GRAVEDAD DE LA CRISIS ALIMENTARIA GLOBAL

         Como puede constatarse en recientes opiniones derivadas del Informe Global sobre Crisis Alimentaria 2021, publicado el 4 de mayo de 2022, es urgente enfrentarse a la gravedad planetaria del momento histórico que vivimos, en el que las personas en situación de inseguridad alimentaria se eleva a 193 millones, y que pueden localizarse sobre todo en 53 países del mundo.

     Concretamente, desde Dakar, José Naranjo escribe el 5 de mayo del año en curso: “Las guerras, la covid y el cambio climático disparan el hambre” (ver EL PAÍS,  pág. 27).

     En efecto, en el Informe etiquetado: Crisis alimentaria, guerra, ONU, publicado en Alimentación y Bebidas, podemos encontrar entre otras las siguientes afirmaciones:        

     Los países en mayor riesgo a día de hoy son la República Democrática del Congo, Afganistán, Etiopía, Yemen, Nigeria, Siria, Sudan, Sudan del sur, Pakistán y Haití, donde vive el 70 % de la población en riesgo.

     Pero más allá de las situaciones de hambruna extrema, cerca de 236 millones de personas están en una situación en la que el acceso a comida saludable y regular no está asegurada en 41 países del mundo.

     En el caso de Latinoamérica y el Caribe, más de 12 millones de personas vivieron una situación de crisis de alimentos, especialmente en Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Haití, el país más afectado con un 46 % de su población sufriendo esta emergencia.

     Sin embargo, la situación en 2022 podría mejorar levemente y reducir esa cifra a los 10,8 millones de personas, gracias a la recuperación económica parcial, tanto del impacto económico de la pandemia como de los daños causados por las tormentas tropicales Eta e Iota del año pasado, y una perspectiva positiva para la primera temporada de cultivos.

     Al parecer, más de la mitad de la población afectada por hambruna extrema vive en áreas rurales y trabaja en el sector agrícola, por ello los organismos de las Naciones Unidas estiman urgente ayudar a los agricultores «para que produzcan comida de forma más local, donde se necesita, para así mitigar el impacto de la reducción de importación y la subida de precios».

Asimismo, señalaron que solo el 8 % de las ayudas para el sector de la seguridad alimentaria en 2020 fue destinada al sector agrícola, «una tendencia que debe cambiar» porque invertir debe ser agricultura una decisión más estratégica porque «el rendimiento es 10 veces superior al de la asistencia alimentaria».

     «Si no empezamos a dar la misma prioridad a las inversiones destinadas a reactivar la producción agrícola local para salvar vidas y hacer que la agricultura de los países vulnerables sea más resistente, 2022 será igual que 2021, o peor», declararon los autores del informe (Etiquetado con: crisis alimentaria, guerra, ONU. Publicado en: Alimentación y Bebidas).

     Conviene, pues, tomar conciencia de la gravedad de la crisis alimentaria global, y proyectar, de una vez por todas, el desarrollo sostenible y solidario en el que se garanticen cubrir las necesidades básicas y de realización de todas las personas y pueblos del planeta Tierra.