HACIA LA REFUNDACIÓN DE NACIONES UNIDAS

HACIA LA REFUNDACIÓN DE NACIONES UNIDAS

Por José Mora Galiana

Tras los hechos terroristas de los días 16 de agosto en Alcanar (Tarragona), el 17 en la Ramblas de Barcelona, y el 18 en Cambrils (Tarragona), se ha escrito desde distintos puntos de vista sobre redoble de la seguridad, sobre recelos y descoordinación institucional –en el contexto del proceso secesionista catalán-, sobre yihadistas y musulmanes e inmigrantes, sobre las amenazas del ISIS a España – incluso concretamente a Andalucía-, sobre la necesaria cooperación entre los Estados de la Unión Europea, sobre la Ley de Seguridad Nacional (LSN)…, y también sobre la urgente refundación de Naciones Unidas (tal como viene postulando Federico Mayor Zaragoza (ahora en su artículo: “Ante amenazas globales, alianzas globales”).

Como viene a decir Josep Fontana, en El siglo de la revolución, análisis histórico de 1914 a 2017, estamos ahora inmersos en “La era de la desigualdad”, desigualdad en las sociedades desarrolladas y desigualdad de la Naciones, con muchos interrogantes abiertos hacia el futuro. Quizás por ello, más allá de La España Autonómica – que planteaban Tierno Galván y Antoni Rovira en la primavera de 1985- y más acá de El mito nacionalista –en la crítica de Fernando Savater de 1996, convenga subrayar o entresacar de las recientes reflexiones de Mayor Zaragoza, los siguientes puntos (ver http://www.desarrolloliberador.blogspot.com):

1) Es urgente actuar de tal modo que se eviten tantas y tantas víctimas, y tantas y tantas muertes, teniendo en cuenta que todas las vidas humanas del mundo valen lo mismo, y que todas las muertes y todas las víctimas son personas de la Comunidad Humana, ya sean víctimas del terrorismo, del sistema de la carrera armamentística (4.000 millones de dólares diarios de gasto), ya sean víctimas – cotidianas, infantiles, y anónimas- del hambre, la desnutrición y las enfermedades, o de las migraciones de personas y comunidades que buscan un lugar mejor para poder vivir con dignidad.

2) “La Europa insolidaria que nos estremece y sonroja no sólo es incapaz de llevar a cabo la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea sino que aplaza el cumplimiento del gran acuerdo de cooperación que ya se ha proyectado en varias ocasiones para hacer frente al terrorismo, mediante una serie de medidas bien articuladas: coordinación permanente con intercambio de datos, experiencias, … por medio de los servicios de inteligencia en interacción constante a escala europea, y sustancial incremento del número y preparación de los agentes de seguridad, adoptando todas las medidas preventivas posibles y evitando las acciones que pueden incitar el rencor, la animadversión, el fanatismo. ”

3) Tolerancia cero con la yihad, pero igual contundencia con todo tipo de terrorismo, con el racismo de Le Pen, con las manifestaciones fascistas y neonazis, y los alardes de supremacía de algunos ciudadanos blancos de los Estados Unidos, y…tolerancia cero con los países árabes que, desde su colosal riqueza, han acallado las reacciones internacionales por su permanente y descarada ayuda a las variantes del islamismo violento que fomenta el ISIS…

4) “La única manera de impedir nuevas acciones bélicas inaceptables, de encauzar conflictos armados en curso, de desmantelar tráficos de toda índole, de mediar con autoridad en situaciones de enfrentamiento en cualquier parte… es reforzar el multilateralismo democrático, convocando al efecto, con urgencia histórica, con el apoyo generalizado de los Medios de Comunicación, una Asamblea General de las Naciones Unidas que resolviera la eliminación de los medios masivos de exterminio, facilitar los procesos de paz y garantizar la habitabilidad de la Tierra. Estas Naciones Unidas cumplirían, por primera vez desde su fundación, lo que establece la Carta: “Nosotros, los pueblos”, y permitiría la adopción unánime de un nuevo concepto de seguridad. La Asamblea General contaría con el 50% de representantes de los Estados y el 50% de representantes de entidades de la sociedad civil. Al Consejo de Seguridad actual se le añadirían un Consejo Socioeconómico y otro Medioambiental. ”

Lo de la descoordinación supuesta o real entre los responsables del Estado Español y la Comunidad Autónoma de Cataluña por la no aplicación inmediata de la LSN es, o puede haber sido, una falta grave de responsabilidad o una deficiencia institucional en el conjunto de carencias de voluntad política efectiva que nos aquejan globalmente en la Comunidad Humana Mundial.

