UNA COMEDIA QUE SERÁ TRAGEDIA

UNA COMEDIA QUE SERÁ TRAGEDIA

Los espectáculos que organizan y dan algunos de los profesionales de la política, en la democracia española, serían dignos del arte de la comedia si no arrastraran con sus representaciones bufas unas consecuencias nada favorables para la adecuada convivencia de los ciudadanos.
Después de un recorrido largo, significativo y positivo del pueblo español por un Estado de Derecho, que ha marcado a varias generaciones de ciudadanos, haciendo que olviden las miserias de un pasado próximo, algunos sectores de la clase política siguen sin enterarse de que se trata vivir bajo el imperio de la ley.
A lo largo de muchos días magistrados del Tribunal Supremo de este país han dado una lección sobre lo que representa la separación de poderes y vivir bajo el imperio de la ley.
Sea cual sea la sentencia final del alto tribunal no será del gusto de todos los españoles, pero todos tendrán que aceptarla y reconocer que mayor claridad y seriedad no se puede dar al desarrollo de un juicio, que se ha transmitido en directo para que su seguimiento esté al alcance de todos los ciudadanos.
De poco ha servido que el Tribunal dejara claro que en un Estado de Derecho todos los ciudadanos, sin excepción, viven bajo el imperio de la ley. Algunos diputados electos volvieron a repetir, en el Congreso de los Diputados, el número de comedia al tomar posición de sus escaños con el estribillo del IMPERATIVO LEGAL, junto con otra serie de disparates. Prometieron por el mismo imperativo legal que olvidaron cuando optaron por no aceptar los mandatos del Tribunal Constitucional e incumplir con la ley, y tampoco se han enterado de las puntualizaciones que al respecto escucharon del tribunal mientras eran juzgados.
Los abogados de los acusados, quizá por falta de argumentos para defenderlos, han olvidado, también, a lo largo del juicio lo que significa el imperio de la ley.
Han mostrado demasiadas carencias e exceso de protestas, a lo largo del juicio, y lo han hecho con mayor rotundidad cuando se han centrado en la exhibición de videos sobre la actuación de las fuerzas de seguridad del Estados en los conflictos que tuvieron lugar en Cataluña. Tanto el día uno de Octubre de 2017, como en otras actuaciones relacionadas de los registro de diferentes dependencias del gobierno autónoma catalán y la detención de presuntos implicados en acciones ilegales.
El enfoque de estos letrados pretendía poner el acento en las violentas actuaciones de los efectivos policiales, cuando tales actuaciones, que respondían al cumplimiento de mandatos judiciales, no eran el tema a juzgar y lo único que terminaban por demostrar era que en efecto hubo violencia motivada por actuaciones contrarias a la legalidad perfectamente planificadas y seguidas por algunos ciudadanos incautos, mal informados o llenos de malas intenciones.
Nada lograron a favor de sus defendidos exhibiendo ante el tribunal a un conjunto de ciudadanos que arrastrados por el odio y el rencor, posiblemente adoctrinados y siguiendo el mandato de los acusados, se enfrentaba a las fuerzas de seguridad del Estado que se limitan a intentar cumplir con las órdenes judiciales recibidas.
En contra de las opiniones imprudentes de algunos políticos con puestos de responsabilidad en las estructuras del Estado de Derecho Español, el Tribunal Supremo no se dejará influenciar por nadie y cumplirá por IMPERATIVO LEGAL con su obligación de dictar sentencia de acuerdo con el ordenamiento jurídico.
Es de temer que posiblemente la comedia que intentan, en sistema continuo, representar los acusados termine en una tragedia para ellos y para sus allegados, pero no puede salir gratis intentar dar un Golpe de Estado aunque pretendieran darle el formato de una comedia bufa.

