¿QUÉ HACER ANTE LA SECESIÓN?

¿QUÉ HACER ANTE LA SECESIÓN?

POR JOSÉ MORA GALIANA

Constitucionalmente hay un artículo, el 155, que contempla la posibilidad de afrontar los conflictos territoriales con las Comunidades Autónomas, de convicciones colectivas o culturas encontradas, si fracasan el diálogo y las negociaciones parlamentarias o sociales. Mientras no haya otra normativa consensuada, ese artículo de la CE de 1978, que es el 155, es una posibilidad práctico-práctica. Pero… ¿Qué dice? ¿Qué implica ese artículo?

El referido artículo 155 dice textualmente:

“1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.”

Este artículo 155, ante la amenaza -también practico-práctica- de una secesión, con el fin de instaurar una República Independiente Catalana, vendría a aplicarse en relación con el supuesto cultural de 1978, formulado en el artículo 1º del Título Preliminar de la CE, que dice así:
1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.
3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

Ese fue el fruto cultural jurídico, al final de la década de los 70, que permitió pasar de la Dictadura a la Democracia. ¿Puede actualizarse? ¿Puede reformarse? Si lo quisiera la mayoría del pueblo español, por supuesto que sí, y además, dentro de lo también previsto en el Título X: “De la reforma constitucional”, puesto que la realidad histórica es compleja, dinámica, humana y abierta al futuro.

En cuanto al Título III, “De las Cortes Generales”, tenemos el capítulo primero (De las Cámaras) en el que el Congreso (quizás con un exceso de representantes o diputados) y el Senado (como cámara de representación territorial) “representan al pueblo español”; el capítulo segundo establece el articulado “De la elaboración de las leyes” (arts. 81-92), dejando claro que “la iniciativa legislativa corresponde al Gobierno, al Congreso y al Senado, de acuerdo con la Constitución y los Reglamentos de las Cámaras” (art. 87. 1), y contemplando, además, que “Las Asambleas de las Comunidades Autónomas podrán solicitar del Gobierno la adopción de un proyecto de Ley o remitir a la Mesa del Congreso una proposición de ley, delegando ante dicha Cámara un máximo de tres miembros de la Asamblea encargados de su defensa.” (art. 87. 2). El capítulo tercero habla “De los Tratados Internacionales” (arts. 93-96), en donde vuelve a tener importancia especial no sólo las Cortes Generales sino también el Tribunal Constitucional, en su caso (art. 95).
El Título IV trata “Del Gobierno y de la Administración (arts. 97-107). Queda claro que es el Gobierno quien dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado, y que tiene que ejercer su función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las Leyes (art. 97). “De las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales”, nos habla el Título V (arts. 108-116). Probablemente, no muy tarde, las circunstancias del momento actualicen la importancia de este Título V, puesto que el Gobierno tiene que responder de su gestión política ante el Congreso de los Diputados (art. 108) y, en consecuencia, ante el conjunto del pueblo español.

Nota a tener en cuenta:

CADENA SER
“Mañana jueves, en el parlament, y pasado mañana, viernes, en el Senado, vamos a tener la última oportunidad de embridar este caballo desbocado”. En estos términos se expresaba el periodista Iñaki Gabilondo —en su comentario Dudas y discrepancias, en la Cadena Ser—.
De este modo, la opción de detener la actual dinámica del conflicto catalán pasa por un lado por “el parlament, descartando sin ambages la declaración de independencia”. Y por otra por el Senado, “aparcando el 155”.
“Este sería el sueño”, afirma Gabilondo, quien por contra plantea también “la pesadilla”: “Que pasado mañana viernes tengamos a la vez independencia y 155. Una hazaña que llevaría a esta generación de políticos al basurero de la historia”.

Contra el sentido de coherencia, racional, social, económica y territorial, ahí se está de momento, desde la tarde del viernes del día 27 de Octubre de 2017

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HACIA LA REFUNDACIÓN DE NACIONES UNIDAS

HACIA LA REFUNDACIÓN DE NACIONES UNIDAS

Por José Mora Galiana

Tras los hechos terroristas de los días 16 de agosto en Alcanar (Tarragona), el 17 en la Ramblas de Barcelona, y el 18 en Cambrils (Tarragona), se ha escrito desde distintos puntos de vista sobre redoble de la seguridad, sobre recelos y descoordinación institucional –en el contexto del proceso secesionista catalán-, sobre yihadistas y musulmanes e inmigrantes, sobre las amenazas del ISIS a España – incluso concretamente a Andalucía-, sobre la necesaria cooperación entre los Estados de la Unión Europea, sobre la Ley de Seguridad Nacional (LSN)…, y también sobre la urgente refundación de Naciones Unidas (tal como viene postulando Federico Mayor Zaragoza (ahora en su artículo: “Ante amenazas globales, alianzas globales”).

