THOMAS PIKETTY

Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA

     Thomas Piketty es una economista, profesor universitario y escritor francés, que ha dedicado especialmente su atención a la economía de la desigualdad.

         En su documentado libro «El Capital en el siglo XXI» en cuyas 650 páginas ha volcado 15 años de investigaciones, se remonta 250 años atrás para extraer datos económicos que demuestran que se produce una concentración constante del aumento de la riqueza, que no se autocorrige y que aumenta la desigualdad económica. Este fenómeno ya fue pronosticado por Carlos Marx hace más de un siglo cuando hablaba del proceso de   acumulación del capital cada vez en menos manos, y es un hecho que hoy en día cada vez son los menos los que tienen más y más los que tienen menos.  La solución que propugna el el profesor Piketty es una redistribución de la riqueza por medio de un impuesto mundial sobre la misma.

         Su relación con la Revolución Francesa viene dada porque en una entrevista concedida a la revista Ideas el pasado 28 de noviembre, cuya lectura recomendamos calurosamente, relaciona los privilegios que hoy se otorgan a las grandes fortunas, con lo ocurrido a finales del siglo XVIII cuando la nobleza se negaba a pagar  impuestos.

         Siquiera sea muy someramente, vamos a ver algunos rasgos de aquella época. Cuando Luis XVI convoca los Estados Generales, Francia está segmentada por estamentos: la nobleza, el clero y el llamado estado llano, que estaba constituido por la burguesía y era la única que pagaba impuestos, pues tanto la nobleza como el clero estaban exentos de ellos. Esta división estamental es una herencia medieval de los «Bellatores” (Los guerreros), los «Oratores» (Los clérigos) y los «Laboratores» (Los que trabajaban y pagaban diezmos e impuestos económicos, de trabajo forzado en las tierras del señor o en especie y, en definitiva, los que mantenían tanto a los guerreros como a los clérigos que también estaban exentos del pago de impuestos.

         En cuanto al pueblo francés que, junto a la burguesía, va a tener un importante papel en la Revolución Francesa de 1789, esta sojuzgado por portazgos, gabelas y explotado por los otros estamentos hasta el punto de que, en vísperas de la Revolución, está literalmente muerto de hambre y a veces no tiene ni pan que llevarse a la boca. Hay que señalar que este pueblo francés que sufría estas terribles condiciones de vida, no tenía representación política, es decir, no estaba presente, al menos directamente, entre los tres estamentos que formaban parte de la Asamblea constituida en los Estados Generales.

         La Revolución iniciada en París y extendida por toda Francia, acabó con la sociedad estamental, aprobó la Declaración Universal de los Derechos del Hombre e inventó uno de los lemas más hermosos de la historia humana: «Libertad, Igualdad, Fraternidad». A partir de aquí, la nobleza perdió sus privilegios, las mujeres y los hombres fueron ciudadanas y ciudadanos que pagaban sus impuestos, por toda Europa cayeron las monarquías absolutas y ya nunca el orden social volvió a ser el mismo.

         Piketty afirma que la distribución económica actual y sus derivadas sociales entre la población son insostenibles y que, como en el siglo XVIII, habrá un estallido que acabará con los privilegios de las grandes fortunas.

         Finalmente, Piketty concluye diciendo: «La pregunta es si el cuestionamiento de este sistema se hará en el desorden o de manera apaciguada, como prefiero. Yo soy un intelectual: He elegido escribir libros, no ser guerrillero».

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