Sabemos de la poca voluntad política de las grandes potencias mundiales para ponerse de acuerdo en caminar hacia la Paz Perpetua, fomentar el federalismo político solidario y refundar, en consecuencia, Naciones Unidas para que sea efectiva y operativa ante los grandes retos de la Comunidad Humana. Nuestra obligación ética y política es insistir, no obstante, una y otra vez, en esa exigencia con el fin de lograr: a) una mayor igualdad, seguridad y libertad para toda persona humana y para todos los pueblos del Planeta Tierra; b) una justa distribución de la riqueza; c) la necesaria corresponsabilidad en el desarrollo económico solidario; y d) la conservación adecuada del Medio Ambiente –como Patrimonio de la Humanidad- a transmitir a las generaciones venideras, en cuanto que Casa Común de toda persona humana.
José Mora Galiana

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EL FUROR JUSTICIERO

EL FUROR JUSTICIERO
Sobre la situación del tercer poder, en nuestro país, se ha escrito y criticado mucho en los últimos tiempos. Lo que es lógico en un estado democrático. Pues debe ser una exigencia de la ciudadanía que el tercer poder, además de independiente, funcione de forma adecuada. Si son merecedores de críticas el Legislativo y el Ejecutivo, ¿por qué no lo va a ser el Judicial?
Las críticas sobre la lentitud de la justicia han sido permanentes. Con la avalancha de la corrupción han surgido otros aspectos dignos de críticas, no sólo por el comportamiento de tribunales y ministerio fiscal, sino también y sobre todo por la falta de respeto -por parte de los medios de comunicación, los partidos políticos y la sociedad en general- respecto del principio de la presunción de inocencia, un derecho básico que se respeta muy poco. Las consecuencias de tal comportamiento, condenable sin reservas, causan estragos entre los ciudadanos inocentes dados por culpables antes de que los tribunales se pronuncien.
Ciertos jueces contribuyen a veces, directa o indirectamente, llegar a tal estado de cosas pues presos de un furor justiciero incontrolado se dejan arrastrar al saber que de su proceder, en ningún caso, se les va a pedir ningún tipo de responsabilidad, a no ser que se trate de un caso claro de prevaricación.
En Andalucía, más allá del correcto funcionamiento del Poder Judicial, se ha dado un prolongado periodo de furor justiciero que, sin duda, merece la pena de ser comentado.
El periodo se inició con el caso Mercasevilla, empresa municipal, se conectó con un caso de subvenciones de la Junta de Andalucía, que llevaron al caso de los ERES y paralelamente como si mandará un poderoso impulso incontenible de furor justiciero se inició el caso de las subvenciones de los cursos de formación para trabajadores, a cargo del Gobierno de la Comunidad Autónoma.
A lo largo de los años trascurridos se han sucedido las acciones judiciales que hasta la fecha han dejado un saldo demasiado negativo para el tercer poder, con consecuencias nefasta para cientos de ciudadanos.
Los imputados por cientos se han visto condenados desde el principio, algunos encarcelados, obligados a pagar fianzas desmesuras y destruidas sus vidas familiares, profesionales y sociales, simplemente porque en ningún caso se ha respetado su derecho a no ser condenados antes de someterse a juicio.
La realidad actual es sencillamente inadmisible para un Estado Democrático de Derecho. El resultado final del caso de los terrenos de Mercasevilla es el siguiente: de los 18 imputados 8 fueron exculpados y los otros 10 han ido a juicio y han sido declarados inocentes por el tribunal.
En el caso de los ERE hasta la fecha ya han sido exculpados 24 de los imputados y no se sabe bien cómo terminaran los que irán a juicio o continúan imputados.
El caso de los cursos ha sido, quizá, el más lamentable pues se ha diluido como un azucarillo en agua. Las consecuencias han sido sin embargo extremadamente negativas, pues demás de los efectos destructivos para las vidas de los que fueron imputados, está la incidencia sobre trabajadores y empresarios. Los primeros se han quedado sin cursos formativos, durante tres años, tan necesarios siempre y en especial en un periodo de crisis económica y de altísimo índice de paro, como lo tenía Andalucía. Los empresarios y profesionales del sector, también se han visto afectos, han quebrado cientos de pequeñas empresas y entidades dedicadas a tal actividad y miles de puestos de trabajo han desaparecido, sin olvidar los cientos de millones de euros que la Junta de Andalucía ha perdido, fondos europeos, al suprimir la impartición de cursos durante años. (800 millones de euros según el Sindicato Andaluz de Funcionarios, otras fuentes elevan la cantidad hasta 1.100 millones de euros)
El balance del furor justiciero en Andalucía ha dado, hasta ahora, un balance desolador y puede incrementarse en el futuro, para mal de la vida e intereses de los andaluces.
El tercer poder cuenta con capacidad para impedir los furores justicieros, y si a alguno no se le puede ponerle freno a tiempo tiene la obligación, en su momento, de depurar responsabilidades como lo hacen los otros dos poderes del Estado.

