¿VUELVEN LOS NACIONALISTAS VASCOS?

¿VUELVEN LOS NACIONALISTAS VASCOS?

Tras la última escenificación de otra mascarada de esa banda de criminales conocida como ETA, bajo el amparo de un conjunto de buenistas internacionales, el nacionalismo vasco ha vuelto a hacer una demostración de un impresentable oportunismo político.
La puesta en escena la han hecho los supuestos descendientes de uno de los hijos de Noé, con manifestaciones de necedad extrema.
Sabino Arana (1865-1903), considerado como el padre del nacionalismo vasco frente al nacionalismo español corrupto, el liberalismo y el socialismo del momento, resulta especialmente polémico por su vertiente racista y xenófoba de baja estofa. A pesar de sus 33 obras poéticas y sus libros políticos y sus artículos de prensa no dijo si, los abanderados de la ikurriña, descendían de Sem, de Cam o de Jafet. Conseguir saberlo es una investigación que los nacionalistas vascos tienen pendiente. Resolver tal cuestión puede tener más importancia de lo imaginable, porque de llegar a una solución se podría saber algo más sobre la historia del que algunos nativos tienen por un pueblo raro y, en consecuencia, también se podría conocer la potencia de la que, según los privilegiados descendientes de Noé, los nacionalistas vascos, son colonia. Conocer ese dato es imprescindible para negociar el compartir soberanía sobre las que antaño fueran “Provincias Vascongadas” con el Estado Español, Estado con 17 Comunidades Territoriales (incluyendo el “País Vasco”) y 2 Ciudades Autónomas (Ceuta y Melilla).
Desde el Título Preliminar de la Constitución Española de 1978, la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. En consecuencia, ciertas declaraciones “nacionalistas centrífugas” que se van disparando de nuevo, al rebufo tal vez de otros nacionalismos internos y externos, resultan declaraciones inaceptables aunque se atribuyan al pueblo vasco. Decir que, con la entrega de armas limpias por parte de ETA – que no con la disolución de la banda criminal-, ha llegado la paz al País Vasco es un empeño en situar a los vascos como las únicas victimas de la partida de criminales, lo que es un error tan evidente como intentar calificar de guerra a las acciones de una organización de asesinos que han sido sometidos por las fuerzas de seguridad de un Estado Social y Democrático de Derecho. La prueba está en el número de delincuentes de la organización mafiosa que están en prisión cumpliendo condena por sus delitos.
Además, las posibles consecuencias del supuesto desarme no solo afecta a la Comunidad del País Vasco, sino a toda España, pues todo el país ha sido víctima de las acciones terroristas tanto por las centenas de muertos como por los miles de heridos y víctimas colaterales que sufrieron las consecuencias, en el más amplio sentido de la palabra, de las acciones de los asesinos de esa organización criminal.
La región de España con la renta per cápita mayor del Estado, después de Madrid, es el País Vasco, con un ventajoso concierto económico con el Estado, renta que dobla, prácticamente, a la de Andalucía. Su índice de paro es menos de la mitad que ésta. Tan privilegiada situación económica y social no es solo mérito de esa autonomía. Parte importante en ello la ha tenido todo el país. Ha sido así porque, además del propio tesón y la capacidad industrial, desde hace mucho tiempo ha existido un trato muy ventajoso, igual que en Cataluña, por parte del Estado y a costa del resto de los españoles. Eso –no se olvide tampoco- a pesar de haber iniciado tres guerras civiles. Por cierto por motivos muy diferentes a los que exhiben, en la actualidad todos los nacionalistas, basadas en cuestiones dinásticas y relacionadas, también, con los hábitos y costumbres de extrema derecha exigidos a la sociedad y con un papel relevante de la Iglesia Católica integrista. Ahora, sólo se mantiene en común con las actuales cuestiones el racismo, más o menos solapado.
Romper a España sería muy negativo para todos los ciudadanos y pueblos de este país y Estado, incluídos los independistas o nacionalistas radicales.
Quién dice que España está llena de Naciones intenta engañar a los españoles, comete un error histório e intenta vender una España cantonal, de la que hay precedentes y no precisamente favorables para los ciudadanos.
En nuestro caso, defendemos más bien un sentido interterritorial solidario e integrador, con sentido federal comunitario abierto a Europa y a toda la Comunidad Humana, Desde la realidad histórica del Estado Social y Democrático de Derecho.

