LA NECESARIA REFORMA JURÍDICA Y POLÍTICA DE LA OTAN

  Parecía muerta para muchos y ha resucitado. Algunos agradecerán a Rusia y a su guerra la restauración de la OTAN, que permanecía en silencio en tanto la Unión Europea iba escalando peldaños en la construcción de una Europa militar autónoma. La faceta del impulso militar de Europa ha quedado ahora en segundo lugar y eclipsada por la necesidad del fortalecimiento de la OTAN, es decir, de la organización militar de Estados Unidos y sus aliados. La explicación es sabida por todos: la peligrosa Rusia y la incierta y ascendente China, “la amenaza” y “el desafío”, respectivamente, en palabras del nuevo concepto estratégico de la OTAN para un decenio rubricado en la cumbre de Madrid el 29 y 30 de junio de 2022.

Si la OTAN renace, no puede ser la misma, la que hasta ahora ha sido, y su tarea de regeneración debe partir de la supresión o al menos el debilitamiento de sus puntos negros y como derivado una reforma de su estructura y funcionamiento. Una breve relación de los puntos negros:

1.- El principal es la excesiva dependencia respecto a Estados Unidos. Y no me refiero a los hechos y funcionamiento real del OTAN, sino también a la las normas jurídicas que la rigen, comenzando por el texto del propio tratado. Observen cómo este texto, de escasos catorce artículos, da la impresión de que es  redactado por Estados Unidos y extendido a sus aliados para que lo firmen. De hecho, Estados Unidos es el único Estado que aparece y varias veces en diversas funciones relevantes: ante el Gobierno de Estados Unidos se depositan los instrumentos de adhesión de los Estados (art. 10 del tratado), la ratificación de las Partes (art. 11), el archivo del tratado (ar. 14). Ni siquiera el tratado ha previsto un organismo común de los Estados miembros -y no el Gobierno de Estados Unidos exclusivamente-, donde se residenciaran estos importantes documentos.

2.- El propio texto del tratado permite la desconexión de la OTAN y Naciones Unidas, pues las acciones y medidas pueden ser tomadas directamente por la OTAN y sin la participación de Naciones Unidas. Expresa el famoso artículo 5 que ante un ataque “cada una de las Partes ayudará a la Parte o Partes afectadas, adoptando seguidamente, de forma individual o de acuerdo con las otras Partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada” El tratado ampara el unilateralismo de la OTAN, que se ha hecho realidad en varias ocasiones, como su intervención en la guerra de los Balcanes. Las actuaciones de la OTAN han puesto en entredicho su proclamada “fe en los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas”, como reza el preámbulo del tratado.

3.- La dependencia de Estados Unidos no queda únicamente consagrada en el texto del tratado, sino en la política internacional, donde se ha producido una connivencia entre las actuaciones de la OTAN y la de Estados Unidos. Algunos críticos afirman que la OTAN se identifica con la política exterior de Estados Unidos. No siempre ha sido así, pero sí con cierta frecuencia. Con ello tenemos la paradoja de la doble vara de medir del unilateralismo de la OTAN, que, si por un lado se separa de Naciones Unidas, por otro se adhiere al unilateral Estados Unidos. Pues es un hecho evidente que esta primera potencia mundial, que tanto se proclama por boca de sus presidentes partidaria del multilateralismo con sus aliados en política exterior, no para de actuar sin control de Naciones Unidas y según sus intereses nacionales en los conflictos internacionales. He demostrado la retórica del más “multilateral” presidente de Estados Unidos, Obama, en mi libro Teoría y práctica de la guerra justa del presidente Obama, explicando las guerras unilaterales en varias ocasiones de Obama, Premio Nobel de la Paz 2004 sin haber hecho nada por la paz mundial y en función de las esperanzas por él suscitadas y frustradas.  

4.- La crítica más habitual contra la OTAN es el incumplimiento del “principio de la paz”, que preside el preámbulo del tratado y desarrolla el art. 1 al exigir que “las Partes se comprometen a que la paz y la seguridad internacionales, así como la justicia, no sean puestas en peligro, y a abstenerse en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al empleo de la fuerza”. Bonitas palabras puestas en entredicho en numerosos escenarios donde la OTAN ha llevado la guerra frecuentemente acompañando a la satisfacción de los intereses bélicos de Estados Unidos. Caso paradigmático: la guerra de la OTAN en Libia.

Estos puntos negros deben conducir a la necesaria reforma de la OTAN en el nuevo periodo que comienza. La reforma se traduce en una mayor horizontalidad, abarcando a todos los miembros de la organización militar, incluido Estados Unidos, que está en su derecho de ser el primus inter pares, pero no el primus super partes, como es realmente el papel que frecuentemente desarrolla. Creo que esta reforma debe partir del propio texto del tratado, un texto prácticamente in albis de catorce artículos, en el que bien poco se habla de organización, derechos y deberes de los miembros (salvo la mutua ayuda militar), funcionamiento, procedimientos, etc. (incluso es inconcreta la cooperación económica de los miembros de la OTAN) No estoy pidiendo un nuevo tratado de la Alianza atlántica, que comportaría un proceso lento y complicado, sino una reforma de un tratado de 1949, tan lacónico que ni siquiera establece su procedimiento de revisión. En realidad el desarrollo normativo del tratado se ha ejecutado por obra de los Gobiernos de los Estados de la OTAN en algunos casos   de espalda a los órganos de representación política. Y este desarrollo no ha sido escaso, abarcando desde las delegaciones de los Estados residentes en la sede política de la OTAN en Bruselas, con el embajador de cada país a la cabeza, hasta los diversos comités de todo tipo en apoyo del funcionamiento de la organización militar (una especie de sus tentáculos) Ni siquiera la figura más importante de la OTAN, el secretario general, está presente en el tratado fijando sus competencias.

