LA PANDEMIA Y EL ESTADO DEL BIENESTAR

Como es sabido el estado del bienestar en las sociedades occidentales, se basa en tres pilares fundamentales: Una educación de calidad con etapas obligatorias, un sistema sanitario universal que tienda a la excelencia y unos servicios sociales que protejan a aquellos segmentos más vulnerables de de la población. Todo ello completado por una seguridad social que funcione y unas pensiones dignas que garanticen una vejez tranquila para nuestros mayores.

En España podemos decir que esta red protectorafinanciada por el Estado es decir, por todos nosotros, funciona razonablemente bien. Los facultativos, técnicos, administrativos , militares y en definitiva, funcionarios de todo tipo cumplen sus tareas de manera responsable y en muchos casos notable. De ahí la buena opinión que la población manifiesta cuando se le pregunta por estos servidores públicos. Es esta red protectora, con el Gobierno a la cabeza y toda la población detrás, la que se enfrenta al tremendo desafío del COVID-19.

Esta es una epidemia mundial que se extiende por los cinco continentes y multitud de islas que, afecta ya a 190 países, casi todos los del planeta, por eso es una pandemiay por eso requiere un respuesta global y solidaria.

Para los hombres y mujeres de nuestra generación, los nacidos en la postguerra, que no vivimos la Guerra Civil, aunque sufrimos sus consecuencias y habitamos la larga noche del franquismo, no ha habido una situación tan crítica y lamentable como esta. Como íbamos a pensar en pleno siglo XXI que, un virus para el que no hay vacunas ni tratamiento nos iba a confinar en nuestras casas  en una suerte de “arresto domiciliario” que, además no tiene fecha cierta de finalización. Para esto nadie estaba preparado. Tampoco nuestro sistema sanitario, uno de los mejores de Europa que, equivale a decir uno de los mejores del mundo, que está en primera línea de la lucha contra este virus mortal.

Da miedo pensar lo que puede ocurrir en países pobres, con sistemas sanitarios muy débiles caso del continente africano o como EEUU con una sanidad privada a la que solo unos pocos tienen acceso y donde el tratamiento contra el coronavirus cuesta 35.000 dólares. Por eso Trump acaba de declarar que 100.000 muertos en su país por la epidemia, se puede considerar un éxito.

Resulta significativo que Madrid donde llevan décadas de privatizaciones y recortes en materia sanitaria, sea también la ciudad donde más casos, por cada 100.000 habitantes, se producen y cuyo sistema sanitario se  encuentra al borde del colapso. Así se da la paradoja de la ayuda de material sanitario prestada por Galicia, Extremadura o Andalucía a la Comunidad Autónoma más rica de España.

Muy parecido es el caso de Cataluña en general y Barcelona en particular donde Más durante su mandato como President, aplicó los recortes más brutales de todo el país. Era la época en la que accedía al Parlament en helicóptero porque el pueblo lo tenía rodeado. Ahora Cataluña va inmediatamente después de Madrid en número de afectados.

En definitiva, lo que queremos resaltar es la imperiosa necesidad de unos servicios públicos robustos y de calidad, atendidos por unos profesionales bien formados, bien pagados, bien equipados y conscientes de la vital importancia de su labor.  A este respecto, el personal sanitario es fundamental y no solo en estos momentos de emergencia de salud pública, sino también en el devenir habitual de nuestra sociedad.  Es importante también que dediquemos recursos a la investigación y prevención de epidemias, siendo imperativo que incrementemos sustancialmente la partida destinada a I+D+i.

Europa debe jugar un papel importante y solidario en la lucha contra este virus que, no olvidemos nos afecta a todos.

Es lícito ante una pandemia planetaria como esta preguntarse qué sería de la población española sin sus sanitarios, militares, policías y todos los trabajadores y trabajadoras que, con riesgo de su vida, hacen que este país funcione.

Por eso, cada día, a las 8 de la noche, toda España les rinde homenaje.