LA INTRUSIÓN MEDIÁTICA DEL PAIS

LA INTRUSIÓN MEDIÁTICA DE EL PAIS

Uno de los pilares capitales de una democracia moderna son unos medios de comunicación libres y críticos que informen de manera veraz profesional e independiente a la población. Pero los medios además de informadores-formadores de opinión son empresas que aspiran a generar beneficios y responden a intereses no siempre acordes con el general.
En la actualidad, hay además una utilización sesgada y grosera, por parte del gobierno del PP, de los medios de comunicación públicos -sobre todo TVE- que se distingue por su sectarismo, muchas veces contra la voluntad de los profesionales que constituyen su plantilla que han protestado en varias ocasiones de esta apropiación indebida por parte de sus actuales rectores políticos de lo que, en definitiva, nos pertenece a todos.
Con respecto a los diarios escritos, solo hay 4 o 5 de gran circulación encabezados por El País, con una notable ausencia de diarios que analicen la realidad española desde una perspectiva de izquierdas.
El proceso de primarias del PSOE, ha sido suficientemente largo y enconado como para atraer la atención sostenida y un tanto morbosa (El conflicto vende) de los medios españoles que ha dedicado mucho espacio a advertir y aconsejar a los socialistas sobre las decisiones que deberíamos adoptar por el bien de nuestra organización y de la sociedad española. Unas veces atizando la división y otras arrimando el ascua a la sardina de su particular visión o interés. El País ha ido más lejos participando, mediante una cuidadosa selección de sus informaciones, en la propia campaña de los candidatos/a, ofreciendo varias primeras páginas a una determinada candidatura, a la vez que descalificaba a otra e ignoraba a una tercera.
Naturalmente, respetamos el derecho a la información y la libertad de cualquier diario para enjuiciar-criticar hechos políticos, pero en este caso concreto nos preguntamos, entre otras cosas, lo siguiente:
¿Es lícito para un diario generalista que pretende ser imparcial, volcarse tan explícitamente por una candidatura, dentro de un proceso de elección interna? ¿Cree el grupo Prisa que deben nombrar al Secretario General del PSOE? Quizás pretenden emular a Pedro J. Ramírez cuando trataba, desde su despacho de director de El Mundo, cambiar el gobierno de España. El colmo ha sido el editorial que, como es sabido, representa la opinión oficial de un diario, titulado “El Brexit del PSOE” donde se nos auguran una serie interminable de desgracias y males por la elección final que ha hecho la militancia. Somos condenados sin pruebas a las tinieblas exteriores del populismo, donde nos veremos obligados a convivir con los votantes de Trump y los ingleses partidarios del Brexit. Es decir, una catástrofe de magnitud planetaria como la llegada de este individuo a la Casa Blanca, y una desgracia para Europa y el Reino Unido como el Brexit, equiparados a la elección de un Secretario General del PSOE. Además el resultado pone en riesgo el sistema político en nuestro país, hace peligrar la unidad de España y profundiza la “ya gravísima crisis interna.” A partir de ahora debemos tener claro que, mientras Pedro Sánchez sea el Secretario General del PSOE, vamos a tener al Grupo Prisa enfrente. Tanta beligerancia invita a preguntarse si la prestigiosa cabecera está defendiendo una posición que entiende beneficia a los españoles o, por el contrario, de manera más prosaica, está protegiendo intereses meramente empresariales, ante el temor a cambios que pudieran afectar a los dividendos de sus accionistas.
Es una pena que un periódico que muchos demócratas hemos acogido como nuestro y llevamos leyendo desde su aparición, que ha prestado servicios importantes a la democracia española (cómo olvidar aquellas primeras páginas en las horas aciagas del 23F: “EL PAÍS CON LA CONSTITUCIÓN” “EL GOLPE DE ESTADO EN VIAS DE FRACASO”); es una pena, sin duda, que uno de los mejores diarios europeos haya perdido, en pro de mezquinos intereses, la necesaria ecuanimidad para analizar con certeza la situación compleja, difícil, que atravesamos los socialistas.
El proceso de elecciones Primarias ha sido, de modo general, un modelo de buena organización y limpieza, y la participación -singularmente elevada- y el resultado de una claridad meridiana.
Ahora toca restañar heridas, unir al partido a base de inteligencia y generosidad de todas las partes y lo más importante: Configurar un proyecto político que ofrecer a los españoles/as que incida de manera sustancial en elevar la calidad de vida del presente y del futuro, del hoy y del mañana.
En Sevilla, a 23/05/17

