EL AMARILLO CATALÁN HASTA EN EL FUTBOL

El sábado 24 de noviembre de 2018 se jugó, en el Estadio Metropolitano, en Madrid, un partido de fútbol, correspondiente a la liga de la primera división del fútbol español, entre el Club   Atlético de Madrid y el Fútbol Club Barcelona.

El domingo 25 noviembre de 2018 se jugó, en el Estadio Cornellá-El Prat, un partido de futbol, correspondiente a la liga de la primera división del futbol español, entre el Real Club Deportivo Español y el Gerona Club de Fútbol.

En ambos encuentros los equipos catalanes Gerona Club de Fútbol y Fútbol Club Barcelona vistieron una equipación íntegramente amarilla, lo que en ninguno de estos dos clubs era una vestimenta tradicional  e incluso se podría decir que normal, dado que la suya más habitual en nada coincidían con la de los respectivos adversarios y lo lógico hubiese sido que las vistieran.

El mensaje que la mayoría de las directivas de ambos clubs, sin ninguna duda mayoritariamente independentista, quería trasmitir era evidente y

estaba claramente en contra de ese principio, que defienden todo tipo de instituciones a lo largo y ancho del mundo, de no mezclar el deporte con la política.

Cuestión distinta es que tal mensaje dejara en la mayoría de los espectadores que vieron los partidos, bien directamente o por la trasmisión televisiva, una sensación que estuviera más próxima a la chanza que a la absurda reclamación que hacen los independentistas con los lazos amarillos. Ese color que para los profesionales del teatro, gremio a la que los directivos independentistas pertenecen, es el color de la mala suerte.

Tal proceder está en contra de cualquier principio democrático al intentar presionar a uno de los poderes del Estado, con los falsos planteamientos que hacen al respecto los independentistas.

La razón de tal reacción que no pasa de ser una burla a los principios del deporte no está justificada, pues cualquier aficionado al fútbol, medianamente informado, sabe que la liga de fútbol español es una asociación de carácter privado donde ningún club de fútbol está obligado a participar. Es decir que esos clubs del fútbol catalán que están bajo el control de fanáticos independentistas que tanto odian aquello que tiene alguna relación con la parte de España que ellos consideran ajena a sus esencias fundamentales, tienen muy fácil dejar de participar en la Liga Española de Fútbol. Para hacerlo no es necesario que tengan que llevar a término ningún tipo de referéndum, ni tan siquiera precisan de la autorización de ningún organismo del Estado español, bastaría simplemente con su renuncia.

La alternativa la tienen a su alcance y sería además de fácil aplicación y plenamente satisfactoria para el mundo independentista. Otra cuestión sería conocer la opinión de aquellos ciudadanos de Cataluña aficionados al futbol que se tienen por ciudadanos del Estado español y consideran la cultura catalana y su historia parte de la historia y de la cultura Hispánica.

Bastaría que todos los equipos de futbol de Cataluña jugaran las ligas que organizan y controla la Federación Catalana de Fútbol. Competiciones en las que tan solo participan clubs catalanes. No tendrían entonces ninguna razón para vestir esas vestimentas amarillas que son ridículas por el mensaje que pretenden trasmitir.