LA LENGUA INGLESA Y LA UNIÓN EUROPEA

LA LENGUA INGLESA Y LA UNIÓN EUROPEA

La UE está integrada, todavía, por 28 países y tiene reconocidas 24 lenguas oficiales, hasta la actualidad y posiblemente ocurra en el futuro, aunque no debiera, el idioma utilizado preferentemente ha sido el inglés.
El hecho es que cuando se complete la separación de Gran Bretaña de la UE, el inglés dejará de ser una de las lenguas oficiales en la Unión Europea por el simple hecho que los otros países que podrían tener el inglés como lengua oficial, que son Irlanda y Malta, no lo ha registrado así, pues Irlanda tiene como lengua oficial reconocida en la UE el irlandés (gaélico) y el maltés por parte de Malta.
Esta cuestión pone sobre la realidad el tema caliente de la lengua y la importancia que se le quiere dar en este país al aprendizaje de otros idiomas, en primer lugar al inglés.
Es de esperar que la tecnología solucione en poco tiempo el problema de la traducción simultánea, inmediata y fiable, de las diferentes lenguas lo que permitiría el entendimiento entre personas que hablen idiomas diferentes. Mientras tanto en la UE trabajan 1.750 lingüistas, 600 trabajadores de apoyo, 600 traductores y 3.000 intérpretes.
Es de esperar que la UE deje de dar primacía absoluta a la lengua inglesa como la primera en sus publicaciones e instituciones, así como en las relaciones internas, entre los diferentes países que la integran. Si tal situación se llega a dar, es indudable que la lengua inglesa dejará de tener la importancia que en la actualidad se le da en todos los países europeos. En tal caso, surge la cuestión de que forma incidiría sobre la obsesión idiomática que tienen algunos sectores sociales de España y muchos españoles en relación a los idiomas y en su enseñanza obligatoria, cuestión que merece un comentario.
Carecería de sentido decir o incluso defender que no se deben estudiar idiomas a lo largo de la enseñanza obligatoria, pero sí que se trate con sentido común, lo que no se hace en la actualidad.
En efecto, en primer lugar carece de sentido dar prioridad al aprendizaje de lenguas extranjeras y descuidar el conocimiento de la propia, los datos sobre la comprensión lectora así lo indican. En segundo lugar, para dominar un idioma es imprescindible hacer uso frecuente del mismo e incluso pensar con dicha estructura mental, como ocurre con la lengua materna, pues de no ser así lo más habitual es que lo aprendido se olvide en poco tiempo. En tercer lugar, es indudable que un porcentaje muy alto de los ciudadanos posiblemente ni apenas use los idiomas que, en teoría, aprende a los largo de la enseñanza obligatoria, salvo en caso de necesidad puntual por cuestiones de viajes o trabajos. En cuarto lugar, lo más probable es que con mucho esfuerzo los alumnos terminen por tener, en el mejor de los casos, los conocimientos de tales lenguas al nivel que un niño de tres años tiene de su idioma materno, tras los años de enseñanza obligatoria.
Según los expertos en el mundo se hablan por encima de las 7.000 lenguas, entre ellas el español ocupa el segundo lugar por el número de personas que la tienen por lengua materna, y tras la lengua se levanta una cultura de una riqueza y extensión inabarcables. Por desgracia se descuida en la enseñanza obligatoria el conocimiento de la lengua española y de la cultura hispana y se alimenta la obsesión de otros idiomas con ofertas de colegios bilingües o trilingües, que no pasan de ser montajes sin ninguna trascendencia real.
En determinados ámbitos funcionan centros de iniciativa privada un tanto “elitistas” con matrículas desorbitadas –a las que normalmente no pueden acceder familias de bajo nivel económico y entre ellos los inmigrantes- .
Curiosamente, en algunas zonas de España, ocurre que se vuelve la mirada hacia la lengua materna en detrimento de la lengua española no por afirmar la propia identidad lugareña (valenciana, por ejemplo) sino por evitar compartir con alumnado y familias de emigrantes de países terceros.
Es positivo aprender idiomas, además de la propia lengua materna; y, para algunos profesionales, es imprescindible conocer y dominar determinadas lenguas de dimensión internacional, pero eso no significa que se pueda justificar la obsesión imperante que en la actualidad alimenta la enseñanza de idiomas, y, en especial, la del inglés.

COMENTARIO

TRIBUNA DE DEBATE
Por: Manuel Barco Solleiro
Comentario: Desde Triana mi apoyo para Pedro Sánchez
Llevo cincuenta años militando en la familia socialista, he sido uno de los fundadores de la organización del PSOE en Triana, he pasado por las cárceles franquistas en Sevilla y en Madrid por defender las ideas socialistas, y he sido un militante disciplinado que al mismo ha sido critico, siempre dentro de las estructuras de la organización y nunca públicamente.