LA CUOTA VASCA EN LOS PRESUPUESTOS DE ESPAÑA

LA CUOTA VASCA EN LOS PRESUPUESTOS DE ESPAÑA

Carece de sentido negar que la cuota vasca sea un derecho del País Vasco y que su origen se sitúe en el siglo XIX, justamente en el año 1876, tras finalizar la tercera guerra carlista.
Es cierto, también, que durante la guerra civil, año 1937, los militares golpistas – y tras la toma de Bilbao- procedieron a su abolición.
La Constitución de 1978 lo recoge en su Disposición Adicional Primera: “La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales”.
“La actualización general de dicho régimen se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía”
El Estatuto de Autonomía del País Vasco de 1979 desarrolla tal disposición.
Fue el Gobierno del PP de 1997, presidido por José María Aznar, quién aumentó considerablemente la capacidad fiscal del País Vasco, tras conseguir el apoyo del PNV.
La cuota vasca es, en definitiva, la cantidad que debe aportar el País Vasco a los ingresos del Estado, como pago de los servicios que recibe de éste. Los mismos van desde el sostenimiento de las fuerzas armadas a las relaciones exteriores, pasando por las fuerzas de seguridad del Estado que prestan sus servicios en la Comunidad Autónoma. A cambio es el Gobierno del País Vasco el responsable de recaudar y administrar todos los impuestos que son potestad del Gobierno Central en todo el territorio nacional. No ocurre igual con las cuotas de la Seguridad Social, lo que sería perjudicial para las finanzas del País Vasco -dado que su población está entre las más envejecidas de España además de tener la pensión media más alta de todo el país-. Mantener la caja única de la Seguridad Social es bueno, sin duda, para todos los ciudadanos.
La cuota vasca es un derecho y nadie puede negar su legalidad, en sentido positivista. No obstante, hay partidos políticos que se resisten a su reconocimiento y opinan que es un privilegio para una Comunidad Autónoma y que perjudica al resto de España. En consecuencia, coherentes con esa visión, son partidarios de eliminarla, lo que sería posible si se modificara la Constitución del 78 en ese sentido. Mientras tanto, la Cuota Vasca estará vigente y se aplicará de acuerdo con la Ley, actualmente reconocida y aceptada.
Lo más negativo de la Cuota Vasca no estriba sólo en el hecho de ser un derecho particular para una parte del territorio español, lo que se traduce en un privilegio, sino el uso que algunos partidos han hecho, hacen y harán posiblemente de ella; lo que normalmente conlleva una valoración de la cuota favorable al País Vasco y contraria a los intereses del resto de los españoles.
El ejemplo más próximo lo tenemos en el último acuerdo del Gobierno actual del PP con el PNV, para aprobar los presupuestos del Estado para 2017. El cálculo del importe de la Cuota se debería hacer simplemente con una valoración aritmética rigurosa, sin que mediara ningún otro factor ajeno a lo estrictamente relacionado con el importe de los servicios prestados por el Estado a la Comunidad Autónoma, o, en su caso, con la devolución de parte de las cuotas de años anteriores.
Los partidos políticos de ámbito nacional tendrían que llegar a un acuerdo para impedir abusos en relación a la Cuota Vasca y apoyarse mutuamente para impedir que el privilegio llegue a límites intolerables y perjudique a los ciudadanos del resto de España, no sólo por el importe real del mismo, en un momento dado, sino también por los agravios comparativos que se establecen, lo que es, sin duda, más grave.

¿VUELVEN LOS NACIONALISTAS VASCOS?

¿VUELVEN LOS NACIONALISTAS VASCOS?

