LA HERENCIA ESPERADA

LA HERENCIA ESPERADA

La clase política de España está recogiendo en Cataluña la cosecha de lo que ha sembrado en este país, España, desde el ejercicio del poder durante más de cuarenta años.
Se podría hacer una lista de los numerosos errores y de algunos despropósitos que los diferentes gobiernos han cometido con relación a Cataluña, y que en la actualidad son difíciles de corregir porque, además, los siguen cometiendo.
Cabe enumerar, al menos, desde cerrar los ojos ante el atraco de la Banca Catalana, con el presunto delincuente Pujol al frente, pasando por la celebres frases: “apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán” o “en privado hablo catalán”, sin olvidarse del retraso y la tibieza en la aplicación del artículo 155 de la Constitución del 78 ante la declaración de independencia.
La cascada de despropósitos es interminable.
Si la persecución de la corrupción en algunas comunidades autónomas es implacable, Andalucía, Madrid, Valencia…, llegando a ser en determinados casos casi obsesiva, en Cataluña se cerraron los ojos y se siguen cerrando con el celebre tres por ciento donde ha estado sumida la Administración Autónoma catalana enriqueciendo a sus líderes y creando, sosteniendo y alimentando las tramas de desacato legal y malversación de fondos públicos por parte de los independentistas.
Se ha hecho total dejación por parte de los gobiernos de España de sus obligaciones en materias tan fundamentales como la educación, la política lingüística, las fuerzas de orden público, los medios de comunicación, la administración carcelaria. . ., permitiendo todo tipo de abusos y comportamientos ilegales.
Algunos funcionarios de la Administración Autónoma de Andalucía pueden dar fe del comportamiento de los responsables de la Administración Central en reuniones técnicas de todo tipo con representantes de las Comunidades Autónomas. Allí solo contaban las opiniones y los trabajos de la Administración Autónoma catalana y, algunas veces, de la vasca. Aunque los trabajos y los resultados de otras comunidades autónomas fueran los mejores, así como sus ideas y propuestas, solo contaban las procedentes de Cataluña y, en ocasiones, del País Vasco, el resto no pintaba nada o muy poco.
Quizá de cara al futuro, para intentar rectificar tantos errores, hagan falta otros políticos con mayores capacidades de todo tipo, y que hagan frente a la lamentable situación por la que pasa España por culpa de los independentistas catalanes, que ni son tantos como se airea ni están tampoco unidos entre ellos.
Gregorio Peces Barba, nos recordaba después de las celebraciones del 92, “Sobre el consenso y otros temas” (publicado en 1994) que, desde el punto de vista del Estado de las Autonomías, “lo que se quería resolver de fondo era algo muy profundo que había estropeado nuestra convivencia histórica a lo largo de mucho tiempo”. De ahí la complicación que tuvo el consenso en el título VIII de la Constitución, y que sólo se llegó al consenso y la integración porque hubo algunas ideas en las que se estaba de acuerdo. “Esas ideas eran los valores superiores, los derechos fundamentales, y los principios de organización de los poderes”.
Dicho lo anterior, también hay que decir que los políticos con mayores responsabilidades no deben olvidar las obligaciones que la Constitución del 78 asigna al ejército, en el artículo 8.º1., que dice: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.”
Quizá con otros responsables políticos los millones de catalanes víctimas de la represión que ejercen sobre ellos los independentistas catalanes tengan esperanzas de que alguna vez puedan disfrutar de todos los derechos que les asignan las leyes.
Los españoles en general deben estar atentos para no caer en trampas similares de dejación de sus derechos por parte de ningún poder ni movimientos de ningún tipo.
El propio Gregorio Peces Barba, decía: “Yo coincido absolutamente con Miguel Roca en que preguntar si hay que reformar la Constitución me produce una incomodidad grandísima, porque es una pregunta vacía, es una pregunta simple, si no se matiza y no se intenta analizar el tema en profundidad”.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s