LAS CARENCIAS DE LA UNIÓN EUROPEA (LA JUSTICIA)

LAS CARENCIAS DE LA UNIÓN EUROPEA
(LA JUSTICIA)

La idea que la Unión Europea (UE) es un proyecto contrario a los intereses de la inmensa mayoría de lo ciudadanos de los países que la integran, es imposible de mantener con la más mínima racionalidad.
La UE es una realidad favorable para el resto del mundo y vivir con plenos derechos en ese territorio es sin duda un privilegio, porque es la mejor zona del planeta para hacerlo en libertad.
Es cierto, también, que la UE tiene aún bastantes carencias y que a causa de las mismas el porcentaje de euroescépticos, entre los ciudadanos de los diferentes países integrados, está en aumento permanente.
La política económica de extrema austeridad, durante los años de la crisis, impuesta prácticamente por Alemania, unida a un tratamiento no aceptado, por la mayoría de la ciudadanía, del problema de la emigración han disparado las decepciones.
En España uno de los países tradicionalmente más favorables a la UE, la cifra de los ciudadanos partidarios a ella ha pasado del 80 por ciento al 50 por ciento en tan sólo unos años. Ahora, tras el comportamiento del tribunal del Landed alemán y por supuesto de la justicia belga ante el fugado de España, bajo orden de arresto del Tribunal Supremo español, habría que saber en qué nivel se ha situado el porcentaje de la población española pro-europeista.
Una de los motivos fundamentales para crear la unión de los países europeos era luchar contra los enfrentamientos entre ellos, arrastrados por las ideas nacionalistas.
Alemania ha sido la primera causante y la principal víctima de las dos mayores catástrofes sufridas por la humanidad, por causa de tales ideologías, que han tenido lugar durante el siglo XX. Por ello, Alemania también debería ser la más interesada en luchar contra tan nefastos
movimientos nacionalistas.
Cuando se trata de leyes surge inmediatamente la referencia al poder jurídico, como si sólo fueran los juristas los que pudieran entender y opinar sobre las leyes, cuando la iniciativa legislativa corresponde al Gobierno, al Congreso y al Senado, de acuerdo con la Constitución (art.87), y cuando dichas leyes afectan a todos los ciudadanos y son ellos, en consecuencia, los primeros que deberían opinar sobre las mismas y sobre su aplicación, valorarlas para criticarlas en toda su extensión si lo consideran oportuno, aunque en ningún caso incumplirlas.
Es difícil, por tal razón, que la mayoría de los ciudadanos españoles, que sin duda no son expertos en leyes, puedan entender cómo en la UE se puedan dar hechos tan lamentables como los ocurridos en el tribunal alemán y antes el comportamiento de la justicia belga. Así como las impertinentes declaraciones de dos autoridades europeas, una miembro del gobierno alemán y otra de la Comisión Europea, inaceptables para un
Estado de Derecho.
La UE no puede permitirse determinados comportamientos que podrían enmarcarse dentro del buenismo o, lo que es peor, en el ámbito de la estupidez –en el sentido de torpeza notable a la hora de comprender lo justo de una determinada realidad-.
¿Por qué? Porque parece lógicamente inconcebible que si el más alto tribunal de un país que forma parte de la Unión Europea, por lo que tiene que ser forzosamente un Estado Democrático y de Derecho que cumpla con todas las garantías para los encausados por la justicia, pueda ser contradicho por cualquier tribunal de otro Estado miembro al negarle la entrega de un ciudadano sobre el que pesa una orden de arresto.
Si eso ocurre…, algo falla en los principios que sostienen esa Unión de Estados.
La mayoría de los ciudadanos españoles nunca podrán entender que la justicia de países de la UE deje en la impunidad al máximo responsable de que tuvieran lugar muchos hechos violentos, trasmitidos en directo por televisión. Hechos que culminaron en un acto institucional donde el acusado declaró la independencia de una parte del territorio nacional con el calificativo de república, violando la soberanía de todo el pueblo español.
Al fugitivo de la justicia española no lo tiene que juzgar ningún tribunal de otro país europeo, tan sólo entregarlo al Tribunal Supremo Español.
No atender los requerimientos del más alto tribunal de un país miembro de la Unión Europea equivale no sólo a valorarlo como incompetente, sino también como mal intencionado con sus pretensiones de arrestar a un hombre inocente.
Errores de tal categoría son tajos dados a los lazos de unión, entre los Estados europeos, que tanto tiempo y esfuerzos han costado tender.
En la UE no puede obviarse lo que la propia Ley Fundamental de la República Federal de Alemania, estableciera en su día: “El poder legislativo está sometido al orden constitucional; los poderes ejecutivo y judicial a la Ley y al Derecho.”

1 comentario en “LAS CARENCIAS DE LA UNIÓN EUROPEA (LA JUSTICIA)

  1. Parece lógicamente inconcebible que el más alto tribunal de un país que forma parte de la Unión Europea, por lo que tiene que ser forzosamente un Estado Democrático y de Derecho que cumpla con todas las garantías para los encausados por la justicia, pueda ser contradicho por cualquier tribunal de otro Estado miembro al negarle la entrega de un ciudadano sobre el que pesa una orden de arresto. En algo estamos errando

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