Tras la última escenificación de otra mascarada de esa banda de criminales conocida como ETA, bajo el amparo de un conjunto de buenistas internacionales, el nacionalismo vasco ha vuelto a hacer una demostración de un impresentable oportunismo político.
La puesta en escena la han hecho los supuestos descendientes de uno de los hijos de Noé, con manifestaciones de necedad extrema.
Sabino Arana (1865-1903), considerado como el padre del nacionalismo vasco frente al nacionalismo español corrupto, el liberalismo y el socialismo del momento, resulta especialmente polémico por su vertiente racista y xenófoba de baja estofa. A pesar de sus 33 obras poéticas y sus libros políticos y sus artículos de prensa no dijo si, los abanderados de la ikurriña, descendían de Sem, de Cam o de Jafet. Conseguir saberlo es una investigación que los nacionalistas vascos tienen pendiente. Resolver tal cuestión puede tener más importancia de lo imaginable, porque de llegar a una solución se podría saber algo más sobre la historia del que algunos nativos tienen por un pueblo raro y, en consecuencia, también se podría conocer la potencia de la que, según los privilegiados descendientes de Noé, los nacionalistas vascos, son colonia. Conocer ese dato es imprescindible para negociar el compartir soberanía sobre las que antaño fueran “Provincias Vascongadas” con el Estado Español, Estado con 17 Comunidades Territoriales (incluyendo el “País Vasco”) y 2 Ciudades Autónomas (Ceuta y Melilla).
Desde el Título Preliminar de la Constitución Española de 1978, la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. En consecuencia, ciertas declaraciones “nacionalistas centrífugas” que se van disparando de nuevo, al rebufo tal vez de otros nacionalismos internos y externos, resultan declaraciones inaceptables aunque se atribuyan al pueblo vasco. Decir que, con la entrega de armas limpias por parte de ETA – que no con la disolución de la banda criminal-, ha llegado la paz al País Vasco es un empeño en situar a los vascos como las únicas victimas de la partida de criminales, lo que es un error tan evidente como intentar calificar de guerra a las acciones de una organización de asesinos que han sido sometidos por las fuerzas de seguridad de un Estado Social y Democrático de Derecho. La prueba está en el número de delincuentes de la organización mafiosa que están en prisión cumpliendo condena por sus delitos.
Además, las posibles consecuencias del supuesto desarme no solo afecta a la Comunidad del País Vasco, sino a toda España, pues todo el país ha sido víctima de las acciones terroristas tanto por las centenas de muertos como por los miles de heridos y víctimas colaterales que sufrieron las consecuencias, en el más amplio sentido de la palabra, de las acciones de los asesinos de esa organización criminal.
La región de España con la renta per cápita mayor del Estado, después de Madrid, es el País Vasco, con un ventajoso concierto económico con el Estado, renta que dobla, prácticamente, a la de Andalucía. Su índice de paro es menos de la mitad que ésta. Tan privilegiada situación económica y social no es solo mérito de esa autonomía. Parte importante en ello la ha tenido todo el país. Ha sido así porque, además del propio tesón y la capacidad industrial, desde hace mucho tiempo ha existido un trato muy ventajoso, igual que en Cataluña, por parte del Estado y a costa del resto de los españoles. Eso –no se olvide tampoco- a pesar de haber iniciado tres guerras civiles. Por cierto por motivos muy diferentes a los que exhiben, en la actualidad todos los nacionalistas, basadas en cuestiones dinásticas y relacionadas, también, con los hábitos y costumbres de extrema derecha exigidos a la sociedad y con un papel relevante de la Iglesia Católica integrista. Ahora, sólo se mantiene en común con las actuales cuestiones el racismo, más o menos solapado.
Romper a España sería muy negativo para todos los ciudadanos y pueblos de este país y Estado, incluídos los independistas o nacionalistas radicales.
Quién dice que España está llena de Naciones intenta engañar a los españoles, comete un error histório e intenta vender una España cantonal, de la que hay precedentes y no precisamente favorables para los ciudadanos.
En nuestro caso, defendemos más bien un sentido interterritorial solidario e integrador, con sentido federal comunitario abierto a Europa y a toda la Comunidad Humana, Desde la realidad histórica del Estado Social y Democrático de Derecho.