LA PLURINACIONALIDAD Y EL PSOE

LA PLURINACIONALIDAD Y EL PSOE

Autor: FERNANDO PINEDA LUNA

Es ya evidente la recuperación interna del PSOE y la renovación programática, emanada de su reciente 39 Congreso Federal. El Partido Socialista ha conseguido acrecentar la ilusión de militantes, simpatizantes y votantes e intensificar su participación directa, tanto en asuntos orgánicos como institucionales, y el consiguiente aumento de la confianza ciudadana en su proyecto.
Sin embargo, la presión mediática, que mayoritariamente defiende los intereses del insolidario neoliberalismo capitalista, cada día más opuesto al blindaje y crecimiento del Estado del Bienestar, objetivo inexcusable del PSOE, continúa su campaña de acoso y derribo a la nueva Comisión Ejecutiva Federal, presentando a los socialistas divididos y enfrentados. Para ello, sigue utilizando su habitual modo de falsear la realidad, manipulando sistemáticamente frases de sus dirigentes, sacadas de contextos. En estos momentos, las “palabras mágicas” utilizadas son “plurinacionalidad” y “nación de naciones”.
Pues bien, la “plurinacionalidad” del Estado Español y la España como “nación de naciones” son conceptos veteranos en el PSOE, como demuestran tanto documentos de debate como resoluciones orgánicas.
Empezando por el final, la Comisión 1ª de la Ponencia Marco, “Marco Estratégico, Ponencia Política y Social”, que aprobó el 39 Congreso Federal y que, por lo tanto, es de obligado cumplimiento para toda su organización y militancia, dice textualmente en su apartado “Un modelo territorial estable y equilibrado” que “el federalismo, con sus premisas de cooperación, colaboración, solidaridad y lealtad institucional e interterritorial, como se defiende en nuestra “Declaración de Granada”, puede y debe ser la solución de una España orgullosa de su diversidad y comprometida con el autogobierno de las Comunidades Autónomas que la integran”.
La renombrada “Declaración de Granada” del año 2013, que sólo es un importante documento de trabajo para ayudar a construir un modelo de Estado Federal, que sea el mejor posible y el más aceptado por toda la ciudadanía española, estuvo basada en un documento que la “Fundación Socialista Alfonso Perales” encargó en el año 2012 y en el que participaron José Antonio Pérez Tapias y Gregorio Cámara Villar, Secretario de Libertades y Política Territorial de la actual Comisión Ejecutiva Regional del PSOE-A, con el objetivo de poder conducir la territorialidad de España desde el Estado de las Autonomías al Estado Federal. Pues bien, en tal documento previo a la llamada “Declaración de Granada” se asegura que el federalismo debe ir de la mano de un concepto “plurinacional del Estado”.
Retrocediendo históricamente al año 2010, el ex presidente Felipe González y la ex ministra Carme Chacón defendieron la idea de España como “nación de naciones”, entendiendo que ello era bueno para la estabilidad y el desarrollo de su modelo territorial.
También se ha interpretado torticeramente por muchos el adjetivo “asimétrico”, aplicado al Estado Federal, con el objetivo de exponer falsas divisiones internas en el PSOE sobre tal modelo de Estado. Nada más lejos de la realidad, porque todos los socialistas defienden la misma España, su unidad, pero también su diversidad, es decir, su asimetría, basada en razones geográficas, lingüísticas, culturales e históricas.
Si seguimos retrocediendo en el tiempo, topamos, como ejemplo de lo dicho, con los hitos históricos vividos en Andalucía los días 4 de Diciembre de 1977 y 28 de Febrero de 1980, cuando el pueblo andaluz reivindicó en la calle su autonomía política, proceso iniciado durante la Segunda República y truncado al final del mismo por el fascista golpe de Estado. ¿Qué exigía el pueblo andaluz entonces? Un autogobierno que, sin romper la unidad de España, le permita gestionar su propia diversidad geográfica, cultural e histórica.
Aún más atrás, la propia Constitución Española de 1978 consagra el Estado de las Autonomías. Ya en su preámbulo alude a “los pueblos de España”. En su artículo 2 reconoce el derecho a la autonomía de “las nacionalidades y regiones” que integran España. Parece, por lo tanto, sin duda, que la propia Constitución de 1978 está más cerca de la “plurinacionalidad” y de la España como “nación de naciones” que los actuales medios de comunicación 39 años después. Esta fórmula es obra del socialista segoviano Anselmo Carretero (1908-2002), federalista, quien proclamaba en su obra “Las nacionalidades españolas” que la pluralidad de sentimientos de pertenencia es consustancial a la historia de España y que ésta aparezca como “nación de naciones” no debería desagradar a ningún español. Él ni siquiera establece distinción entre nacionalidades y regiones, porque todas merecen el nombre de “nación, que se integra en una nación mayor”.
Finalmente, Antoni de Capmany de Montpalau i de Surís escribió en su panfleto “Centinela” (1808), dirigido a movilizar a los españoles contra los invasores franceses que “¿Qué sería ya de los españoles si no hubiera habido aragoneses, valencianos, murcianos, andaluces, asturianos, gallegos, extremeños, catalanes, castellanos…? Cada uno de estos nombres inflama y envanece y de estas pequeñas naciones se compone la masa de la gran Nación, que no conocía nuestro conquistador, a pesar de tener sobre el bufete abierto el mapa de España a todas horas”.
El PSOE, partido fundador e integrado en la Internacional Socialista o Segunda Internacional, es contrario a cualquier tipo de nacionalismo excluyente, sea éste de carácter independentista o centralista.
El PSOE, por lo tanto, jamás defenderá la “España Una, Grande y Libre” del nacionalcatolicismo fascista ni la independencia de ninguno de los pueblos de España, sino su unidad en la libertad, la igualdad y la solidaridad de todos los españoles, independientemente de su lugar de procedencia o residencia. Pero, también y simultáneamente, como siempre hizo durante sus 138 años de historia, seguirá luchando por la España diversa y plural.
Hoy, de acuerdo con sus resoluciones aprobadas en el 39 Congreso Federal, el PSOE, con el empuje de todos sus militantes, simpatizantes y votantes está obligado a emprender el camino de convertir España en un Estado Federal, que, en base a la soberanía nacional, respete su unidad, como garantía de la igualdad de derechos y deberes políticos y sociales de todos los españoles, y defienda su plurinacionalidad, como aval de su diversidad por razones geográficas, lingüísticas, culturales e históricas.
Fernando Pineda Luna (8-VIII-2017).

