A FAVOR DE LA CONEXIÓN FERROVIARIA DE GRANADA Y CONTRA LOS PRIVILEGIOS SOBERANISTAS PERIFÉRICOS

A FAVOR DE LA CONEXIÓN FERROVIARIA DE GRANADA
Y CONTRA LOS PRIVILEGIOS SOBERANISTAS PERIFÉRICOS

En los primeros días en este mes de abril se han cumplido tres años que Granada, una ciudad con unos trescientos mil habitantes, en una Comunidad Autónoma eminentemente turística como es Andalucía y con el monumento más visitado de España, la Alhambra, está sin conexión ferroviaria.
Tal situación ha originado, según los expertos, unas perdidas económicas, para la localidad, superiores a los quinientos millones de euros, al margen del deterioro de su prestigio como una ciudad cosmopolita.
Ante esta situación surge la pregunta siguiente: ¿Es imaginable que una desfachatez igual se hubiese dado en una ciudad catalana de similares características a la andaluza? Las presiones del gobierno autónomo independentista de turno y las manifestaciones sociales, hubiesen originado tal presión sobre el Gobierno de la Administración General del Estado que el problema se hubiese solucionado sobre la marcha.
Todo tipo de privilegios a favor de los soberanistas periféricos ha sido un hábito tradicional a lo largo de la historia y las consecuencias resultan nefastas para el resto del país y principalmente para Andalucía –periferia geográfica históricamente relegada-
La presión del Gobierno Autónomo Andaluz, al parecer, apenas si tiene capacidad para impedir se den y mantengan barbaridades de esta índole, y el Partido Socialista Obrero Español tampoco va actualmente en la dirección adecuada.
La primera línea férrea para el tren de alta velocidad de España, denominado AVE por un destacado militante socialista, se construyó entre Sevilla y Madrid. Ocurrió así porque los gobiernos socialistas que llevaron a cabo las grandes trasformaciones, que este país necesitaba, los presidía Felipe González y tenían el respaldo de la mayoría absoluta del Partido Socialista Obrero Español en el Congreso de los Diputados que sostenía al gobierno. El objetivo era lograr en el Sur una inversión de modernidad, a la vez que una vertebración interterritorial imprescindible para las comunicaciones en pro del desarrollo económico y cultural.
El proyecto se culminó a pesar de las muchas críticas e incluso burlas, entre ellas las emanadas de Cataluña y por supuesto de los partidos conservadores, que no entendían como esa primera línea ferroviaria de alta velocidad construida en España no se hacía para unir a Barcelona con el resto del mundo.
Es imposible entender que determinados partidos, tal como Podemos y sus Mareas, hagan manifestaciones a favor de los golpistas en prisión e insistan que ante el intento de golpe de Estado de los independentistas catalanes la única salida es establecer contactos bilaterales entre los golpistas y el gobierno, las llamadas absurdamente soluciones políticas. Llegan incluso a proponer una amnistía para los delincuentes, cuando los indultos generales, figura equivalente a la amnistía, están expresamente prohibidos por la Constitución de 1978 (Articulo 62, i).
Ante estos hechos el país debe ponerse en guardia porque corre el peligro de volver al punto de partida. Aquel punto en que se inició la tolerancia al independentismo de toda clase de abusos, entre ellos el incumplimiento de las sentencias de los tribunales, el uso delictivo de los medios de comunicación, la implantación de sistemas de enseñanza para adoctrinar a los niños en el odio a España y a los españoles, la tolerancia con la corrupción en la Administración Pública Autónoma como un hábito normal, la inhibición ante el caso de Banca Catalana, la marginación del español en las actividades administrativas e industriales y otras muchas actuaciones insolidarias e irresponsables, con el beneplácito de los gobiernos centrales de turno que pactaban con ellos para conseguir conformar las mayorías parlamentarias que necesitaban.
Andalucía y los andaluces tienen que estar atentos porque las consecuencias de nuevas dejaciones de los gobiernos centrales ante los independentistas, de cualquier territorio, tendrán consecuencias para ellos mucho peores que mantener sin servicios ferroviarios al núcleo poblacional de Granada, una ciudad importante de Andalucía y de España, con un legado y un patrimonio histórico de valor mundial.

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