Como viene a decir Josep Fontana, en El siglo de la revolución, análisis histórico de 1914 a 2017, estamos ahora inmersos en “La era de la desigualdad”, desigualdad en las sociedades desarrolladas y desigualdad de la Naciones, con muchos interrogantes abiertos hacia el futuro. Quizás por ello, más allá de La España Autonómica – que planteaban Tierno Galván y Antoni Rovira en la primavera de 1985- y más acá de El mito nacionalista –en la crítica de Fernando Savater de 1996, convenga subrayar o entresacar de las recientes reflexiones de Mayor Zaragoza, los siguientes puntos (ver http://www.desarrolloliberador.blogspot.com):

1) Es urgente actuar de tal modo que se eviten tantas y tantas víctimas, y tantas y tantas muertes, teniendo en cuenta que todas las vidas humanas del mundo valen lo mismo, y que todas las muertes y todas las víctimas son personas de la Comunidad Humana, ya sean víctimas del terrorismo, del sistema de la carrera armamentística (4.000 millones de dólares diarios de gasto), ya sean víctimas – cotidianas, infantiles, y anónimas- del hambre, la desnutrición y las enfermedades, o de las migraciones de personas y comunidades que buscan un lugar mejor para poder vivir con dignidad.

2) “La Europa insolidaria que nos estremece y sonroja no sólo es incapaz de llevar a cabo la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea sino que aplaza el cumplimiento del gran acuerdo de cooperación que ya se ha proyectado en varias ocasiones para hacer frente al terrorismo, mediante una serie de medidas bien articuladas: coordinación permanente con intercambio de datos, experiencias, … por medio de los servicios de inteligencia en interacción constante a escala europea, y sustancial incremento del número y preparación de los agentes de seguridad, adoptando todas las medidas preventivas posibles y evitando las acciones que pueden incitar el rencor, la animadversión, el fanatismo. ”

3) Tolerancia cero con la yihad, pero igual contundencia con todo tipo de terrorismo, con el racismo de Le Pen, con las manifestaciones fascistas y neonazis, y los alardes de supremacía de algunos ciudadanos blancos de los Estados Unidos, y…tolerancia cero con los países árabes que, desde su colosal riqueza, han acallado las reacciones internacionales por su permanente y descarada ayuda a las variantes del islamismo violento que fomenta el ISIS…

4) “La única manera de impedir nuevas acciones bélicas inaceptables, de encauzar conflictos armados en curso, de desmantelar tráficos de toda índole, de mediar con autoridad en situaciones de enfrentamiento en cualquier parte… es reforzar el multilateralismo democrático, convocando al efecto, con urgencia histórica, con el apoyo generalizado de los Medios de Comunicación, una Asamblea General de las Naciones Unidas que resolviera la eliminación de los medios masivos de exterminio, facilitar los procesos de paz y garantizar la habitabilidad de la Tierra. Estas Naciones Unidas cumplirían, por primera vez desde su fundación, lo que establece la Carta: “Nosotros, los pueblos”, y permitiría la adopción unánime de un nuevo concepto de seguridad. La Asamblea General contaría con el 50% de representantes de los Estados y el 50% de representantes de entidades de la sociedad civil. Al Consejo de Seguridad actual se le añadirían un Consejo Socioeconómico y otro Medioambiental. ”

Lo de la descoordinación supuesta o real entre los responsables del Estado Español y la Comunidad Autónoma de Cataluña por la no aplicación inmediata de la LSN es, o puede haber sido, una falta grave de responsabilidad o una deficiencia institucional en el conjunto de carencias de voluntad política efectiva que nos aquejan globalmente en la Comunidad Humana Mundial.

Sabemos de la poca voluntad política de las grandes potencias mundiales para ponerse de acuerdo en caminar hacia la Paz Perpetua, fomentar el federalismo político solidario y refundar, en consecuencia, Naciones Unidas para que sea efectiva y operativa ante los grandes retos de la Comunidad Humana. Nuestra obligación ética y política es insistir, no obstante, una y otra vez, en esa exigencia con el fin de lograr: a) una mayor igualdad, seguridad y libertad para toda persona humana y para todos los pueblos del Planeta Tierra; b) una justa distribución de la riqueza; c) la necesaria corresponsabilidad en el desarrollo económico solidario; y d) la conservación adecuada del Medio Ambiente –como Patrimonio de la Humanidad- a transmitir a las generaciones venideras, en cuanto que Casa Común de toda persona humana.
José Mora Galiana