GLOBALIZACIÓN DE LA INDIFERENCIA

Globalización de la indiferencia
Posted: 20 Jul 2017 03:27 AM PDT
“De olvido moriréis…”

Federico Mayor Zaragoza

Recuerdo con profunda gratitud la perseverancia de Forges reiterando en sus viñetas la tragedia de Haití… y la de muchos seres humanos después de catástrofes naturales o provocadas, haciendo especial hincapié en las circunstancias de extrema pobreza y desamparo en que viven cada día millones de personas sin que se les preste la menor atención por considerarlo un “hecho habitual e inevitable”.

Es imprescindible y apremiante recordar cada amanecer que mueren diariamente de hambre miles de niñas y niños, mujeres y hombres al tiempo que se invierten en armas y gastos militares 4.000 millones de dólares. Es inadmisible desde todos los puntos de vista que, en lugar de elaborar un nuevo concepto de seguridad que no sólo se preocupe y ocupe de los territorios y fronteras sino de la alimentación, acceso al agua potable, servicios de salud, cuidado del medio ambiente y educación de los habitantes de estos espacios tan celosamente protegidos.

Es una vergüenza que, cuando no hay recursos para la puesta en práctica de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de los Acuerdos de París sobre Cambio Climático -especialmente cuando el Presidente Trump ha advertido ya que los Estados Unidos no los cumplirán- la única medida que ha merecido el unánime consenso en la Unión Europea, en el G-7 y en el G-20 ha sido la de aumentar los gastos militares! El 17 de julio la prensa anuncia que Francia y Alemania desarrollarán conjuntamente un avión de combate europeo. Yo pensaba que iban a anunciar que se restablecería una ayuda importante al desarrollo de los países que más necesitan asegurar unas mínimas condiciones de vida digna en sus lugares de origen para evitar, precisamente, los flujos emigratorios. Y no hay ninguna reacción. Y los ciudadanos de Europa siguen admitiendo lo inadmisible.

