PLAGAS DE ROEDORES Y DE PALOMAS

PLAGAS DE ROEDORES Y DE PALOMAS

Según los expertos en la materia en las grandes ciudades hay cuatro roedores por cada habitante, en las instalaciones del subsuelo para la evacuación de las aguas residuales. Aseguran, también, que prestan un servicio a la sociedad al eliminar materia orgánica desechada.
Los expertos indican que permanecen en su habitas, es decir bajo el suelo de las ciudades, donde se desarrollan, y cuando llegan a la superpoblación es cuando salen al exterior buscando otros ámbitos vitales.
En esta ciudad, Sevilla, la superpoblación de roedores es más que evidente porque no es raro encontrarlos corriendo por las aceras, entrando en locales públicos, buscando refugio en los vehículos aparcados o invadiendo los domicilios particulares.
Es también criterio de los expertos que los servicios de plagas, de lo entes locales, son los responsables de mantener el adecuado equilibrio, con sus tratamientos, impidiendo así que se llegue a la superpoblación de roedores y originen una plaga que invada la superficie urbana de la ciudad con consecuencias nefastas.
La sensación que produce entre los ciudadanos la presencia excesiva de roedores, es evidente en esta ciudad y no puede ser más alarmante. Es cierto que existe en el subconsciente de los ciudadanos el temor a estos animales, que destruyen cuanto encuentra y son trasmisores de enfermedades. Fueron protagonistas de las tremendas epidemias de la peste, por ser los trasmisores, y provocan en la actualidad una mayoritaria repulsa.
El Ayuntamiento de Sevilla puso en práctica un plan en enero de 2018 para llevar a cabo un control de plagas en colaboración con la empresa pública EMASESA para que tratara todo el alcantarillado. Al parecer consideraron que las estructuras municipales administrativas de este municipio no tenían capacidad para prestar el servicio de luchar contra esta plaga.
Al margen de la efectividad de los funcionarios municipales, los mejor pagados de todas las Administraciones Públicas y los que prestan peor servicio, es imprescindible acabar con la evidente sobrepoblación de roedores en esta ciudad.
En Sevilla era una tradición que las palomas, todas blancas por cierto, estuvieran en el parque de María Luisa, en la plaza de América, donde iban los habitantes de la ciudad y los visitantes a darle de comer, con paquetes de semillas de cañamones que se adquirían, allí mismo, de unas vendedoras.
En la actualidad las palomas han invadido la ciudad y no son las blancas de la plaza de América, las hay zuritas, marrones, negras. . ., de todos los colores y en todos los lugares. Y ya no es necesario comprar los paquetes de semillas de cañamones, porque hay ciudadanos que llenan las aceras de pan duro para alimentarlas.
Las palomas, aunque no lo parezca, son también portadoras de enfermedades y sus excrementos, llamados palomino, son muy corrosivos pues en contacto con el agua crean un fuerte carácter ácido. Por esta razón son causantes de que se deterioren los monumentos donde se instalan para reproducirse, lo mismo que en las casas particulares, donde anidan también.
En la actualidad son una plaga en la ciudad y su número irá en considerable aumento, dado que no tienen ningún depredador que puede hacer que no se incremente la población.
El ayuntamiento ha mencionado la posibilidad de poner en marcha mecanismos para esterilizar a las palomas, pero por el continuo aumento de la población o no ha decidido poner en marcha el mecanismo o de ponerlo no ha funcionado.
En cualquier caso es responsabilidad de la Administración Local terminar con ambas plagas que afectan, para mal, a los ciudadanos.