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VENEZUELA

VENEZUELA

La historia de la República de Venezuela está próxima a cumplir los dos siglos, y en tan amplio periodo de tiempo es difícil encontrar espacios prolongados que estén libres de convulsiones económicas, políticas, militares y sociales. Forjar una idea sobre tantos años de inestabilidad por medio de unas líneas es complicado, pero vale la pena intentarlo dando ciertos datos muy esquemáticos, que trasmitan una idea sobre la complejidad de las vicisitudes por las que ha pasado esta República Sudamericana a lo largo de sus años de historia. De hecho, sus turbulencias y problemas sociopolíticos y económicos, a pesar de su riqueza natural, tienen una clara incidencia negativa en su ranking latinoamericano y mundial respecto al índice de desarrollo humano de los cinco últimos años. Pero, veamos aspectos históricos de interés-
La revolución de los criollos a favor de la independencia de España se inició el 19 de abril de 1810, formando una especie de gobierno autónomo. Antes de esta fecha tuvieron lugar, a lo largo del siglo XVIII, diferentes intentonas a favor de la emancipación de la metrópolis del origen más diverso, alguna de ellas con el apoyo de terceros países.
Antes de la batalla naval del Lago de Maracaibo, la última que dieron las fuerzas realistas, que tuvo lugar en 1823, las secuencias de enfrentamientos sangrientos entre las tropas españolas, las de los rebeldes y entre ellos mismos fueron muy numerosos. Tales hechos de guerra acaecieron paralelamente a que los rebeldes constituyeran hasta tres repúblicas, todas de corto recorrido y sin que lograran la independencia real de España.
La secesión de Venezuela de la Gran Colombia tuvo lugar en mayo de 1830, cuando se instó al congreso de Valencia, para tomar decisiones sobre el distrito Venezuela y adaptar una nueva Constitución. La Gran Colombia la formaban básicamente los países actuales de Colombia, Panamá y Venezuela.
La República de Venezuela desde su independencia pasa, según algunos historiadores, por cinco periodos bien diferenciados:
– Primer Periodo. Caudillismo y Guerra Federal.
El Estado estuvo generalmente bajo el mandato de militares y los hechos más significativos fueron que a partir de 1831 hubo una primera etapa de prosperidad económica, hasta la llamada Revolución de las Reformas y la crisis económica mundial de 1838, que afectó mucho al país. Tuvieron lugar disputas territoriales con los británicos. Se desencadenó la llamada Guerra Federal que terminó en 1863. La Revolución Azul tuvo lugar en 1867 que finalizó con el Tratado de Antimano. Gobierno de los azules.
– Segundo Periodo. Liberalismo Amarillo.
En 1870 tiene lugar la Revolución de Abril y toman el poder, por la fuerza, los liberales. En 1879 acontece la Revolución Reivindicativa. La Revolución Legalista, en 1882, establece el voto directo y se limita a cuatro años la presidencia. La rebelión de Queipa es derrotada. En este periodo hay un total de diez presidentes y el resultado final es una recesión económica.