La conveniencia de la reconsideración del tratado en función de su mejora y adaptación en la prosecución de una mayor horizontalidad de las Partes, no solo en la teoría de la norma jurídica, sino y sobre todo en la práctica, viene exigida por varios factores:

a) La entrada de nuevos Estados-miembros en la OTAN, como Suecia, Finlandia y los que se esperan a corto o medio plazo, lo que proporcionará nueva savia, objetivos y horizontes a la organización militar.

b) El mayor peso de los miembros en la organización, en la medida de que son conscientes de su mayor implicación ante las nuevas amenazas exteriores, que se confirma con el aumento de su contribución económica y material a la organización, destacando Alemania, que parece despertar de un largo sueño pacifista. El presidente Sánchez ya se ha comprometido a contribuir pasando del 1% al 2% en los PGE en 2029.

c) La lección aprendida de que la OTAN no puede seguir a remolque del carácter y pretensiones de los presidentes de Estados Unidos; no puede ser un juguete en sus manos, al que se le mima o rechaza según los humores del momento histórico. Bush prescindió de la OTAN en su programa de guerras contra los “Estados canallas” -Irak, Irán y Corea del Norte-, rompiendo sus relaciones con sus aliados europeos. Obama restableció las relaciones con la despechada OTAN. Trump la marginó y vilipendió llegando a decir de la OTAN que “no existiría si no fuera por él”. Ambos presidentes, Bush y Trump, maniobraron para poner a la OTAN al servicio de sus intereses nacionales y su política exterior, con frecuencia contrarios a los de sus aliados. Caso sonoro fue la presión de Bush en la cumbre 2008 de Bucarest para que entrara en la OTAN Ucrania (precisamente) y Georgia contra la voluntad europea, especialmente de Alemania y Francia. Y la sorprendente aparición en la actual cumbre 2022 de Madrid de la referencia al desafío de China es una clara concesión de los Estados europeos a Estados Unidos y su particular guerra hegemónica con su adversario principal, China. La entrega y seguidismo de Europa a Estados Unidos se manifiesta claramente en cuantiosos párrafos de los sucesivos Planes estratégicos de la OTAN. Este vaivén de una organización militar tan relevante, cobertura de la seguridad y defensa de Europa, no puede seguir así.

La OTAN tiene que iniciar un proceso de reforma jurídica y política, porque los peligros y amenazas, que ella misma ha situado en su horizonte de la próxima década, exigen un mayor consenso, participación y decisión de los numerosos Estados-miembros que la componen. Estados Unidos, que ya no es el imperio indiscutible del siglo XX, la única suprema potencia mundial tras la caída de la URSS, tiene que recapacitar y considerar a los Estados europeos sus socios y no los meros aliados (expresión frecuente en los discursos presidenciales), que le acompañan en su política exterior hegemónica. El presidente Obama solía expresar en sus discursos una frase elocuente, que debería ser aplicada: “Estados Unidos no puede hacer nada sin sus aliados, ni sus aliados sin Estados Unidos”. Éste es el camino: rellenar el espacio jurídico vacío de la OTAN con un espacio jurídico denso, obra de la participación y consenso de los Estados socios en un escenario horizontal.  

Ramón Soriano, catedrático emérito de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla  

ELECCIONES ANDALUZAS 2022: UNA VICTORIA HISTÓRICA DEL PP

El trabajo que vamos a exponer gira en torno a cinco puntos sobre los partidos y las opciones políticas en liza.

1.- PP

      Se han alineado los  astros para que el PP arrase en estas elecciones autonómicas 2022. En efecto, ha absorbido a Ciudadanos llevándose todos sus votos, ha rentabilizado la totalidad del voto andaluz de centro-derecha alérgico a que VOX entrara en el gobierno autonómico, ha recuperado parte del voto que se había ido a esta formación e incluso ha conseguido pescar,  en el caladero del PSOE,  votantes liberales, que  no encuentran grandes diferencias entre las políticas socialistas y las aplicadas por Juanma Moreno, hombre correcto, de buen talante, que no ha cometido errores de bulto y que suscita poco rechazo. Cumple así todos sus objetivos: mayoría absoluta, derrota del PSOE, contención de VOX, desaparición de Ciudadanos y desmovilización y fragmentación de la izquierda. Ni ellos mismos aspiraban a tanto. Así pues, el inefable Juanma Moreno tendrá cuatro años para desarrollar el proyecto de recortes y privatizaciones de la derecha.

2.- PSOE

      Ha consumado su peor resultado andaluz en democracia. Baja de un millón de votos y pierde tres escaños. Horada el suelo que hasta ahora había marcado Susana Díaz. Pierde en las ocho provincias de la Comunidad.

      El PSOE lleva mucho tiempo equivocándose con y en Andalucía. No ha habido una oposición seria del partido socialista en el Parlamento Andaluz, porque estaba ocupado en digerir su paso a la oposición y empeñado en una feroz lucha interna por el poder, saldada finalmente con la sustitución de Susana.

       Es probable que Juan Espadas no fuera el mejor candidato posible. Más allá de Sevilla y de los círculos políticos, era casi un desconocido en el resto de Andalucía. Tampoco se caracteriza por su magnetismo político y electoral. Su campaña ha sido demasiado presidencialista pero ¡Ay! desde fuera de San Telmo. Como el mismo dice: «No he logrado movilizar a los electores» Aquí hubiera sido necesaria una figura con más trayectoria y conocida por todos. Por ejemplo María Jesús Montero.

            La imagen de dos ex-presidentes de la Junta condenados, tampoco ha ayudado.

            En fin, al PSOE-A le queda una larga travesía del desierto y una profunda reflexión en torno a las causas de esta desmovilización de la izquierda presa del desencanto.

3.-VOX

Su estrategia ha fracasado y su exigencia de entrar en el gobierno de la Junta, ante los 58 diputados del PP, suena hoy a broma. Sus 14 diputados quedan muy lejos de sus expectativas y la convierten en una fuerza irrelevante en Andalucía, con el agravante de que han vuelto al PP algunos de sus votantes y ello puede marcar el principio de su declive. Su campaña ha sido delirante y ni el fondo ni la forma han gustado en una tierra que se conduce con el equilibrio senequista de la Bética. Desde una perspectiva de izquierdas, es la única buena noticia de estas elecciones. Su irrelevancia es beneficiosa para Andalucía, pero desbarata la posible estrategia del PSOE de acusar al PP de aliarse con la ultraderecha.  Además, hubieran sido pintorescos los enfrentamientos entre el moderado Juanma Moreno y la ultra Macarena Olona dentro del mismo gobierno.

