LUZ AL FINAL DEL TUNEL

Las situaciones límite, como una pandemia, revelan lo mejor y lo peor de los seres humanos. En ésta también, así hemos visto actitudes y actos deleznables por parte de acaparadores, logreros y delincuentes que, han encarecido artificialmente productos sanitarios de primera necesidad, cuando, al mismo tiempo, la generosidad, la entrega y la profesionalidad de mujeres y hombres de la salud pública – a veces, mal protegidos – salvaban y salvan vidas a diario. Gracias a ellos y ellas y a miles de trabajadores de servicios esenciales, este país ha podido mantener el pulso.

Junto a lo indicado, una actitud cívica y disciplinada de los españoles ha permitido mantener a raya a un virus para el que no hay fármacos ni vacunas.

El terror ante una pandemia letal puede llegar a extremos difícilmente imaginables. Sobre la Peste Negra de 1348 que exterminó al 80% de la población de Florencia, Giovanni Boccaccio en el Decamerón escribió:

“Tal espanto había infundido aquella enfermedad en el pecho de hombres y mujeres, que el hermano abandonaba al hermano, y el tío al sobrino, y la hermana al hermano, y a menudo la mujer al marido; y (lo que más grave es y casi increíble) los padres y las madres procuraban no atender ni visitar a sus hijos, como si no fuesen suyos”

Este es un caso extremo pero, no está mal recordar hasta dónde podemos llegar los seres humanos cuando nos vemos acorralados por el miedo, la ignorancia y la muerte.

Produce una cierta inquietud sentirnos vulnerables ante un virus, hasta ahora desconocido, para el que no tenemos armas para combatirlo. Por fortuna estamos lejos del siglo XIV y la Ciencia en general y la higiene y la medicina en particular, han avanzado notablemente, lo que nos permite un mejor pronóstico de la situación.

Aunque el precio en vidas sea irreparable, los recursos dedicados a la pandemia cuantiosos y la crisis económica que se avecina importante, la situación mejora de día en día y parece que lo peor ha quedado atrás. Ya podemos decir que atisbamos la luz al final del túnel.

No es sólo que, gracias a las medidas adoptadas, estén bajando notablemente el número de nuevos casos y el de fallecimientos sino que, el control –todavía parcial- de la epidemia, ha permitido las primeras medidas de alivio y ha sido un acierto que se haya empezado por los más pequeños. En efecto, el domingo 26 de abril, por primera vez desde que se decretó el Estado de Alarma, millones de niños y niñas españoles han podido salir a las calles y parques de este país. Aunque el confinamiento continúe no puede haber un rayo de esperanza más hermoso que los juegos y las risas felices de los niños. Su seguridad, su bienestar y su futuro merecen todos los sacrificios.

Pero no son las únicas buenas noticias; El próximo 2 de mayo los adultos, incluidas las personas mayores, -si la tendencia favorable se consolida- podremos salir a hacer deporte o a pasear. Era ya una necesidad imperiosa tanto para los jóvenes que necesitan ejercicio físico, como para los mayores que corren el riesgo de anquilosarse en esta inmovilidad forzosa.

Por último hay ya a la vista un calendario de desescalada o vuelta a una cierta normalidad, que se llevará a cabo durante el mes de mayo y quizás junio. No sabemos con exactitud cómo será esta “nueva normalidad” a la que estamos abocados pero parece que, si se cumplen los requisitos de la OMS, los epidemiólogos y expertos sanitarios lo autorizan y con todas las cautelas y la prudencia requerida, los sectores productivos se irán incorporando a sus actividades, la vida recobrará su ritmo y los españoles podremos disfrutar del verano de nuestro país.

Sobran pues, agoreros interesados y extremistas malintencionados. No será necesario que se hunda España para que el vetusto neoliberalismo capitalista venga a salvarla.

Tenemos un gobierno que, con sus errores, parece capacitado para sacarnos de esta lamentable situación, sólo es necesario que, con nuestra actitud cívica, ayudemos positivamente a reconstruir una mejor convivencia con sentido social.

1 comentario en “LUZ AL FINAL DEL TUNEL

  1. Realmente estamos en un contexto que pide civismo, unidad y solidaridad frente a la situación adversa de una pandemia de alcance mundial. Ahora, tras las preocupaciones de los inicios del siglo XXI, retomando la dialéctica entre Ética y Política, y tras la crisis económica de 2008, estamos ante la incidencia mundial del coronavirus y la pandemia, que tantas personas sufren en sus carnes. Ante tantas muertes, y ante la escasez de medios, instrumentos, infraestructuras y servicios sanitarios y sociales. La esperanza y el compromiso para alcanzar la luz al final del túnel consiste en vislumbrar un horizonte de solidaridad hacia la Ética, con sentido comunitario, más allá de tendencias “crisopatriotas” (de quienes ambicionan el dinero bajo un lenguaje patriótico) y más allá de la “partitocracia” (o partidocracia de oligarquías partidistas). Todo un gran reto de presente y de futuro (Ver http: http://www.desarrolloliberador.blogspot.com).

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