RES PUBLICA FEDERAL Y FORMACIÓN CÍVICA

Res Publica Federal y Formación Cívica
En la actualidad, tal como se presenta la realidad histórica, vista desde España, vista desde Europa, y vista globalmente, no sólo es importante apostar por más Europa sino saber qué Europa queremos frente a nuestras propias tendencias insolidarias – al modo capitalista global que se centra en el afán de lucro-, y frente a procesos de dominación-sumisión de tipo dictatorial; frente a todo tipo de egolatrías patrioteras insolidarias, o nacionalismos cerrados; y frente a grandes carencias de igualdad y libertad en el desarrollo de la Comunidad Humana.
Para una posible Paz Perpetua entre los Estados -lo indicó ética y políticamente Kant-, es necesario un sentido federal de construcción solidaria, sin reservas mentales. Un Estado –ya sea grande o pequeño-, no se debe ni heredar ni comprar ni vender, ni invadir o dominar por medio de guerras ofensivas o de intereses económicos, ni por medio de ejércitos permanentes (miles perpetuus). Tema aparte es la legítima defensa respecto a ataques externos.
En realidad, el sentido federal y constitucional de un Estado, en cuanto que contrato social, implica: 1) La libertad de los miembros de una sociedad; 2) Dependencia respecto de la Ley Común –consensuada y promulgada-; y 3) Igualdad de todos los súbditos. Es decir, 1libertad como posibilidad de actuar sin que se haga a nadie injusticia alguna; sometimiento al Estado de Derecho; e imposibilidad de imponer a otra persona algo distinto de lo que se acepta por ley para todos, conforme al contrato suscrito para la mejor convivencia de la comunidad. De ello deriva, necesariamente, el principio político de separación entre el poder ejecutivo (Gobierno), el poder legislativo (o parlamentario) y el poder judicial (La Justicia), con el fin de lograr un equilibrio armónico en la convivencia.
El sentido federal de lo público se opone frontalmente al despotismo, principio político consistente en que el Estado ejecute arbitrariamente las leyes que el mismo se ha dado, con lo que la voluntad pública es manejada por el gobernante como si fuera su voluntad particular. De ahí la importancia de una buena Constitución. Pues incluso el Derecho Internacional debe basarse en una Federación de Estados libres, sin que se sometan unos a la coacción de otro, sino a modo de una Confederación especial, a la que Kant denomina Confederación Pacífica (Foedus Pacificum), que intentaría terminar con todas las guerras para siempre.
El federalismo obliga a conjugar siempre la libertad que no produzca injusticia a nadie, y que deba respetarse, con la voluntad general mayoritaria. ¿Cuál es si no el imperativo categórico de la Ética? «Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad siempre pueda valer al mismo tiempo como principio de una legislación universal». Se trata, pues, de ver a la persona como un fin en sí mismo, nunca como un medio o instrumento. Se trata de un nuevo modo de entender la convivencia humana, venciendo tendencias egoístas, sin ley, por medio de leyes que rijan la justicia y la paz. En estos supuestos, de una buena Constitución, cabría esperar que se derivara la buena formación racional de un pueblo, para contrarrestar tendencias egoístas y fomentar así la paz interior y garantizar –conforme a derecho- la paz exterior.
En la realidad de la naturaleza, existen entre los pueblos la diferencia de lenguas y religiones, que propenden al odio mutuo y a buscar pretextos para la guerra, pero que pueden conducir por medio del diálogo civilizado y la interculturalidad a una paulatina aproximación y a un mayor acuerdo en los principios sobre la paz, no con el debilitamiento de las fuerzas –propio del despotismo que genera el cementerio de la libertad- sino logrando un equilibrio de fuerzas dentro de la más viva y enriquecedora competencia e intercambio cultural. En este sentido, los nacionalismos cerrados son contrarios a los procesos abiertos de justicia y de paz.
Como viene indicando reiteradamente Antonio García Santesmases, un proyecto federal choca, de hecho, con dos tipos de nacionalismos que se retroalimentan: el nacionalis¬mo liberal-conservador de los separadores y el nacionalismo independen¬tista de los separatistas. Por ello, dice expresamente: “En este contexto de polarización es casi imposible que cuaje un discurso favorable a una laicidad incluyente y a una multiculturalidad abierta e integra¬dora. Tanto la laicidad como la multiculturalidad ponen en cuestión un con¬cepto rígido de identidad y de nación.” ¿Cómo librarse, entonces, de las tendencias despóticas? ¿Cómo no caer en despotismo?
Defendiendo siempre, y en todo momento, el derecho a la libertad, el derecho a ser todos iguales ante la Ley, y defendiendo el Estado de Derecho, con sentido federal, con sentido inclusivo, con sentido intercultural solidario. Pues, al igual que la nación, la religión se dice de muchas maneras y si no se está dispuesto a asumir un principio tan elemental es imposible la laicidad in¬cluyente o la democracia intercultural. La emotividad y las creencias no bastan. La interculturalidad no consiste tan sólo en que convivan distintas culturas en el es¬pacio público; significa que esas culturas pueden interpelarse unas a otras porque ninguna de ellas tiene toda la verdad.

