LA ECONOMÍA, UNA CIENCIA QUE NO LO ES

LA ECONOMIA, UNA CIENCIA QUE NO LO ES

Un próspero empresario formuló una consulta a un amigo, que era catedrático de Derecho Financiero,  sobre la elección de un economista como director de una de sus empresas. La respuesta del docente fue contundente: “si quieres llevar ese negocio a la ruina ponlo en manos de un economista”.

El Fondo Monetario Internacional, entidad puesta en manos de los economistas, ha reconocido, a estas alturas de la crisis, que se equivocó en relación al diagnóstico y a las recomendaciones, que terminaron por ser imposiciones, que hizo para evitar que Grecia cayera en el abismo. Un término que se usa, ahora, con reiteración cuando se habla de los países más afectados por la crisis. No obstante, nadie ha explicado con claridad lo que  realmente significa el abismo porque, si es el agujero de la pobreza y la miseria, esos cráneos privilegiados han hecho que en él caigan ya millones de europeos.

Lo cierto es que después de años de sacrificios, de empobrecimiento y de padecimiento de millones de personas, no sólo en Grecia si no en toda Europa, responsables del Fondo Monetario Internacional, sin duda economistas, han salido a los medios para decir que se cometieron graves errores que han mantenido durante cinco años.

Las preguntas son: ¿Quiénes se han beneficiado de tantos y tan sostenidos graves errores? ¿Acaso los paraísos fiscales gestionando los capitales que salieron clandestinamente de los países europeos, en espacial de Grecia? ¿Acaso los llamados mercados, que dirigen unos cuantos utilizando dineros ajenos, y que han llegado a cobrar por sus préstamos intereses abusivos hasta ser del cincuenta por ciento para Grecia? El país que tenía en 2.005 una deuda de 195.421 millos de euros, un 100% de su P.I.B., y ha pasado a 303.918 millones de euros, un 156¨9% de su P.I.B, en 2.012 gracias a las maravillosas recetas del F.M.I para mayor gloria de los especuladores internacionales.

Estos personajes, que manejan el Organismo,  ¿ante quién tienen  que rendir cuentas?, ¿se puede tolerar que ni tan siquiera renuncien a sus puestos de responsabilidad, magníficamente pagados -e incluso blindados- y ajenos a la crisis en cuanto a emolumentos, no piden perdón a todo el mundo?

Son técnicos que se comportan como grandes científicos, cuando ellos no lo son. Manejan  principios que llaman científicos aunque tampoco lo sean, porque se basan en experiencias que nunca se repiten y con variables que no saben de que forma controlar porque son incontrolables.

Resultan curiosas algunas de las fórmulas matemáticas que elaboran, llenas de factores y exponentes que amañan según les conviene para llegar al resultado que les interesa conseguir.

Podrían servir para llevar y ajustar cuentas, aunque habría que vigilarlos, muy de cerca, para corregir sus equivocaciones que serían frecuentes.

El F.M.I. se creó, como tantos otros organismos internacionales, tras la segunda guerra mundial, se le asignaron funciones muy concretas en relación a garantizar la estabilidad del sistema monetario internacional. Pero desde hace años el organismo lo único que parece controlar es el miedo que infunde por los cataclismos que origina y que dañan a las personas y a los países, aunque indudablemente hay quienes se benefician de ello.

Para mostrar su situación de crisis, basta con  repasar los nombres de los últimos presidentes del organismo.

Rodrigo Rato, ese político siniestro, estuvo desde junio 2.004 a octubre de 2.007, salió en estampida para terminar implicado en el latrocinio de Caja Madrid, que está en los tribunales de Justina y nadie sabe como terminarán los implicados.

Dominique Strauss-Kahn lo fue desde noviembre de 2.007 a mayo de 2.011. Tuvo que renunciar porque lo acusaron, ante los tribunales, por violar a una camarera en uno de esos hoteles que cobran miles de dolores por una noche de estancia. Estuvo en prisión y llegó a un acuerdo, extrajudicial con indemnización millonaria por medio, para liberarse de una condena de años de internamiento. De vuelta a Francia le están saliendo acusaciones por todos los lados y es difícil saber si terminará o no en chirona.

Jon Lipsky, que trabajo en chile, como economista, para el F.M.I., los años en los que los “Chicago boys” implantaron en el país la economía neoliberal, al amparo de la dictadura de Pinochet. Fue presidente interino unos meses y allí sigue de vicepresidente.

Cristine Lagarde fue nombrada en julio de 2.011 está implicada, en la actualidad, en un supuesto caso de complicidad en falsificación y en malversación de fondos públicos.

En las manos de estos presidentes y de una legión de científicos economistas está el organismo que tiene la misión de garantizar la estabilidad del sistema monetario internacional.

Parece evidente que este organismo necesita una urgente y profunda depuración y renovación, aunque el problema es que los políticos de todo el mundo que tendrían que llevarla a cabo también están necesitados de ellas.

La Economía Liberal no es una Ciencia, pues antepone el interés instrumental e individual a cualquier otra consideración metodológica.

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Un pensamiento en “LA ECONOMÍA, UNA CIENCIA QUE NO LO ES

  1. Ya Aristóteles, en su tiempo de dominio patriarcal-familiar en Grecia, distinguía entre la Econocmía doméstica, familiar, social y comunitaria, de la Crematística. En ésta, por el dinero y el comercio se había introducido el afán de lucro y la acumulación de capital en las relaciones humanas. Dado, pues, el interés y la finalidad de engendrar dinero por el dinero, fifícilmente esta Economía, la Crematística o Especulativa pude ser una Ciencia.

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