LA PLURINACIONALIDAD Y EL PSOE

LA PLURINACIONALIDAD Y EL PSOE

Autor: FERNANDO PINEDA LUNA

Es ya evidente la recuperación interna del PSOE y la renovación programática, emanada de su reciente 39 Congreso Federal. El Partido Socialista ha conseguido acrecentar la ilusión de militantes, simpatizantes y votantes e intensificar su participación directa, tanto en asuntos orgánicos como institucionales, y el consiguiente aumento de la confianza ciudadana en su proyecto.
Sin embargo, la presión mediática, que mayoritariamente defiende los intereses del insolidario neoliberalismo capitalista, cada día más opuesto al blindaje y crecimiento del Estado del Bienestar, objetivo inexcusable del PSOE, continúa su campaña de acoso y derribo a la nueva Comisión Ejecutiva Federal, presentando a los socialistas divididos y enfrentados. Para ello, sigue utilizando su habitual modo de falsear la realidad, manipulando sistemáticamente frases de sus dirigentes, sacadas de contextos. En estos momentos, las “palabras mágicas” utilizadas son “plurinacionalidad” y “nación de naciones”.
Pues bien, la “plurinacionalidad” del Estado Español y la España como “nación de naciones” son conceptos veteranos en el PSOE, como demuestran tanto documentos de debate como resoluciones orgánicas.
Empezando por el final, la Comisión 1ª de la Ponencia Marco, “Marco Estratégico, Ponencia Política y Social”, que aprobó el 39 Congreso Federal y que, por lo tanto, es de obligado cumplimiento para toda su organización y militancia, dice textualmente en su apartado “Un modelo territorial estable y equilibrado” que “el federalismo, con sus premisas de cooperación, colaboración, solidaridad y lealtad institucional e interterritorial, como se defiende en nuestra “Declaración de Granada”, puede y debe ser la solución de una España orgullosa de su diversidad y comprometida con el autogobierno de las Comunidades Autónomas que la integran”.
La renombrada “Declaración de Granada” del año 2013, que sólo es un importante documento de trabajo para ayudar a construir un modelo de Estado Federal, que sea el mejor posible y el más aceptado por toda la ciudadanía española, estuvo basada en un documento que la “Fundación Socialista Alfonso Perales” encargó en el año 2012 y en el que participaron José Antonio Pérez Tapias y Gregorio Cámara Villar, Secretario de Libertades y Política Territorial de la actual Comisión Ejecutiva Regional del PSOE-A, con el objetivo de poder conducir la territorialidad de España desde el Estado de las Autonomías al Estado Federal. Pues bien, en tal documento previo a la llamada “Declaración de Granada” se asegura que el federalismo debe ir de la mano de un concepto “plurinacional del Estado”.
Retrocediendo históricamente al año 2010, el ex presidente Felipe González y la ex ministra Carme Chacón defendieron la idea de España como “nación de naciones”, entendiendo que ello era bueno para la estabilidad y el desarrollo de su modelo territorial.
También se ha interpretado torticeramente por muchos el adjetivo “asimétrico”, aplicado al Estado Federal, con el objetivo de exponer falsas divisiones internas en el PSOE sobre tal modelo de Estado. Nada más lejos de la realidad, porque todos los socialistas defienden la misma España, su unidad, pero también su diversidad, es decir, su asimetría, basada en razones geográficas, lingüísticas, culturales e históricas.
Si seguimos retrocediendo en el tiempo, topamos, como ejemplo de lo dicho, con los hitos históricos vividos en Andalucía los días 4 de Diciembre de 1977 y 28 de Febrero de 1980, cuando el pueblo andaluz reivindicó en la calle su autonomía política, proceso iniciado durante la Segunda República y truncado al final del mismo por el fascista golpe de Estado. ¿Qué exigía el pueblo andaluz entonces? Un autogobierno que, sin romper la unidad de España, le permita gestionar su propia diversidad geográfica, cultural e histórica.
Aún más atrás, la propia Constitución Española de 1978 consagra el Estado de las Autonomías. Ya en su preámbulo alude a “los pueblos de España”. En su artículo 2 reconoce el derecho a la autonomía de “las nacionalidades y regiones” que integran España. Parece, por lo tanto, sin duda, que la propia Constitución de 1978 está más cerca de la “plurinacionalidad” y de la España como “nación de naciones” que los actuales medios de comunicación 39 años después. Esta fórmula es obra del socialista segoviano Anselmo Carretero (1908-2002), federalista, quien proclamaba en su obra “Las nacionalidades españolas” que la pluralidad de sentimientos de pertenencia es consustancial a la historia de España y que ésta aparezca como “nación de naciones” no debería desagradar a ningún español. Él ni siquiera establece distinción entre nacionalidades y regiones, porque todas merecen el nombre de “nación, que se integra en una nación mayor”.
Finalmente, Antoni de Capmany de Montpalau i de Surís escribió en su panfleto “Centinela” (1808), dirigido a movilizar a los españoles contra los invasores franceses que “¿Qué sería ya de los españoles si no hubiera habido aragoneses, valencianos, murcianos, andaluces, asturianos, gallegos, extremeños, catalanes, castellanos…? Cada uno de estos nombres inflama y envanece y de estas pequeñas naciones se compone la masa de la gran Nación, que no conocía nuestro conquistador, a pesar de tener sobre el bufete abierto el mapa de España a todas horas”.
El PSOE, partido fundador e integrado en la Internacional Socialista o Segunda Internacional, es contrario a cualquier tipo de nacionalismo excluyente, sea éste de carácter independentista o centralista.
El PSOE, por lo tanto, jamás defenderá la “España Una, Grande y Libre” del nacionalcatolicismo fascista ni la independencia de ninguno de los pueblos de España, sino su unidad en la libertad, la igualdad y la solidaridad de todos los españoles, independientemente de su lugar de procedencia o residencia. Pero, también y simultáneamente, como siempre hizo durante sus 138 años de historia, seguirá luchando por la España diversa y plural.
Hoy, de acuerdo con sus resoluciones aprobadas en el 39 Congreso Federal, el PSOE, con el empuje de todos sus militantes, simpatizantes y votantes está obligado a emprender el camino de convertir España en un Estado Federal, que, en base a la soberanía nacional, respete su unidad, como garantía de la igualdad de derechos y deberes políticos y sociales de todos los españoles, y defienda su plurinacionalidad, como aval de su diversidad por razones geográficas, lingüísticas, culturales e históricas.
Fernando Pineda Luna (8-VIII-2017).