LA LENGUA INGLESA Y LA UNIÓN EUROPEA

LA LENGUA INGLESA Y LA UNIÓN EUROPEA

La UE está integrada, todavía, por 28 países y tiene reconocidas 24 lenguas oficiales, hasta la actualidad y posiblemente ocurra en el futuro, aunque no debiera, el idioma utilizado preferentemente ha sido el inglés.
El hecho es que cuando se complete la separación de Gran Bretaña de la UE, el inglés dejará de ser una de las lenguas oficiales en la Unión Europea por el simple hecho que los otros países que podrían tener el inglés como lengua oficial, que son Irlanda y Malta, no lo ha registrado así, pues Irlanda tiene como lengua oficial reconocida en la UE el irlandés (gaélico) y el maltés por parte de Malta.
Esta cuestión pone sobre la realidad el tema caliente de la lengua y la importancia que se le quiere dar en este país al aprendizaje de otros idiomas, en primer lugar al inglés.
Es de esperar que la tecnología solucione en poco tiempo el problema de la traducción simultánea, inmediata y fiable, de las diferentes lenguas lo que permitiría el entendimiento entre personas que hablen idiomas diferentes. Mientras tanto en la UE trabajan 1.750 lingüistas, 600 trabajadores de apoyo, 600 traductores y 3.000 intérpretes.
Es de esperar que la UE deje de dar primacía absoluta a la lengua inglesa como la primera en sus publicaciones e instituciones, así como en las relaciones internas, entre los diferentes países que la integran. Si tal situación se llega a dar, es indudable que la lengua inglesa dejará de tener la importancia que en la actualidad se le da en todos los países europeos. En tal caso, surge la cuestión de que forma incidiría sobre la obsesión idiomática que tienen algunos sectores sociales de España y muchos españoles en relación a los idiomas y en su enseñanza obligatoria, cuestión que merece un comentario.
Carecería de sentido decir o incluso defender que no se deben estudiar idiomas a lo largo de la enseñanza obligatoria, pero sí que se trate con sentido común, lo que no se hace en la actualidad.
En efecto, en primer lugar carece de sentido dar prioridad al aprendizaje de lenguas extranjeras y descuidar el conocimiento de la propia, los datos sobre la comprensión lectora así lo indican. En segundo lugar, para dominar un idioma es imprescindible hacer uso frecuente del mismo e incluso pensar con dicha estructura mental, como ocurre con la lengua materna, pues de no ser así lo más habitual es que lo aprendido se olvide en poco tiempo. En tercer lugar, es indudable que un porcentaje muy alto de los ciudadanos posiblemente ni apenas use los idiomas que, en teoría, aprende a los largo de la enseñanza obligatoria, salvo en caso de necesidad puntual por cuestiones de viajes o trabajos. En cuarto lugar, lo más probable es que con mucho esfuerzo los alumnos terminen por tener, en el mejor de los casos, los conocimientos de tales lenguas al nivel que un niño de tres años tiene de su idioma materno, tras los años de enseñanza obligatoria.
Según los expertos en el mundo se hablan por encima de las 7.000 lenguas, entre ellas el español ocupa el segundo lugar por el número de personas que la tienen por lengua materna, y tras la lengua se levanta una cultura de una riqueza y extensión inabarcables. Por desgracia se descuida en la enseñanza obligatoria el conocimiento de la lengua española y de la cultura hispana y se alimenta la obsesión de otros idiomas con ofertas de colegios bilingües o trilingües, que no pasan de ser montajes sin ninguna trascendencia real.
En determinados ámbitos funcionan centros de iniciativa privada un tanto “elitistas” con matrículas desorbitadas –a las que normalmente no pueden acceder familias de bajo nivel económico y entre ellos los inmigrantes- .
Curiosamente, en algunas zonas de España, ocurre que se vuelve la mirada hacia la lengua materna en detrimento de la lengua española no por afirmar la propia identidad lugareña (valenciana, por ejemplo) sino por evitar compartir con alumnado y familias de emigrantes de países terceros.
Es positivo aprender idiomas, además de la propia lengua materna; y, para algunos profesionales, es imprescindible conocer y dominar determinadas lenguas de dimensión internacional, pero eso no significa que se pueda justificar la obsesión imperante que en la actualidad alimenta la enseñanza de idiomas, y, en especial, la del inglés.