– Tercer Periodo. Hegemonía Tachirense.
Levantamiento militar en Tachira, un Estado venezolano. En 1901 elección de presidente por Asamblea Nacional. 1903 Revolución Libertadora, última rebelión caudillista. 1908 golpe de estado y nueva Constitución. 1929 Movimiento de estudiantes universitarios y golpe militar. 1936 inicio de transición democrática. 1943 Ley de Hidrocarburos. En 1945 se produce un golpe militar. – Cuarto Periodo. Militar.
Nueva constitución en 1947 recoge el sufragio directo y femenino. Rómulo Gallegos primer presidente electo en 1948, golpe militar y junta militar. 1950 asesinato del aspirante a presidente. 1952 votaciones para asamblea constituyente. 1953 nueva Constitución regresiva, aumenta la emigración europea. El decenio de 1950 se considera de boom económico por el petróleo. De 1952 a 1958 tiene el incremento económico mayor de Occidente. 1957 plebiscito presidencial y rebelión militar fallida. 1958 movimiento cívico militar 23 de enero triunfo de rebelión y Pacto de Punto Fijo. Presidente Rómulo Betancourt.
– Quinto Periodo. Democracia.
En 1960 se constituye la Corporación Venezolana del petróleo. Se crea la OPEP. En 1961 nueva Constitución. Atentado contra Betancourt. Insurgencia armada inspirada por el partido comunista. 1962 revuelta en Carúpano y Puerto Cabello. Tras elecciones de 1963 ataque guerrilleros. 1967 invasión en las playas de Machurucuto por guerrilleros y Cuba. 1969 nuevas elecciones y rebelión de Rupununi.
1970 Protocolo de Puerto España, pacto definitivo con los guerrilleros. 1974 elegido presidente Carlos Andrés Pérez. 1975 nacionalización industria del hierro y el petróleo. 1979 nuevo presidente. 1983 viernes negro se desata una profunda crisis económica. 1987 tensión con Colombia. 1988 vuelve Carlos Andrés Pérez. Intentona de Hugo Chávez 1992 de golpe de Estado. 1993 destitución de Carlos Andrés Pérez. Revolución bolivariana.
Hugo Chávez presidente al ganar elecciones en 1998, nueva Constitución. 2002 intentona golpista, Hugo Chávez se mantiene. Consolida las relaciones con Cuba. Los acontecimientos no son favorables al desarrollo económico y al bienestar de la población.
Tras la muerte de Hugo Chávez y la llegada de Maduro al poder la situación económica y social empeora hasta extremos insospechados. Margina la Asamblea Nacional elegida en elecciones democráticas y crea a su gusto otra Asamblea. La inflación llega a ser de 10.000.000 por ciento y el desabastecimiento de productos básicos es total. Se suceden los intentos de golpes de Estado. En la geopolítica mundial, las potencias maniobran para reafirmar sus posiciones con relación a Venezuela.
La incógnita está en saber si USA permitirá que Venezuela sea una nueva Cuba en el continente Americano.