Se está desaprovechando el inmenso potencial de una tecnología digital que permite que los seres humanos, silenciosos y obedientes desde el origen de los tiempos, puedan expresarse por fin sin cortapisas y defender sus derechos con firmeza. Era de esperar unas reacciones a escala mundial frente a quien atenta contra las condiciones de vida de las próximas generaciones (¡muy próximas!), advirtiendo al magnate que si no cambia radicalmente de criterio, la humanidad, “Nosotros, los pueblos…”, dejaremos, por ejemplo, de adquirir productos norteamericanos… Si Trump “bloquea… ¡bloquearemos a Trump!”.

No podemos seguir mirando hacia otro lado. No podemos dejarnos anonadar por la vorágine de noticias que nos convierte en espectadores impasibles, dominados por el colosal poder mediático (por las terribles “armas de distracción masiva” en afortunada expresión de Soledad Gallego).

En París, el 20 de enero de 1990 escribí estos versos al final de un poema: “Sabemos / y por lo tanto / no tenemos excusa. / ¿Cómo podemos / conciliar el sueño / siendo cómplices?”.

Hasta hace poco no sabíamos lo que sucedía. Ahora sí. Ahora la indiferencia es culposa… “Y no te olvides de Haití… ni de los que se ahogan en el Mediterráneo (más de 6,000 ahogados en 2016 y en 2017 ya van más de 1,600…). “El rayo que no cesa”… y nosotros sin tiempo para reflexionar, para decidir cumplir nuestros deberes, más urgentes ahora por tratarse de procesos en los que pueden alcanzarse puntos de no retorno. ¡Qué afrenta para nuestros hijos y nietos…!

Cuanto más alerta deberíamos estar, cuanto más reactivos, cuanto más tendríamos que tener en cuenta el mañana… más tenemos en cuenta el presente, más ensimismados nos hallamos, más miopes… y aceptamos sin remordimiento lo inaceptable. ¡Y no te olvides de Haití ni de todos los “Haities”! Allí escribí en enero de 1995: “Se fueron los últimos / soldados / y estalló la paz/ en vuestra vida, / sin reporteros / que filmen/ cómo se vive y muere / cada día. / Ya no saldréis / en las pantallas / para aguar / las fiestas y el vino / de los ricos. / Ya no moriréis / de bala y fuego. / De olvido / volveréis a moriros. / Como siempre.”

Hambre, desamparo, sumisión. Tenemos que implicarnos decididamente y con denuedo contra todo tipo de violencia. El Papa Francisco decía hace poco que “no es fácil saber si el mundo de hoy es más o menos violento que antes, ni si los medios de comunicación modernos y la movilidad de nuestra era nos hacen más conscientes de la violencia o más acostumbrados a ella”. Recuerdo cuánto me impresionó escuchar al Prof. Juan Antonio Carrillo Salcedo alertarnos, con la anticipación que le caracterizaba, sobre la “globalización de la indiferencia”.

Es especialmente peligroso y motivo de alarma que el desorden establecido sirva para “normalizar” las progresivas diferencias entre ricos y pobres, entre encumbrados y menesterosos. El clamor popular, la voz de la gente debe promover sin demora el restablecimiento de un multilateralismo democrático, de unas Naciones Unidas que puedan cumplir, con los recursos personales, técnicos, de seguridad y financieros adecuados, la misión que le corresponde a escala planetaria, marginando ya para siempre el nocivo “invento” neoliberal de los grupos plutocráticos (G7, G8, G20).

Y también en la vida cotidiana una democracia genuina, que no tenga en cuenta a las mayorías numéricas -sobre todo, embravecidas- si no seguir puntualmente los “principios democráticos” que, según la Constitución de la UNESCO, deben “guiar a la humanidad”.

Ahora ya no hay excusa. Ahora ya no cabe el olvido porque “Nosotros, los pueblos…” podemos expresarnos, podemos participar, libre y responsablemente, de la transición histórica de la fuerza a la palabra.