Dice Antonio García Santesmases, en un artículo, que titula “La Carpeta Vacía”, sobre Democracia, laicidad e interculturalidad, que existe un laicismo de tipo socialista en el que debe¬ríamos inspirarnos. Se trata de un laicismo más minoritario que el de corte liberal o el de raíz anticlerical. Se trata de un laicismo que piensa que los derechos de la primera genera¬ción (es decir los derechos individuales, civiles y políticos) son imprescindibles pero insuficientes y que frente al neoliberalismo económico reivindica los derechos económico-sociales, los derechos al empleo, a la salud, a la protección social y a la educación. Los derechos que ven en peligro las clases medias y que hace que se lancen en brazos de propuestas como el Brexit en Inglaterra, Le Pen en Francia o Donald Trump en Estados Unidos.

En la batalla por preservar el modelo social europeo, por ser sensible a las periferias, por dar voz a los excluidos, por combatir los muros de incom¬prensión y por tender puentes de entendimiento, los laicistas de inspiración social o socialista, como dice Santesmases, encuentran en innumerables ocasiones aliados en sectores cris¬tianos de izquierda que llevan años luchando en este mundo de la frontera entre las religiones y entre los excluidos. Este sentido de laicidad racional estaría más de acuer¬do con lo que defendió ejemplarmente durante años Luís Gómez-Llorente. Y ese sentido de laicidad es el que se necesita para una correcta Educación para la Ciudadanía que promueva la res Publica, el Estado Federal.

Los Estados Libres Federados, y la Confederación Pacífica de Estados Libres, sería muy conveniente que no abandonaran la Filosofía ni el sentido de la Historia y que promovieran la Formación para la Ciudadanía, en aras a alcanzar la Justicia y la Paz Perpetua.

LA JUSTICIA ESPAÑOLA

LA JUSTICIA ESPAÑOLA

La última década venimos sufriendo en nuestro país lo que se ha dado en llamar la judialización de la pólitica que no es otra cosa que el permanente recurso a los tribunales para resolver cuestiones que, como la catalana corresponden al ámbito de la negociación política. Claro que hay que respetar las leyes, especialmente la Constitución y claro que, los representantes políticos están obligados a acatarla y hacerla acatar por los demás pero ello, no puede ser pretexto para sustanciar jurídicamente lo que no quiere o puede abordarse mediante el dialogo y la negociación.
Por otra parte, los tribunales de justicia llevan años juzgando las prácticas corruptas de una época que grosso modo, arranca en los años 90 y llega hasta nuestros días. De ahí que, la crónica política actual se haya convertido en una crónica de tribunales con una ristra de casos de políticos, empresarios, banqueros, responsables públicos, conseguidores y picaros de toda laya, digna del patio de Monipodio cervantino. Muchos de los delitos del Código Penal , especialmente los que tienen que ver con el saqueo de bienes públicos, han sido aplicados a un elevado número de personas de todas las instituciones del Estado, desde la familia real hasta miembros de pequeñas corporaciones españolas. Lo curioso es que ninguna de estas personas se muestra avergonzada o arrepentida sino todo lo contrario, por lo general su actitud ha sido arrogante y en algunos casos chulesca. Así vemos a un Francisco Correa explicando a los jueces en plan didáctico como se repartían las comisiones que terminaban financiando las campañas del Partido Popular y explicitando la parte que él se quedaba del botín como si fuera una operación financiera perfectamente legal y legitima. O a un Bárcenas ex senador y ex tesorero del PP, hablando con naturalidad de una “Contabilidad alternativa” o dinero negro del partido del gobierno, donde se recogían los sobresueldos pagados a su cúpula dirigente. O también a Rodrigo Rato afirmando impertérrito que los gastos abonados con la tarjeta Black formaban parte de su sueldo. O al ex duque de Palma aduciendo que “El se dedicaba a lo que se dedicaba”. También están los convergentes con Más a la cabeza tratando de ocultar su 3% envolviéndose en la cuatribarrada como hizo Jordi Puyol en los años 80. E incluso el ínclito Javier Guerrero, bromeando con la juez Alaya momentos antes de ser enviado a prisión.
¿ Cómo ha afrontado la justicia española este alud de casos de corrupción que parece no tener fin? El Roto ( El País 23/2/2017) dibuja en su viñeta un juez con toga, puñetas, escudo en el pecho y elegante pajarita al cuello que dice. “La justicia es igual para todos, las sentencias, no” ¿Es esta la situación de la justicia en España? No, pero puede parecerlo. Hay una desconfianza histórica por parte del pueblo español en la acción de tribunales y jueces. No hay más que leer a los clásicos del Siglo de Oro para comprobarlo, especialmente a Quevedo que hablado del dinero dice:

¿Quién los jueces con pasión,
Sin ser ungüento, hace humanos,
pues untándolos las manos
los ablanda el corazón?