EL PSOE GANA LAS ELECCIONES GENERALES 2019: NO HABRÁ INVOLUCIÓN EN ESPAÑA

EL PSOE GANA LAS ELECCIONES GENERALES 2019: NO HABRÁ INVOLUCIÓN EN ESPAÑA.

El pueblo español, una vez más, ha dado muestras de su sapiencia y generosidad, otorgando cuatro años a la izquierda representada por el PSOE para gobernar este país. Se ha demostrado también que la moderación, la sensatez , el sentido común y los hechos, rinden beneficios electorales.
Por el contrario, la crispación, el insulto, la mentira y las posiciones extremistas pueden castigar electoralmente a quien las practica. La competición en el ámbito de la derecha por quitarse el sambenito de “Derechita cobarde” y aproximarse a los ultras, ha resultado finalmente letal para esas formaciones políticas.
Las políticas desarrolladas por el gobierno socialista en sus escasos 10 meses de vida, han mostrado de manera palpable que se puede y se debe legislar y gobernar en beneficio de la mayoría de la población asegurando sus derechos y mejorando su calidad de vida. Los electores han avalado la subida a 900 euros del SIM (Salario mínimo interprofesional) la lucha contra la brecha salarial hombres-mujeres, la reposición de funcionarios a todos los niveles desde médicos a guardias civiles, pasando por docentes, la subida de las pensiones o la mayor atención y protección a las mujeres de este país que por serlo, al parecer,se han constituido en un grupo de riesgo. El combate contra una de las formas más descarnadas, crueles e injustas de pobreza: La infantil. Junto a esto hemos tenido una política exterior digna de tal nombre donde la mente europeísta y global de José Borrel, ha permitido defender los intereses de España con el plus añadido de desmontar el relato indepe de los pobres demócratas privados de sus derechos. Hemos arrancado alguna ventaja en el asunto de Gibraltar aprovechando el Brexit y! por fin¡ hemos jugado el papel que nos corresponde en el escenario internacional. Pedro Sánchez ha hecho más política exterior y viajado más en 10 meses que Rajoy en sus mandatos.
Han avalado también su posición dialogante con respecto a Cataluña cuyo problema habrá de resolverse dentro de un acuerdo político en el seno de la Constitución Española.
Todo ello con unos presupuestos prorrogados, conteniendo el déficit y con la enemiga de un PP enrabietado por la pérdida del poder, mayoritario en la Cámara y dominador absoluto del Senado.
Así pues, el resultado de estas elecciones ha venido propiciado por el apoyo a la agenda social y política del gobierno socialista, la mesura y el dialogo en la cuestión territorial y la negativa rotunda de las españolas y los españoles a ser gobernados por una conjunción de derechas extremista y montaraz.
Partiendo de estas premisas y con una participación del 75,76% vamos a analizar brevemente los resultados y la posición relativa de las fuerzas políticas que han batallado en esta liza.
PSOE. Con 123 diputados/as es el ganador indiscutible de estas Elecciones Generales y lo hace en toda España salvo País Vasco, Cataluña (Donde crece sustancialmente) Navarra y alguna ciudad autónoma. El voto de la izquierda se ha concentrado en el partido que mejor garantiza la estabilidad, la unidad y el progreso de la sociedad en el marco de la socialdemocracia. Ha obtenido también mayoría absoluta en el Senado.
PP. Ha sufrido una derrota histórica sin paliativos. Obtiene 66 diputados y pierde 3.600.000 votos y 71 diputados. Sus electores más templados no han entendido su radicalización y su asimilación a la extrema derecha. Su ala derecha ha volado hacia Vox, en definitiva, una escisión del PP. Su ala liberal y alguno de sus cuadros han recalado en Ciudadanos. Es decir ha perdido miembros y votantes a chorros, lo que explica la sangría que han padecido. De manera nítida le ha perjudicado la fragmentación del voto de derechas.
CIUDADANOS. Casi han doblado el número de sus escaños pasando de 32 a 57 en las recién celebradas elecciones. Su crecimiento ha sido espectacular, pero no logra sus dos principales objetivos: “Echar a Pedro Sánchez de la Moncloa” y sobrepasar al partido popular. Su intento de poner un “Cordón sanitario” al partido socialista, a la luz de los resultados parece un poco ridículo y lo aísla de cara a posibles pactos.
UNIDAS PODEMOS. Cae desde los 71 diputados a los actuales 42. Clara derrota que les impide jugar el papel central al que aspiraban. Y ello a pesar de su buena campaña y al tirón de su líder en los debates televisivos.
VOX. Entra en el Congreso con 24 diputados. Una fuerza considerable pero menor de lo que esperaban. Su lenguaje bronco y su retórica neofranquista, ha cosechado votos en la extrema derecha pero también ha movilizado a los electores de izquierda. Veremos si se consolidan en las próximas elecciones, de momento es mucho más el ruido que las nueces.
ERC, JxCAT y PNV. Ganan en Cataluña y País Vasco. Llama la atención que los republicanos -15 Escaños- doblan al equipo del prófugo de Waterloo, y el PNV avanza en el País Vasco.
Con este panorama los socialistas tenemos la gran responsabilidad de gobernar este país avanzando en su progreso social. Es la hora de apoyar sin reservas esta Ejecutiva y a su Secretario General y presidente del gobierno de España. El PSOE es un instrumento de transformación social al servicio de la sociedad española y no un campo de batalla donde dirimir asuntos personales.