GLOBALIZACIÓN DE LA INDIFERENCIA

Globalización de la indiferencia
Posted: 20 Jul 2017 03:27 AM PDT
“De olvido moriréis…”

Federico Mayor Zaragoza

Recuerdo con profunda gratitud la perseverancia de Forges reiterando en sus viñetas la tragedia de Haití… y la de muchos seres humanos después de catástrofes naturales o provocadas, haciendo especial hincapié en las circunstancias de extrema pobreza y desamparo en que viven cada día millones de personas sin que se les preste la menor atención por considerarlo un “hecho habitual e inevitable”.

Es imprescindible y apremiante recordar cada amanecer que mueren diariamente de hambre miles de niñas y niños, mujeres y hombres al tiempo que se invierten en armas y gastos militares 4.000 millones de dólares. Es inadmisible desde todos los puntos de vista que, en lugar de elaborar un nuevo concepto de seguridad que no sólo se preocupe y ocupe de los territorios y fronteras sino de la alimentación, acceso al agua potable, servicios de salud, cuidado del medio ambiente y educación de los habitantes de estos espacios tan celosamente protegidos.

Es una vergüenza que, cuando no hay recursos para la puesta en práctica de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de los Acuerdos de París sobre Cambio Climático -especialmente cuando el Presidente Trump ha advertido ya que los Estados Unidos no los cumplirán- la única medida que ha merecido el unánime consenso en la Unión Europea, en el G-7 y en el G-20 ha sido la de aumentar los gastos militares! El 17 de julio la prensa anuncia que Francia y Alemania desarrollarán conjuntamente un avión de combate europeo. Yo pensaba que iban a anunciar que se restablecería una ayuda importante al desarrollo de los países que más necesitan asegurar unas mínimas condiciones de vida digna en sus lugares de origen para evitar, precisamente, los flujos emigratorios. Y no hay ninguna reacción. Y los ciudadanos de Europa siguen admitiendo lo inadmisible.

Se está desaprovechando el inmenso potencial de una tecnología digital que permite que los seres humanos, silenciosos y obedientes desde el origen de los tiempos, puedan expresarse por fin sin cortapisas y defender sus derechos con firmeza. Era de esperar unas reacciones a escala mundial frente a quien atenta contra las condiciones de vida de las próximas generaciones (¡muy próximas!), advirtiendo al magnate que si no cambia radicalmente de criterio, la humanidad, “Nosotros, los pueblos…”, dejaremos, por ejemplo, de adquirir productos norteamericanos… Si Trump “bloquea… ¡bloquearemos a Trump!”.

No podemos seguir mirando hacia otro lado. No podemos dejarnos anonadar por la vorágine de noticias que nos convierte en espectadores impasibles, dominados por el colosal poder mediático (por las terribles “armas de distracción masiva” en afortunada expresión de Soledad Gallego).