¿Estamos hoy en manos de jueces venales que se dejan comprar por dinero? Alguno ha habido pero ha sido la excepción, lo normal es que se trate de probos funcionarios que ejecutan su labor honradamente. Sin embargo, hay que tener en cuenta esta desconfianza popular que, solo ve a los jueces como sancionadores de delitos unas veces con sumo rigor y otras con benevolencia suma, arranca de la arbitraria justicia medieval del Señor de Horca y Cuchillo, que tenía jurisdicción para imponer a sus vasallos incluso la pena capital y recorre los siglos XVI, XVII y XVIII hasta nuestros días. Y está fundamentada en las diferencias estamentales de clase y incluso de oficio con las que, en esta época, se aplicaba la Justicia. Así, había una jurisdicción militar y otra eclesiástica y otra civil y dentro de esta, no se juzgaba igual a un noble que a un campesino y caso de ser condenados a muerte, no se ejecutaban de la misma manera las sentencias. Había además una caterva de abogados, escribas, corchetes, verdugos y carceleros a los que el pueblo llano temía con razón.
Volviendo a la actualidad ¿Estamos ante una Justicia igual para todos en España? Tan igual como puede serlo dentro de una sociedad fragmentada cuyo sistema –Capitalista- contiene desigualdades, económicas, sociales, educativas y culturales que discriminan de manera importante a unos ciudadanos con respecto a otros.
Hay además otro problema importante que conviene señalar, es la interferencia gubernamental en la acción de la justicia. Es verdad que la separación de poderes ya establecida en la Grecia del siglo V a de C. y defendida y teorizada en el siglo XVII por John Locke y Montesquieu, en ejecutivo, legislativo y judicial, rige en nuestro país y está recogida en nuestra Constitución pero, ministros de Justicia como Rafael Catalá que se permite opinar sobre medidas cautelares incluso antes de que las magistradas se hayan pronunciado (Caso Noos, apartado Urdangarín) constituye una injerencia inadmisible en el ámbito de la jurisdicción. Si a esto añadimos que este ministro pretende modificar el funcionamiento de la Justicia en España para que sean los fiscales –Organizados jerárquicamente y dependientes del gobierno- quienes instruyan las causas es decir, decidan a quien se acusa y a quien no y de qué se les acusa, podemos concluir que a nuestra lenta Administración de Justicia le queda un trecho para alcanzar los niveles de independencia e imparcialidad exigibles en las modernas sociedades democráticas.

NEGOCIAR BAJO LA PRESIÓN DEL CHANTAJE

NEGOCIAR BAJO LA PRESIÓN DEL CHANTAJE
La buena voluntad no siempre consigue buenos resultados, aunque tenga valor en sí misma.
Tal aseveración conviene tenerla presente cuando vuelven a la carga, con insistencia, algunas organizaciones políticas y medios de comunicación sobre la necesidad de la negociación entre el Gobierno Español y los independentistas de Cataluña.
La necesidad de negociar se presenta como si todos los ciudadanos catalanes quisieran separarse de España. Pero, en realidad, el contacto entre los centros de poder, el hablar y el negociar no siempre es posible aunque, en principio, hacerlo sea positivo.
No se puede negar que ha sido una ayuda inestimable, para llegar a la situación actual del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Cataluña, las cesiones hechas y la tolerancia mantenida por los diferentes Gobiernos de este país, a lo largo de los años, a la Generalidad y a los independentistas catalanes.
En Cataluña se incumplen por sistema las leyes por los órganos del Gobierno Autónomo y por los de la Administración Local. La situación afecta muy directamente, para mal, a los ciudadanos catalanes no independentistas, que por cierto son mayoría, y en muchos aspectos están en la marginalidad al no sentirse ciudadanos de un Estado de Derecho.
Las situaciones contrarias a derecho son numerosas y frecuentes en Cataluña y se pueden citar como significativas aquellas relacionadas con el uso de la lengua tanto en la enseñanza como en la Administración y los Servicios Públicos, pues es imposible para los catalanes que quieren estudiar en el idioma español hacerlo. También es prácticamente imposible utilizar dicha lengua en los trámites administrativos pues ni hay impresos ni se atiende a los ciudadanos en español. Igualmente están marginados los servidores públicos que quieran utilizar el español en el cumplimiento de sus tareas como funcionarios. Sin olvidar las obligaciones relacionadas con los letreros en los comercios y demás actividades.
De hecho, en la vida diaria, se incumple con la obligación constitucional que da a todos los españoles el derecho a usar la lengua española y el deber de conocerla. Igualmente se margina a la Alta Inspección de Educación, del Gobierno de España, responsable de que se cumplan las normas estatales por las que se rige la enseñanza, donde se imparten las materias relacionadas con España y Cataluña en términos tan sectarios como falsos.
Aunque se podrían ampliar, son suficientes los casos expuestos para tener una idea de la situación en la que se encuentran los ciudadanos catalanes que se tienen también por españoles.
En nuestra juventud ya se contaba el chiste de la valenciana que pedía en una tienda “botóns de madera” y la dependienta le respondía que no tenía. Ante la insistencia de la cliente valenciana, hasta el punto de señalarle con el dedo donde tenía tales botones, la vendedora le dijo que eso eran “botón de fusta” (no de “madera”).
En la actualidad, los catalanes no independentistas se sienten abandonados por el Gobierno Español pues permite no sólo el incumplimiento de las leyes por parte de los Gobiernos Autónomos Catalanes, sino que, además, también ha hecho la vista gorda en ciertos asuntos relacionados con la corrupción y como ejemplo más significativo ahí está el caso Pujol, el más evidente uso del chantaje en política.
La amenaza de declarar la independencia es desde hace algunos años el último episodio del desmadre independentista catalán. En torno a tal fin se han llevado a cabo muchas maniobras basadas en acciones fuera de la ley, de tal modo que no hay ya posibilidades de que los independentistas estén dispuestos a ceder ante esta situación. Pensar en ceder aún más por parte del Estado sería un disparate.
Antes de intentar el Gobierno de España una negociación es imprescindible, en primer lugar, recuperar la legalidad y hacer que vuelva a Cataluña el imperio de la ley, sobre el que debe asentarse el Estado de Derecho (conforme al preámbulo constitucional) y al que está sometido el Poder Judicial, en su caso. Después, tiene que haber una renuncia clara, de parte del gobierno de la Generalidad, a la independencia tal y como ahora la busca, fuera de la ley y como si se tratara de una colonia en pleno siglo XIX, situación absolutamente falsa. Sólo en esa situación se podría negociar, es decir, sin tener que soportar un chantaje permanente.
Las conversaciones bilaterales del Gobierno de España con la Comunidades Autónomas, tendrían que atenerse siempre a determinadas normas de compromiso que respeten los derechos de los ciudadanos de todo el país.
Tales contactos tienen aún menos sentido tras la ausencia del presidente de la Generalidad Catalana en la última Conferencia de Comunidades Autónomas, una actitud de soberbia intolerable, abonada por no pocas ausencias en las Conferencias Sectoriales de trabajo, coordinación y solidaridad interterritorial.