4.- Por Andalucía y Adelante Andalucía

      Demuestra una vez más que la izquierda cuando se fragmenta cuenta poco o nada. Han perdido diez escaños en relación a las últimas elecciones que se presentaron juntos. Sus desavenencias, egos y diferencias internas los condenan a un papel testimonial.

      Teresa Rodríguez casi ha conseguido su ideal de partido unipersonal: 2 escaños.

      El mal resultado puede afectar al proyecto de Yolanda Díaz.

5.- Ciudadanos

       Está pagando todavía el garrafal error de Albert Rivera al darle todo el poder al PP en su momento de mayor debilidad, sin reparar que competían por el mismo espacio electoral. Su papel era el de bisagra a derecha e izquierda y no quisieron o no supieron verlo. Ciudadanos va camino de la desaparición absorbido por el PP.   RIP

       Sería un error hacer una traslación mecanicista de estos resultados al resto de España, pero el PSOE no debe obviar un resultado como este porque, según las encuestas, mientras los andaluces tenían una percepción positiva del gobierno de Juanma Moreno, la percepción de la actuación del gobierno de Pedro Sánchez en Andalucía es negativa. Bien porque hayan «comprado» parte del discurso de la derecha; bien porque ha habido debilidades, bandazos y errores evidentes. Es verdad que los acontecimientos no han ayudado: una pandemia, un volcán, una guerra y una inflación galopante constituyen dificultades extraordinarias, que se unen a las diferencias diariamente aireadas sobre las medidas a tomar entre los socios del Gobierno.

      Se impone una reflexión profunda, la adopción de medidas claras y valientes si no queremos que las próximas elecciones generales las gane la derecha con o sin VOX.

A VUELTAS CON EL 19J

Tiempo de elecciones andaluzas

Está demostrado que las mayores tasas de participación electoral  de los habitantes del medio rural en Andalucía tienen una   gran influencia en los resultados electorales  del conjunto. Porque el peso demográfico urbano es muy superior, y en un porcentaje muy alto, ya que el 50% de  la población andaluza vive en ciudades de más de 50.000 habitantes, y más de un 30% vive en una de las 10 ciudades más pobladas.

Es decir, los cerca de 6 millones y medio de andaluces que pueden ejercer su derecho a voto el 19J viven, en su  mayoría, en una ciudad.

Empezamos, no obstante, por el agro este artículo de opinión después de ver el anuncio, publicidad electoral, de Vox, bajo el epígrafe, “Ya estamos aquí”, o algo así, de un jinete a caballo, que, al menos para nosotros, es la intención de personalizar la irrupción rompedora del héroe, que va a arreglar nuestros problemas, sobre un corcel.

A algún malpensado le parecerá la imagen del típico/tópico señorito llegando a su finca. Se pretende entroncar directamente con el campo andaluz, en mal momento y dónde se sufre que los precios en origen, y por tanto la retribución al agricultor, no pueden ser tan bajos; producir no sale a cuenta y ese problema se da en casi toda Europa, precisamente, a la que ataca ese partido euroescéptico. Como si esa Europa no fuese, vía subvenciones, muchas y sostenidas mucho tiempo, la “culpable” de la modernización de nuestro agro,  donde esa marca obtuvo buenos resultados en los anteriores comicios andaluces, a pesar del desconocimiento de sus peculiaridades, de sus problemas y la  zafia lejanía que demuestra.

Hasta ahora una de las principales bazas electorales, los Ayuntamientos, del PSOE-A y en menor medida, también de IU, se encuentran en este medio. La lucha porque la participación sea máxima  y por no perder el voto de Izquierdas, está servida.

No hay, excepto algún partido local, nuevas siglas en liza. Es decir hay datos de elecciones anteriores para analizar, y todas las formaciones son conocidas y todas están buscando el voto rural.

El PSOE busca los 400.000 votos  que perdió entre   las elecciones municipales y autonómicas, (a pesar de ser el más votado), y que le costó el gobierno de la Junta por el acuerdo PP-Cs- VOX.

Acuerdo que, por cierto, parece que ha olvidado Moreno Bonilla y todo el PP y que sirvió para que, con los peores resultados de su partido de la historia, sea Presidente de la Junta. Y  ahora abominan de quién les favoreció, Vox, como si no fuesen ellos los que se han aprovechado de su irrupción, y los culpables de haberlos “metido” en las instituciones. Por ello, pues, no sabemos por qué nos extrañamos de la hipocresía y la falsedad de esta derecha.

El votante, en una confrontación electoral, valora la labor del gobierno y la de la oposición, aquí y ahora en una sociedad más polarizada, a la izquierda y a la derecha en Andalucía. Pero, por el centralismo de los partidos, todos, en clave de Madrid, parece que estemos en unas generales más que en unas autonómicas y se esté confrontando  al Gobierno Andaluz con las políticas del Gobierno Central

Lo decimos porque se habla de Cataluña, Eta, gobierno frankestein, independentistas,.., en esa estrategia de enfrentamiento con el gobierno que continúa Feijó (abro un paréntesis para hacer una broma y preguntar, qué daño le habremos hecho a los gallegos para que nos “castiguen” con estos personajes, Franco, Fraga, Rajoy, y ahora Feijó..)

Hablemos, pues, del Gobierno de Pedro Sánchez, el mejor gobierno en décadas, que en  media legislatura,  con todo en su contra, crisis económica, pandemia, volcán canario, guerra de Ucrania,  y una oposición capaz de desacreditar a España en foros internacionales, por tal de tumbarlo, que no digiere que este país no es suyo. Un gobierno que ha sabido defender a los ciudadanos, conseguir mejoras a nivel social y laboral, más gente trabajando, más afiliados a la SS, contratos menos precarios, por primera vez, una reforma laboral a favor de los trabajadores.

