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LA FUERZA CENTRÍFUGA DE LOS ESPAÑOLES

LA FUERZA CENTRÍFUGA DE LOS ESPAÑOLES
Las pasadas elecciones municipales del 26 de mayo dieron la victoria, en el municipio de la Línea de la Concepción, al partido político de ámbito local: La Línea 100×100.
La Línea de la Concepción es un municipio de la provincia de Cádiz situado al sur de la misma, en el istmo que une el Peñón de Gibraltar con la península. Su población está por encima de los sesenta y dos mil habitantes y el paro se sitúa en torno al veinte y cinco por ciento.
El municipio se segregó de San Roque en 1870, cuando tenía una población en torno a los trecientos habitantes, más tarde en 1913 Alfonso XIII le concedió el título de ciudad. El nombre se fundamentó en el hecho de que la Inmaculada Concepción es la patrona del ejército español.
En la actualidad la Línea de la Concepción es conocida en España porque es una zona de intenso contrabando y narcotráfico, es noticia que las fuerzas de seguridad del Estado tienen muchas dificultades para enfrentarse a estas actividades ilegales, en la zona, para intentar erradicarlas. El municipio es conocido, también, porque un alto porcentaje de sus vecinos trabajan en el Peñón de Gibraltar por lo que reclaman continuamente un trato del Estado Español, con la colonia británica, que favorezca su situación laboral. Los medios de comunicación recogen los frecuentes roces entre las patrulleras de la Guardia Civil y algunos barcos de la colonia británica, porque no respetan la soberanía española en determinadas aguas marítimas y las autoridades del Peñón crean dificultades, de forma ilegal, a los pescadores del municipio para dificultar o incluso impedir que faenen en aguas españolas.
Los resultados en las elecciones municipales no pueden ser más contundentes. El partido político La Línea 100×100 consiguió el 67´51 % de los votos, por lo que le correspondió 21 de los 25 concejales de los que consta el consistorio municipal; 3 fueron para el PSOE con el 12´51 % de los votos y 1 para el PP con el 6´35 de los votos.
A primera vista se podría deducir que el partido de ámbito local La Línea 100×100 había conseguido un éxito tan rotundo al ofrecer a los linenses un programa de gobierno tan realista, positivo y atractivo para su bienestar que merecía, sin ninguna duda, la muestra de confianza por parte de la población que ha tenido en las urnas.
Lo cierto es, sin embargo, que el punto fundamental del programa del partido ganador era lograr la independencia de la localidad transformarse en una ciudad autónoma. Conseguir segregarse de la provincia de Cádiz y de la región andaluza.
El alcalde electo tiene, al parecer, varios títulos universitarios, lo que viene a confirmar que pasar por la universidad y hacerlo con éxito no garantiza tener algo de sentido común y un mínimo de inteligencia.
Lo cierto es que en algunos españoles hay una tendencia a dejarse llevar por extrañas fuerzas centrífugas, que conducen, sin duda, a la
autodestrucción del Estado con consecuencias muy negativas para los ciudadanos.
No basta, al parecer, con que la mayoría de los españoles tengan que soportar a los movimientos independentistas, fuente de inestabilidad con sus comportamientos ilegales frente a las instituciones del Estado. Para complicar más el panorama, ahora resurge puntualmente, y es de esperar que se mantenga así, en un pueblo de Andalucía aquel movimiento cantonal, que tuvo lugar durante la efímera y convulsa Primera República española (11 de febrero de 1873 a 29 de diciembre de 1874). Un movimiento que produjo mucho daño al país, y que tras ser aplastado por el ejército dio paso a la restauración de la monarquía.
Es de esperar que en el futuro no sea un dicho popular el ¡Viva la Línea de la Concepción!, en lugar de el ¡Viva Cartagena!