En París, el 20 de enero de 1990 escribí estos versos al final de un poema: “Sabemos / y por lo tanto / no tenemos excusa. / ¿Cómo podemos / conciliar el sueño / siendo cómplices?”.

Hasta hace poco no sabíamos lo que sucedía. Ahora sí. Ahora la indiferencia es culposa… “Y no te olvides de Haití… ni de los que se ahogan en el Mediterráneo (más de 6,000 ahogados en 2016 y en 2017 ya van más de 1,600…). “El rayo que no cesa”… y nosotros sin tiempo para reflexionar, para decidir cumplir nuestros deberes, más urgentes ahora por tratarse de procesos en los que pueden alcanzarse puntos de no retorno. ¡Qué afrenta para nuestros hijos y nietos…!

Cuanto más alerta deberíamos estar, cuanto más reactivos, cuanto más tendríamos que tener en cuenta el mañana… más tenemos en cuenta el presente, más ensimismados nos hallamos, más miopes… y aceptamos sin remordimiento lo inaceptable. ¡Y no te olvides de Haití ni de todos los “Haities”! Allí escribí en enero de 1995: “Se fueron los últimos / soldados / y estalló la paz/ en vuestra vida, / sin reporteros / que filmen/ cómo se vive y muere / cada día. / Ya no saldréis / en las pantallas / para aguar / las fiestas y el vino / de los ricos. / Ya no moriréis / de bala y fuego. / De olvido / volveréis a moriros. / Como siempre.”

Hambre, desamparo, sumisión. Tenemos que implicarnos decididamente y con denuedo contra todo tipo de violencia. El Papa Francisco decía hace poco que “no es fácil saber si el mundo de hoy es más o menos violento que antes, ni si los medios de comunicación modernos y la movilidad de nuestra era nos hacen más conscientes de la violencia o más acostumbrados a ella”. Recuerdo cuánto me impresionó escuchar al Prof. Juan Antonio Carrillo Salcedo alertarnos, con la anticipación que le caracterizaba, sobre la “globalización de la indiferencia”.

Es especialmente peligroso y motivo de alarma que el desorden establecido sirva para “normalizar” las progresivas diferencias entre ricos y pobres, entre encumbrados y menesterosos. El clamor popular, la voz de la gente debe promover sin demora el restablecimiento de un multilateralismo democrático, de unas Naciones Unidas que puedan cumplir, con los recursos personales, técnicos, de seguridad y financieros adecuados, la misión que le corresponde a escala planetaria, marginando ya para siempre el nocivo “invento” neoliberal de los grupos plutocráticos (G7, G8, G20).

Y también en la vida cotidiana una democracia genuina, que no tenga en cuenta a las mayorías numéricas -sobre todo, embravecidas- si no seguir puntualmente los “principios democráticos” que, según la Constitución de la UNESCO, deben “guiar a la humanidad”.

Ahora ya no hay excusa. Ahora ya no cabe el olvido porque “Nosotros, los pueblos…” podemos expresarnos, podemos participar, libre y responsablemente, de la transición histórica de la fuerza a la palabra.

Federico Mayor Zaragoza

DIALOGANDO CON GREGORIO PECES-BARBA -SOBRE ESPAÑA Y LA DEMOCRACIA-

DIALOGANDO CON GREGORIO PECES-BARBA
– SOBRE ESPAÑA Y LA DEMOCRACIA-
Por José Mora Galiana

La Constitución Española (CE) de finales de 1978 supuso -al decir del profesor y político Peces-Barba- la sustitución de la mentalidad de reforma por la de ruptura en pro de una Democracia como proyecto de vida en común. Desde este supuesto, me ha parecido de interés dialogar en torno al capítulo cuatro de La democracia en España. Experiencias y reflexiones, publicado en Temas de Hoy, Madrid 1996, que goza – a mi modo de ver- de gran actualidad, porque los déficits democráticos y los graves errores del pasado y del presente, a partir de 1979 y hasta estos días de agosto de 2017, no tienen por qué deslegitimar lo sustantivo: el tránsito de la Dictadura a la Democracia con el fin de alcanzar una mejor vida en común en el conjunto de las distintas Comunidades y del Estado Español.

El capítulo mencionado se titula “El final de la Transición. Las Nuevas Reglas de Juego” (ver especialmente las páginas 199-231, pues la parte “Universidad y Parlamento” -páginas 231-255- requieren quizás otro tipo de diálogo).