Federico Mayor Zaragoza

DIALOGANDO CON GREGORIO PECES-BARBA -SOBRE ESPAÑA Y LA DEMOCRACIA-

DIALOGANDO CON GREGORIO PECES-BARBA
– SOBRE ESPAÑA Y LA DEMOCRACIA-
Por José Mora Galiana

La Constitución Española (CE) de finales de 1978 supuso -al decir del profesor y político Peces-Barba- la sustitución de la mentalidad de reforma por la de ruptura en pro de una Democracia como proyecto de vida en común. Desde este supuesto, me ha parecido de interés dialogar en torno al capítulo cuatro de La democracia en España. Experiencias y reflexiones, publicado en Temas de Hoy, Madrid 1996, que goza – a mi modo de ver- de gran actualidad, porque los déficits democráticos y los graves errores del pasado y del presente, a partir de 1979 y hasta estos días de agosto de 2017, no tienen por qué deslegitimar lo sustantivo: el tránsito de la Dictadura a la Democracia con el fin de alcanzar una mejor vida en común en el conjunto de las distintas Comunidades y del Estado Español.

El capítulo mencionado se titula “El final de la Transición. Las Nuevas Reglas de Juego” (ver especialmente las páginas 199-231, pues la parte “Universidad y Parlamento” -páginas 231-255- requieren quizás otro tipo de diálogo).

Hoy, más que entrar en estrategias de golpes de poder o de desestabilización institucional, fruto de la corrupción sistémica o a causa de los déficits democráticos, parece más positivo mejorar y ampliar el sentido de construcción en común. Acrecentar la conciencia crítica y la educación de la respectividad plural y solidaria, así como la creencia de que la convivencia social y el logro de objetivos humanos comunes exigen un orden jurídico y unas reglas de juego, son fundamentales para poder avanzar en positivo: avanzar para cambiar, transformar y progresar razonablemente a mejor, evitando errores históricos y también todo tipo de violencia -venga de donde venga-.

Han de retomarse, necesariamente, cuestiones como la Economía, la forma de Estado, la lealtad a la Democracia, la separación de poderes fácticos o institucionales, los derechos universales a la Educación y la Salud, las exigencias laborales, el sentido medio-ambiental, la democracia interna efectiva de fuerzas sociales, partidos políticos e instituciones…, pero quizás lo más recurrente de hoy, a pesar del fenómeno migratorio y del déficit en la garantía de derechos humanos y de derechos fundamentales, quizás lo más urgente, a pesar de los efectos de la crisis económico financiera del 2008, sea más bien lo que tradicionalmente se llamó la cuestión regional que no es sino el tema de las Autonomías y del capítulo VIII de la CE.

Según Peces-Barba, la denominada “soberanía nacional” se vinculó al conjunto del pueblo español. Pero había que evitar dos graves riesgos respecto al hecho diferencial de las regiones o comunidades: a) el nacionalismo excluyente -muy conservador en la Constitución Monárquica de 1876-; b) la no generalización de las autonomías en la Constitución republicana de 1931. Con la generalización de las autonomías, se abría la posibilidad de avanzar -con sentido de igualdad institucional y competencial- hacia un Estado funcionalmente Federal. De hecho, nunca las llamadas “nacionalidades históricas” han tenido una autonomía tan amplia; tampoco las propias Comunidades Autónomas -en pie de igualdad, prácticamente-. Lo que debe potenciarse ahora son los elementos de cooperación, coordinación y solidaridad interterritorial.

Comparto plenamente que en Teoría Política hay que separar Nación y Estado. El concepto de nación traduce una agrupación humana del orden de las comunidades (sentimientos comunes, lengua común; cultura, esperanzas y sufrimientos comunes). El concepto de Estado traduce una agrupación humana del orden de las sociedades en vistas a alcanzar unos determinados fines y objetivos comunes. Por eso, precisamente una nación no tiene necesariamente que ser un Estado Independiente. En el conjunto del Estado debe predominar la razón y el derecho, más allá de los sentimientos particulares o comunitarios.

Hoy, más que nunca, en España conviene evitar tres peligros históricos: a) el reconocimiento de consecuencias jurídicas para el hecho diferencial de las distintas comunidades; b) el permanente afán de emulación respecto de las llamadas comunidades históricas; c) el nacionalismo español excluyente -principio y fin del consenso institucional refrendado por el pueblo español el 29 de diciembre de 1978-.

Parece claro que, teniendo en cuenta la realidad histórica del momento y más allá de los graves errores cometidos hasta ahora, es el tiempo oportuno para fraguar un nuevo consenso sobre la estructura constitucional del Estado social y democrático de Derecho, en el marco de una Confederación Política de Estados Europeos.

