LA ENSEÑANZA, OTRA VEZ

LA ENSEÑANZA, OTRA VEZ

La ministra de Educación y Formación Profesional en funciones, que actúa también como portavoz del gobierno, tuvo la ocurrencia de manifestar el día 14 de noviembre -en el XV Congreso de Escuelas Católicas que se celebraba en Madrid-, que la elección de centro por parte de los padres para la educación de sus hijos no es un derecho que avale la Constitución del 78.
El viernes siguiente la señora ministra rectificó cuando como portavoz del Gobierno hizo la correspondiente rueda de prensa, pues tranquilizó a los padres de familia en relación a su derecho de la libre elección del centro docente para sus hijos. Lo que quería decir que ellos seguirían eligiendo el colegio dentro de las limitaciones propias del número de plazas disponibles.
En el fondo de estas manifestaciones está el tema que lleva años como causa de polémica sobre la enseñanza de la religión en los centros docentes. Tanto la postura de los que se inclinan por defender que la enseñanza de la religión debe ser impartida en las sedes de las que disponen las diferentes organizaciones religiosas, como los que se inclinan por defender que se impartan en los colegios, tienen derecho a defender sus opiniones. Se trata en definitiva de una polémica que está viva y seguirá siendo la base de controversias, pero nunca debería ser motivo para pronunciamientos radicales e inadecuados, aunque indudablemente será el gobierno que elijan los españoles el que deba decidir sobre una cuestión que en ninguna de las dos alternativas tiene un respaldo constitucional, pero que se decida lo que se decida debe estar en la legalidad.
Lo realmente sorprendente es que ningún ministro de educación, hasta la fecha, se haya pronunciado de manera rotunda sobre el grave problema que tienen los ciudadanos catalanes no independentistas con la enseñanza de sus hijos, lo que también se da aunque con menor gravedad en otras Comunidades Autónomas.
En realidad, los diferentes gobiernos se han centrado en preparar leyes para regular la enseñanza a su gusto, aunque posiblemente las diferencias entre unas y otras no sean tan relevantes que impidan que de una vez se haga una norma con el consenso de las principales fuerzas políticas de este país, para que perdure durante el tiempo que la evolución de la sociedad y los avances en los conocimientos didácticos lo permitan, y que las modificaciones que sean necesarias se hagan con el consenso conveniente.
Lo que no ha hecho ningún Gobierno ha sido potenciar el papel de la Alta Inspección de Educación, del Estado, para que los gobiernos de las diferentes Comunidades Autónomas dejen de cometer disparates con la enseñanza y trasmitan a los alumnos conocimientos parciales y con frecuencia falsos sobre la historia de su país que es España y su extraordinaria cultura, y sobre todo impida que en Cataluña se sometan a los alumnos a vejaciones, lo que ocurre con aquellos a los que se les impide estudiar en su lengua materna, el español, el primer idioma del Estado, a tenor del artículo 3,1 de la Constitución: “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”.
Es, pues, intolerable por inconstitucional que se humille en las escuelas a los hijos de los miembros del Fuerzas de Seguridad del Estado por el simple hecho de serlo, que le exijan a los alumnos que se pronuncien si son o no son independentista, que se castigue y ridiculice a los alumnos por pintar una bandera de España o porque lleven algún signo identificativo del Estado al que pertenecen, y que se les adoctrine en contra del resto de España y de los españoles como si fueran de una raza diferente e inferior y en definitiva se promocione el racismo. Y así se podría continuar con otras muchas otras vejaciones que se producen en los centros catalanes que se supone se dedican a la docencia.
Nunca hasta le fecha un ministro del Gobierno de España además de denunciar públicamente, con claridad y rotundidad, tal situación ha tomado las medidas necesarias para impedir los múltiples abusos del fanatismo independentista que por supuesto, esos sí, están fuera de la ley y de la Constitución como Ley de leyes.

1 comentario en “LA ENSEÑANZA, OTRA VEZ

  1. Pingback: LA ENSEÑANZA, OTRA VEZ | Senatus Trianae

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s