RUMBO AMERICANO DE DONALD TRUMP

RUMBO AMERICANO DE DONALD TRUMP

El rumbo que ha tomado Donald Trump tendrá un suspense de serie televisiva que nos irá sobresaltando, a tenor del discurso de investidura que, a modo de preámbulo, ha anticipado verbalmente, con energía, y que se irá ejecutando por Decreto, con su rúbrica, en nombre y representación de los pueblos y de la ciudadanía de América que le ha elegido.
En el discurso pronunciado, de unos 15 minutos, comienza por una brevísima salutatio protocolaria institucional y pasa de inmediato a la captatio populi , traspasando el poder –según dice- no de un partido a otro partido sino transfiriéndolo al pueblo americano. Dijo, además, muy claramente: “Nosotros, los ciudadanos de América, estamos juntos hoy en un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y restablecer su compromiso con todo nuestro pueblo. Juntos determinaremos el rumbo de América y el mundo durante los próximos años. Nos encontraremos con retos. Nos encontraremos con dificultades. Pero lo conseguiremos.”
Desde su nueva visión americana y su perspectiva, ¿cuál es la situación de partida? Dijo:
“Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo de personas en la capital de nuestra nación ha cosechado los frutos del gobierno mientras el pueblo soportaba los costes. Washington prosperaba, pero el pueblo no compartía su riqueza. Los políticos prosperaban, pero el empleo desaparecía y las fábricas cerraban. El aparato se protegía a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país.” ¿Cuáles son los retos? Los americanos, dijo, quieren buenas escuelas para sus hijos, barrios seguros para sus familias y buenos puestos de trabajo para sí mismos. Son las demandas justas y razonables de un pueblo honrado. Pero, para muchos ciudadanos, la realidad es muy diferente: madres y hijos atrapados en la pobreza en nuestros barrios más deprimidos; fábricas herrumbrosas y esparcidas como lápidas funerarias en el paisaje; un sistema educativo lleno de dinero pero que deja a nuestros jóvenes y hermosos alumnos sin conocimientos; y la criminalidad, las bandas y las drogas que tantas vidas han robado y tanto potencial han impedido hacer realidad.
Compara la realidad a una carnicería, que debe terminar de inmediato. De ahí que podamos formularnos la siguiente pregunta: ¿Cuál es su voluntad política? La respuesta es clara: “Somos una sola nación, ….. Tenemos un mismo corazón, un hogar y un glorioso destino. El juramento que presto hoy es un juramento de lealtad a todos los estadounidenses. Llevamos muchas décadas enriqueciendo a la industria extranjera a expensas de la industria americana. Financiando los ejércitos de otros países mientras permitíamos el triste desgaste de nuestro ejército. Hemos defendido las fronteras de otros países mientras nos negábamos a defender las nuestras. Y hemos gastado billones de dólares en el extranjero mientras las infraestructuras nacionales caían en el deterioro y el abandono.
Hemos enriquecido a otros países mientras la riqueza, la fortaleza y la confianza de nuestro país desaparecían tras el horizonte. Una a una, las fábricas cerraban y se iban más allá de nuestras fronteras, sin pensar ni por un instante en los millones y millones de trabajadores estadounidenses que se quedaban atrás. Se ha arrebatado la riqueza a nuestra clase media para redistribuirla por todo el mundo. Pero eso queda en el pasado. Ahora debemos pensar en el futuro.
Nos hemos reunido hoy aquí para dictar un nuevo decreto que se oirá en cada ciudad, cada capital extranjera y cada corredor del poder. A partir de este día, una nueva visión va a gobernar nuestro país. A partir de este momento, va a ser América primero. Cada decisión sobre temas de comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores, se tomará en beneficio de los trabajadores y las familias americanas.
Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos de otros países que fabrican nuestros productos, roban nuestras empresas y destruyen nuestros puestos de trabajo. La protección engendrará prosperidad y fuerza.
Voy a luchar por vosotros hasta el último aliento, y nunca, jamás, os abandonaré. América volverá a triunfar, como nunca antes. Vamos a recuperar nuestro empleo. Vamos a recuperar nuestras fronteras. Vamos a recuperar nuestra riqueza. Y vamos a recuperar nuestros sueños. Construiremos nuevas carreteras, y autopistas, y puentes, y aeropuertos, y túneles y ferrocarriles por todo nuestro maravilloso país. Sacaremos a la gente de las ayudas sociales y la pondremos a trabajar, reconstruiremos nuestro país con mano de obra estadounidense.
Vamos a seguir dos reglas muy sencillas: compra estadounidense y contrata a estadounidenses.”
¿Habrá otras decisiones concretas y prácticas de ámbito internacional? El actual presidente, que quiere ser un reluciente ejemplo a seguir, afirma de forma contundente: “Reforzaremos las viejas alianzas y formaremos otras nuevas, y uniremos al mundo civilizado contra el terrorismo islámico radical, que vamos a erradicar por completo de la faz de la tierra.”
¿Dónde quedará la inspiración ilustrada y europea de Immanuel Kant sobre la paz perpetua…?
En el momento americano presente, un tanto mesiánico, parece que la inspiración popular y el afán personal y patriótico se reviste de púrpura celestial con las siguientes palabras: “La Biblia nos dice: “Qué bueno y placentero es que el pueblo de Dios viva unido”. Debemos expresar nuestras opiniones abiertamente, debatir con sinceridad nuestras discrepancias, pero siempre buscar la solidaridad. Cuando el país está unido, es imparable. No hay que temer nada, estamos protegidos, y siempre lo estaremos. Estamos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas y policiales y, sobre todo, estamos protegidos por Dios.”
¿No hay acaso un uso del nombre de Dios en vano, incluso en el mismo ritual del juramento de la toma de posesión, poniendo la mano sobre la Biblia de su familia?
Bajo la bandera americana, dice: “un niño que nace en la gran urbe de Detroit y otro que nace en las llanuras barridas por el viento de Nebraska ven el mismo cielo, tienen los mismos sueños en sus corazones y reciben su aliento vital del mismo Creador todopoderoso.” Pero… ¿por qué ampliar entonces, y por Decreto, las vallas de la vergüenza frente a la bandera mejicana? ¿Por qué no hermanar banderas? ¿Por qué no tender puentes en vez de gastar el dinero en fosas y muros que separen a pueblos de la misma Comunidad Humana? ¿Acaso el sol no luce para Oriente y Occidente, para el Norte y el Sur?
El cierre del discurso es muy claro: “América para los americanos”. La voluntad política es la que es: “Juntos vamos a hacer que América vuelva a ser fuerte. Vamos a hacer que América vuelva a ser rico. Vamos a hacer que América vuelva a estar orgulloso. Vamos a hacer que América vuelva a ser seguro. Y juntos, vamos a hacer que América vuelva a ser grande. Gracias, que Dios os bendiga y que Dios bendiga a América.”
Aunque parezca mentira engolada, tras unas elecciones democráticas, el homo sapiens se presenta como homo divinus. La Casa Blanca pasa a ser Divina Domus, el dominio de los Césares, la Casa Imperial. Hay un gran cambio de rumbo: el rumbo americano de Donald Trump…
Desde Sevilla, a 26/01/17,
José Mora Galiana (PhD)