Han sido muchos y variados los esfuerzos realizados para consumir y culminar la ruptura con la Dictadura en pro de una Democracia para toda persona y para toda comunidad, en el conjunto del pueblo español, Fuera de las reglas de juego constitucional sería un suicidio pretender cuartear, a base de tirones independentistas o excluyentes, pues todo tipo de violencia es rechazable porque, como dice Peces-Barba, “supone el ataque más profundo a la propia posibilidad de cambio de la sociedad democrática”.

José Mora Galiana

LA DEUDA PÚBLICA DE LAS AUTONOMIAS

LA DEUDA PÚBLICA DE LAS AUTONOMIAS

Sobre la capacidad de contraer deuda pública por parte de las Comunidades Autónomas hay diferentes opiniones por parte de los especialistas. La Constitución del 78 en su artículo 149 atribuye competencia exclusiva al Estado sobre la deuda que él mismo emite. También da capacidad, articulo 157, a la Comunidades Autónomas para llevar a cabo operaciones de crédito siempre reguladas por el Estado pues, en definitiva, las deudas contraídas por las Comunidades Autónomas forman parte de la deuda del Estado Español.
Al margen de las opiniones de los especialistas, lo cierto es que todas las Comunidades Autónomas han contraído deudas, que se han acrecentado durante la crisis y que el Estado ha tenido que ponerles límite, aunque algunas -entre las que figura Cataluña- estarían dispuestas a superar estos límites pero no pueden hacerlo porque no hay, en la actualidad, entidades, en los mercados, dispuestas a concederle crédito.
La Deuda de las Comunidades Autónomas es según EXPASIÓN la recogida en el cuadro siguiente:

Deuda Trimestral: Comparativa CCAA I Trimestre 2017
CCAA…………Millones €…… Per capita €…… % PIB
Total……………279.264……………………………..
Andalucía [+]……..32.462…………3.860…………21,60%
Aragón [+]…………7.671…………5.824…………21,90%
Asturias [+]……….4.232…………4.092…………19,30%
Cantabria [+]………2.877…………4.948…………22,70%
Castilla y León [+]..11.288…………4.634…………20,20%
Castilla La Mancha [+]14.016………..6.869…………36,50%
Canarias [+]……….6.905…………3.204…………16,00%
Cataluña [+]………75.443………..10.139…………35,20%
Extremadura [+]…….4.223…………3.918…………23,60%
Galicia [+]……….11.582…………4.273…………19,80%
Islas Baleares [+]….8.745…………7.599…………30,40%
Murcia [+]…………8.302…………5.636…………28,80%
Madrid [+]………..31.667…………4.890…………14,90%
Navarra [+]………..3.676…………5.740…………19,10%
País Vasco [+]…….10.511…………4.849…………15,10%
La Rioja [+]……….1.553…………4.966…………19,10%
C. Valenciana [+]….44.111…………8.938…………41,50%
Cataluña tiene la deuda más alta en cantidad y Valencia en porcentaje sobre el producto interior bruto de la Comunidad. La deuda de Cataluña supera la cuarta parte de la deuda total de todas las Comunidades Autónomas. La deuda de Andalucía está en la franja baja en el conjunto de las Comunidades y, en relación con Cataluña, se sitúa por debajo de la mitad de ésta, aunque tiene un millón de habitantes más.
De estas comparaciones se pueden hacer algunas deducciones, tales como que Andalucía ha sabido administrar mejor sus recursos que Cataluña, que ésta al parecer ha malgastado recursos hasta el punto que los prestamistas no le dan ya más crédito, y también que ha sometido a su población a una mayor austeridad, sin olvidar que los ingresos del gobierno catalán, mediante los impuestos que cobra directamente, son mayores que los del gobierno andaluz.
Dicho lo dicho, ¿por qué razón debe condonar la deuda catalana el Estado? ¿Quizá para que los independentistas puedan acceder de nuevo al mercado de deuda y se pueda entrampar más a costa del Estado, es decir a costa de todos los españoles? ¿Quizá para concederle a los independentistas más recursos para hacer frente al resto del Estado? ¿Quizá para hacer posible lo imposible, es decir que los independentistas renuncien a la independencia?
Se pueden hacer más preguntas, pero la explicación debe darla el político que ha hecho la propuesta, con la cual es difícil que puedan estar de acuerdo, en ningún caso, los andaluces.
Con posterioridad a propuesta tan demencial se ha intentado corregir el error hablando de condonación de deudas a todas las Comunidades Autónomas, pero tal paso no es valido porque no puede eliminar la primera propuesta, hecha con una candidez incalificable.
Es imprescindible que el declarante de una explicación, en profundidad, a todos los españoles.