Los que llevamos muchos años militando en el partido siempre hemos tenido muy claro que criticar al partido desde fuera sólo puede perjudicarle, una manera de entender la militancia que siempre acepté por mi compromiso. Sin embargo, parece que en los últimos meses, muchos socialistas han olvidado el respeto público por el partido y por su Secretario General.

Felipe, Alfonso (el que nos enseñó que “el que se movía no salía en la foto”), los mal llamados barones que gobiernan con el “apestado” Podemos y en el caso de Andalucía donde se gobierna con la derecha “moderna” de Ciudadanos, han sido capaces de perjudicar al partido y a los trabajadores permitiendo al Partido Popular gobernar con su abstención, con el aplauso generalizado de la derecha económica y mediática de nuestro país.

En estas tristes circunstancias, y en base a los motivos que explicaré más adelante, no me ha quedado otra alternativa que publicar mi apoyo público a la candidatura de Pedro Sánchez, diciendo de antemano que yo no voté por él en las anteriores primarias.

No logro entender por qué no se consultó a las bases del partido antes de permitir un gobierno de derechas y no puedo aceptar que en pleno siglo XXI no se apueste por impulsar la participación democrática de la militancia, un clamor de los socialistas de base que Pedro Sánchez ha sabido interpretar a la perfección.

La abstención del PSOE ha permitido gobernar al Partido Popular, un partido que ha hundido a la clase obrera, un partido orgulloso de su corrupción, un partido que es capaz de realizar purgas en las fiscalías y que no duda en hacer amaños en el Tribunal Constitucional, un partido que en definitiva no debería estar gobernando en nuestro país.

Cuando los partidos socialistas se prestan a participar en las grandes coaliciones, como la que defendió Felipe en España, el socialismo termina por desaparecer, tal y como ha sucedido en Italia, Grecia u Holanda, y tal como puede suceder en Alemania donde no les ha quedado más remedio que presentar a un candidato que no esté contaminado por la gran coalición con la derecha alemana.

Aunque no estoy de acuerdo con muchas de las ideas de Podemos, si estoy convencido de que es necesario realizar un esfuerzo para alcanzar un gobierno de izquierdas tal y como ha pasado en Portugal, de manera que sea posible avanzar hacia una Europa de los ciudadanos y no de las empresas, hacia una sociedad más laica, republicana, federalista y abierta, en la que se refuerce el sentimiento de la ciudadanía europea sin renunciar a ser solidarios a la hora de hacer frente a los retos de la globalización.

Los militantes socialistas debemos intentarlo y para ello la candidatura de Pedro Sánchez es la mejor opción. Juntos podemos conseguirlo.

