LOS REINOS DE TAIFAS

LOS REINOS DE TAIFAS

La formación de los reinos de taifas fue un hecho histórico que tuvo lugar en la España musulmana, y que, como otros muchos acontecimientos que han forjado a este país, ya no se estudia en las escuelas.
Tuvo lugar en el año 1031, como consecuencia de la inestabilidad y debilidades del Califato de Córdoba, que según sus fundadores, el linaje árabe de los Omeya en el año 756, sería un imperio imperecedero.
El Califato de Córdoba se dividió en 26 reinos, los llamados reinos de taifas; taifa significa bando o fracción. Tales reinos aumentaron o disminuyeron, en número, a lo largo de los cincuenta años que tuvieron de vida.
Esta situación debilitó considerablemente a los musulmanes y favoreció de manera significativa a los reinos cristianos en la llamada reconquista. Los reinos de taifas para su mantenimiento necesitaron aumentar considerablemente los impuestos sobre la población, hasta el extremo de que los habitantes se sintieron liberados con la llegada de los Almorávides que terminaron con la situación volviendo a unificar lo que la ambición de algunos jerarcas descerebrados había dividido. Aunque con posterioridad se volvió a repetir la división, en dos ocasiones más, tuvieron menor duración.
Tales tendencias tienen, a la vista de la historia, en esta “tierra de conejos” una cierta tradición y en esa línea estuvo el movimiento cantonal del siglo XIX, aunque éste no duró los cincuenta años de los primeros reinos de taifas pues el ejército acabó con él en menos de un año. De hecho, no obstante, se constituyeron los cantones y tuvieron tiempo suficiente incluso para enfrascarse en guerras entre ellos, crear impuestos o acuñar monedas propias.
El Boletín Oficial de la Comunidad Autónoma de Aragón publicó el día 10 de julio de 2018 una ley, aprobada en el parlamento de la Comunidad, por la que reconoce a Aragón como un país y con nacionalidad propia. Lo asombroso es que la norma se aprobó con los votos a favor del Partido Socialista Obrero Español.
Con esta Ley se da un paso más, que se une a los movimientos independentistas de varias Comunidades Autónomas, en pos de la disgregación de este país. Incluso en Andalucía, donde el único partido político nacionalista con alguna relevancia ha desaparecido prácticamente, se ha formado el movimiento nacionalista ANA que pretende formar un Estado independiente en base a los supuestos territorios Tartessos.
Es sabido que los partidos nacionalistas tienen como fin la independencia de determinados territorios, pretensiones que apoyan los partidos anarquistas, así como las llamadas Mareas y Podemos porque estas organizaciones tienen como principal objetivo destruir el sistema y constituir un Estado nuevo. Aunque no explican cómo será, alguna vez han dicho que lo sacarían de la UE, quizá porque sería incompatible con los principios democráticos que tienen que regir en los países integrados. Lo que no se entiende es que la Socialdemocracia en España muestre a veces tales tendencias de disgregación, cuando ha sido una organización política clave en Europa para formar la Unión Europea que pretende todo lo contrario.
La ceguera y debilidad, durante años, de los partidos llamados constitucionalistas españoles, en relación con los movimientos independentistas, han llevado al país a esta situación, cuando España es en la actualidad el país de Europa que está más descentralizado, posiblemente demasiado. Bastaría con valorar el hecho de que las Comunidades Autónomas españolas administran más del cincuenta por ciento del presupuesto nacional, algunas más que otras, y los Landes Alemanes, modelo de descentralización, no llegan al cuarenta y cuatro por ciento.
La cuestión está en saber qué están dispuestos a hacer los partidos constitucionalistas en relación a la integridad territorial, tal y como recoge el artículo dos de la Constitución de 1978: Unidad de la nación española, autonomía de nacionalidades y regiones, y solidaridad entre todas ellas. Aclarar este sentido de unidad y descentralización integradora y solidaria es clave –incluso desde una perspectiva federal-. ¿Para qué? Para que aquellos votantes que quieren un país único y unido que pueda figurar en la UE como uno de sus principales miembros, lo que se reflejaría en el Estado de Bienestar a favor de todos los ciudadanos, sepan a quien votar.