Podríamos puntualizar y nombrar todas y cada una de esas mejoras con nombre y apellidos (IMV, Salario Mínimo, Reforma Laboral, Pensiones mínimas…), y comparar con la  del gobierno de Bonilla, que está desmantelando los Servicios Públicos:

  • En Sanidad: listas de espera, seguros privados, falta de profesionales.
  • En Educación: conciertos privados, incluso en FP y Bachiller, asfixia económica  de la Universidad Pública y ayudas a la implantación de nuevas Universidades Privadas.
  • En Dependencia: bajo presupuesto y abandono.

Soportamos un Bonilla que aspira a que Andalucía sea como Madrid a nivel fiscal, porque en servicios públicos ya le hemos alcanzado y superado…, y encima, no es capaz ni de gastar el presupuesto disponible. O sea, aspira a que volvamos a la Andalucía del tópico, la graciosa,  sirvienta de España.

Pero mejor lo explica, magníficamente,  el Profesor Juan Torres en el siguiente enlace:

Eso, que no nos engañen.

LOS PROBLEMAS DE RUSIA

                                    

Como consecuencia de la desaparición y desmembración de la URSS, Rusia es hoy una potencia nuclear y geográfica (17.000.000 de kilómetros cuadrados) con inmensas reservas de hidrocarburos, pero a la vez, un enano económico. Su PIB es poco mayor que el de España es decir, su población que triplica la nuestra: 145.000.000 de habitantes, vive con poco más de lo que produce nuestro país en un año. Los rusos tienen un nivel de vida modesto y en todas partes se puede observar a los jubilados trabajando en tareas subalternas porque allí las pensiones no dan para vivir. Esto va unido a una conciencia dolorosamente viva de haber sido, en épocas no lejanas, un país decisivo en el concierto de las naciones y de carecer hoy en día de esta condición.

Hubo un momento con Boris Yeltsin que pareció que Rusia se integraría en la UE e incluso en la OTAN (Una vez desaparecido el Pacto de Varsovia) y algunos pensamos que tal vez se hiciera realidad el sueño del general De Gaulle de una Europa desde el Atlántico hasta Los Urales. No fue así y hoy Rusia está gobernada por un autócrata resentido que ha traído, cuando parecía olvidada, la guerra a Europa.

Se dice con razón que: «La verdad es la primera víctima de la guerra» y que de la guerra: «Todos salimos más pobres». Ambas afirmaciones nos parecen ciertas. En la guerra que libran Rusia y Ucrania, es difícil discriminar los hechos, la verdad, de la propaganda bélica de ambos bandos contendientes; pero, contando con esto, podemos constatar que hay un país agresor y otro agredido, uno que bombardea y otro bombardeado, un país invasor y otro invadido y que la diferente potencia militar (sin contar con el arma nuclear) entre una nación y otra, es sideral. No obstante, Zelenski por su habilidad dialéctica especial va ganando la guerra de la propaganda y se ha granjeado las simpatías de medio mundo y, lo que es más importante, un gran surtido de armas de precisión. Con respecto al segundo aforismo, es claro que vamos a salir empobrecidos de esta confrontación. En primer lugar Ucrania, que ya está parcialmente arrasada y muy probablemente perderá parte de su territorio y, además, no se sabe cuándo recuperará el PIB anterior a la guerra. Su reconstrucción exigirá cuantiosos desembolsos y ayuda internacional. En segundo lugar Rusia, que tendrá que vender su gas y su petróleo baratos para compensar el embargo de los países europeos, sufragar los inmensos gastos de su aventura bélica, además de convertirse en un paria financiero internacional. En tercer lugar toda Europa, a la que el conflicto ya le está restando puntos de crecimiento ante un horizonte de incertidumbre económica. Por no hablar de la hambruna que puede provocar en los países africanos la falta del cereal ucraniano y ruso.

Así pues, esta guerra es un desastre literalmente para todo el mundo. Rusia no puede perderla porque sería el fin del escaso crédito internacional que le queda y desde luego el fin de Vladimir Putin. Y Ucrania tampoco puede perder porque ni su ejército ni su pueblo, ni Europa ni EEUU, van a aceptar su derrota en el campo de batalla,

Cuando Rusia y Ucrania lleguen a la conclusión de que ninguna de ellas puede ganar esta guerra y se alcance un punto de equilibrio en los frentes abiertos, se acordará un alto el fuego y comenzarán las conversaciones de paz. Ojalá sea pronto.

UN LARGO CAMINO… «GELEM GELEM…

Desde Mayo de 1968 hasta finales de mayo de 2022, hay un largo camino de dinamismos complejos que siguen abiertos, y justo ahora, el 25/05, una mujer gitana, Trinidad Muñoz Vacas, en la defensa de su Tesis Doctoral, nos dice directamente:GELEM GELEM… ANDUVE, ANDUVE POR UN LARGO CAMINO… En dicha Tesis estudia el objeto de lo titulado así: PROCESOS EMERGENTES DE PARTICIPACIÓN EN POLÍTICA DE PERSONAS GITANAS ESPAÑOLAS DESDE UNA PERSPECTIVA AUTOETNOGRÁFICA. Sus aportaciones son una clara invitación a seguir por el largo camino de la investigación y la proyección social universitaria. Nos dice: “El trabajo que presento busca fomentar el pensamiento crítico y constructivo en torno a un campo de investigación suficientemente atractivo para la población gitana y no gitana”.

                De hecho, la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue adoptada y proclamada por la 183 Asamblea General de la ONU, el 10 de diciembre de 1948, y el primer considerando de su preámbulo es que “la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”. Pero hasta finales de 1978 no tuvimos una Constitución Española, en la que el artículo 1, 1 especifica que España se constituye en un Estado Social y Democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. La Ley Orgánica 6/1981, de 30 de diciembre, del Estatuto de Autonomía para Andalucía, y el artículo 11 dice dos cosas importantes: a) “Los derechos, libertades y deberes fundamentales de los andaluces son los establecidos en la Constitución”; b) La Comunidad Autónoma garantiza el respeto a las minorías que residan en ella.” Pero habrá que caminar hasta la Ley Orgánica 2/2007, de 19 de marzo, para constatar en el artículo 10, 3, 23, entre sus objetivos básicos, y en defensa del interés general, “la promoción de las condiciones necesarias para la plena integración de las minorías y, en especial, de la comunidad gitana para su plena incorporación social.”

