LA PERMANENTE SUBDIVISIÓN DE LA IZQUIERDA POLÍTICA

LA PERMANENTE SUBDIVISIÓN DE LA IZQUIERDA POLÍTICA
“Éramos pocos y parió la abuela”.
Una frase popular que se le podía aplicar al profesor titular de la Universidad de Granada y decano de la Facultad de Filosofía y Letras José Antonio Pérez Tapia, licenciado en Ciencias Eclesiásticas y en Filosofía y Letras.
El profesor fue portavoz de la corriente crítica del Partido Socialista Obrero Español, Izquierda Socialista, y diputado en el grupo del PSOE y optó a la secretaria general del Partido Socialista Obrero Español que perdió.
Repentinamente, para así iniciar el año 2018, salió a los medios de comunicación, con mayor difusión, para anunciar que se había dado de baja en el PSOE. Tal hecho no tendría la menor trascendencia si no fuera acompañado con la promesa de formar un nuevo partido que se situará a la izquierda del PSOE.
El profesor ha desechado lo opción de integrarse en Izquierda Unida o en Podemos, aunque ambos partidos comparten sus ideas sobre el derecho a la independencia y a la conveniencia de que en Cataluña tenga lugar un referéndum para decidir sobre su independencia, que son según sus palabras el motivo principal por el que ha decidido dejar el PSOE, a pesar de sus veinte y cinco años de militancia y de haber tenido cierta relevancia dentro de la organización y contar con un número considerable de seguidores, entre los afiliados, como portavoz de la corriente de Izquierda Socialista.
Carece de sentido discutir si apoyar el derecho a decidir y llevar a término un referéndum, con tal fin en Cataluña, es realmente una actitud progresista, propia de la ideología de izquierdas o se trata simplemente de repetir los errores de la España cantonal, que marcó el punto final y el fracaso total de la Primera República. Pero con tal justificación el profesor se desmarca claramente de los preceptos constitucionales y se alía a los mensajes propios de los populismos, los mismos que pretenden arrastrar a Europa a desastres similares a los vividos a lo largo de su complicada historia, especialmente a los más próximos del siglo XX.
En relación a los efectos contrarios para el PSOE que pueda producir la creación de un nuevo partido político por parte del señor Pérez Tapias son evidentes.
Es difícil preveer el número de afiliados del Partido Socialista Obrero Español que puedan darse de baja para formar parte de la nueva organización política y lo mismo se puede decir en relación al número de votantes que tendría, tanto en las elecciones de la Comunidad Autónoma de Andalucía, como en las generales a nivel nacional. Pero sean pocos o muchos lo previsible es que cuente con los suficientes votos para restar al PSOE, quizá en algunas circunscripciones, los suficientes para quitarle algún escaño, y no sean los necesarios para que el nuevo partido tenga alguna representación parlamentaria.
El proceder del señor profesor será, en definitiva, una mala jugada para las políticas progresistas a llevar a cabo en el país.
Se repite la historia de siempre entre los partidos progresistas. Los enfrentamientos entre ellos es lo más habitual y cuando llegan a determinados acuerdos que pueden tener cierta trascendencia no saben bien qué hacer con el poder. No ocurre lo mismo entre las fuerzas conservadoras más afines a los pactos y a la unidad.
El período de gobierno del PSOE tras las elecciones de 1982 pasará a la historia como clave para España y como uno de los más positivos para el país, lástima que no se cuente en la actualidad ni con líderes como los de entonces para unificar a los movimientos progresistas en una política socialdemócrata renovada y con objetivos nuevos, positivos y alcanzables.
Como decíamos antaño son necesarios en una determinada opción: la partitura, la dirección de orquesta y el auditorio o público que ratifique la actuación con su reconocimiento y entusiasmo.