CANDIDATURA DE UNIDAD POPULAR, LA CUP

CANDIDATURA DE UNIDAD POPULAR, LA CUP

Los movimientos y organizaciones anarquistas tuvieron una gran implantación y actividad en la Cataluña del primer tercio del siglo XX y fueron perseguidos y erradicados tras el final de la guerra civil con la victoria de los militares sublevados, contra el gobierno legítimo de la Segunda República, y la implantación de la posterior dictadura.
Los grupos de pistoleros creados por algunos patronos, en Cataluña, para asesinar a líderes obreros dieron fuerza a las organizaciones anarquistas, que consiguieron la afiliación masiva de trabajadores, dejando en un puesto muy secundario a la Unión General de Trabajadores.
Los anarquistas estuvieron enzarzados, permanentemente, en enfrentamientos internos de todo tipo, lo que daba origen a la creación de diferentes facciones enfrentadas, pero en su conjunto prestaron una ayuda inestimable a la Segunda República para que perdiera la contienda contra las fuerzas fascistas sublevadas.
En la transición, con la legalización de los partidos políticos y las organizaciones sindicales, las entidades anarquistas intentaron resurgir y recuperaron su patrimonio inmobiliario con los gobiernos socialistas, pero no dejaron de ser irrelevantes tanto en el ámbito nacional como en Cataluña.
La última y profunda crisis económica facilitó la creación y resurgimiento, en todo el país, de nuevas fuerzas políticas y, en Cataluña, la CUP ha conseguido convertirse, tras las últimas elecciones autonómicas, en una fuerza clave para que puedan gobernar las fuerzas independentistas en la Comunidad Autónoma.
La CUP tiene una base claramente anarquista en los principios que defiende y en sus forma de organizarse y comportase, con ella es como si hubiese rebrotado la esencia de aquellos movimientos anarquistas del primer tercio del siglo XX, aunque con algunas peculiaridades propias de una sociedad del siglo XXI.
La situación actual puede incluso hacer recordar, por analogía, el papel que jugaron dichos movimientos cuando la Generalidad la presidía Lluis Companys con Josep Tarradellas, como hombre fuerte, ambos de Izquierda Republicana de Cataluña, y cuando en el gobierno participaban los anarquistas e imponían en el mismo sus mandatos y orientaciones.
Ante estos hechos de las historia se puede intentar comprender que, en la actualidad, Izquierda Republicana de Cataluña y la CUP puedan llegar a un entendimiento. Incluso estaría dentro de lo posible que pudieran compartir gobierno, pues ya lo hicieron en el siglo pasado. Pero lo que nunca podrá tener una explicación razonable es que la antigua Convergencia Democrática de Cataluña, supuestamente de ideología demócrata-cristiana, partido al que entregaba su voto la burguesía catalana, pueda -dentro de la racionalidad y la coherencia- llegar a ningún tipo de acuerdo con un partido de base anarquista. No obstante, se podría entender que es aun peor que la CUP, de hecho, condicione el proceder del actual gobierno autónomo de Cataluña.
Volviendo al pasado, sin embargo, es relevante tener en cuenta que si para la Segunda República fue desastroso el papel de los anarquistas en la España republicana, y especialmente en Cataluña, lo más probable es que lo sea también para los actuales dirigentes de la Generalidad de Cataluña y los planes demenciales del independentismo, aunque ya de por sí sean imposibles.
Frente a los planteamientos de la CUP, urge un debate territorial en profundidad y un nuevo sentido de la solidaridad interterritorial capaz de actualizar el título VIII de la Constitución Española y la cohesión formal y real del Estado Social y Democrático de Derecho.

REFERÉNDUM DE AUTODETERMINACIÓN EN BAVIERA

REFERÉNDUM DE AUTODETERMINACIÓN EN BAVIERA