Un texto de Manuel Barco Solleiro

PRIMARIAS EN EL PSOE

PRIMARIAS EN EL PSOE

Los procesos de primarias han sido experiencias poco positivas para el PSOE. José Borrell fue elegido en primarias para ser el candidato número uno del partido en las Elecciones Generales del año 2000. Su designación por el voto de los militantes originó un enfrentamiento soterrado con el que fuera secretario general, en aquellas fechas, Joaquín Almunia, con repercusiones negativas para la organización y los votantes.
Tras una desafortunada intervención parlamentaria del candidato en el Congreso de los Diputados, abucheado por los diputados del Partido Popular, con un comportamiento propio de gamberros y no de parlamentarios, y al surgir el escándalo derivado de actuaciones irregulares de funcionarios del Ministerio de Hacienda en Cataluña, cuando José Borrell era Secretario de Estado de Hacienda, lo llevó a dimitir como candidato numero uno a las elecciones.
Tal renuncia obligó al Secretario General, Joaquín Almunia, a ser cabeza de lista.
Los resultados electorales del partido en las elecciones Generales del 2000 fueron malos: 125 escaños frente a 183 del Partido Popular. Una situación desfavorable que llegó en compañía de un pacto improvisado del PSOE con el PCE para optar juntos a los escaños del Senado. La consecuencia directa e inmediata de tales resultados fue la dimisión irrevocable del Secretario General.
Las primarias volvieron al PSOE en 2014 para elegir al Secretario General del Partido, en esta ocasión las ganó Pedro Sánchez, un candidato con corta trayectoria política aunque promovido y apoyado por el aparato del PSOE, sin estar claras las razones de tal apoyo.
Los resultados electores del partido con el nuevo candidato fueron muy malos: 90 escaños en diciembre de 2015, 85 escaños en junio de 2016. Quizá con resultados tan malos, y en progresión decreciente, otros candidatos hubiesen presentado la dimisión. El elegido no lo hizo voluntariamente sino tras perder una votación en el Comité Federal del partido, meses después de las elecciones y en circunstancias políticas complicadas. La consecuencia fue dejar al PSOE en manos de una gestora y con evidentes muestras de una profunda división en su militancia.
Pese a los resultados vistos de los dos procesos de primarias, una disposición reglamentaria las hace de obligado cumplimiento y la militancia debe elegir a uno de tres candidatos con imagen y propuestas claramente diferenciadas.
En primer lugar se debe destacar porque, sin duda, es un dato a tener en cuenta que, de los tres, sólo uno ha ganado elecciones en dos convocatorias y en la comunidad con mayor población de España y con el mayor número de afiliados al PSOE con diferencia significativa respecto de las demás. Los otros dos sólo han perdido elecciones: Uno en su comunidad autónoma, donde gobernó gracias al apoyo del Partido Popular y ha dejado al partido con los peores resultados electorales desde 1980. El otro ya se han indicado los resultados en las dos últimas Elecciones Generales los peores desde 1977.
La situación del país exigirá, en el futuro próximo, llegar a pactos con la derecha, es decir con el PP, aunque sea el PSOE el partido más votado. En primer lugar porque los movimientos populistas imperantes en Europa y en España exigirán en determinados asuntos acciones conjuntas, dado que el poder en manos de los mismos, sean del signo que sean, constituyen un peligro para cualquier democracia. Están, también, los movimientos independentistas que se mueven al margen de la ley y, en consecuencia, se requerirá un apoyo muy mayoritario para hacerles frente e impedir lleven al país a una situación lamentable. El terrorismo exigirá también una estrecha colaboración de los partidos políticos. No se podrá abordar ninguna modificación de la Constitución, algunas muy necesarias, sin el acuerdo de los grandes partidos.
Igualmente, son necesarios otros pactos de estado, entre ellos, para llegar a un modelo educativo que ofrezca estabilidad al sector, lo mismo es necesario en relación a la justicia, a las pensiones y a otros campos, sin olvidar la política europea.
La pregunta es: para hacer esta política, ¿cuál sería el mejor candidato?, sin olvidar la obligación del elegido de unir a las distintas fracciones en las que están divididos en la actualidad los militantes del Partido Socialista Obrero Español.
El presente y el futuro del Partido y su vocación de servicio y transformación de la sociedad pasan, sin duda, por la exigencia de una Convención en la que, logrando la unidad –que no la uniformidad-, se conjuguen libertad e igualdad interna y escucha activa de las exigencias del momento histórico de la propia sociedad.

HACIA UN NUEVO PACTO SOCIAL, PAUTAS POLÍTICAS DE PATXI LÓPEZ

HACIA UN NUEVO PACTO SOCIAL. PAUTAS POLÍTICAS DE PATXI LÓPEZ

En un Manifiesto de Derechos y Deberes, desde una perspectiva de Socialismo en Libertad, podríamos convenir , en España, seis puntos clave: 1) Actuar siempre, y en todo momento, mediante un comportamiento justo y equitativo –contrario a todo tipo de corrupción personal, colectiva o sistémica-; 2) defensa efectiva de derechos básicos y de realización personal, ya sean individuales y sociales, sindicales o políticos; 3) garantizar constitucionalmente derechos económicos para lograr una vida digna de la colectividad, así como los derechos sociales de Salud y Educación, Trabajo y Hábitat, Servicios Sociales, Igualdad de trato, e igualdad ante la Ley y la Justicia; 4) defensa ética y política de los derechos emergentes: protección del Medio Ambiente Natural, interculturalidad humana, dignidad de toda persona, y equidad más allá de la Justicia legal; 5) Sentido federal y confederal de integración e inclusión, solidaridad y cohesión económica, social y territorial en España y Europa; 6) reforma de los estatutos socialistas y socialdemócratas, y reformas constitucionales conforme a las exigencias del momento histórico.

Supuestos estos puntos previos, que podría suscribir una mayoría social, Patxi López, marca unas pautas para los próximos debates, de lo que podríamos entresacar lo siguiente:

El quid del socialismo en estos momentos históricos del siglo XXI es un Pacto Social renovado que dé lugar a una sociedad más justa. El viejo contrato entre socialdemócratas y democristianos suscrito en la posguerra mundial proporcionó el periodo de mayor avance social y democrático de la historia europea. Pero ese contrato comenzó a cuestionarse por la ofensiva neoliberal de los años 80, tras la caída del Muro de Berlín, se fue debilitando en un contexto de aceleración de la globalización económica, y se ha quebrado definitivamente tras la crisis del 2008 y la consolidación del capitalismo sin reglas.