EL FRACASO DE LA POLÍTICA: REPETICIÓN DE ELECCIONES GENERALES

EL FRACASO DE LA POLÍTICA: REPETICIÓN DE ELECCIONES GENERALES

El 28 de abril pasado los electores de izquierda y especialmente los socialistas, creíamos que habíamos ganado las Elecciones Generales. En consecuencia se generó una gran ilusión porque habíamos frenado a las derechas y el país se encaminaba hacía una legislatura progresista que iba a revertir la política austericida de Rajoy y mejorar sustancialmente la vida de la gente. En efecto, los antecedentes no podían ser mejores, en apenas diez meses se habían tomado medidas que, como la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) junto con otras estaba incidiendo positivamente en la ciudadanía. Además se pactó con Unidas Podemos unos Presupuestos generales del Estado que, de cristalizar hubieran supuesto un avance importante en el bienestar de nuestro pueblo. Todo eso se fue al garete por el voto en contra de las derechas aliadas, en este caso, con el independentismo catalán.
En aquellas semanas de abril y mayo nadie pensaba que sería imposible el acuerdo y nos veríamos ante una repetición electoral.
El hecho es que España cuenta con una mayoría social y electoral de izquierdas pero las formaciones de este espectro ideológico son incapaces re representarla y ello con programas próximos que, en ninguna parte presentan problemas insalvables.
¡Que contraste con las derechas¡ Si unos hablan de feminazis y de expulsar inmigrantes por la via rápida además de abolir la Ley de Memoria Histórica, pues nada; Nos tomamos un café informal y borramos las diferencias. PP, Cs. y Vox están de acuerdo en lo fundamental: Bajar los impuestos a empresas y grandes fortunas es decir, robarle a los pobres para dárselo a los ricos. Ese es el programa básico de la derecha planetaria desde Trump a Macron. En torno a ese programa las derechas españolas han fraguado un pacto de manera inmediata en todos aquellos ámbitos donde la suma de los tres se lo ha permitido. Ahora se les abre la posibilidad inesperada de pactar también en el Estado.
Vamos a tratar de analizar las posiciones políticas de las formaciones que nos han llevado a esta insólita repetición electoral.
PSOE. En democracia quien tiene más votos tiene también mayor responsabilidad. Por eso, fue Pedro Sánchez el encargado de formar gobierno. Aparte de su evidente fracaso, podemos afirmar que la gestión de dicho encargo no ha sido manejada con la suficiente flexibilidad e inteligencia. No ha habido negociación con Podemos y todo se ha reducido a un cruce de reproches y acusaciones que finalmente ha desembocado en una nueva convocatoria electoral por falta de apoyos.
Parecía una partida de póquer jugada por tahúres bajo la fría mirada de estrategas sin ideología ¿Iván Redondo? que aconsejaban los descartes.
Es verdad que el PSOE ofreció a Unidas Podemos hasta cinco fórmulas de colaboración para la legislatura, incluido su anhelado gobierno de coalición, y las rechazó todas, pero el PSOE por responsabilidad estaba obligado a llegar a un acuerdo.
UNIDAS PODEMOS. Sorprende que un partido de nueva creación, que no preside ninguna Comunidad Autónoma y que solo gobierna un ayuntamiento de una capital de provincia en España, rechace entrar en el Consejo Ministros con una Vicepresidencia y tres ministerios. Sobre todo si consideramos que tiene un tercio de los diputados del PSOE. Pensamos que es un error histórico de Podemos cuyas consecuencias es pronto para evaluar. De momento, ha evitado ya en varias ocasiones que este país cuente con gobierno de izquierdas.
CIUDADANOS. La actitud de este partido, sus bandazos, sus absurdos “cordones sanitarios” su incoherencia, su atrabiliario recorrido desde su “social-democracia” inicial hasta sus pactos con Vox, tienen descolocados a sus electores, sus afiliados y a una parte importante de su dirección algunos de cuyos miembros lo han abandonado. El drama de Ciudadanos es que pretende ocupar un espacio político –El liderazgo de la derecha- que los electores no le han dado. Esto le obliga a situarse, en ocasiones, a la derecha del PP, cosa de por sí difícil, máxime si tenemos en cuenta que carece de su infraestructura y experiencia de gestión. Traicionando sus objetivos de sobrepasar al PP, lo han reforzado cuando peor estaban dándoles un importante balón de oxígeno, singularmente en Madrid.
Una actitud menos cafré y un acercamiento al PSOE, podría haber dado lugar a una legislatura de mayoría absoluta, 180, diputados que quizás habría resuelto algunos problemas importantes que tiene España.
PP. Se ha recuperado parcialmente de su de debacle electoral de abril. Ello ha permitido a su líder consolidarse y ahora aguarda una segunda oportunidad que la torpeza de la izquierda , inesperadamente le ha brindado. Juega a ser hombre de Estado pero le falta talla y varios hervores.
Vox. En su línea Nacional-Sindicalista y por el Imperio hacia Dios pero sin olvidarse de bajar los impuestos a los señoritos.
En definitiva, una pena y una ocasión perdida sobre todo si lo comparamos con Italia, en veinte dias de agosto Sergio Mattarella, Presidente de la República y Giuseppe Conte, primer ministro, han logrado un pacto de dos formaciones políticas irreconciliables, han neutralizado a Salvini y han configurado un gobierno de coalición. Claro que ellos no practican navegación a vela ni descansan en Doñana.

