de la Europa del futuro y el papel de España en Europa, De hecho, en las elecciones del 26 de mayo ha habido, en los comicios celebrados en España, una participación del 64,3%. El PSOE ha logrado el 32,8% de los votos, y el PP el 20,1%, lo que puede indicar una apuesta por la Europa Social y por la estabilidad económica del euro, a pesar de los efectos del Brexit y las turbulencias económicas y políticas sufridas en estos últimos años.
No obstante, tras las elecciones municipales, y la nueva constitución de los Ayuntamientos, habrá que ir viendo si la geometría electoral es de responsabilidad y buen gobierno mirando el Interés General o el Bien Común –en un sentido clásico- o si siguen predominando tendencias partidistas de izquierda a derecha, y viceversa.
Probablemente, convenga retomar en las distintas comunidades, y partidos políticos, y hasta en los Estados y Federaciones de Estados…, o en la propia ONU y el mundo global -al Este y al Oeste, al Norte y al Sur- los Fundamentos de la Filosofía del Derecho -tema hegeliano y europeo-, con el fin de evitar totalitarismos de cualquier signo e imposiciones neocapitalistas conservadoras de corte elitista, que no favorecen en nada la democracia ni los valores de la libertad, la igualdad y la justicia.
De los Fundamentos de la Filosofía del Derecho, conviene señalar en estos momentos de evolución y cambios que es fundamental “ser persona y tratar a los demás como personas”. Si al menos coincidiéramos en esa fundamentación a la hora de firmar acuerdos contractuales, nos iría mucho mejor en la convivencia, en el diálogo, en la paz y en la justicia, pero también en la economía y en la política en general.
El marco político multipartidista, más que un obstáculo, puede verse como una gran oportunidad para mejorar el sentido democrático y el acuerdo de programas y compromisos de gobernanza que miren el interés comunitario, más allá de los individualismos y los sectarismos.