En nuestro contexto, el nuevo Pacto Social para una sociedad justa ha de contener desarrollos programáticos relativos a los siguientes aspectos:

El proyecto europeo y la globalización justa
La economía al servicio del empleo digno y el bienestar social
La educación como eje vertebrador de una sociedad justa
Los servicios públicos del Estado de Bienestar
La fiscalidad suficiente y justa
La preservación del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático
La articulación de identidades territoriales en un Estado plural
De la igualdad legal a la igualdad real entre hombres y mujeres
La democracia de calidad y los derechos de ciudadanía
La lucha contra la corrupción
Las consecuencias de la crisis económica de 2008 han precipitado un cuestionamiento muy general del sistema. Se produce una crisis de eficacia, que afecta al propio pacto de ciudadanía: si el sistema no proporciona soluciones en el presente ni seguridades en el futuro, el sistema es cuestionable. Hay también una crisis de dimensión, … de carácter supraestatal o global (desde el dumping empresarial a la elusión fiscal, pasando por el cambio climático, las migraciones o el terrorismo).

En España se suma una crisis de legitimidad en buena parte de la representación democrática, a cuenta de la sucesión de escándalos por corrupción política. Se da también una crisis de participación, por cuanto los actores llamados a encauzar las demandas de participación política no aciertan a abrir y actualizar suficientemente sus organizaciones.

Hay, además, una crisis evidente de los valores clásicos de la política como acción orientada al Bien Común. La política inspira poca confianza y no emociona. El socialismo ha de defender la política democrática, como herramienta destinada a organizar el espacio público compartido conforme a la voluntad, la participación, los valores y los intereses de las mayorías. Y ha de defender una política transformadora eficaz y realista.

El socialismo constituye un proyecto político autónomo, tanto en su formulación como en su gestión. No obstante, el socialismo siempre ha estado abierto a las alianzas que contribuyan a alcanzar metas comunes desde principios y formas democráticas compatibles.

La alianza prioritaria para el socialismo español es la alianza imprescindible con los demás partidos socialistas europeos, para definir y materializar un proyecto transformador con dimensión continental. La alianza necesaria para los socialistas es la alianza con la sociedad articulada mediante propósitos y estrategias coincidentes con los propios. Y son alianzas interesantes para la socialdemocracia aquellas que pueden llevarse a cabo tras el voto de la ciudadanía, bien para contribuir a la conformación de gobiernos viables o bien para impulsar tareas eficaces de oposición.

El socialismo renovado mantiene como fundamentos las ideas de justicia, igualdad, libertad y democracia. Y sus grandes adversarios ideológicos son: el neo-liberalismo, que sacrifica la justicia por el mercado libre; el neo-nacionalismo, que desprecia la igualdad por la preeminencia nacional; el neo-populismo, que ignora la libertad por la búsqueda del poder; y el neo-autoritarismo, que quiebra la democracia por el ejercicio de la autarquía.

La sociedad española tiene una gran deuda pendiente con sus jóvenes, en su gran mayoría rehenes hoy de las políticas neoliberales del PP que les impiden desarrollar su proyecto vital y que les expulsa al exilio económico. Los jóvenes españoles están más que cansados de las referencias al futuro, y quieren oportunidades para desarrollar su vida con dignidad aquí y ahora.

Pero hoy sólo se puede hacer socialdemocracia exigente y realmente eficaz a escala global, primero en Europa, después en el mundo. Sólo en la escala global podemos hacer política para someter la economía a las reglas que atajen la desigualdad, la pobreza y la explotación. Pasar del Estado-Nación del Bienestar al Estado Global del Bienestar. Primero en Europa. Después en el mundo. Esta es la nueva utopía socialista. Por eso necesitamos un auténtico Partido Socialista Europeo, reforzado y creíble, del que el PSOE aspira a ser parte fundamental y entusiasta.

Las grandes migraciones son una realidad cotidiana hoy en el mundo y lo serán en mayor medida en el futuro. España constituye la frontera sur de Europa, la frontera europea más directa con África. Esta frontera presenta los mayores desequilibrios de planeta en términos de renta y bienestar social. La presión migratoria sobre Europa es y será tremenda por estas razones económicas y sociales, y también a causa de la persistencia de conflictos bélicos y casos de persecución política y religiosa que se dan y se darán, por desgracia, en las cercanías de nuestro continente.

Europa debe dar una respuesta generosa y eficaz a este desafío. No cabe la ingenuidad de las puertas completamente abiertas, pero las políticas desarrolladas por las instituciones europeas y algunos Estados durante los últimos años han sonrojado hasta el tuétano a quienes siempre presumimos de la superioridad moral de Europa. Hay que regular la entrada y la integración de los migrantes económicos, porque los necesitamos y los vamos a necesitar más, a juzgar por la evolución demográfica descrita. Y Europa no puede traicionar su esencia y su identidad con relación al deber de asilo y refugio. Somos la cuna y el faro de los valores de la igualdad, la libertad y la fraternidad, y tenemos que demostrarlo con una política valiente y solidaria en este ámbito.