PRIMARIAS EN EL PSOE

PRIMARIAS EN EL PSOE

Los procesos de primarias han sido experiencias poco positivas para el PSOE. José Borrell fue elegido en primarias para ser el candidato número uno del partido en las Elecciones Generales del año 2000. Su designación por el voto de los militantes originó un enfrentamiento soterrado con el que fuera secretario general, en aquellas fechas, Joaquín Almunia, con repercusiones negativas para la organización y los votantes.
Tras una desafortunada intervención parlamentaria del candidato en el Congreso de los Diputados, abucheado por los diputados del Partido Popular, con un comportamiento propio de gamberros y no de parlamentarios, y al surgir el escándalo derivado de actuaciones irregulares de funcionarios del Ministerio de Hacienda en Cataluña, cuando José Borrell era Secretario de Estado de Hacienda, lo llevó a dimitir como candidato numero uno a las elecciones.
Tal renuncia obligó al Secretario General, Joaquín Almunia, a ser cabeza de lista.
Los resultados electorales del partido en las elecciones Generales del 2000 fueron malos: 125 escaños frente a 183 del Partido Popular. Una situación desfavorable que llegó en compañía de un pacto improvisado del PSOE con el PCE para optar juntos a los escaños del Senado. La consecuencia directa e inmediata de tales resultados fue la dimisión irrevocable del Secretario General.
Las primarias volvieron al PSOE en 2014 para elegir al Secretario General del Partido, en esta ocasión las ganó Pedro Sánchez, un candidato con corta trayectoria política aunque promovido y apoyado por el aparato del PSOE, sin estar claras las razones de tal apoyo.
Los resultados electores del partido con el nuevo candidato fueron muy malos: 90 escaños en diciembre de 2015, 85 escaños en junio de 2016. Quizá con resultados tan malos, y en progresión decreciente, otros candidatos hubiesen presentado la dimisión. El elegido no lo hizo voluntariamente sino tras perder una votación en el Comité Federal del partido, meses después de las elecciones y en circunstancias políticas complicadas. La consecuencia fue dejar al PSOE en manos de una gestora y con evidentes muestras de una profunda división en su militancia.
Pese a los resultados vistos de los dos procesos de primarias, una disposición reglamentaria las hace de obligado cumplimiento y la militancia debe elegir a uno de tres candidatos con imagen y propuestas claramente diferenciadas.
En primer lugar se debe destacar porque, sin duda, es un dato a tener en cuenta que, de los tres, sólo uno ha ganado elecciones en dos convocatorias y en la comunidad con mayor población de España y con el mayor número de afiliados al PSOE con diferencia significativa respecto de las demás. Los otros dos sólo han perdido elecciones: Uno en su comunidad autónoma, donde gobernó gracias al apoyo del Partido Popular y ha dejado al partido con los peores resultados electorales desde 1980. El otro ya se han indicado los resultados en las dos últimas Elecciones Generales los peores desde 1977.
La situación del país exigirá, en el futuro próximo, llegar a pactos con la derecha, es decir con el PP, aunque sea el PSOE el partido más votado. En primer lugar porque los movimientos populistas imperantes en Europa y en España exigirán en determinados asuntos acciones conjuntas, dado que el poder en manos de los mismos, sean del signo que sean, constituyen un peligro para cualquier democracia. Están, también, los movimientos independentistas que se mueven al margen de la ley y, en consecuencia, se requerirá un apoyo muy mayoritario para hacerles frente e impedir lleven al país a una situación lamentable. El terrorismo exigirá también una estrecha colaboración de los partidos políticos. No se podrá abordar ninguna modificación de la Constitución, algunas muy necesarias, sin el acuerdo de los grandes partidos.
Igualmente, son necesarios otros pactos de estado, entre ellos, para llegar a un modelo educativo que ofrezca estabilidad al sector, lo mismo es necesario en relación a la justicia, a las pensiones y a otros campos, sin olvidar la política europea.
La pregunta es: para hacer esta política, ¿cuál sería el mejor candidato?, sin olvidar la obligación del elegido de unir a las distintas fracciones en las que están divididos en la actualidad los militantes del Partido Socialista Obrero Español.
El presente y el futuro del Partido y su vocación de servicio y transformación de la sociedad pasan, sin duda, por la exigencia de una Convención en la que, logrando la unidad –que no la uniformidad-, se conjuguen libertad e igualdad interna y escucha activa de las exigencias del momento histórico de la propia sociedad.

HACIA UN NUEVO PACTO SOCIAL, PAUTAS POLÍTICAS DE PATXI LÓPEZ

HACIA UN NUEVO PACTO SOCIAL. PAUTAS POLÍTICAS DE PATXI LÓPEZ

En un Manifiesto de Derechos y Deberes, desde una perspectiva de Socialismo en Libertad, podríamos convenir , en España, seis puntos clave: 1) Actuar siempre, y en todo momento, mediante un comportamiento justo y equitativo –contrario a todo tipo de corrupción personal, colectiva o sistémica-; 2) defensa efectiva de derechos básicos y de realización personal, ya sean individuales y sociales, sindicales o políticos; 3) garantizar constitucionalmente derechos económicos para lograr una vida digna de la colectividad, así como los derechos sociales de Salud y Educación, Trabajo y Hábitat, Servicios Sociales, Igualdad de trato, e igualdad ante la Ley y la Justicia; 4) defensa ética y política de los derechos emergentes: protección del Medio Ambiente Natural, interculturalidad humana, dignidad de toda persona, y equidad más allá de la Justicia legal; 5) Sentido federal y confederal de integración e inclusión, solidaridad y cohesión económica, social y territorial en España y Europa; 6) reforma de los estatutos socialistas y socialdemócratas, y reformas constitucionales conforme a las exigencias del momento histórico.