EN DEFENSA DEL AVE

EN DEFENSA DEL AVE

La primera línea de AVE, que se construyó en España, fue entre Sevilla y Madrid. Comenzó a funcionar en 1992 y se puede calificar como un logro importantísimo para Sevilla, para Andalucía y para todo el país.
El gobierno del PSOE comunicó la capital de España con la de una comunidad autónoma por un medio de transporte que en el año 1992, cuando comenzó a funcionar, marcó un hito y señaló un camino nuevo para las comunicaciones en España. Carece de sentido decir lo contrario, aunque cuando se puso en marcha el proyecto algunos medios pretendieron enterrar los trenes de alta velocidad en España antes de comenzar a funcionar con la infamia de un desprestigio inventado.
La construcción de la primera línea del AVE marca una etapa nueva y no solo en el campo de las comunicaciones, hizo también que en España surgieran empresas que se especializaron en la construcción de líneas de alta velocidad y en el correspondiente material ferroviario. Capacidades científicas y técnicas que se han desarrollado con proyectos ejecutados en diferentes países de varios continentes. La prueba más significativa de tal éxito está, entre otros proyectos, en la construcción de línea de alta velocidad (AVE) entre Medina y la Meca de 453 kilómetros por el desierto. La carga de tal proyecto la lleva un consorcio de empresas españolas.
En Europa han surgido críticas contra la red de alta velocidad ferroviaria española. Lo ha hecho el Tribunal de Cuentas Europeo en base, en su opinión, a cuatro aspectos básicos: los pocos pasajeros, los sobrecostes en su construcción, la ineficacia y el circular con velocidad menor a la prevista.
Es cierto que en los años del desmadre económico se cometieron graves errores en la intención de llevar este medio de transporte a todos los puntos del país. Quizá el proyecto fallido más significativo fue la línea del AVE entre Sevilla y Antequera donde se han invertido cerca de trescientos millones de euros, pero lo previsible es que nunca entre en funcionamiento. También se construyeron algunas estaciones a lo largo de las líneas de alta velocidad donde no paran los trenes porque no hay viajeros y de hacerlo perdería el carácter de alta velocidad. Fue uno de los errores cometidos por los gobiernos de turno, en la etapa de derroches, a petición de alcaldes poco sensatos. Tampoco se puede olvidar el aislamiento ferroviario a que se ha sometido a Granada a causa del AVE, aunque aún no se sabe si tan grande irresponsabilidad se debe a la ineficacia del gobierno central, del autonómico o de los dos.
No cabe duda que las líneas de alta velocidad han restado al trasporte aéreo de media distancia un número considerable de pasajeros, ir de centro a centro de dos grandes ciudades como hace el Ave nada tiene que ver con las incomodidades crecientes del transporte aéreo. Lo que sin duda ha dado base a ciertos comportamientos críticos poco leales.
Lo cierto es que RENFE (Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles) según datos de la propia empresa tuvo el año 2017 beneficios, sin tener en cuenta ingresos extraordinarios, por primera vez en su historia cifrados en 69´8 millones de euros. Trasportó 21´1 millones de viajeros en el AVE, lo que supuso el 65% de los ingresos.
Hoy por hoy la red de alta velocidad de los ferrocarriles españoles debe ser un orgullo para el país así como su proyección en todo el mundo, lo que no quita que se deba explotar con la mayor eficacia y no volver a repetir errores del pasado de los que fueron responsables los malos políticos, demasiado abundantes en nuestro país.