Tenemos que recuperar la Formación ideológica, política y técnica al máximo nivel, para mejorar las capacidades de todos los responsables orgánicos y de la propia militancia.

La igualdad radical entre hombres y mujeres debe seguir siendo una guía indiscutible a todos los efectos en nuestra organización. Hemos avanzado mucho, pero aún queda mucho por hacer a fin de alcanzar el 50% de militancia femenina. Necesitamos elaborar e implementar un Plan Estratégico por la Igualdad en el PSOE.

Las relaciones de la dirección del Partido con las Juventudes Socialistas de España deben mejorarse y reforzarse, con programas conjuntos de actuación, con reuniones formales calendarizadas, con órganos conjuntos de seguimiento y evaluación, con participación juvenil en todos los órganos formales e informales del Partido. Un objetivo prioritario en esta relación debe ser el de aumentar la afiliación joven al PSOE.

Concluyamos: la unidad de acción nacerá del debate libre, abierto e integrador, y de la convicción interna en pro de un compromiso transformador. Parece que esa es una pauta válida para el debate de propuestas concretas que unan un discurso claro y conciso con la práctica política real y eficaz.

RES PUBLICA FEDERAL Y FORMACIÓN CÍVICA

Res Publica Federal y Formación Cívica
En la actualidad, tal como se presenta la realidad histórica, vista desde España, vista desde Europa, y vista globalmente, no sólo es importante apostar por más Europa sino saber qué Europa queremos frente a nuestras propias tendencias insolidarias – al modo capitalista global que se centra en el afán de lucro-, y frente a procesos de dominación-sumisión de tipo dictatorial; frente a todo tipo de egolatrías patrioteras insolidarias, o nacionalismos cerrados; y frente a grandes carencias de igualdad y libertad en el desarrollo de la Comunidad Humana.
Para una posible Paz Perpetua entre los Estados -lo indicó ética y políticamente Kant-, es necesario un sentido federal de construcción solidaria, sin reservas mentales. Un Estado –ya sea grande o pequeño-, no se debe ni heredar ni comprar ni vender, ni invadir o dominar por medio de guerras ofensivas o de intereses económicos, ni por medio de ejércitos permanentes (miles perpetuus). Tema aparte es la legítima defensa respecto a ataques externos.
En realidad, el sentido federal y constitucional de un Estado, en cuanto que contrato social, implica: 1) La libertad de los miembros de una sociedad; 2) Dependencia respecto de la Ley Común –consensuada y promulgada-; y 3) Igualdad de todos los súbditos. Es decir, 1libertad como posibilidad de actuar sin que se haga a nadie injusticia alguna; sometimiento al Estado de Derecho; e imposibilidad de imponer a otra persona algo distinto de lo que se acepta por ley para todos, conforme al contrato suscrito para la mejor convivencia de la comunidad. De ello deriva, necesariamente, el principio político de separación entre el poder ejecutivo (Gobierno), el poder legislativo (o parlamentario) y el poder judicial (La Justicia), con el fin de lograr un equilibrio armónico en la convivencia.
El sentido federal de lo público se opone frontalmente al despotismo, principio político consistente en que el Estado ejecute arbitrariamente las leyes que el mismo se ha dado, con lo que la voluntad pública es manejada por el gobernante como si fuera su voluntad particular. De ahí la importancia de una buena Constitución. Pues incluso el Derecho Internacional debe basarse en una Federación de Estados libres, sin que se sometan unos a la coacción de otro, sino a modo de una Confederación especial, a la que Kant denomina Confederación Pacífica (Foedus Pacificum), que intentaría terminar con todas las guerras para siempre.
El federalismo obliga a conjugar siempre la libertad que no produzca injusticia a nadie, y que deba respetarse, con la voluntad general mayoritaria. ¿Cuál es si no el imperativo categórico de la Ética? «Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad siempre pueda valer al mismo tiempo como principio de una legislación universal». Se trata, pues, de ver a la persona como un fin en sí mismo, nunca como un medio o instrumento. Se trata de un nuevo modo de entender la convivencia humana, venciendo tendencias egoístas, sin ley, por medio de leyes que rijan la justicia y la paz. En estos supuestos, de una buena Constitución, cabría esperar que se derivara la buena formación racional de un pueblo, para contrarrestar tendencias egoístas y fomentar así la paz interior y garantizar –conforme a derecho- la paz exterior.
En la realidad de la naturaleza, existen entre los pueblos la diferencia de lenguas y religiones, que propenden al odio mutuo y a buscar pretextos para la guerra, pero que pueden conducir por medio del diálogo civilizado y la interculturalidad a una paulatina aproximación y a un mayor acuerdo en los principios sobre la paz, no con el debilitamiento de las fuerzas –propio del despotismo que genera el cementerio de la libertad- sino logrando un equilibrio de fuerzas dentro de la más viva y enriquecedora competencia e intercambio cultural. En este sentido, los nacionalismos cerrados son contrarios a los procesos abiertos de justicia y de paz.
Como viene indicando reiteradamente Antonio García Santesmases, un proyecto federal choca, de hecho, con dos tipos de nacionalismos que se retroalimentan: el nacionalis¬mo liberal-conservador de los separadores y el nacionalismo independen¬tista de los separatistas. Por ello, dice expresamente: “En este contexto de polarización es casi imposible que cuaje un discurso favorable a una laicidad incluyente y a una multiculturalidad abierta e integra¬dora. Tanto la laicidad como la multiculturalidad ponen en cuestión un con¬cepto rígido de identidad y de nación.” ¿Cómo librarse, entonces, de las tendencias despóticas? ¿Cómo no caer en despotismo?
Defendiendo siempre, y en todo momento, el derecho a la libertad, el derecho a ser todos iguales ante la Ley, y defendiendo el Estado de Derecho, con sentido federal, con sentido inclusivo, con sentido intercultural solidario. Pues, al igual que la nación, la religión se dice de muchas maneras y si no se está dispuesto a asumir un principio tan elemental es imposible la laicidad in¬cluyente o la democracia intercultural. La emotividad y las creencias no bastan. La interculturalidad no consiste tan sólo en que convivan distintas culturas en el es¬pacio público; significa que esas culturas pueden interpelarse unas a otras porque ninguna de ellas tiene toda la verdad.