Supuestos estos puntos previos, que podría suscribir una mayoría social, Patxi López, marca unas pautas para los próximos debates, de lo que podríamos entresacar lo siguiente:

El quid del socialismo en estos momentos históricos del siglo XXI es un Pacto Social renovado que dé lugar a una sociedad más justa. El viejo contrato entre socialdemócratas y democristianos suscrito en la posguerra mundial proporcionó el periodo de mayor avance social y democrático de la historia europea. Pero ese contrato comenzó a cuestionarse por la ofensiva neoliberal de los años 80, tras la caída del Muro de Berlín, se fue debilitando en un contexto de aceleración de la globalización económica, y se ha quebrado definitivamente tras la crisis del 2008 y la consolidación del capitalismo sin reglas.

En nuestro contexto, el nuevo Pacto Social para una sociedad justa ha de contener desarrollos programáticos relativos a los siguientes aspectos:

El proyecto europeo y la globalización justa
La economía al servicio del empleo digno y el bienestar social
La educación como eje vertebrador de una sociedad justa
Los servicios públicos del Estado de Bienestar
La fiscalidad suficiente y justa
La preservación del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático
La articulación de identidades territoriales en un Estado plural
De la igualdad legal a la igualdad real entre hombres y mujeres
La democracia de calidad y los derechos de ciudadanía
La lucha contra la corrupción
Las consecuencias de la crisis económica de 2008 han precipitado un cuestionamiento muy general del sistema. Se produce una crisis de eficacia, que afecta al propio pacto de ciudadanía: si el sistema no proporciona soluciones en el presente ni seguridades en el futuro, el sistema es cuestionable. Hay también una crisis de dimensión, … de carácter supraestatal o global (desde el dumping empresarial a la elusión fiscal, pasando por el cambio climático, las migraciones o el terrorismo).

En España se suma una crisis de legitimidad en buena parte de la representación democrática, a cuenta de la sucesión de escándalos por corrupción política. Se da también una crisis de participación, por cuanto los actores llamados a encauzar las demandas de participación política no aciertan a abrir y actualizar suficientemente sus organizaciones.

Hay, además, una crisis evidente de los valores clásicos de la política como acción orientada al Bien Común. La política inspira poca confianza y no emociona. El socialismo ha de defender la política democrática, como herramienta destinada a organizar el espacio público compartido conforme a la voluntad, la participación, los valores y los intereses de las mayorías. Y ha de defender una política transformadora eficaz y realista.

El socialismo constituye un proyecto político autónomo, tanto en su formulación como en su gestión. No obstante, el socialismo siempre ha estado abierto a las alianzas que contribuyan a alcanzar metas comunes desde principios y formas democráticas compatibles.

La alianza prioritaria para el socialismo español es la alianza imprescindible con los demás partidos socialistas europeos, para definir y materializar un proyecto transformador con dimensión continental. La alianza necesaria para los socialistas es la alianza con la sociedad articulada mediante propósitos y estrategias coincidentes con los propios. Y son alianzas interesantes para la socialdemocracia aquellas que pueden llevarse a cabo tras el voto de la ciudadanía, bien para contribuir a la conformación de gobiernos viables o bien para impulsar tareas eficaces de oposición.

El socialismo renovado mantiene como fundamentos las ideas de justicia, igualdad, libertad y democracia. Y sus grandes adversarios ideológicos son: el neo-liberalismo, que sacrifica la justicia por el mercado libre; el neo-nacionalismo, que desprecia la igualdad por la preeminencia nacional; el neo-populismo, que ignora la libertad por la búsqueda del poder; y el neo-autoritarismo, que quiebra la democracia por el ejercicio de la autarquía.

La sociedad española tiene una gran deuda pendiente con sus jóvenes, en su gran mayoría rehenes hoy de las políticas neoliberales del PP que les impiden desarrollar su proyecto vital y que les expulsa al exilio económico. Los jóvenes españoles están más que cansados de las referencias al futuro, y quieren oportunidades para desarrollar su vida con dignidad aquí y ahora.

Pero hoy sólo se puede hacer socialdemocracia exigente y realmente eficaz a escala global, primero en Europa, después en el mundo. Sólo en la escala global podemos hacer política para someter la economía a las reglas que atajen la desigualdad, la pobreza y la explotación. Pasar del Estado-Nación del Bienestar al Estado Global del Bienestar. Primero en Europa. Después en el mundo. Esta es la nueva utopía socialista. Por eso necesitamos un auténtico Partido Socialista Europeo, reforzado y creíble, del que el PSOE aspira a ser parte fundamental y entusiasta.