EL PROCESO

EL PROCESO

Los ciudadanos que estén siguiendo la parte testifical del juicio, al que llaman los medios de comunicación del proceso catalán, en el Tribunal Supremo, es posible que tengan sus propias conclusiones tras escuchar a más de cien testigos.
Está dentro de lo que es propio de la condición humana que los oyentes lleguen a imaginar una sentencia, tenga o no tenga fundamentos legales, de acuerdo a su formación jurídica, para pronosticar sobre cuál podrá ser el criterio del tribunal cuando tenga que dictar sentencia para los numerosos procesados.
Esos mismos ciudadanos, sin embargo, si tendrán información suficiente para concluir que la gobernanza de la Comunidad Autónoma Catalana ha estado, durante décadas, en manos de una liga de presuntos delincuentes, presuntos por ahora, que en su día encabezó el presidente Puyol. Situación que se ha prolongado hasta la actualidad y que ha producido una especie de “pandemia” o enfermedad endémica que ha sobrepasado todos los límites de la imaginación local o regional más calenturienta en la orientación independentista.
Dicha liga o unión, además de estar carcomida por la corrupción, se ha desenvuelto con total libertad e impunidad durante décadas, ajena a la legalidad, para elaborar todo tipo de tinglados con el fin de burlar las leyes.
En realidad, con su modo de forzar el Derecho desde la presión emotiva y sociológica, han generado, al mismo tiempo, varias generaciones de obnubilados con los ingredientes de ideas supremacistas, visceralidad y odio hacia cualquier ciudadano que no comparta sus planteamientos y se oponga a sus pretensiones independentistas. Especialmente atacan a los que llaman, con desprecio, españoles, como si ellos no lo fueran. Intelectualmente no son rigurosos, pues la especie humana es una unidad primaria previa que se pluraliza en individuos, socialmente relacionados, y que toda prospectiva hacia el futuro no sólo es individual, sino social, comunitaria, e histórica, siendo la diversidad y la convivencia las que tienen carácter histórico.

Desde Madrid se ha permitiendo, además, que más de la mitad de la población de la Comunidad Autónoma haya estado sometida a los abusos permanentes, en todos los aspectos del vivir cotidiano, de estos supremacistas manejados por la unión y confabulación de presuntos delincuentes, presuntos por ahora.
A lo largo de los años de democracia los diferentes gobiernos centrales, sin importar el partido que los sustentaban, han mantenido una actitud de tolerancia inaceptable con los dirigentes de la Comunidad Autónoma catalana. Incluso en las reuniones de carácter técnico que tenían lugar en los diferentes ministerios del gobierno central era frecuente que el diálogo preferente de la Administración Pública Central se llevara a cabo con los representantes de la Comunidad Autónoma catalana y a veces con la vasca, sin darles a los representantes de las otras Comunidades Autónomas la menor importancia. Esa es una realidad demostrable para los buenistas, que apelan permanentemente al diálogo con estos presuntos delincuentes, presuntos por ahora, para buscar soluciones políticas a un problema creado y alimentado por una estrategia organizada que no tiene más respuesta que la condena más radical, dada su realidad endémica, a modo de cáncer o pandemia (“pan-demos”).
Difícil es reparar el daño hecho a España y a todos los españoles a lo largo de los años de democracia por el comportamiento de debilidad y tolerancia de los gobiernos centrales, con los gobiernos de la Comunidad Autónoma de Cataluña.
¿Por qué? Porque la mencionada liga o unión de independentistas obcecados, además de marginar las obligaciones normativas consensuadas con todos los ciudadanos, incumplir las leyes nacionales, desatender los mandatos de la justicia y burlarse del Tribunal Constitucional, han pretendido pasar, ante el resto del mundo, por víctimas de un Estado totalitario, y no de su propio cáncer.
Gobierne el partido que gobierne en España está y estará obligado a tomar nota de lo ocurrido en las últimas décadas e impedir que se vuelva a repetir una situación igual, porque de no hacerlo marcará el camino a una nueva España cantonal, la que marcó el mayor grado de despropósito y el punto final de la efímera Primera República.
En la prospectiva de futuro, tanto el conjunto de España como todas las Comunidades Autónomas tendrán que conjugar las tres dimensiones de la especie humana: la dimensión individual, la social y la histórica.