Dice Antonio García Santesmases, en un artículo, que titula “La Carpeta Vacía”, sobre Democracia, laicidad e interculturalidad, que existe un laicismo de tipo socialista en el que debe¬ríamos inspirarnos. Se trata de un laicismo más minoritario que el de corte liberal o el de raíz anticlerical. Se trata de un laicismo que piensa que los derechos de la primera genera¬ción (es decir los derechos individuales, civiles y políticos) son imprescindibles pero insuficientes y que frente al neoliberalismo económico reivindica los derechos económico-sociales, los derechos al empleo, a la salud, a la protección social y a la educación. Los derechos que ven en peligro las clases medias y que hace que se lancen en brazos de propuestas como el Brexit en Inglaterra, Le Pen en Francia o Donald Trump en Estados Unidos.

En la batalla por preservar el modelo social europeo, por ser sensible a las periferias, por dar voz a los excluidos, por combatir los muros de incom¬prensión y por tender puentes de entendimiento, los laicistas de inspiración social o socialista, como dice Santesmases, encuentran en innumerables ocasiones aliados en sectores cris¬tianos de izquierda que llevan años luchando en este mundo de la frontera entre las religiones y entre los excluidos. Este sentido de laicidad racional estaría más de acuer¬do con lo que defendió ejemplarmente durante años Luís Gómez-Llorente. Y ese sentido de laicidad es el que se necesita para una correcta Educación para la Ciudadanía que promueva la res Publica, el Estado Federal.

Los Estados Libres Federados, y la Confederación Pacífica de Estados Libres, sería muy conveniente que no abandonaran la Filosofía ni el sentido de la Historia y que promovieran la Formación para la Ciudadanía, en aras a alcanzar la Justicia y la Paz Perpetua.