                Decir al respecto que el Consejo de Gobierno Andaluz, el 7 de octubre de 1985 creó la Secretaría de Estudios y Aplicaciones para la Comunidad Gitana, en la que personas como Trinidad Muñoz Vacas, gracias a la andadura de sus propias familias, participaron muy activamente en resolver problemas básicos de desarrollo integral, auto-identificación, asociacionismo participativo, escolarización, estudios y planes de inclusión social –sobre todo en barriadas marginales de toda Andalucía, desde Almería hasta Huelva y en lugares muy concretos y especiales de Granada, Jaén y Córdoba, Sevilla, Málaga y Cádiz.

                Ante nosotros, dice Trinidad –concluyendo sus reflexiones finales-, se abre un tiempo de acción y de reflexión sobre cuestiones que debemos hacernos y responder con honestidad, inteligencia y, sobre todo, con esperanza: ¿Cómo articular la denuncia de lo pasado y mirar al frente? ¿Cómo seducir e ilusionar a toda persona y así establecer alianzas? ¿Cómo utilizar lo mejor de la cultura gitana para crear mecanismos de participación, de reconocimiento de la diversidad?

                Nos queda un largo camino.

                Es lo que hemos comentado también con el Director de la Tesis, el Dr. D. Alberto del Campo Tejedor, Profesor Titular de Antropología Social en la UPO (Sevilla), muy bien equipado en Derecho, en Filología y en Antropología, y que, además, ha tenido la gentileza de colaborar con la Asociación IESMALÁ (para estudios del Mediterráneo, América Latina y África), en el tercer tomo de Aulas Abiertas, en la parte de talleres frente al estigma racista en Andalucía (“Estigma oscuro. La caracterización estereotipada del negro-africano hace medio milenio”), publicación en la que el profesor jubilado Juan Francisco Ojeda –también presente en la defensa de la Tesis de Trinidad Muñoz- nos invita a la “Multi, Inter, y Transculturalidad. Reflexión desde las Humanidades sobre la comprensión del diálogo cultural como realidad compleja”.

                Ese es nuestro reto, en el seno de la realidad histórica, compleja, dinámica y siempre abierta: SEGUIR CAMINANDO.

GRAVEDAD DE LA CRISIS ALIMENTARIA GLOBAL

         Como puede constatarse en recientes opiniones derivadas del Informe Global sobre Crisis Alimentaria 2021, publicado el 4 de mayo de 2022, es urgente enfrentarse a la gravedad planetaria del momento histórico que vivimos, en el que las personas en situación de inseguridad alimentaria se eleva a 193 millones, y que pueden localizarse sobre todo en 53 países del mundo.

     Concretamente, desde Dakar, José Naranjo escribe el 5 de mayo del año en curso: “Las guerras, la covid y el cambio climático disparan el hambre” (ver EL PAÍS,  pág. 27).

     En efecto, en el Informe etiquetado: Crisis alimentaria, guerra, ONU, publicado en Alimentación y Bebidas, podemos encontrar entre otras las siguientes afirmaciones:        

     Los países en mayor riesgo a día de hoy son la República Democrática del Congo, Afganistán, Etiopía, Yemen, Nigeria, Siria, Sudan, Sudan del sur, Pakistán y Haití, donde vive el 70 % de la población en riesgo.

     Pero más allá de las situaciones de hambruna extrema, cerca de 236 millones de personas están en una situación en la que el acceso a comida saludable y regular no está asegurada en 41 países del mundo.

     En el caso de Latinoamérica y el Caribe, más de 12 millones de personas vivieron una situación de crisis de alimentos, especialmente en Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Haití, el país más afectado con un 46 % de su población sufriendo esta emergencia.

     Sin embargo, la situación en 2022 podría mejorar levemente y reducir esa cifra a los 10,8 millones de personas, gracias a la recuperación económica parcial, tanto del impacto económico de la pandemia como de los daños causados por las tormentas tropicales Eta e Iota del año pasado, y una perspectiva positiva para la primera temporada de cultivos.

     Al parecer, más de la mitad de la población afectada por hambruna extrema vive en áreas rurales y trabaja en el sector agrícola, por ello los organismos de las Naciones Unidas estiman urgente ayudar a los agricultores «para que produzcan comida de forma más local, donde se necesita, para así mitigar el impacto de la reducción de importación y la subida de precios».

Asimismo, señalaron que solo el 8 % de las ayudas para el sector de la seguridad alimentaria en 2020 fue destinada al sector agrícola, «una tendencia que debe cambiar» porque invertir debe ser agricultura una decisión más estratégica porque «el rendimiento es 10 veces superior al de la asistencia alimentaria».

     «Si no empezamos a dar la misma prioridad a las inversiones destinadas a reactivar la producción agrícola local para salvar vidas y hacer que la agricultura de los países vulnerables sea más resistente, 2022 será igual que 2021, o peor», declararon los autores del informe (Etiquetado con: crisis alimentaria, guerra, ONU. Publicado en: Alimentación y Bebidas).

     Conviene, pues, tomar conciencia de la gravedad de la crisis alimentaria global, y proyectar, de una vez por todas, el desarrollo sostenible y solidario en el que se garanticen cubrir las necesidades básicas y de realización de todas las personas y pueblos del planeta Tierra.

EL PP DE FEIJÓ

Este caballero que se acaba de convertir en el máximo responsable del PP, tuvo hace algún tiempo,  cuando era más joven, hoy tiene 60 años, amistades peligrosas de esas que controlan las lanchas rápidas que, con droga, sortean ágil y peligrosamente las bateas de mejillones de las rías gallegas. Ya por entonces despuntaba en el partido popular. Posteriormente cuatro mayorías absolutas en Galicia, certifican su eficacia política que tiene el mérito, además, de haberle cerrado el paso a Vox en su comunidad autónoma. Es hombre de talante tranquilo que dice cosas tan razonables como esta; «Yo no he venido aquí a insultar a Pedro Sánchez, sino a ganarle». Es lo contrario de Pablo Casado, al que más allá de la descalificación y el insulto, no se le conoce propuesta alternativa alguna para gobernar este país.

