UNA NUEVA SITUACIÓN POLÍTICA: PEDRO SÁNCHEZ EN LA MONCLOA

UNA NUEVA SITUACIÓN POLÍTICA:
PEDRO SÁNCHEZ EN LA MONCLOA

De una forma un tanto abrupta, una Moción de Censura gestada a las pocas horas de conocerse la sentencia del caso Gurtel, presentada por el PSOE, se ha llevado por delante al gobierno de Mariano Rajoy. Esta vez, Pedro Sánchez y su equipo que, últimamente aparecían un tanto desdibujados, han estado muy rápidos de reflejos. En efecto, después de la condena al partido popular –a título lucrativo claro- y la descalificación explicita de la declaración por falta de credibilidad , del Presidente del Gobierno – una forma elegante de decir que miente en Sede Judicial-, no cabía otra solución que presentar la dimisión y convocar elecciones generales. Esto es lo que hubiera hecho cualquier Primer Ministro o Presidente del Gobierno de nuestro entorno democrático europeo.
Ahora bien, estamos en España y se trataba de Mariano Rajoy. Así pues, la presentación de una Moción de Censura era un imperativo ético y una obligación política que el principal partido de la oposición tenía que asumir. Y ello obviando los evidentes riesgos que tal operación comporta. Había que hacerlo por higiene democrática.
El gobierno de Rajoy ha caído por el interminable rosario de casos de corrupción cuyos efectos y hedor llegaban ya hasta las instituciones europeas y por su estrepitoso fracaso, a la hora de gestionar la crisis catalana.
Estamos ante una nueva situación política que va a requerir todo el tacto y la finura negociadora de los nuevos actores para mantener los equilibrios necesarios que beneficien a España, conjugando ideologías e intereses a veces contradictorios. Y no va a ser fácil, el editorial de El País, “Un gobierno inviable” muestra a las claras que el triunvirato Polanco-Cebrián-Caño, (PCC) han puesto la proa definitivamente a Pedro Sánchez y al partido socialista y no van a ser aliados de este operación de regeneración social y democrática porque prefieren que sea la nueva derecha, encarnada por Cs, quien la lleve a cabo. Una cuestión de intereses empresariales que ven más seguros con esta última opción.
Tampoco lo van a poner fácil los separatistas catalanes que pueden pensar que su voto afirmativo a la Moción de Censura, les garantiza un trato de privilegio. Desde luego en el Parlamento no se ha adquirido ningún compromiso con ellos, más allá de establecer un diálogo en el marco de la Constitución, algo no solo legítimo sino absolutamente necesario. El cambio de talante de un gobierno socialista y el levantamiento en Cataluña del 155, pueden ayudar a este diálogo. En todo caso, no deben olvidar que los socialistas, aunque con visión y estructura federal, autores destacados de la Constitución de 1978, estamos dispuestos a defenderla en caso necesario, desde el preámbulo hasta el último artículo, mientras no se pueda dialogar y pactar una reforma razonable y conveniente, tras el recorrido del Estado de la España Autonómica.
El partido popular tiene una necesidad imperiosa de regenerarse y desinfectarse a fondo, ello requiere de un baldeo con “Zotal” y lejía y apartarse de logreros, comisionistas y empresarios de la construcción amen de los muchos políticos corruptos que conserva en sus filas, si pretende seguir siendo una opción conservadora útil para sus propios votantes. Eso incluye la jubilación sin honores de las cúpulas dirigentes de los últimos 30 años.
En cuanto a Cs, se evidente que ha equivocado su estrategia que, en esencia consistía en dejar que el PP se cociera a fuego lento en el caldero de la corrupción propia, para llegar ya quemado a las elecciones generales donde, Rivera y Cia., se presentarían como los salvadores de la patria. La Moción los ha descolocado y no han sabido reaccionar a tiempo. Hubiera sido más positivo para ellos haberse abstenido y no aparecer junto al PP, que le ha declarado la guerra, en una Moción que tenían perdida. Necesitarán tiempo para resituarse pero es previsible que no se lo pongan fácil al PSOE, que ha desbaratado sus cálculos.
Podemos está precisamente donde no quería, como apoyo y muleta del PSOE, pero, quizás no tenía otra opción viable después de la presentación de la Moción de Censura.
En definitiva, si Pedro Sánchez y su equipo son capaces de establecer un cierto clima de limpieza institucional democrática, recuperar la neutralidad de los medios públicos de comunicación, sacar adelante algunas leyes y consensos básicos obstruidos por el PP y esbozar siquiera las líneas generales de un diálogo con las CCAAs, y específicamente con Cataluña, tal vez podamos concurrir a unas elecciones generales en un plazo no demasiado largo y en una situación favorable para el partido socialista y, sobre todo, beneficiosa para el conjunto del país.