LA JUSTICIA ESPAÑOLA

LA JUSTICIA ESPAÑOLA

La última década venimos sufriendo en nuestro país lo que se ha dado en llamar la judialización de la pólitica que no es otra cosa que el permanente recurso a los tribunales para resolver cuestiones que, como la catalana corresponden al ámbito de la negociación política. Claro que hay que respetar las leyes, especialmente la Constitución y claro que, los representantes políticos están obligados a acatarla y hacerla acatar por los demás pero ello, no puede ser pretexto para sustanciar jurídicamente lo que no quiere o puede abordarse mediante el dialogo y la negociación.
Por otra parte, los tribunales de justicia llevan años juzgando las prácticas corruptas de una época que grosso modo, arranca en los años 90 y llega hasta nuestros días. De ahí que, la crónica política actual se haya convertido en una crónica de tribunales con una ristra de casos de políticos, empresarios, banqueros, responsables públicos, conseguidores y picaros de toda laya, digna del patio de Monipodio cervantino. Muchos de los delitos del Código Penal , especialmente los que tienen que ver con el saqueo de bienes públicos, han sido aplicados a un elevado número de personas de todas las instituciones del Estado, desde la familia real hasta miembros de pequeñas corporaciones españolas. Lo curioso es que ninguna de estas personas se muestra avergonzada o arrepentida sino todo lo contrario, por lo general su actitud ha sido arrogante y en algunos casos chulesca. Así vemos a un Francisco Correa explicando a los jueces en plan didáctico como se repartían las comisiones que terminaban financiando las campañas del Partido Popular y explicitando la parte que él se quedaba del botín como si fuera una operación financiera perfectamente legal y legitima. O a un Bárcenas ex senador y ex tesorero del PP, hablando con naturalidad de una “Contabilidad alternativa” o dinero negro del partido del gobierno, donde se recogían los sobresueldos pagados a su cúpula dirigente. O también a Rodrigo Rato afirmando impertérrito que los gastos abonados con la tarjeta Black formaban parte de su sueldo. O al ex duque de Palma aduciendo que “El se dedicaba a lo que se dedicaba”. También están los convergentes con Más a la cabeza tratando de ocultar su 3% envolviéndose en la cuatribarrada como hizo Jordi Puyol en los años 80. E incluso el ínclito Javier Guerrero, bromeando con la juez Alaya momentos antes de ser enviado a prisión.
¿ Cómo ha afrontado la justicia española este alud de casos de corrupción que parece no tener fin? El Roto ( El País 23/2/2017) dibuja en su viñeta un juez con toga, puñetas, escudo en el pecho y elegante pajarita al cuello que dice. “La justicia es igual para todos, las sentencias, no” ¿Es esta la situación de la justicia en España? No, pero puede parecerlo. Hay una desconfianza histórica por parte del pueblo español en la acción de tribunales y jueces. No hay más que leer a los clásicos del Siglo de Oro para comprobarlo, especialmente a Quevedo que hablado del dinero dice:

¿Quién los jueces con pasión,
Sin ser ungüento, hace humanos,
pues untándolos las manos
los ablanda el corazón?

¿Estamos hoy en manos de jueces venales que se dejan comprar por dinero? Alguno ha habido pero ha sido la excepción, lo normal es que se trate de probos funcionarios que ejecutan su labor honradamente. Sin embargo, hay que tener en cuenta esta desconfianza popular que, solo ve a los jueces como sancionadores de delitos unas veces con sumo rigor y otras con benevolencia suma, arranca de la arbitraria justicia medieval del Señor de Horca y Cuchillo, que tenía jurisdicción para imponer a sus vasallos incluso la pena capital y recorre los siglos XVI, XVII y XVIII hasta nuestros días. Y está fundamentada en las diferencias estamentales de clase y incluso de oficio con las que, en esta época, se aplicaba la Justicia. Así, había una jurisdicción militar y otra eclesiástica y otra civil y dentro de esta, no se juzgaba igual a un noble que a un campesino y caso de ser condenados a muerte, no se ejecutaban de la misma manera las sentencias. Había además una caterva de abogados, escribas, corchetes, verdugos y carceleros a los que el pueblo llano temía con razón.
Volviendo a la actualidad ¿Estamos ante una Justicia igual para todos en España? Tan igual como puede serlo dentro de una sociedad fragmentada cuyo sistema –Capitalista- contiene desigualdades, económicas, sociales, educativas y culturales que discriminan de manera importante a unos ciudadanos con respecto a otros.
Hay además otro problema importante que conviene señalar, es la interferencia gubernamental en la acción de la justicia. Es verdad que la separación de poderes ya establecida en la Grecia del siglo V a de C. y defendida y teorizada en el siglo XVII por John Locke y Montesquieu, en ejecutivo, legislativo y judicial, rige en nuestro país y está recogida en nuestra Constitución pero, ministros de Justicia como Rafael Catalá que se permite opinar sobre medidas cautelares incluso antes de que las magistradas se hayan pronunciado (Caso Noos, apartado Urdangarín) constituye una injerencia inadmisible en el ámbito de la jurisdicción. Si a esto añadimos que este ministro pretende modificar el funcionamiento de la Justicia en España para que sean los fiscales –Organizados jerárquicamente y dependientes del gobierno- quienes instruyan las causas es decir, decidan a quien se acusa y a quien no y de qué se les acusa, podemos concluir que a nuestra lenta Administración de Justicia le queda un trecho para alcanzar los niveles de independencia e imparcialidad exigibles en las modernas sociedades democráticas.