Hoy, más que entrar en estrategias de golpes de poder o de desestabilización institucional, fruto de la corrupción sistémica o a causa de los déficits democráticos, parece más positivo mejorar y ampliar el sentido de construcción en común. Acrecentar la conciencia crítica y la educación de la respectividad plural y solidaria, así como la creencia de que la convivencia social y el logro de objetivos humanos comunes exigen un orden jurídico y unas reglas de juego, son fundamentales para poder avanzar en positivo: avanzar para cambiar, transformar y progresar razonablemente a mejor, evitando errores históricos y también todo tipo de violencia -venga de donde venga-.

Han de retomarse, necesariamente, cuestiones como la Economía, la forma de Estado, la lealtad a la Democracia, la separación de poderes fácticos o institucionales, los derechos universales a la Educación y la Salud, las exigencias laborales, el sentido medio-ambiental, la democracia interna efectiva de fuerzas sociales, partidos políticos e instituciones…, pero quizás lo más recurrente de hoy, a pesar del fenómeno migratorio y del déficit en la garantía de derechos humanos y de derechos fundamentales, quizás lo más urgente, a pesar de los efectos de la crisis económico financiera del 2008, sea más bien lo que tradicionalmente se llamó la cuestión regional que no es sino el tema de las Autonomías y del capítulo VIII de la CE.

Según Peces-Barba, la denominada “soberanía nacional” se vinculó al conjunto del pueblo español. Pero había que evitar dos graves riesgos respecto al hecho diferencial de las regiones o comunidades: a) el nacionalismo excluyente -muy conservador en la Constitución Monárquica de 1876-; b) la no generalización de las autonomías en la Constitución republicana de 1931. Con la generalización de las autonomías, se abría la posibilidad de avanzar -con sentido de igualdad institucional y competencial- hacia un Estado funcionalmente Federal. De hecho, nunca las llamadas “nacionalidades históricas” han tenido una autonomía tan amplia; tampoco las propias Comunidades Autónomas -en pie de igualdad, prácticamente-. Lo que debe potenciarse ahora son los elementos de cooperación, coordinación y solidaridad interterritorial.

Comparto plenamente que en Teoría Política hay que separar Nación y Estado. El concepto de nación traduce una agrupación humana del orden de las comunidades (sentimientos comunes, lengua común; cultura, esperanzas y sufrimientos comunes). El concepto de Estado traduce una agrupación humana del orden de las sociedades en vistas a alcanzar unos determinados fines y objetivos comunes. Por eso, precisamente una nación no tiene necesariamente que ser un Estado Independiente. En el conjunto del Estado debe predominar la razón y el derecho, más allá de los sentimientos particulares o comunitarios.

Hoy, más que nunca, en España conviene evitar tres peligros históricos: a) el reconocimiento de consecuencias jurídicas para el hecho diferencial de las distintas comunidades; b) el permanente afán de emulación respecto de las llamadas comunidades históricas; c) el nacionalismo español excluyente -principio y fin del consenso institucional refrendado por el pueblo español el 29 de diciembre de 1978-.

Parece claro que, teniendo en cuenta la realidad histórica del momento y más allá de los graves errores cometidos hasta ahora, es el tiempo oportuno para fraguar un nuevo consenso sobre la estructura constitucional del Estado social y democrático de Derecho, en el marco de una Confederación Política de Estados Europeos.

Han sido muchos y variados los esfuerzos realizados para consumir y culminar la ruptura con la Dictadura en pro de una Democracia para toda persona y para toda comunidad, en el conjunto del pueblo español, Fuera de las reglas de juego constitucional sería un suicidio pretender cuartear, a base de tirones independentistas o excluyentes, pues todo tipo de violencia es rechazable porque, como dice Peces-Barba, “supone el ataque más profundo a la propia posibilidad de cambio de la sociedad democrática”.

José Mora Galiana

COMENTARIO

TRIBUNA DE DEBATE
Por: Manuel Barco Solleiro
Comentario: Desde Triana mi apoyo para Pedro Sánchez
Llevo cincuenta años militando en la familia socialista, he sido uno de los fundadores de la organización del PSOE en Triana, he pasado por las cárceles franquistas en Sevilla y en Madrid por defender las ideas socialistas, y he sido un militante disciplinado que al mismo ha sido critico, siempre dentro de las estructuras de la organización y nunca públicamente.

Los que llevamos muchos años militando en el partido siempre hemos tenido muy claro que criticar al partido desde fuera sólo puede perjudicarle, una manera de entender la militancia que siempre acepté por mi compromiso. Sin embargo, parece que en los últimos meses, muchos socialistas han olvidado el respeto público por el partido y por su Secretario General.

Felipe, Alfonso (el que nos enseñó que “el que se movía no salía en la foto”), los mal llamados barones que gobiernan con el “apestado” Podemos y en el caso de Andalucía donde se gobierna con la derecha “moderna” de Ciudadanos, han sido capaces de perjudicar al partido y a los trabajadores permitiendo al Partido Popular gobernar con su abstención, con el aplauso generalizado de la derecha económica y mediática de nuestro país.