         Estamos pues, ante un hombre más próximo al talante y a la generación de Rajoy y desde luego parece un adversario más serio que el anterior, aunque no se ha fajado aún en la política nacional. Su estreno en este ámbito no ha sido muy afortunado porque coincide con la aparición de Vox en el gobierno de Castilla y León que está por ver qué consecuencias tiene en esa Comunidad y en el resto de España. Parece que la dirección del PP tiene asumido que, si quiere gobernar en algunas CCAAs y, sobre todo, en el Estado, tiene que hacerlo con Vox, legitimando así una fuerza política ultraderechista, antifeminista, xenófoba y con claros ribetes anticonstitucionales que, eso sí, procede como el mismo PP del franquismo sociológico. Sus electorados además, están de acuerdo en que se entiendan. Muchas veces Vox dice lo que el PP piensa y no se atreve a decir. Así pues, allí donde sumen y se necesiten para gobernar, lo van a hacer sin complejos. Después de todo Vox no deja de ser una escisión desafortunada del partido popular.

         Por otra parte, la línea inaugurada por Feijó, contiene formas distintas pero sin variaciones sustanciales de fondo. Así, insiste en una bajada de impuestos obviando que esta se ha producido con los hidrocarburos y otros productos necesarios durante la pandemia, olvidando también que su partido «baja» los impuestos en la oposición pero los sube cuando gobierna. Se abre con tres años de retraso a negociar la composición del CGPJ, pero condicionándolo a la tan traída y llevada bajada de impuestos. Esta vieja actitud del PP de Feijó va a retrasar, y en el peor de los casos impedir, acuerdos de Estado tan necesarios como la política exterior – en la que, a veces, el Gobierno da bandazos tan espectaculares como el del Sahara-, en ayudas europeas o respecto al propio órgano de gobierno de los jueces.

         El Gobierno mal que bien ha ido capeando hasta ahora el fortísimo temporal de una pandemia que paralizó el planeta, la subsiguiente crisis económica, un volcán en La Palma y una guerra en Europa de desenlace todavía incierto pero cuyos efectos políticos y económicos ya se hacen sentir. Está por ver si el pueblo español aprobará en su día su gestión y le concederá otra legislatura o por el contrario la derecha que representa el PP, aliada con la ultra-derecha de Vox, gobernará España con un programa retrógrado.

LA GUERRA DE PUTIN

         Hace pocas semanas nos preguntábamos desde estas mismas páginas ¿vamos hacia una guerra en Europa? El autócrata ruso que hoy manda en el Kremlin ha contestado sangrientamente esta pregunta. En efecto, Vladimir Putin ha invadido un Estado soberano con pretextos tan peregrinos como desnazificar un país democrático y preservar del genocidio a la región del Donbás que, al margen de su ocupación ilegal, nadie estaba atacando. Ha llevado la guerra a Europa después de 80 años de paz ininterrumpidos, retrotrayéndonos a los peores años de la II Guerra Mundial.

         Hay que reconocer que, en este caso, la CIA autora de avisos muy precisos sobre la invasión, ha acertado plenamente. Ello ha permitido la preparación de las sanciones europeas y norteamericanas y una mejor coordinación a ambas orillas del Atlántico.

         Además de lo atávico de la  guerra en sí misma, lo más repugnante de esta es que se está librando, en gran parte, contra la población civil. Igual que en Siria, donde Bachar el Asad apoyado por Putin lanzaba desde aviones bidones de gasolina sobre las viviendas de la población, ahora la aviación, la artillería y los cohetes rusos, explosionan contra los bloques de pisos donde viven los ucranianos. Sin excluir hospitales, escuelas, residencias de ancianos, supermercados y cualquier establecimiento habitado.

         Parece claro que Vladimir Vladimirovich Putin puede ser acusado con fundamento de criminal de guerra.

         Sería un error pensar que los “rusófonos” (ruso-parlantes) son partidarios de la unión con Rusia. Járkov, ciudad donde la mayoría de la población habla ruso, esta oponiendo una resistencia feroz al ejército de Putin y, aunque es verdad que en parte del Donbás la población se siente rusa y está por la anexión, la inmensa mayoría de los ucranianos no quiere vivir al dictado de Moscú.

         Por otra parte, la invasión rusa ha obligado a un éxodo interior y exterior que se cifra ya en 10.000.000 de personas, sobre todo mujeres y niños. Por las fronteras polacas, húngaras, rumanas y moldavas han pasado más de 3.000.000 de personas que, han sido acogidas en los países de la UE. Esta vez Europa ha estado a la altura de sus principios.

         Las derivadas para Europa de la guerra de Putin son penosas todas: Encarecimiento de las materias primas, de productos básicos de alimentación, cereales, aceites , carnes etc. Encarecimiento de gas, gasolina, petróleo e hidrocarburos en general, con las repercusiones que estas subidas tienen en la vida de la población, especialmente entre los más vulnerables. Rearme general que va a traer como consecuencia que la prioridad ahora serán las armas y no la educación, la sanidad, la investigación y los asuntos sociales o el cambio climático. En definitiva, la guerra de Putin la vamos a pagar todos los europeos, está por ver si el precio es solo económico o exigirá sacrificios de otra índole.

         Al otro lado está la admirable actitud y valentía del pueblo ucraniano que, con su modesto ejército y un Presidente excepcional al frente del país, está dando un ejemplo de dignidad de alcance planetario. Zelenski, licenciado en derecho y antiguo actor cómico que ganó las elecciones en 2019 por un 73,7%, se ha convertido en un héroe de nuestro tiempo y lo ha hecho utilizando el arma más poderosa que tiene: La palabra. Ha hablado pidiendo ayuda y en defensa de su país ante el Parlamento Europeo, el Bundestag, las Cámaras de EEUU, el Parlamento Británico, la Asamblea francesa, el Parlamento israelí, el italiano…. Ha conseguido una simpatía mundial para su causa.