EL INDULTO

EL INDULTO

La hipótesis de conceder, por iniciativa del Gobierno, un indulto a los probables condenados por el llamado juicio sobre el proceso, ha originado numerosos comentarios. Los más controvertidos se han hecho en torno al tratamiento que tendría, desde la legalidad, la aplicación de tal medida de gracia, al margen de la valoración política de tal proceder.
Los aspectos sobre los que hay frecuentes comentarios entre los ciudadanos, que se reflejan en los medios de comunicación, son aquellos relacionados con la petición: ¿Quién puede solicitar el indulto? Y sobre el arrepentimiento de los condenados: ¿Sería preceptivo, para recibir la gracia del indulto, que los beneficiados con la misma manifestaran arrepentimiento por los delitos que fueron condenados?
La norma que rige la tramitación de los indultos es la ley del 28 de junio de 1870 “de Reglas para el ejercicio de la Gracia de indulto”. Ley que fue reformada por la Ley 1/1988 14 de enero, por la que se modifica la Ley de 18 de junio de 1870, estableciendo reglas para el ejercicio de la Gracia de Indulto.
Si las leyes deberían estar escritas con la claridad suficiente para poder ser entendidas por personas sin formación jurídica, en este caso se cumple tal recomendación y tras leer las dos normas mencionadas se deduce con facilidad que no es preceptivo que la solicitud de indulto la haga el condenado, y tampoco lo es que se requiera el arrepentimiento del que sufre la condena por los actos delictivos que cometió y por los que fue condenado.
Tan solo hay una referencia en relación al arrepentimiento, en el artículo 25 de la Ley de 28 de junio de 1870, y dice que el informe del Tribunal sentenciador, no siempre preceptivo en la tramitación del indulto y no vinculante, irán pruebas o indicios de arrepentimiento que se hubiesen observado.
Concluido el juicio por el proceso, en el Tribunal Supremo, ha resultado más que evidente, por las respuestas de los acusados, al ser interrogados y por sus alegatos finales, que ninguno de ellos ha manifestado que esté arrepentido de sus actos, supuestamente delictivos. Ha ocurrido todo lo contrario, dado que algunos de ellos no solo han manifestado que no habían cometido ningún delito y que volverán a intentar llevar a cabo iguales acciones cuando tengan la ocasión.
Llegaron, incluso, al extremo de amenazar a todo un país con las reacciones contrarias de los catalanes en masa. Se pronunciaron como si ellos tuvieran un derecho innato a sentirse superiores al resto de los españoles y todos los ciudadanos de Cataluña estuvieran bajo su control para llevar a término cualquier tipo de actos, aunque estuvieran fuera de la legalidad.
Cuanto se diga en estas fechas sobre sentencias y posible indultos, no pasan de ser hipótesis que solo el tiempo confirmará o no.
Ante los hechos del proceso que se juzgan por el Tribunal Supremo, cualquier ciudadano se puede preguntar si las normas que rigen los mecanismos para conceder la gracia del indulto se basan en la lógica que maneja la ciudadanía. Es decir: ¿Se puede conceder la gracia del indulto a un delincuente que no se arrepiente de haber cometido el delito por el que ha sido condenado, y que por añadidura amenaza con volver a cometerlo cuando tenga ocasión?
Que a tales preguntas respondan los poderes legislativo y ejecutivo de este país, los ciudadanos deberían estar atentos.

