LA BANCA EN LOS TIEMPOS DEL COVID

Por fin las noticias más esperadas parecen que se concretan de una forma positiva.

La aparición de distintas propuestas de nuevas vacunas contra el COVID-19 con la promesa de ser bastante eficaces – más del 90% y, con unas fechas de aplicación bastante próximas- han provocado una ola de enorme recuperación de la confianza en que este período de desastres económicos puede llegar a su fin.

De momento las Bolsas mundiales se han disparado, algunas con subidas cercanas al 30%, quizás de una forma demasiado optimista, pero con una base lógica en su perspectiva de futuro.

Parece que en los sectores financieros europeos más activos , como la banca y las inversiones financieras e inmobiliarias, fondos de inversión etc… han resistido a la crisis- con pérdidas- pero no una voladura del sector, como se temía al principio de esta crisis  sanitaria y social.

En Europa los vectores de calificación de solvencia constatan este hecho. Si contemplamos el índice STOXX EUROPE 600 BANKS que incluyen a las entidades de crédito, tanto en el Reino Unido como a los demás países europeos más importantes tienen un índice de subida de 6% en el último mes. Los bancos resisten, sobre todo por sus grandes reservas de capital, que sostienen tanto la caída de los tipos de interés y del aumento de la morosidad.

En esta ocasión la respuesta a una crisis de tal envergadura ha sido muy distinta a las anteriores. Europa ha reaccionado desde un primer momento para salvar a su tejido social, de una forma rápida y solidaria. Esto ha permitido que se genere un clima de confianza en la economía y se haya evitado un desastre de dimensiones incalculables.

En España, afortunadamente el Gobierno actuó desde el primer momento con decisión apoyando a los sectores más vulnerables, con medidas de urgencia que han permitido crear un red de supervivencia a trabajadores y empresas – caso de los ERTES, préstamos a empresas, etc..

Otras medidas muy importantes han sido la aplicación de moratorias a los pagos inmediatos, aplazamientos de deudas a toda la población.

Esto ha permitido crear un clima de confianza en la economía – en medio de este desastre –   que ha permitido sobrevivir a la maltrecha banca española, que preveen limitar la escalada de morosidad ante la perspectiva de mejoras económicas y disminuir el ritmo de provisiones para cubrir el deterioro de las carteras, aunque lógicamente se mantiene la cautela.

La morosidad del sistema está contenida por debajo del 5%, aunque se prevé un aumento considerable cuando venzan las moratorias de pagos de las hipotecas. El Banco de España si fijaba la tasa de impago en torno al 9%, casi el doble del índice actual sin las moratorias, con un volumen de activos dudosos superiores a 100000 millones en caso extremo de impagado.

En definitiva, un gobierno de corte muy progresista ha demostrado que se puede hacer a la vez , una política de corte muy social, procurando no dejar a nadie en la estacada y la miseria sin dejar de proteger al sistema productivo y financiero creando un red de apoyo al Estado, a todos los sectores sociales generando un clima de confianza y seguridad en la Economía y los mercados.

Aunque falte todavía muchísimo para salir de esta crisis creemos que es una gran suerte tener al frente de el país un gobierno muy distinto al anterior, con una concepción más social y justa de sus prioridades.