         Una desgracia para Putin es que esta guerra, su guerra, la están televisando en tiempo real para todo el mundo. Esto es nuevo, nunca lo habíamos visto así. Los  cadáveres, la destrucción, las personas huyendo, las lágrimas de los niños, el dolor de las mujeres, permanecerán en la retina de los europeos durante mucho tiempo.

         Es posible que algún día Putin comparezca ante el Tribunal Penal Internacional para responder por sus crímenes. Mientras tanto nos quedamos con la heroicidad del pueblo ucraniano, la  firmeza del Presidente Zelenski y la solidaridad europea.

         !!!Slava Ukraini¡¡¡ (Gloria a Ucrania)

LA TEORÍA DE LA GUERRA JUSTA Y LA GUERRA DE UCRANIA

CON LA PREVIA AUTORIZACIÓN DEL AUTOR, publicamos en la Tribuna de Debate de Senatus Trianae, el artículo del profesor Ramón Soriano que se corresponde con el título indicado: LA TEORÍA DE LA GUERRA JUSTA… y su relación con el contexto actual y algunos antecedentes históricos.

         Vaya por delante que los criterios de la guerra justa clásica, que a continuación se explican, no serían superados por las cuantiosas guerras vivas presentes en el mundo -Siria, Yemen, Palestina, Etiopía, Afganistán, Haití, Somalia, Sahel…-. Muchos de los líderes mundiales que claman ahora contra Putin y su guerra de Ucrania deberían permanecer callados, sobre todo líderes de Estados Unidos, que han defendido y aplicado una campaña bélica de sustitución y conversión por la fuerza de los cañones de regímenes tiránicos en democracias; un plan que comenzó con la guerra real de Irak y continuaría con las guerras proyectadas contra Irán y Corea del Norte. La guerra de Irak emprendida por Estados Unidos unilateralmente con engaño y contra las resoluciones de Naciones Unidas. El cinismo de Estados Unidos en la esfera internacional se muestra claramente por meter en su lista negra a Estados simplemente díscolos con el Imperio y dejar fuera a feroces tiranos amigos de la gran potencia.

         Estamos asistiendo a la segunda parte de la guerra de Ucrania. La primera parte de la guerra, acontecida en los tres primeros meses de 2014, emprendida por el presidente ruso Putin, terminó con la anexión de Crimea a Rusia. Los hechos de 2014 se han repetido en 2022. Los mismos argumentos de Putin para la invasión y los mismos de Estados Unidos y de la Unión europea para el rechazo de la agresión. Es curioso constatar que también las razones que entonces exponía el vicepresidente Biden, enviado por Obama a Ucrania en 2014, son las que ahora esgrime como presidente de Estados Unidos.

         Voy a continuación a cotejar los requisitos de los teóricos hispanos de la guerra justa, bellum iustum, representados por Francisco de Vitoria, considerado uno de los fundadores del derecho internacional, y Bartolomé de Las Casas con las razones y acciones del presidente ruso en su defensa de la invasión de Ucrania.

         El primer requisito de la guerra justa es la auctoritas legitima, autoridad legítima, en la declaración de la guerra. Vitoria y Las Casas conceden esta autoridad a las organizaciones políticas independientes –republicas perfectas, las llama Vitoria-, que no tienen otro poder por encima de ellas. Son los nuevos Estados soberanos. Desde la óptima de nuestro tiempo quizás no captemos la extraordinaria reducción de los entes con capacidad de declarar la guerra exigida por los juristas hispanos, pues en su época, siglo XVI, una infinidad de señores territoriales se consideraban legitimados para emprender la guerra con sus vecinos. Las guerras tenían que ser escasas, porque pocos podían declararlas.

         Hoy la autoridad para declarar la guerra está sometida a normas internacionales acordadas por los Estados, quienes tienen el deber de respetar la soberanía territorial de los otros Estados, así como el derecho a la legítima defensa contra un Estado agresor. El Estado agresor infringiría el principio jurídico más relevante del orden internacional y de Naciones Unidas: el principio de la soberanía e integridad territorial de los Estados miembros de Naciones Unidas. No olvidemos que Rusia forma parte de Naciones Unidas.

         Putin no ha cumplido este primer requisito de la guerra justa, pues no posee la autoridad para declarar la guerra a un Estado soberano, como es Ucrania, miembro de Naciones Unidas. Una guerra en toda regla, por mucho que él emplee el subterfugio, propio de una campaña de desinformación, de considerarla cínicamente una mera “operación especial”. Al declarar la guerra a Ucrania, Putin ha vulnerado el ordenamiento jurídico internacional, como han puesto de manifiesto líderes de la Unión europea y de la OTAN, quienes condenaron la guerra de Ucrania de inmediato en rueda de prensa el 24 de febrero. Von der Leien, presidenta de la Comisión europea afirmaba: “el objetivo no es solo Donbás, no es solo Ucrania, sino la estabilidad de la Unión europea y el orden de paz”. Borrell, Alto representante de la Unión europea para la Política exterior: “no es solo la mayor violación del orden internacional, sino una violación de los principios básicos de la coexistencia humana”. Stoltenberg, secretario general de la OTAN: “se trata de una grave violación del derecho internacional”.

         El segundo requisito es la justa causa, iusta causa, de la guerra. Vitoria afirma rotundamente que la única justa causa de una guerra es la injuria grave. Las Casas va más allá al sostener que únicamente es guerra justa la guerra defensiva contra el agresor; por ninguna razón se justifica una guerra ofensiva, ni siquiera por causa de propagación de la religión, de gran aceptación en su época.