Las grandes migraciones son una realidad cotidiana hoy en el mundo y lo serán en mayor medida en el futuro. España constituye la frontera sur de Europa, la frontera europea más directa con África. Esta frontera presenta los mayores desequilibrios de planeta en términos de renta y bienestar social. La presión migratoria sobre Europa es y será tremenda por estas razones económicas y sociales, y también a causa de la persistencia de conflictos bélicos y casos de persecución política y religiosa que se dan y se darán, por desgracia, en las cercanías de nuestro continente.

Europa debe dar una respuesta generosa y eficaz a este desafío. No cabe la ingenuidad de las puertas completamente abiertas, pero las políticas desarrolladas por las instituciones europeas y algunos Estados durante los últimos años han sonrojado hasta el tuétano a quienes siempre presumimos de la superioridad moral de Europa. Hay que regular la entrada y la integración de los migrantes económicos, porque los necesitamos y los vamos a necesitar más, a juzgar por la evolución demográfica descrita. Y Europa no puede traicionar su esencia y su identidad con relación al deber de asilo y refugio. Somos la cuna y el faro de los valores de la igualdad, la libertad y la fraternidad, y tenemos que demostrarlo con una política valiente y solidaria en este ámbito.

Tenemos que recuperar la Formación ideológica, política y técnica al máximo nivel, para mejorar las capacidades de todos los responsables orgánicos y de la propia militancia.

La igualdad radical entre hombres y mujeres debe seguir siendo una guía indiscutible a todos los efectos en nuestra organización. Hemos avanzado mucho, pero aún queda mucho por hacer a fin de alcanzar el 50% de militancia femenina. Necesitamos elaborar e implementar un Plan Estratégico por la Igualdad en el PSOE.

Las relaciones de la dirección del Partido con las Juventudes Socialistas de España deben mejorarse y reforzarse, con programas conjuntos de actuación, con reuniones formales calendarizadas, con órganos conjuntos de seguimiento y evaluación, con participación juvenil en todos los órganos formales e informales del Partido. Un objetivo prioritario en esta relación debe ser el de aumentar la afiliación joven al PSOE.

Concluyamos: la unidad de acción nacerá del debate libre, abierto e integrador, y de la convicción interna en pro de un compromiso transformador. Parece que esa es una pauta válida para el debate de propuestas concretas que unan un discurso claro y conciso con la práctica política real y eficaz.

