EL EMBROLLO ENERGÉTICO I

EL EMBROLLO ENERGÉTICO I

Los ciudadanos estamos sometidos desde hace tiempo a un continuo bombardeo sobre el consumo energético y los problemas que lo rodean.
La imposición de las energías renovables, la contaminación de los motores diesel -aunque los últimos modelos están al mismo nivel que los de gasolina-; el cierre de las centrales nucleares, la eliminación del carbón como combustible…, y así un día y otro la matraca no cesa.
Los mensajes parten tanto de los responsables políticos como de organizaciones privadas poco fiables.
Lo que ninguno hace, sin embargo, es una valoración de la realidad energética del país con datos concretos y fáciles de entender por los ciudadanos, y cómo se debe de enfocar el futuro desde la perspectiva de recurrir solo a las energías llamadas renovables para atender a las necesidades del país.
El consumo de energía primaria en España
durante 2016, según los datos disponibles del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital fue de 123.484.000 tep; el 38´5 por ciento de esta energía fue eléctrica (el tep es el equivalente energético de una tonelada de petróleo y tiene el valor de 11.630 kilovatios-hora).
La cantidad de energía primaria tras transformaciones y pérdidas quedó reducida a 85.874.000 tep.
Se puede decir que la demanda de energía primaria de nuestro país fue en 2016 de 1.337.129.920.000 kilovatios-hora.
De esta tremenda cantidad de energía primaria, tiene su origen en fuentes renovables 12.134.740.000 kilovatios-hora, es decir no son energías primarias renovables 1.314.994.158.000 Kilovatios-hora.
Es digna de alabar la idea de consumir solo energía procedente de fuentes renovables, se entiende que toda esta energía sería eléctrica. Nadie con sentido común puede estar en contra de la idea de que desde los medios de transporte hasta el consumo doméstico, pasando por toda la industria e incluso por el alumbrado público de las ciudades solo fuera de electricidad procedente de fuentes de energía renovable.
El problema está en conseguir generar ese billón trescientos catorce mil millones novecientos noventa y cuatro millones ciento cincuenta y ocho mil Kilovatios-hora de energía primaria procedente de fuentes no renovables y que los necesita el país. Cantidad que sin duda, y de acuerdo con el crecimiento del PIB, irá en aumento con el paso de los años. Y no se trata solo de la producción, se tendría que resolver, también, la habilitación de las líneas de alta y media tensión necesarias para hacer llegar la energía, desde los centros de generación, hasta los de consumo y dentro de los mismos las de distribución.
Los datos mencionados están publicados en un extenso estudio del Ministerio, pero difícilmente llegan hasta el ciudadano con la claridad necesaria para que estén informados al respecto de cuestión tan importante.
Por las razones expuestas los portavoces que tratan sobre la materia y hacen llegar a los ciudadanos sus mensajes, no siempre ciertos y siempre alarmantes, tienen la obligación ética de dar datos concretos.
Al hablar de las energías renovables como la única fuente viable y exigir su inmediata aplicación, se tendría que explicar cómo hacerlo, en cuánto tiempo y los recursos que serían necesarios para lograr tal objetivo.