APUNTES SOBRE LA REFORMA LABORAL

La pregonada reforma laboral da para más de una reflexión en este blog

         Está claro que la patronal CEOE está más que cómoda con el marco legal que instauró la reforma  laboral unilateral del PP, no pactada, de 2012, con la excusa, de que así respondía adecuadamente a una coyuntura excepcional de desempleo. Bien, la excepcionalidad, ¡nueve años ya!, se ha convertido en normalidad, en una normalidad que hace que nuestro “mercado” laboral sea el más injusto y precario de Europa y que el Gobierno se haya propuesto cambiarlo, esta vez con consenso, esperamos que sea para mejor.

         Se habla de derogar, modernizar, redefinir..,  ese marco laboral impuesto, sin consenso social; y de devolver el equilibrio a las relaciones laborales. Porque hay algunas empresas, las menos, que se quejan de que el uso abusivo de la contratación temporal por la competencia perjudica a su cuenta de resultados, y otras que utilizan ese argumento al contrario para justificar ese mismo abuso; lo que sí está claro es que no hay un sólo trabajador afectado por la temporalidad y los bajos salarios, y son la mayoría, que esté conforme con esta situación de dualidad que, como decimos, se ha convertido en la regla general.

¿Cuántas reformas laborales llevamos desde 1984?

         Con los mantras “sin flexibilidad no hay empleo”, “reducir la incertidumbre empresarial” y “disminuir la unidad mínima de trabajo”, con la intención, imaginamos que buena, de equiparar en derechos el contrato temporal con el indefinido, se “descausalizó” el contrato temporal de fomento de empleo, en 1984. Contrato que se ha convertido en estos muchos años de transcurso hasta hoy  en el genérico, el más utilizado, hasta el punto de que ha convertido a los indefinidos en una rareza.

         Todas las reformas laborales, 1997, 2001, 2002, 2006, 2010, y la que nos ocupa de 2012 han incidido en esa temporalidad, sin conseguir acabar con esa precariedad, (si es que esa era la intención de todas ellas, y no la de abaratar el trabajo),  que ha fijado una situación de dualidad injusta entre trabajadores temporales, sin causa, y trabajadores con contrato indefinido.

         Ahora el reto es “conseguir un nuevo modelo de relaciones laborales para el siglo XXI”, según el acuerdo de la Coalición de Gobierno, además de la consabida “derogación de la reforma de 2012”. Y para alcanzar esos retos  se contemplan tres elementos en que basarse: el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, acordado con la Comisión Europea; el propio acuerdo de gobierno, ya mencionado; y que la vía sea, en esta reforma sí, el diálogo social.

         Hasta ahora se saben los compromisos a tratar, acordados con Bruselas en el mencionado documento de Recuperación, clave para la llegada de los esperados y cuantiosos fondos europeos: abordar el problema, convertido en estructural, de la excesiva temporalidad y precariedad; la modernización de la negociación colectiva, eliminar la ultra-actividad y prioridad del convenio de sector sobre el de empresa; revisión de los mecanismos de consulta en caso de cambio de condiciones de trabajo; modernizar la subcontratación… Y otros temas de este documento y del acuerdo de coalición, con más o menos concreción, que irán apareciendo para su negociación en la mesa de diálogo social.

         Esperemos, que no siga esta reforma la misma dirección que la sucesión de algunas de ellas, a saber: tras un ajuste por esa deseada flexibilidad, sin haber puesto un límite temporal para una evaluación, sin haber comprobado su avance o retroceso…, otra vuelta de tuerca, atrás, a lo conseguido,.. y  así hasta hoy..

         El desequilibrio, trabajador-empresario,  sindicato-patronal, es evidente.

         Esperemos que al contrario de lo  ocurrido en anteriores reformas, esta reforma sirva para recuperar derechos de los trabajadores, y dar dignidad, estabilidad y calidad al empleo.

1 comentario en “APUNTES SOBRE LA REFORMA LABORAL

  1. La capacidad que tengan las personas trabajadoras de sobreponerse a los resultados adversos, necesita ser reforzada por los sindicatos. Pues incluso psicológicamente hay personas que tienen dificultad en superar situaciones traumáticas del trabajo, por lo que afecta a ellas mismas y a su familia. El empresariado, pues, debería ser sensible no sólo a la recuperación económica sino a la necesaria transformación o reforma del marco legal vigente, y también a la conveniente «Resiliencia» tanto social como personal con el fin de enfrentarse a situaciones adversas y ser más solidarios.

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