Baviera es el mayor de los diez y seis Landes de la Republica Federal de Alemania, con una superficie de 70.551 kilómetros cuadrados, lo que equivale al 19´75% de Alemania. Su población está en torno a los doce millones y medio de habitantes es decir el 15´5% de la población de la Republica. Su producto interior bruto (datos de 2.012) equivalía al 17´7% del alemán es decir 465.500 millones de euros. Tiene una lengua germánica propia la austro-bávara que, aunque no está reconocida como lengua oficial, se estima que la hablan en torno a doce millones de personas en Baviera, Austria y Tirol Sur.
Baviera era un Estado Monárquico Independiente cuando se constituyó el segundo imperio Alemán, en enero del año 1871, bajo la égida del reino de Prusia siendo su rey Guillermo I que fue nombrado emperador, por iniciativa del canciller de hierro Bismarck y bajo su control.
Es decir, el Estado Alemán tiene 145 años de existencia y desde el principio Baviera ha formado parte de él, para lo bueno y para lo malo, pese a la ausencia de su monarca Luis II en las ceremonias de la proclamación del Segundo Imperio Alemán en París.
En la actualidad, en el Estado de Baviera se promueven, también, como en algunas otras zonas de Europa, movimientos independentistas que defienden la separación del Lande de la Republica Federal de Alemania, para constituirse en un Estado Independiente. Esgrimen razones similares a las de otras organizaciones separatistas, básicamente agravios de tipo económico, negándose a ser solidarios con otras regiones del Estado que son más pobres, además de los aspectos relacionados con la propia identidad. Todos argumentos falaces, sin ninguna base razonable, e impropios de la época en que vivimos.
El Tribunal Constitucional Alemán se ha pronunciado, el pasado dos de enero de 2017, en relación a la pregunta si sería legal una consulta de autodeterminación específica de Baviera. El dictamen del Tribunal ha sido una providencia de inadmisión pues los Estados de la Federación no son dueños de la Constitución Alemana y no hay espacio para que los Estados Federados intenten separarse.
Los argumentos del Tribunal Constitucional de Alemania son los mismos dados en España por su Tribunal Constitucional a los independentistas, aunque aquí al parecer estos personajes no sólo se saltan la legalidad, sino que también ignoran la historia de su país y la manipulan para trasmitir infundíos a las generaciones más jóvenes mediante el sistema educativo, la enseñanza y el adoctrinamiento.
El Estado Español tiene más de quinientos años de existencia y los territorios que los sectores independentistas reclaman, para constituir Estados independientes, formaban parte de los reinos de Castilla y de Aragón, cuando se constituyó, nunca fueron reinos independientes como lo fue Baviera.
Resulta imposible, para cualquier persona de buena voluntad, entender el comportamiento de los líderes independentistas, pues carecen de fundamentos sólidos para avalar sus criterios. Es más comprensible el comportamiento de los ciudadanos que los siguen pues son posiblemente víctimas de los infundíos de sus líderes, aunque no es fácil aceptar como válidos sus planteamientos y comportamientos más propios de fanáticos que de personas racionales con un nivel intelectual y cultural aceptable, a no ser que actúen con mala fe.
La respuesta dada por el Tribunal Constitucional Alemán a los independentistas bávaros, es una referencia de gran valor y una respuesta negativa más a las pretensiones de los partidos políticos españoles partidarios de los referéndums de autodeterminación.
Ante estas cuestiones convendría releer el opúsculo de Kant, referente de la Ilustración alemana: La paz perpetua (de 1795), donde el autor defiende el sentido federal y confederal –como forma ética y política de libertad- para evitar la guerra y progresar en el sentido comunitario universal, en la praxis política.

