POR UN MODELO DE EMPRESA PÚBLICA

         No somos expertos en nada, ni pretendemos serlo,  y menos en el sistema de subastas por  las que diferentes fuentes de energía marcan los precios en el mercado de la electricidad, pero sí padecemos como consumidores la subida continua de la factura de la luz, y queremos opinar sobre ello

         Todo empezó en 1977, (¿quién sería?) cuando, por imposición de la UE se entró en un proceso de liberalización del sector eléctrico, que añadió, a la instrucción europea, algunas “particularidades” made in Spain: la venta de Endesa con lo que se renunció a la participación en el nuevo escenario de una empresa pública, que sí mantienen otros países europeos, como veremos; se detrajeron del erario público unos millones, 1500 M€, para pagar a las empresas eléctricas unos costes de transición a la futura competencia; y se implantó un sistema de subasta caótico para fijar el precio diario de la energía..

         Para rizar el rizo, poco después se condenó a las energías renovables, (¿quién sería?), en beneficio de estas empresas dominadoras ya del mercado y del capital alemán con fuertes intereses en la energía solar (impuesto al sol, etc.), con lo que se perdieron inversiones en marcha, de las que aún colean las reclamaciones de devolución en los tribunales.

         Todo este proceso de pasar de un sistema centralizado de producción eléctrica a uno de libre competencia, conlleva unas inversiones que no se realizaron y abocan a una situación de oligopolio, ante una privatización de un sector estratégico, fundamental e imprescindible para la vida de la gente; intereses privados alejados y olvidados del interés general, y fuera del tratamiento de servicio público que merece todo bien esencial.

         Con la misma directriz de liberación europea, Francia, Italia, Suecia, Noruega.., entre otros mantienen un modelo de servicio público inexistente en nuestro país. ENEL, empresa pública italiana es la dueña de ENDESA, ex-empresa pública española, que de esta manera deriva sus beneficios a su país.

         Es decir con esta regulación hay un oligopolio de hecho, un reducido grupo de empresas, y sus filiales, controlan el mercado y los precios, que no son propiamente por su producción, ni por mejoras tecnológicas, que están incluidos en el recibo

         Abundando en esto último, el sector eléctrico con esta regulación no cumple con la libre competencia y olvida el obligado constitucional del “interés general”, y bien que lo sufrimos ciudadanos y empresas como consumidores..

         No es una solución total a un problema estructural, pero en la UE cuentan con empresas públicas, de producción y distribución eléctrica, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Portugal, Suecia,.., con lo que no sería ninguna locura, homologar el papel del Estado, también en esto,  con los de los países de nuestro entorno.

         Hay más países, Australia, Canadá, EEUU, Israel, Japón, Suiza.., que también cuentan con empresas y modelo públicos.

         A ver si los raros vamos a ser los españoles…

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