LA CIUDAD DE LA JUSTICIA DE SEVILLA

LA CIUDAD DE LA JUSTICIA DE SEVILLA

Han pasado más de veinte años desde que los responsables políticos comenzaron a tratar sobre la necesidad de contar, en Sevilla, con una ciudad de la justicia donde se instalaran todos los organismos judiciales de la ciudad. A pesar de haber trascurrido tantos años aún no han tomado los responsables una decisión definitiva sobre la cuestión.
Mientras tanto, sí se han hecho realidad los proyectos de las ciudades de la justicia de tres capitales andaluzas:
La ciudad de la justicia de Málaga se comenzó a construir en el año 2002 y se inauguró en el año 2007, cuenta con unos 70.000 metros cuadrados de superficie útil que albergan 82 órganos judiciales.
La ciudad de la justicia de Córdoba se inauguró el 25 de abril del año 2018, se construyó en una parcela de 12.112 metros cuadrados y cuenta con 51.000 metros cuadrados útiles en los que se han instalado la totalidad de los órganos judiciales de la ciudad.
La ciudad de la justicia de Almería se finalizó su construcción y se inauguró el año 2011. Tiene una superficie útil de 30.000 metros cuadrados y se han instalado en ellos 30 juzgados y los órganos judiciales correspondientes.
En las otras cinco provincias andaluzas no ha sido posible, hasta la fecha, construir las respectivas ciudades de la justicia, aunque en todas ellas se considera una infraestructura imprescindible que no se ha llevado a término por falta de entendimiento entre la Junta de Andalucía y los respectivos ayuntamientos.
La ciudad de la justicia de Sevilla ha terminado por ser una entelequia, pese a que los órganos correspondientes de los órganos competentes de las Administraciones Públicas vienen discutiendo en torno a ella desde hace más de veinte años. No se ha hecho realidad ni se vislumbra que alguna vez lo sea a pesar de que todas las partes implicadas reconocen su necesidad, dado que los juzgados están instalados en varios edificios de propiedad privada, en alquiler, justamente en la capital de la Comunidad Autónoma.
Las alternativas para fijar el lugar de su ubicación han sido el primer punto de desacuerdo entre las Administraciones. Se han manejado básicamente tres lugares para su construcción. Uno ha sido el solar de los Gordales con una superficie en torno a los 40.000 metros cuadrados, situado en la proximidad de lo terrenos donde se instala la feria de abril. Otro los solares que están entorno a la antigua estación de Cádiz, que en parte ya se han edificado; y también se han manejado los terrenos situados junto a la estación de autobuses. Los dos últimos con superficies menores a los de los Gordales.
Lo cierto es que no hay un acuerdo, si se prevé que lo haya, para consolidar un proyecto que se llegue a realizar, aunque las partes en desacuerdo reconozcan que cada día son más necesarias estas instalaciones.
Quizá se encuentre en Sevilla otras ubicaciones que podrían ser más viables y económicamente menos costosas. Entre ellas merece especial mención la antigua fábrica de artillería. Estas instalaciones que son una referencia histórica y ya están ubicadas en el centro de la ciudad, están medio en ruinas y fueron cedidas al Ayuntamiento de Sevilla por el Ministerio de Defensa en el año 2018. Es cierto que se han llevado a cabo diferentes actuaciones para reforzar las construcciones. Nada más.
El Ayuntamiento sevillano ha recibido subvenciones de la UE con el fin de conseguir su mantenimiento y realizar proyectos para su uso. Lo cierto es que una superficie de base en torno a los 40.000 metros cuadrados es difícil darle una utilidad adecuada. La proximidad de esta emblemática fábrica al antiguo palacio de justicia y a otros juzgados ubicados en edificios de propiedad pública, la hace aún más adecuada para que con un esmerado proyecto de adaptación, conservando aquellas zonas que puedan tener interés histórico por diferentes motivos, se pueda ubicar la ciudad de la justicia de Sevilla.

¿A DONDE VAS, ESPAÑA?

¿A DÓNDE VAS, ESPAÑA?

