EL PAPELÓN DE LOS SINDICATOS DE CLASE EN LA MANIFESTACIÓN DE BARCELONA

EL PAPELÓN DE LOS SINDICATOS DE CLASE EN LA
MANIFESTACIÓN DE BARCELONA

La unión General de trabajadores es el sindicato de clase más antiguo de España y por lo tanto ha vivido durante décadas, como organización en defensa de los derechos de los trabajadores, la agitada historia de este país.
Ha estado presente activamente en los hechos históricos más dispares, desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la revolución de 1934, y la organización ha actuado con aciertos y con desaciertos, pero lo ha hecho movida por una causa: la defensa de los derechos de los trabajadores y la busca de su bienestar.
El sindicato se constituyó como tal precisamente en Barcelona el 12 de agosto de 1888.
Lo hizo el Congreso Obrero de representantes de 44 sociedades de oficios y coincidió con la Exposición Universal de Barcelona.
Es cierto que en Cataluña tradicionalmente han tenido una mayor implantación los sindicatos anarquistas, pero la UGT ha estado presente siempre allí, aunque minoritariamente, para defender los derechos de los trabajadores.
Comisiones Obreras (CCOO) tiene una historia mucho más corta pues se constituyó en 1962 en la clandestinidad, en plena dictadura franquista. Durante años ambas organizaciones han rivalizado para conseguir ser el primer sindicato de clase de España. En Andalucía UGT ha estado generalmente por delante de CCOO en afiliación.
Desgraciadamente la decadencia de ambas centrales sindicales es más que evidente, principalmente de la Unión General de trabajadores. Algún día se estudiará con una mayor perspectiva la decadencia de ambas entidades. Lo cierto es que en la actualidad están proliferando las organizaciones sindicales por sectores de actividades y muchas de ellas están desplazando a las que fueron las dos grandes. Basta con hacer un repaso superficial para citar las formaciones sindicales de funcionarios públicos, de trabajadores de la sanidad, de la enseñanza, de controladores, de maquinistas de ferrocarriles y así se podrían citar muchas más, incluso en las grandes empresas donde se están constituyendo organizaciones sindicales de los trabajadores exclusivas de la entidad correspondiente.
Nadie puede negar la necesidad de los sindicatos en cualquier Estado Democrático y de Derecho, así lo contempla la Constitución de 1978 (Artículo 7 en su TITULO PRELIMINAR) pero las dos grandes centrales de sindicatos de clase han perdido su importancia y hegemonía, y está dentro de lo posible que la decadencia se acentúe aún más dado el comportamiento que están siguiendo en relación a los sucesos relacionados con los independentistas.
La cuestión está en encontrar la forma de corregir este rumbo destructivo que no interesa al conjunto de la clase trabajadora, pues al dispersarse la labor sindical en organizaciones mucho más pequeñas y sectoriales la defensa de sus intereses perderá sin duda fuerza, en general, aunque favorezca a sectores concretos de
trabajadores.
Por su proceder, sin embargo, no es esa la preocupación de los dirigentes de las dos grandes centrales, la última actuación de estos dos sindicatos de clase al sumarse a una manifestación a favor de los golpistas o secesionistas catalanes es posible que haya marcado el comienzo de su decadencia total.
¿Cuándo las dos organizaciones sindicales más importantes de este país perdieron el rumbo? Cuando sus dirigentes se preocuparon más por mantener sus parcelas de poder y por el propio poder, que por las razones que justifican su existencia tales como impedir abanicos salariales en las empresas que llegan a ser tan amplios que el de los altos directivos son cientos de veces el de lo trabajadores de base, creando así una nueva casta; el haber contribuido al desastre de la banca pública manteniendo a consejeros sin la adecuada preparación técnica y dispuestos ante todo a lucrarse; así como al haber tolerado salarios diferentes para los funcionarios, de similar categoría, en las diferentes Administraciones Públicas y de las Comunidades Autónomas, etcétera, etcétera…; pues fueron cayendo así en actuaciones contrarias a los principios y objetivos propios de las organizaciones, y en ocasiones próximas a la ilegalidad o incluso inmersas en ella, rematando faena con el apoyo en manifestaciones públicas a presuntos delincuentes.

1 comentario en “EL PAPELÓN DE LOS SINDICATOS DE CLASE EN LA MANIFESTACIÓN DE BARCELONA

  1. ¡Qué difícil mantener una visión serena del momento actual sobre los retos constitucionales y la necesaria solidaridad interterritorial, social, económica, y política!

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