ALTURA DE MIRAS Y GOBERNABILIDAD

ALTURA DE MIRAS Y GOBERNABILIDAD

Altura de miras y gobernabilidad es lo que viene pidiendo, en la revista Temas, José Felix Tezanos – director de la misma, en sus editoriales-. Dicha petición, además de denunciar carencias democráticas del momento, señalan e indican desafecciones y distanciamientos políticos de la ciudadanía. Por eso conviene preguntarse sobre lo que debe ser una buena Política (en mayúscula).
Sin duda, anteponer el Bien Común o el Interés General al bien individual y el interés particular, es una exigencia ética de la Política que centra la atención no en las apetencias de poder personal o partidistas sino en los problemas tanto globales como locales, que van desde las fracturas y brechas internacionales y amenazas del cambio climático, las guerras y la carrera de armamentos, hasta la necesidad de justicia y paz, bienestar, trabajo y garantías laborales para las familias, mujeres y hombres; vivienda digna, y servicios públicos de Salud, Educación –con una muy especial atención a los valores solidarios-, Pensiones, Seguridad Ciudadana, y conjunción de libertad e igualdad. En todos estos temas ni vale la retórica ni la egolatría. Y, sin embargo, constatamos un exceso de egoísmo en los liderazgos y marcadas distancias entre el decir y el hacer.
Por eso, tal vez, cuando se frustra la posibilidad de formar Gobierno, y con ello la de aprobar un programa de actuación social, con sus presupuestos, es inevitable que se constate preocupación y perplejidad ciudadana. Ante tal situación, si de verdad se es demócrata, hay que mirar sobre todo y ante todo los intereses del conjunto de toda la Comunidad, es decir, el Bien Común. Pero lo que se dice de los liderazgos lo debemos aplicar también a la propia ciudadanía, incluso en el gobierno o desgobierno de las comunidades familiares. Nos enfrentamos, pues, ante situaciones, problemas, disfunciones y disyuntivas que requieren una atención lo más objetiva posible y lo menos individualista y partidista posible, si de verdad se quiere estabilidad y gobernabilidad en beneficio del conjunto de la Comunidad y del Estado Español, dentro del marco más amplio de la Unión Europea.
Adolecemos, sin duda, de formación cívica, y como advirtiera años ha Ernest Lluch, frente al predominio económico y sus presiones, necesitamos más y más Cultura Política –desde una base ética de compromiso social comunitario-.
Revisar las capacidades de la naturaleza humana, sus hábitos positivos y negativos, y su racionalidad e irracionalidad –a veces- es urgente si se quiere alcanzar un mayor grado de representatividad y que no se llegue a deslegitimar la democracia actual.
En sus lecciones sobre la Política, Aristóteles dedicó su último capítulo a lo que tal vez deba ser lo primero: “La educación de los jóvenes”. Estado ideal no parece que exista. Pero sí hay que mejorar, y mucho, los modos de organización y de conservación de la Democracia.
En consecuencia, a pesar del tiempo que nos separa, también podemos añadir con Aristóteles, en nuestro contexto actual, lo siguiente: “el buen gobernante debe ser bueno y sensato, y… el político ha de ser sensato… Por otra parte… la virtud de un ciudadano digno parece que es el ser capaz de mandar y obedecer bien” (ver Política, libro III, Editorial Gredos, Madrid, 2008, págs. 161-162).