NEGOCIAR ¿QUÉ SE PUEDE NEGOCIAR?

NEGOCIAR
¿QUÉ SE PUEDE NEGOCIAR?

En la situación por la que pasa el país con la actitud de los independentistas de Cataluña, un despropósito más de una serie que parece no tener límites, hay medios de comunicación y algunos componentes de fuerzas políticas que insisten en aseverar que la única salida a tan complicada y, en ocasiones, demencial situación es la negociación.
Resulta difícil intentar una negociación cuando se trata una realidad irracional propiciada y llevada hasta el absurdo y el encono por una minoría, que se ha degradado hasta dejar de respetar la ley y constituirse en “movimiento social” de presión permanente.
Una situación similar únicamente se puede ubicar en movimientos antidemocráticos, más propios de contextos históricos de siglos pretéritos -cuando se comenzaron a constituir los Estados que en la actualidad conforman la Unión Europea-, o de los periodos de descolonización, que del contexto de mundialización del siglo XXI.
En la actualidad los Estados deben pensar en el futuro y en él se incrementarán, sin duda, los problemas que ya originan los procesos de globalización, porque avanzan sin que ni tan siquiera políticos tan retrógrados como el actual presidente de USA -la primera potencia mundial- pueda ponerles freno.
La pregunta a tan contundente aseveración de negociar es muy simple: ¿Negociar qué? Es muy fácil exhibirse con un aire de temple y moderación, para pretender dar una imagen de equidistancia entre el independentismo esquizofrénico y las exigencias legales de un Estado democrático, haciendo tal propuesta y definirla como la única salida posible, pero lo que nunca dicen los proponentes, con la concreción necesaria, es lo que se debe de negociar.
Como dice un veterano socialista, a los independentistas le han cedido todo tipo de competencias, diferentes gobiernos de España para mantenerse en el poder, todo la tripa del embutido de las competencias del Estado loncha a loncha y ya no queda una sola rodaja que entregarle. Sólo subsiste la cuerda que une la Comunidad Autónoma con el Estado y los denominados independentistas la quieren también así como arrastrar con ella algo más, quizá hacia el desastre. En definitiva, nada queda ya para negociar.
Llega a ser un martilleo permanente, por parte de medios de comunicación y de políticos, la referencia al supuesto referéndum y a los datos que giran en torno de él. Se dan los porcentajes de ciudadanos que desean que tenga lugar el mismo pero que sea legal, los que los quieren se lleve a término aunque sea ilegal, los que no quieren ningún tipo de consulta, los que votarían en cada uno de los casos, los que de votar lo harían en sentido afirmativo o aquellos que se inclinarían por hacerlo en sentido negativo, los que votarían en blanco o nulo, los que no votarían en ningún caso.
Lo que, sin embargo, no se ha investigado ni valorado son las competencias que se podrían negociar para los diferentes grupos de opinión, si es que aun queda alguna sin trasferir, para mantener a España y no romperla en mil cantones.
En realidad, no parece que haya nada que se pueda negociar a estas alturas por dos razones muy fáciles de entender, incluso por las mentes más romas. La primera es que lo único que pretenden lograr los independentistas es justamente la creación de la Republica de Cataluña, lo que es imposible materialmente y legalmente. La segunda razón es que los partidos constitucionalistas, no puede sentarse en una mesa de negociación para tratar sobre el camino a seguir para constituir la Republica de Cataluña.
¿Acaso pretenderían los independentistas catalanes negociar algo distinto de la República Independiente de Cataluña?
La experiencia de quienes, en tiempo, vivimos positivamente la Transición, en un denodado esfuerzo de consenso de unidad y pluralidad, entendimos la Democracia en España como un proyecto de vida en común. Al final, la Transición de la Dictadura a la Democracia, marcó las “Nuevas Reglas de Juego” –como dijera Peces Barba en sus reflexiones sobre La democracia en España-. Habrá que darle, pues, la primacía al Parlamento para garantizar la paz y la convivencia de la sociedad en su conjunto dentro del Estado Español, plural en sus distintas Comunidades pero solidariamente unidas como Estado Social y Democrático de Derecho.