LA PINZA SEPARATISTA CATALANA

LA PINZA SEPARATISTA CATALANA

Había muchos y variados signos de que, el 1 de octubre, día del Referendum ilegal convocado por la Generalitat, sería una fecha nefasta para la reciente historia de España, pero la realidad ha empeorado cualquier previsión razonable.
En efecto, ha fallado todo: ningún atisbo de racionalidad en un Govern que ha lanzado a la calle a la población (Hombres, mujeres, niños y ancianos) con premeditación y alevosía a una votación ilegal y objetivamente peligrosa, asegurando que iban a ejercer un derecho y asistir a una fiesta democrática. Los mossos de escuadra no han cumplido las órdenes del TJSC y han estado a disposición del separatismo de los políticos secesionistas que hoy controlan los mandos de la Generalitat. Por tanto, han sido cómplices de unos presuntos delincuentes y han permitido votar en algunos puntos, dotando de una apariencia de normalidad estas votaciones. Hubiera sido muy sencillo para los mossos, que cuentan con 17.000 efectivos en Cataluña, custodiar e impedir la entrada en los puntos de votación habilitados a tal fin.
Ha fallado también el dispositivo estatal de policías y guardia civil puestos sobre el terreno y sobre todo sus mandos y la coordinación inter-policial que, en efecto, ha cerrado colegios y requisado urnas pero utilizando a veces una violencia puntual e innecesaria, que ha producido carreras, contusiones, algunos heridos y, sobre todo, fotos de la policía “Apaleando al pueblo” impagables para la tesis independentista del Estado represor. Además, y esto es lo peor, no tenían un plan B ante la pasividad de la policía catalana. Naturalmente esto no es responsabilidad de los agentes que han sufrido la hostilidad de los separatistas, sino del Ministerio del Interior y del Gobierno de la Nación.
Ha fracasado también, como acaba de afirmar Inés Arrimadas, la gestión del 1-O por parte del gobierno de Mariano Rajoy. Hace meses que asegura que el Referendum en Cataluña no se iba a celebrar. Lo ha dicho en foros nacionales, internacionales y “urbi et orbi” con toda rotundidad y solemnidad, porque no hay urnas, ni papeletas, ni colegios electorales, ni posible escrutinio. Pues bien, ha habido urnas, papeletas, puntos de votación, votantes y un recuento sin garantías que ha dado el resultado que han querido los separatistas. Rajoy ha pensado que la situación potencialmente explosiva de Cataluña se iba a resolver con declaraciones tan engoladas como huecas, burofaxes del TSJC y el Tribunal Constitucional y, en última instancia, enviando a la policía y la guardia civil. Todavía no ha comprendido que el Govern se ha situado al margen de toda legalidad no solo española sino también catalana porque ninguna ley reconoce el derecho unilateral de independencia. El Govern sabe la debilidad de Rajoy y su gobierno, su escaso apoyo parlamentario y lo aprovecha. Es difícil pensar que con un gobierno de Felipe González e incluso, de José María Aznar, hubiéramos llegado a esta situación.
La gravedad del desafío secesionista está potenciada por la pinza establecida por dos fuerzas en principio antagonistas: Cierta burguesía catalana muy próxima a la Administración Autónoma o dentro de la misma – Los Pujols – receptora de sus subvenciones y beneficiaria del célebre 3%, las élites extractivas que glosaba Molinas; y los restos espurios del movimiento anarquista catalán, representados por la CUP. Es decir, la alianza entre el nacionalismo y el populismo según la tesis de Santos Juliá que compartimos. Esta pinza es la que ha permitido lanzar a una parte de la población a la calle contra el Estado, acorralar a regidores socialistas que cumpliendo con la Constitución se han negado a abrir puntos de votación, cercar a policías que cumplían resoluciones judiciales y, en definitiva, amedrentar a la mayoría de la población de Cataluña que no ha participado de esta “Algarada institucional”. A esta mayoría del “seny ”hay que decirle que no está sola, pues cuenta con la solidaridad de todos los socialistas españoles.
A estas alturas no hay soluciones buenas, en cualquier caso todas pasan por el restablecimiento de la legalidad en Cataluña, es decir del Estatut y la Constitución. También deberán cambiar los protagonistas, es difícil pensar que Puigdemon y Rajoy, que nos han traído hasta aquí, vayan algún día a solventar el conflicto que, de manera tan irresponsable, han contribuido a crear.

2 comentarios en “LA PINZA SEPARATISTA CATALANA

  1. Como ha indicado Javier García Fernández, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid, en su artículo «Crisis Constitucional y artículo 155» (El País, 3/10/17, página 11), al fallar la política, el Gobierno de Rajoy hubiera podido emplear la vía jurídica del art. 155, a partir del acuerdo del Gobierno Catalán (del 9 de junio) de convocar el Referéndum. Pero ni actuó el Gobierno ni se movilizó institucionalmente para tener el respaldo del Senado con tal fin territorial. Ahora, aunque el Gobierno retome el art. 155, la realidad no le va a eximir del reto planteado por Alfredo Pérez Rubalcaba de «Ganar a los independentistas» (Ver El País, 4/10/17, página 11). Finalmente, a pesar de tanta resistencia a ello, habrá que reformar la Constitución completando su carácter federal integrador e interterritorialmente solidario. En el Marco Europeo no cabe sino hablar de cohesión social, económica y territorial.

  2. El gobierno debe aplicar ya el 155 antes de que sea demasiado tarde y el PSOE debe apoyarlo.Tiempo habrá para exigirle responsabilidaddes por este desastre.

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