RES PUBLICA FEDERAL Y FORMACIÓN CÍVICA

Res Publica Federal y Formación Cívica
En la actualidad, tal como se presenta la realidad histórica, vista desde España, vista desde Europa, y vista globalmente, no sólo es importante apostar por más Europa sino saber qué Europa queremos frente a nuestras propias tendencias insolidarias – al modo capitalista global que se centra en el afán de lucro-, y frente a procesos de dominación-sumisión de tipo dictatorial; frente a todo tipo de egolatrías patrioteras insolidarias, o nacionalismos cerrados; y frente a grandes carencias de igualdad y libertad en el desarrollo de la Comunidad Humana.
Para una posible Paz Perpetua entre los Estados -lo indicó ética y políticamente Kant-, es necesario un sentido federal de construcción solidaria, sin reservas mentales. Un Estado –ya sea grande o pequeño-, no se debe ni heredar ni comprar ni vender, ni invadir o dominar por medio de guerras ofensivas o de intereses económicos, ni por medio de ejércitos permanentes (miles perpetuus). Tema aparte es la legítima defensa respecto a ataques externos.
En realidad, el sentido federal y constitucional de un Estado, en cuanto que contrato social, implica: 1) La libertad de los miembros de una sociedad; 2) Dependencia respecto de la Ley Común –consensuada y promulgada-; y 3) Igualdad de todos los súbditos. Es decir, 1libertad como posibilidad de actuar sin que se haga a nadie injusticia alguna; sometimiento al Estado de Derecho; e imposibilidad de imponer a otra persona algo distinto de lo que se acepta por ley para todos, conforme al contrato suscrito para la mejor convivencia de la comunidad. De ello deriva, necesariamente, el principio político de separación entre el poder ejecutivo (Gobierno), el poder legislativo (o parlamentario) y el poder judicial (La Justicia), con el fin de lograr un equilibrio armónico en la convivencia.
El sentido federal de lo público se opone frontalmente al despotismo, principio político consistente en que el Estado ejecute arbitrariamente las leyes que el mismo se ha dado, con lo que la voluntad pública es manejada por el gobernante como si fuera su voluntad particular. De ahí la importancia de una buena Constitución. Pues incluso el Derecho Internacional debe basarse en una Federación de Estados libres, sin que se sometan unos a la coacción de otro, sino a modo de una Confederación especial, a la que Kant denomina Confederación Pacífica (Foedus Pacificum), que intentaría terminar con todas las guerras para siempre.
El federalismo obliga a conjugar siempre la libertad que no produzca injusticia a nadie, y que deba respetarse, con la voluntad general mayoritaria. ¿Cuál es si no el imperativo categórico de la Ética? «Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad siempre pueda valer al mismo tiempo como principio de una legislación universal». Se trata, pues, de ver a la persona como un fin en sí mismo, nunca como un medio o instrumento. Se trata de un nuevo modo de entender la convivencia humana, venciendo tendencias egoístas, sin ley, por medio de leyes que rijan la justicia y la paz. En estos supuestos, de una buena Constitución, cabría esperar que se derivara la buena formación racional de un pueblo, para contrarrestar tendencias egoístas y fomentar así la paz interior y garantizar –conforme a derecho- la paz exterior.
En la realidad de la naturaleza, existen entre los pueblos la diferencia de lenguas y religiones, que propenden al odio mutuo y a buscar pretextos para la guerra, pero que pueden conducir por medio del diálogo civilizado y la interculturalidad a una paulatina aproximación y a un mayor acuerdo en los principios sobre la paz, no con el debilitamiento de las fuerzas –propio del despotismo que genera el cementerio de la libertad- sino logrando un equilibrio de fuerzas dentro de la más viva y enriquecedora competencia e intercambio cultural. En este sentido, los nacionalismos cerrados son contrarios a los procesos abiertos de justicia y de paz.
Como viene indicando reiteradamente Antonio García Santesmases, un proyecto federal choca, de hecho, con dos tipos de nacionalismos que se retroalimentan: el nacionalis¬mo liberal-conservador de los separadores y el nacionalismo independen¬tista de los separatistas. Por ello, dice expresamente: “En este contexto de polarización es casi imposible que cuaje un discurso favorable a una laicidad incluyente y a una multiculturalidad abierta e integra¬dora. Tanto la laicidad como la multiculturalidad ponen en cuestión un con¬cepto rígido de identidad y de nación.” ¿Cómo librarse, entonces, de las tendencias despóticas? ¿Cómo no caer en despotismo?
Defendiendo siempre, y en todo momento, el derecho a la libertad, el derecho a ser todos iguales ante la Ley, y defendiendo el Estado de Derecho, con sentido federal, con sentido inclusivo, con sentido intercultural solidario. Pues, al igual que la nación, la religión se dice de muchas maneras y si no se está dispuesto a asumir un principio tan elemental es imposible la laicidad in¬cluyente o la democracia intercultural. La emotividad y las creencias no bastan. La interculturalidad no consiste tan sólo en que convivan distintas culturas en el es¬pacio público; significa que esas culturas pueden interpelarse unas a otras porque ninguna de ellas tiene toda la verdad.

Dice Antonio García Santesmases, en un artículo, que titula “La Carpeta Vacía”, sobre Democracia, laicidad e interculturalidad, que existe un laicismo de tipo socialista en el que debe¬ríamos inspirarnos. Se trata de un laicismo más minoritario que el de corte liberal o el de raíz anticlerical. Se trata de un laicismo que piensa que los derechos de la primera genera¬ción (es decir los derechos individuales, civiles y políticos) son imprescindibles pero insuficientes y que frente al neoliberalismo económico reivindica los derechos económico-sociales, los derechos al empleo, a la salud, a la protección social y a la educación. Los derechos que ven en peligro las clases medias y que hace que se lancen en brazos de propuestas como el Brexit en Inglaterra, Le Pen en Francia o Donald Trump en Estados Unidos.

En la batalla por preservar el modelo social europeo, por ser sensible a las periferias, por dar voz a los excluidos, por combatir los muros de incom¬prensión y por tender puentes de entendimiento, los laicistas de inspiración social o socialista, como dice Santesmases, encuentran en innumerables ocasiones aliados en sectores cris¬tianos de izquierda que llevan años luchando en este mundo de la frontera entre las religiones y entre los excluidos. Este sentido de laicidad racional estaría más de acuer¬do con lo que defendió ejemplarmente durante años Luís Gómez-Llorente. Y ese sentido de laicidad es el que se necesita para una correcta Educación para la Ciudadanía que promueva la res Publica, el Estado Federal.

Los Estados Libres Federados, y la Confederación Pacífica de Estados Libres, sería muy conveniente que no abandonaran la Filosofía ni el sentido de la Historia y que promovieran la Formación para la Ciudadanía, en aras a alcanzar la Justicia y la Paz Perpetua.