LA GESTIÓN DE LOS NEUMÁTICOS FUERA DE USO, UNA RESPONSABILIDAD MUNICIPAL

LA GESTIÓN DE LOS NEUMÁTICOS FUERA DE USO, UNA
RESPONSABILIDAD MUNICIPAL
La gestión de los neumáticos fuera de uso es un problema medioambiental al que no se le da solución. Un caso que da idea de la situación fue el de Seseña.
Durante muchos días los medios de comunicación dieron noticias sobre la evolución del incendio de una acumulación de neumáticos usados, situados en el término municipio de Seseña y en las comunidades autónomas de Castilla la Mancha y Madrid. Tal ubicación hizo que intervinieran los gobiernos autónomos de ambas comunidades, que como todos tienen la tendencia, de dudosa efectividad, de querer estar siempre en el ojo del huracán
Es importante dejarle claro a la ciudadanía, en relación a este incidente, que la responsabilidad de gestionar los neumáticos usados es de los municipios, así como de los sistemas integrados de gestión.
Los sistemas integrados de gestión son entidades, sin ánimo de lucro, que reciben una cantidad por cada neumático nuevo que se compra, la paga el comprador y está destinada a su gestión cuando el elemento pasa a ser un residuo. En definitiva es una especie de impuesto con un fin específico de responsabilidad municipal, y que los sistemas integrados de gestión deben utilizar de acuerdo con los entes locales para la correcta gestión de los neumáticos fuera de uso.
Los sistemas integrados de gestión, en relación a los neumáticos, que operan es España son Signus y TNU y lógicamente lo forman los empresarios del sector: fabricantes, distribuidores y vendedores.
El butadieno es en la actualidad la materia prima básica de los neumáticos, a la que acompañan elementos como el acero y otros metales, el azufre y compuestos textiles, todos para dar y mejorar sus prestaciones. Es un producto más complejo de lo que parece y como residuo muy complicado de gestionar tanto por su forma como por sus características físicas y químicas.
Los destinos más adecuados de estos residuos, en torno a las doscientas cincuenta mil toneladas al año(doscientos cincuenta millones de kilogramos), que se generan en España, para su adecuada valorización serían por una parte la reutilización tras someterlos a los tratamientos oportunos, llamados recauchutados, aunque en la práctica la cantidad dedicada a este fin es mínima. Las salidas más indicadas serían: una agregarlos, tras triturarlos a un tamaño adecuado, a los betunes asfálticos para carreteras. Estos tendrían una mayor duración, especialmente en países con saltos térmicos tan extremos como los que se dan en España. Para hacer posible esta valorización se llevan años intentando legislar al respecto, por lo gobiernos de turno, para hacer obligatorio que formaran parte de los betunes usado en obras públicas. Tal objetivo no se ha conseguido y no se debe olvidar que la medida no es del agrado de las grandes empresas dedicadas al mantenimiento de las vías públicas, pues de aprobarse su actividad probablemente disminuiría significativamente.
Otra salida, racional y efectiva, sería el uso de los neumáticos usados como combustible. Ya se han utilizado en cementeras, tal práctica además de generalizarse se debería extender al aprovechamiento energético en plantas destinadas a ese fin, con generación de energía eléctrica.
A estas formas de valorización energética se oponen abiertamente los grupos de siempre, ellos proponen el aprovechamiento en la fabricación de suelas del calzado o para fabricar elementos de parque infantiles, actuaciones que nada solucionan si se piensa en los millones de kilos generados cada año.
El problema está en que el almacenamiento de neumáticos crece y posiblemente se den otros fuegos de neumáticos sin control, que contaminarán y su potencial energético se desaprovechará como ocurre sistemáticamente con los residuos almacenados en algunas plantas de reciclaje.

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