En estas tristes circunstancias, y en base a los motivos que explicaré más adelante, no me ha quedado otra alternativa que publicar mi apoyo público a la candidatura de Pedro Sánchez, diciendo de antemano que yo no voté por él en las anteriores primarias.

No logro entender por qué no se consultó a las bases del partido antes de permitir un gobierno de derechas y no puedo aceptar que en pleno siglo XXI no se apueste por impulsar la participación democrática de la militancia, un clamor de los socialistas de base que Pedro Sánchez ha sabido interpretar a la perfección.

La abstención del PSOE ha permitido gobernar al Partido Popular, un partido que ha hundido a la clase obrera, un partido orgulloso de su corrupción, un partido que es capaz de realizar purgas en las fiscalías y que no duda en hacer amaños en el Tribunal Constitucional, un partido que en definitiva no debería estar gobernando en nuestro país.

Cuando los partidos socialistas se prestan a participar en las grandes coaliciones, como la que defendió Felipe en España, el socialismo termina por desaparecer, tal y como ha sucedido en Italia, Grecia u Holanda, y tal como puede suceder en Alemania donde no les ha quedado más remedio que presentar a un candidato que no esté contaminado por la gran coalición con la derecha alemana.

Aunque no estoy de acuerdo con muchas de las ideas de Podemos, si estoy convencido de que es necesario realizar un esfuerzo para alcanzar un gobierno de izquierdas tal y como ha pasado en Portugal, de manera que sea posible avanzar hacia una Europa de los ciudadanos y no de las empresas, hacia una sociedad más laica, republicana, federalista y abierta, en la que se refuerce el sentimiento de la ciudadanía europea sin renunciar a ser solidarios a la hora de hacer frente a los retos de la globalización.

Los militantes socialistas debemos intentarlo y para ello la candidatura de Pedro Sánchez es la mejor opción. Juntos podemos conseguirlo.