EL IMPERIO BRITÁNICO Y EL BREXIT

EL IMPERIO BRITÁNICO Y EL BREXIT

Algunos historiados opinan que en Europa, a lo largo de su historia, solo ha habido tres imperios reales. El término grandilocuente de imperio se ha utilizado, con frecuencia, de forma inadecuada. Sirvan de ejemplos desde el imperio romano-germánico, pasando por los imperios napoleónicos o los imperios centrales.
Los únicos tres imperios según estos historiadores han sido el Imperio Romano, el Imperio Español y el Imperio Británico. Los tres creadores y divulgadores de grandes culturas que están muy por encima de las críticas de organizaciones sectarias de oblicuas intenciones basadas en ideas, no siempre bien argumentadas, y por supuesto ajenas al tiempo real.
Al Imperio Romano le dan una existencia de cinco siglos llegando a tener una extensión de 4.400.000 (cuatro millones cuatrocientos mil) kilómetros cuadrados.
Al Imperio Español le dan una existencia de cuatro siglos llegando a tener una extensión de 19.100.000 (diez y nueve millones cien mil) kilómetros cuadrados.
Por último el Imperio Británico al que dan una existencia de algo más de tres siglos, llegando a tener una extensión de 33.700.000 (treinta y tres millones setecientos mil) kilómetros cuadrados.
La caída del Imperio Romano de occidente sumergió a Europa en un periodo de oscurantismo extremo, con un retroceso extraordinario de la civilización europea, así fue toda la Edad Media. Hasta el año 1861 no se formó el Estado italiano actual, como reino, tras innumerables vicisitudes entre las que destaca los intentos de volver a la Roma clásica.
Tras la caída del Imperio Español la metrópoli se mantuvo pero en una profunda situación de decadencia, con una monarquía corrupta, enferma e incapaz de gobernar con la más mínima eficacia, así como sometida a la depredación de otros países. Guerras civiles y dictaduras completaron el desmadre nacional en su declive. La ciudadanía entró en una espiral de pesimismo extremo y derrotismo sobre el valor de su país, de su cultura y de las perspectivas de futuro. Afortunadamente tras la Constitución del 1978 y la integración en la Unión Europea se empezó a remontar tal estado de ánimo y a reconocer el valor de su historia y la herencia cultural inmensa, aunque aún perduran valoraciones significativas contrarias a la estimación de los españoles por su país. No les basta saber que el español es la segunda lengua del mundo y que en todas las valoraciones que hacen los organismos internacionales sobre el patrimonio cultural y artístico España está entre los tres primeros países del mundo.
A los británicos también les afectó dejar de ser un imperio. Ellos lo hicieron mejor que romanos y españoles y se inventaron la Mancomunidad de Naciones (LA COMMONWEALTH) en la que están integrados en la actualidad 53 países, algunos de ellos incluso tienen a la corona británica como la jefatura del Estado. Pese a tal invención, que indudablemente le ha proporcionado considerables beneficios, Gran Bretaña dejó de ser un imperio y las consecuencias de ello son evidentes. Es muy negativo para el país y sus ciudadanos que algunos de ellos piensen que pueden seguir siendo lo que fueron y deprecien formar parte de la Unión Europea, el espacio mejor del planeta para la vida del ser humano. Si los españoles cayeron en un estado de melancolía y pesimismo, los romanos prácticamente dejaron de existir, los británicos pretenden persistir como miembros de un imperio.
Tal comportamiento es un error que de no corregir pagaran a un alto precio. Ya lo pagaron españoles y romanos, y los británicos pagarán también, de seguir en su comportamiento y fuera de la UE, aunque por fortuna para ellos la civilización actual hará que la realidad sea menos dura que lo fue para los ciudadanos de los otros dos imperios tras su caída.