En el contexto de cuanto acontece en Venezuela, cabría hacerse una pregunta de antaño: “¿Dónde estás, España? Que se remontaría a los tiempos de la Transición y de nuestra relación con Centroamérica, pero ahora, siendo parte de la Unión Europea, y, tras la declaración institucional del Presidente del Gobierno Pedro Sánchez (el 15 de febrero del año en curso), que nos convoca a elecciones generales el 28 de abril, parece más correcto preguntarse: “¿A dónde vas, España?”
Hace casi nueve meses, se pretendía avanzar, y de hecho se ha avanzado, en tres aspectos importantes: a) en un crecimiento económico respetuoso con el Medio Ambiente y con la creación de empleo digno más estable, respetuoso con los mayores y atento a las exigencias de la juventud; b) la reconstrucción del Estado de Bienestar, dando prioridad a la conjunción de libertad e igualdad, salud universal, educación y servicios sociales; y c) reforzar las instituciones democráticas y respetar la división de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.
¿Qué ha ocurrido? Pues que, a pesar de la mano tendida al diálogo respecto a las tendencias catalanistas, se ha producido un bloqueo parlamentario, es decir, del legislativo, respecto de unos presupuestos con sensibilidad más social y que, sin embargo, no han sido apoyados por los distintos grupos representativos de las diversas opciones políticas. ¿Por qué? Porque, salvo excepciones contadas, se prefería que el Presidente salido de la moción de censura (conforme al art. 113 y 114 de la Constitución) se viera en su escasa representación parlamentaria y, previa deliberación del Consejo de Ministros, asumiera la responsabilidad de proponer la disolución del Congreso y del Senado, para de inmediato fijar fecha de elecciones (a tenor del art. 115 de la Constitución).
Ante lo ocurrido, a partir de mediados de febrero, procede volverse a preguntar lo anteriormente formulado: ¿Hacia dónde vas, España?
En el parto de los últimos nueve meses hemos vivido una especie de “espejismo”. La escasez social desértica, los recortes económicos y la necesidad de un poco de agua para aliviar la andadura, nos hizo vislumbrar un oasis que, de pronto, nos remite a un horizonte más lejano. La España de la próxima década, de una nueva generación, y de un renovado bienestar socialdemócrata pasa a ser ese nuevo horizonte, alcanzable pero distante todavía del punto en el que nos encontramos. ¿Qué debemos hacer? Volvernos atrás, de donde veníamos ya fatigados, o seguir avanzando, desde positivas sensaciones presentes hacia la España en la que creemos, una España europea, una España abierta al diálogo y a las relaciones internacionales, desde lo alcanzado, es decir, desde un Estado Social y Democrático de Derecho consolidado en sus instituciones y en su separación de poderes, que pueda ser referente para el conjunto de América Latina y para quienes amen de verdad la cultura iberoamericana e hispanoamericana, así como el desarrollo económico integral que garantice una digna calidad de vida.
Como indica el artículo 6º de la Constitución Española, los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Pero su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Es más, su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.
España, pues, debe continuar progresando, desde la tolerancia y el respeto, desde la moderación y el sentido común, excluyendo desde el sentido constitucional políticas de crispación y violencia o de intimidación de la ciudadanía. Necesitamos avanzar. La brújula la tenemos en el Preámbulo de la propia Constitución.
¿Qué es lo que necesitamos para seguir avanzando?
Necesitamos de la cohesión social y de la cohesión territorial para conservar y preservar la unidad de España. Necesitamos garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución.
Necesitamos seguir consolidando el Estado de Derecho y proteger a toda persona española, a toda persona, a todos los pueblos de España, a todos los pueblos, y necesitamos promover el progreso económico y cultural, propios de una sociedad democrática europea y avanzada.
Finalmente, necesitamos colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación internacional entre todos los pueblos de la Tierra. Ese es nuestro horizonte constitucional.
No se nos olvide: España, como Estado Social y Democrático de Derecho propugna los valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Los poderes del Estado emanan del pueblo español en quien reside la soberanía nacional (ver art. 1º, 1 y 2). ¡Nunca más tendencias totalitarias!