         En la guerra ofensiva de Putin la injuria grave brilla por su ausencia. Los argumentos del presidente ruso -unos falsos, otros insuficientes- carecen de justificación: la ayuda a los rusófonos del este de Ucrania, la razón histórica de la pertenencia de Ucrania al antiguo Imperio ruso, la cercanía territorial de la OTAN a Rusia, el genocidio perpetrado por el régimen de Kiev. Incluso Putin no puede aducir ahora su pretexto de 2014: el golpe de Estado perpetrado por lo partidarios de la anexión de Ucrania a la Unión europea derrocando al presidente legítimo Yakunóvich el 22 de febrero de 2014 tras las luctuosas manifestaciones del Jueves Negro (20 de enero de 2014).

         El tercer requisito de la guerra justa es la recta intención, recta intentio, de los contendientes en el desarrollo de la guerra. Vitoria y Las Casas despliegan un extraordinario casuismo, más sistemático el primero y más desordenado el segundo, que extraía sus reflexiones al paso de la narración de los hechos que vivió en persona. Llama hoy la atención el sentido moderno y progresista de algunos planteamientos de Vitoria, como su defensa de la objeción de conciencia a la guerra del soldado combatiente, distinguiendo entre guerra justa objetiva y guerra injusta subjetiva. Reduciendo las observaciones de ambos a una lista de reglas del ius in bello tendríamos las siguientes: a) la moderación en la ejecución de la guerra, persiguiendo el resarcimiento del daño causado, pero no la desmedida explotación del éxito, b) la proporcionalidad entre medios y fines, sin olvidar que el fin de la guerra, para ser justa, es la consecución de la paz, c) la evitación del daño a los civiles y no combatientes, d) la observación de la regla de oro: la persecución del mal menor: en el caso de un daño inevitable, que sea el menor de los posibles.

         ¿Cuáles de estas reglas de ejecución de la guerra justa han sido respetadas por el agresor en la guerra de Ucrania? Ninguna. Es una guerra muy agresiva, desproporcionada en los medios, con enormes daños causados a civiles y no combatientes (incluso a mujeres y niños) con constantes bombardeos. Concluyendo, la guerra de Putin no ha respetado ninguno de los criterios exigidos por los clásicos de la guerra justa, que ahora forman parte del derecho internacional de la comunidad internacional y Naciones Unidas.

         Putin ha cometido un grave error: creer que ahora en 2022 la segunda escena de sus guerras contra Ucrania le iba a salir tan exitosa como la primera de 2014, cuando sin apenas resistencia se anexionó Crimea y el importantísimo puerto de Sebastopol. Ha olvidado el presidente el refrán que dice: “las segundas partes nunca son buenas”. Ha creído que ahora como entonces una guerra relámpago le daría la conquista de Ucrania ante una pasiva Unión europea. En estas circunstancias no valía la pena respetar las normas y requisitos de la teoría de la guerra justa de los juristas hispanos, precedente del actual orden internacional de las relaciones conflictivas entre los Estados.

         Ramón Soriano,

catedrático emérito de la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla

CAMINO DE PAZ PARA LOS ESTADOS

Desde finales de febrero, en http://desarrolloliberador.blogspot.com, escribí sobre la exigencia de una paz duradera. Hoy, cuando nos vemos en una absurda situación de violencia mundial, me permito introducir en la tribuna de Senatus esta aportación que renueva la exigencia de una solidaridad internacional frente a la carrera de armamentos y las guerras que dificultan el Derecho Cosmopolita y deterioran y violan el Derecho Internacional con crímenes de lesa humanidad.

Lo escrito a finales de febrero es del tenor literal siguiente:

 El libro La paz perpetua (1795) del septuagenario Kant invita al quehacer filosófico frente a situaciones de guerra – como las de actualidad – en términos similares a los siguientes:

1. Finalizar de una vez por todas con la carrera de armamentos y con las guerras de dominio como condición previa para una paz duradera de toda la Comunidad Humana.

2. Considerar el Estado como una sociedad de personas sobre la que nadie más que ella misma tiene que mandar y disponer.

3. Planificar en este mundo global, y lograr, que los gastos militares y armamentísticos desaparezcan en beneficio de necesidades básicas y de desarrollo sostenible y cuidado de la Tierra.

4. Decir no  a las élites de los poderes monetarios del mundo y rotundamente no a los tesoros destinados a fabricar, vender armas y hacer la guerra y sembrar discordias materializadas en misiles, bombas y sofisticadas amenazas atómicas.

5. Asumir efectivamente, y garantizar, que las disensiones o diferencias internas de la sociedad de un Estado se resuelvan equitativamente, con sentido comunitario y de respeto, sin que ningún Estado ajeno, violentamente, pueda inmiscuirse en la constitución y el gobierno de otro Estado.

La paz perpetua de Kant, en positivo, nos insta a mirar hacia un Nuevo Horizonte dando por hecho lo siguiente:

1. La Constitución de todo Estado debe tener en su base el sentido de res publica y la finalidad de lograr el Bien Común – lo que se considera también como Interés General -. Ello implica conjugar libertad, igualdad -sin discriminación alguna- e interdependencia solidaria conforme a Derecho, mediante una clara separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial).

2. La Asociación de Estados y el Derecho Internacional han de garantizar , con sentido federalista, la coexistencia y la paz, foedus pacificum, cuyo horizonte se abre hacia la Confederación pacífica que logre abarcar, finalmente, a todos los Estados de la Tierra, y terminar así con todas las guerras de una vez por todas.

3. Frente a la «distopía» y su sistema de alienaciones e injusticias humanas al uso, la idea del Derecho Cosmopolita y de Estados con sentido de hospitalidad general efectiva no es una idea fantástica ni extravagante ni «utópica» sino el imperativo ético y el complemento necesario del Derecho Político y del Derecho Internacional.

El Derecho de las personas debe cumplirse de manera inviolable -como ya dijera Kant- por muy grandes sacrificios que le cueste al poder gobernante. 

Todo político, es decir,  «toda política debe doblar su rodilla ante el derecho, y puede albergar la esperanza de llegar, aunque sea lentamente, a un estadio en el que la política brillará con firmeza» (ver Kant, Immanuel: La paz perpetua, Alianza Editorial, Madrid, 2002, 2016, Edición de Joaquín Abellán, pág. 138).

José Mora Galiana (PhD)