Un texto de Manuel Barco Solleiro

RUMBO AMERICANO DE DONALD TRUMP

RUMBO AMERICANO DE DONALD TRUMP

El rumbo que ha tomado Donald Trump tendrá un suspense de serie televisiva que nos irá sobresaltando, a tenor del discurso de investidura que, a modo de preámbulo, ha anticipado verbalmente, con energía, y que se irá ejecutando por Decreto, con su rúbrica, en nombre y representación de los pueblos y de la ciudadanía de América que le ha elegido.
En el discurso pronunciado, de unos 15 minutos, comienza por una brevísima salutatio protocolaria institucional y pasa de inmediato a la captatio populi , traspasando el poder –según dice- no de un partido a otro partido sino transfiriéndolo al pueblo americano. Dijo, además, muy claramente: “Nosotros, los ciudadanos de América, estamos juntos hoy en un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y restablecer su compromiso con todo nuestro pueblo. Juntos determinaremos el rumbo de América y el mundo durante los próximos años. Nos encontraremos con retos. Nos encontraremos con dificultades. Pero lo conseguiremos.”
Desde su nueva visión americana y su perspectiva, ¿cuál es la situación de partida? Dijo:
“Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo de personas en la capital de nuestra nación ha cosechado los frutos del gobierno mientras el pueblo soportaba los costes. Washington prosperaba, pero el pueblo no compartía su riqueza. Los políticos prosperaban, pero el empleo desaparecía y las fábricas cerraban. El aparato se protegía a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país.” ¿Cuáles son los retos? Los americanos, dijo, quieren buenas escuelas para sus hijos, barrios seguros para sus familias y buenos puestos de trabajo para sí mismos. Son las demandas justas y razonables de un pueblo honrado. Pero, para muchos ciudadanos, la realidad es muy diferente: madres y hijos atrapados en la pobreza en nuestros barrios más deprimidos; fábricas herrumbrosas y esparcidas como lápidas funerarias en el paisaje; un sistema educativo lleno de dinero pero que deja a nuestros jóvenes y hermosos alumnos sin conocimientos; y la criminalidad, las bandas y las drogas que tantas vidas han robado y tanto potencial han impedido hacer realidad.
Compara la realidad a una carnicería, que debe terminar de inmediato. De ahí que podamos formularnos la siguiente pregunta: ¿Cuál es su voluntad política? La respuesta es clara: “Somos una sola nación, ….. Tenemos un mismo corazón, un hogar y un glorioso destino. El juramento que presto hoy es un juramento de lealtad a todos los estadounidenses. Llevamos muchas décadas enriqueciendo a la industria extranjera a expensas de la industria americana. Financiando los ejércitos de otros países mientras permitíamos el triste desgaste de nuestro ejército. Hemos defendido las fronteras de otros países mientras nos negábamos a defender las nuestras. Y hemos gastado billones de dólares en el extranjero mientras las infraestructuras nacionales caían en el deterioro y el abandono.
Hemos enriquecido a otros países mientras la riqueza, la fortaleza y la confianza de nuestro país desaparecían tras el horizonte. Una a una, las fábricas cerraban y se iban más allá de nuestras fronteras, sin pensar ni por un instante en los millones y millones de trabajadores estadounidenses que se quedaban atrás. Se ha arrebatado la riqueza a nuestra clase media para redistribuirla por todo el mundo. Pero eso queda en el pasado. Ahora debemos pensar en el futuro.
Nos hemos reunido hoy aquí para dictar un nuevo decreto que se oirá en cada ciudad, cada capital extranjera y cada corredor del poder. A partir de este día, una nueva visión va a gobernar nuestro país. A partir de este momento, va a ser América primero. Cada decisión sobre temas de comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores, se tomará en beneficio de los trabajadores y las familias americanas.
Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos de otros países que fabrican nuestros productos, roban nuestras empresas y destruyen nuestros puestos de trabajo. La protección engendrará prosperidad y fuerza.
Voy a luchar por vosotros hasta el último aliento, y nunca, jamás, os abandonaré. América volverá a triunfar, como nunca antes. Vamos a recuperar nuestro empleo. Vamos a recuperar nuestras fronteras. Vamos a recuperar nuestra riqueza. Y vamos a recuperar nuestros sueños. Construiremos nuevas carreteras, y autopistas, y puentes, y aeropuertos, y túneles y ferrocarriles por todo nuestro maravilloso país. Sacaremos a la gente de las ayudas sociales y la pondremos a trabajar, reconstruiremos nuestro país con mano de obra estadounidense.
Vamos a seguir dos reglas muy sencillas: compra estadounidense y contrata a estadounidenses.”
¿Habrá otras decisiones concretas y prácticas de ámbito internacional? El actual presidente, que quiere ser un reluciente ejemplo a seguir, afirma de forma contundente: “Reforzaremos las viejas alianzas y formaremos otras nuevas, y uniremos al mundo civilizado contra el terrorismo islámico radical, que vamos a erradicar por completo de la faz de la tierra.”
¿Dónde quedará la inspiración ilustrada y europea de Immanuel Kant sobre la paz perpetua…?
En el momento americano presente, un tanto mesiánico, parece que la inspiración popular y el afán personal y patriótico se reviste de púrpura celestial con las siguientes palabras: “La Biblia nos dice: “Qué bueno y placentero es que el pueblo de Dios viva unido”. Debemos expresar nuestras opiniones abiertamente, debatir con sinceridad nuestras discrepancias, pero siempre buscar la solidaridad. Cuando el país está unido, es imparable. No hay que temer nada, estamos protegidos, y siempre lo estaremos. Estamos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas y policiales y, sobre todo, estamos protegidos por Dios.”
¿No hay acaso un uso del nombre de Dios en vano, incluso en el mismo ritual del juramento de la toma de posesión, poniendo la mano sobre la Biblia de su familia?
Bajo la bandera americana, dice: “un niño que nace en la gran urbe de Detroit y otro que nace en las llanuras barridas por el viento de Nebraska ven el mismo cielo, tienen los mismos sueños en sus corazones y reciben su aliento vital del mismo Creador todopoderoso.” Pero… ¿por qué ampliar entonces, y por Decreto, las vallas de la vergüenza frente a la bandera mejicana? ¿Por qué no hermanar banderas? ¿Por qué no tender puentes en vez de gastar el dinero en fosas y muros que separen a pueblos de la misma Comunidad Humana? ¿Acaso el sol no luce para Oriente y Occidente, para el Norte y el Sur?
El cierre del discurso es muy claro: “América para los americanos”. La voluntad política es la que es: “Juntos vamos a hacer que América vuelva a ser fuerte. Vamos a hacer que América vuelva a ser rico. Vamos a hacer que América vuelva a estar orgulloso. Vamos a hacer que América vuelva a ser seguro. Y juntos, vamos a hacer que América vuelva a ser grande. Gracias, que Dios os bendiga y que Dios bendiga a América.”
Aunque parezca mentira engolada, tras unas elecciones democráticas, el homo sapiens se presenta como homo divinus. La Casa Blanca pasa a ser Divina Domus, el dominio de los Césares, la Casa Imperial. Hay un gran cambio de rumbo: el rumbo americano de Donald Trump…
Desde Sevilla, a 26/01/17,
José Mora Galiana (PhD)