IN MEMORIAM MARIO SOARES, HOMBRE-FARO

Federico Mayor Zaragoza

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In Memoriam Mario Soares, hombre-faro
Posted: 08 Jan 2017 01:53 AM PST
“El futuro de la humanidad está amenazado,
como la propia democracia,
sobre todo por el dominio absoluto de los mercados sobre los Estados,
debido a que el dinero pasó a ser el valor supremo,
sin principios éticos y sin respeto alguno a la dignidad de las personas”.

Así expresa al término de su obra “Un Poeme político asume-se”
en Vau/Campogrande, en septiembre de 2011.

“Debemos reconocer -transcribo otro de los párrafos de este libro- que la crisis del mundo es profundísima. Nos hallamos en un momento de viraje radical de la civilización. La pobreza y las grandes desigualdades -entre personas y Estados- son cada vez mayores y menos soportables en todos los continentes.

Las generaciones que se formaron en las últimas décadas del siglo XX –y que soñaron en vivir en paz, en un futuro mejor para todos y en sociedades más igualitarias y solidarias- soportarán muy difícilmente contemplar el horizonte actual sin caer en un profundo escepticismo, desesperación y rebelión….”.

El Presidente Mario Soares es uno de los grandes personajes contemporáneos, cuya trayectoria se sitúa permanentemente en la vanguardia de la lucha por la igual dignidad humana. Conciliador, infatigable en la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos. Me he reunido con él en múltiples ocasiones y, especialmente en estos últimos años, he tenido frecuentes ocasiones de disfrutar de su magisterio. Cumplidos los noventa años, seguía siendo uno de los escasos líderes-referentes del presente. Seguía pensando en soluciones insólitas, en anticipaciones que sólo son posibles cuando se contempla el mundo en su conjunto desde una alta torre de vigía. En medio de tanta confusión conceptual, con perspectivas tan sombrías, el Presidente Mario Soares supo aportar nuevos enfoques, propios de una forma original de mirar la realidad con el fin de transformarla.

No sólo disfruté sino que aprendí muchísimo en las largas conversaciones que mantuvimos en los años 2005 y 2006 y que dieron lugar al libro “Un diálogo ibérico”, en el que, desde la península, se analiza la situación presente del mundo, situado ya en la era digital y del antropoceno, ofreciendo Mario Soares sus visiones y previsiones de acuerdo con la experiencia de su largo trayecto.

Sus valores y principios éticos aplicados a la política son el hilo conductor de una vida ubérrima. En un momento de gran precariedad de personas que estén a la altura de los inmensos desafíos que afrontamos, la figura del Presidente Mario Soares se agranda todavía.

La debacle moral de Occidente, con las Naciones Unidas sustituidas por grupos plutocráticos, sólo podrán contrarrestarse siguiendo directrices como las que el Presidente Soares personificaba y ofrecía. “Nunca hay buen viento para quien no sabe a dónde va”, dice un refrán marinero. Mario Soares, hombre-faro para prever y para prevenir.

Está claro que, a escala mundial, sólo un multilateralismo democrático basado en los mismos principios de la Carta de las Naciones Unidas, actualizado y dotado de los recursos personales, técnicos y financieros apropiados, constituye una de las soluciones más apremiantes, que el Presidente Soares se afanaba en proponer y en facilitar su puesta en práctica. “Sólo las Naciones Unidas pueden contribuir al diseño y construcción de un nuevo orden internacional, capaz de asegurar la paz y el bienestar a todas las personas, sea cual sea su raza, género y posición social. Somos un solo mundo, cada vez más interdependiente”, escribió en su ensayo autobiográfico político e ideológico.

Tengo la seguridad de que D. Antonio Guterres, recién nombrado Secretario General de las Naciones Unidas, tendrá muy presentes las directrices de quien fue su gran colega, amigo y Presidente.

Interdependencia, solidaridad, eliminar muros, establecer lazos… “Construir sociedades más solidarias desde un punto de vista económico y social y erradicar la pobreza que aflige a dos tercios de la humanidad, es nuestra gran tarea. Y reflexionar sobre cómo después de medio siglo podemos renovar el gran pacto de las Naciones Unidas para que se torne más eficaz y democrática la gobernabilidad internacional, porque los grandes problemas de nuestro tiempo –pobreza, agresiones contra el equilibrio ecológico del planeta, criminalidad organizada, educación, desarrollo científico y cultural- son de naturaleza internacional y traspasan los límites de los Estados nacionales… Es preciso avanzar hacia una gobernabilidad democrática mundial… No basta con denunciar. Es necesario proponer soluciones”.

Nacido en 1924, inició en 1942, a los diecisiete años, los estudios en la Facultad de Letras de Lisboa. Más adelante, durante la “travesía” (exilio) cursó los estudios de derecho.

En su largo recorrido, Mario Soares, siempre reflexivo, siempre meditando soluciones actualizadas y oportunas, republicano siempre, antifascista, militante comunista en un tiempo, europeísta, anticolonialista… y luego el exilio, encabezando más tarde el Partido Socialista…, con la libertad como don y compromiso permanente. De Portugal al mundo, proclamando que la solución es la democracia auténtica, de la que él es hoy, ciudadano del mundo, con una visión que engloba las distintas dimensiones de la vida humana, un icono de especial relieve.

La “revolución de los claveles”, poniendo flores en las ánimas de los fusiles, es un símbolo y estímulo de la revolución pacífica, firme, pero que utiliza las palabras y los esfuerzos de conciliación en lugar de las armas. Esta revolución es el punto álgido de una trayectoria de hondo calado humano. Tuvo lugar el 25 de abril de 1974.

La “transición revolucionaria” portuguesa logró un rápido reconocimiento internacional: París, Londres, Bonn,… La transición de una dictadura de muchas décadas a la democracia estaba teniendo lugar de una forma que hacía tan sólo unas semanas era impredecible. Pero habían germinado las semillas que se supieron plantar a tiempo. A través de los años, Mario Soares establece contacto, en su calidad de Ministro de Asuntos Exteriores, con un gran número de países y políticos del mundo. Como buen portugués sabe que la tierra es redonda y los seres humanos que la pueblan tienen un destino común. Luego, Primer Ministro. Luego, Presidente de la República…

“Siempre pensé que es necesario, que es un deber, luchar por los valores en los que puede basarse un mundo más justo, mejor y solidario”. Arduo y turbulento camino, con altos y bajos, bosques y desiertos, victorias y derrotas… al servicio del pueblo portugués y, desde este país-encrucijada, al mundo en su conjunto.

La profunda crisis que padecemos no es tan sólo económica. Es, sobre todo, democrática y ética. No saldremos de ella posponiendo con todo tipo de intrigas el advenimiento al poder de “Nosotros, los pueblos”…

Recuerdo muy vivamente el Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre, en 2003, que se convirtió en el contrapunto del Foro Económico de Davos. Poco antes del acto multitudinario, donde debía dirigirse a una auténtica marea humana, estuvimos hablando con el recién nombrado Presidente Lula, el Presidente Mario Soares, Danielle Mitterrand y yo. Nunca olvidaré el calibre de las recomendaciones y puntos de vista que se expresaron en aquella insólita ocasión. También me viene ahora a la memoria otra ocasión, también en Porto Alegre, con Ignacio Ramonet, José Saramago, Roberto Savio, Eduardo Galeano, Susan George, Rigoberta Menchú, Bonaventura de Sousa Santos,… y Mario Soares, la “revolución pausada”, todo el mundo en sus ojos, catalizador admirado.

“La cultura de paz –dijo en la Universidad Autónoma de Madrid en enero de 2004- consiste en arraigar en el espíritu de las mujeres y de los hombres de nuestro planeta la universalidad de los derechos humanos y de la democracia, el valor del diálogo entre las culturas y las religiones, basado en el respeto por el otro, en la tolerancia, en el multiculturalismo”.

Al cumplir los 90 años, el 7 de diciembre de 2014, decía que “sólo hay dos líderes: el Papa Francisco y Barack Obama”.

Añado hoy a estas dos preferencias, también mías, la figura de Mario Soares. Por mi aversión a la guerra, admiré desde el primer momento a quien fue capaz de encauzar una revolución pacíficamente y es hoy uno de los referentes con que cuenta la humanidad para inspirar las transiciones e inflexiones históricas que se avecinan. Mario Soares, hombre-faro.