EL FUTURO DE CATALUÑA DESPUÉS DEL 1 DE OCTUBRE

EL FUTURO DE CATALUÑA DESPUES DEL 1 DE OCTUBRE
Hablar a estas alturas del “Embrollo catalán” es quedarse corto porque en la actualidad constituye el mayor problema que tiene ante sí la democracia española desde los lejanos días de 1981, cuando Tejero, pistola en mano, asaltó el Congreso de los Diputados. Aquí no hay armas de por medio pero el golpe institucional violando el Estatut y la Constitución, perpetrado por la mayoría de la mesa del Parlament y por el govern de la Generalitat, es potencialmente tan letal para el país como aquella, felizmente fracasada, intentona golpista.
No se puede decir que hayamos llegado a esta situación rápida ni casualmente, sino dialécticamente. En efecto, han sido años de insidias, tergiversación de la historia, persecución de la lengua común y cooficial y otras tácticas separatistas, por una parte, correspondido por otra de negligencia, falta de visión y ventajismo político a la hora de administrar un país como España a base de ceder continuamente a las presiones y peticiones del nacionalismo catalán. Este craso error lo han cometido todos los partidos que hasta ahora han gobernado España.
¿Y ahora qué? ¿Qué podemos hacer en este momento? ¿Cómo detener este disparate? Estamos ante unos fanáticos independentistas que se creen legitimados para saltarse todas las leyes habidas y por haber y crear una nueva legalidad, hablando en nombre del pueblo catalán y con las urnas como instrumento de destrucción masiva. Saben que mienten y que hay graves defectos de fondo y forma en su acción política pero, estiman nimiedades esas cuestiones en aras a la consecución del gran objetivo: La independencia de su país. La soberbia y la desmesura catalanista, a modo de una extralimitación nefasta, son hechos constatables; pero, en contraposición, tenemos el gobierno de Rajoy incapaz en un lustro de poner una idea política sobre el tablero. Sólo dice que hay que cumplir la ley… Claro que hay que cumplir la Constitución, el Estatut, el Código Civil, el Penal y el Reglamento de La Comunidad de vecinos, pero la política y los políticos están para resolver conflictos, pues esa es su función principal. Este es un conflicto para un estadista y Rajoy no lo es.
No somos equidistantes porque este es un golpe al Estado de Derecho español y porque los independentistas, como los partidarios del Brexit, no han calculado qué efectos reales tendría para Cataluña salir de España y de Europa. Así pues, ¿qué se puede hacer? De momento impedir el Referendum del 1 de octubre. Sería devastador para el Estado Español y para Cataluña que llegara a celebrarse, porque tan sólo su celebración en las actuales condiciones implicaría un triunfo, a lo peor, irreversible del independentismo. En este sentido, sólo cabe apoyar al Gobierno de la Nación, es decir, al Gobierno del Estado Social y Democrático de Derecho de España. La celebración del referéndum secesionista significaría para el Estado obviar y burlar sus más altas instituciones. Para Cataluña sería la cristalización definitiva del cisma propiciado por los Mas, Puigdemons, Forns, Forcadells, Junqueras y demás compañeros mártires, en la sociedad catalana. Todo ello por no hablar ni de la CUP -anarquistas cerrilmente nacionalistas-, a la que votan los más ricos de los catalanes, ni de los Puyols encausados todos ellos por delitos económicos.
A partir del 2 de octubre, se abre un tiempo nuevo en el que efectivamente, habrá que negociar. Por ello, quizás, ya se hace referencia al federalismo de la reconciliación –haciendo alusión a la realidad canadiense-. Después de la evaluación de daños, Rajoy no podrá seguir ocultándose tras el Supremo, el Constitucional, los jueces y los fiscales; deberá poner una o varias opciones políticas sobre la mesa teniendo en cuenta que nos afectan a todos y por tanto, tienen que respetar la dignidad y los intereses de todos los españoles. La solución no debe ser para Cataluña si no para España en su conjunto. Y no puede ser acordar más autogobierno para esa Comunidad Autónoma porque, esa senda, transitada por los presidentes del gobierno que en España han sido y son, nos ha llevado al precipicio actual.
Si la cuestión es simbólica y nominativa, se puede resolver. Si el problema se solventa con una reforma de la Constitución que nos conduzca a un Estado tipo República Federal Alemana, también, pero si se trata de la independencia o de obtener réditos a cuenta de la misma, más vale que le digamos ya a los independentistas que NO. Ningún Estado serio negocia su partición.
Así pues, a menos que sean capaces de desgajar Cataluña de la Península Ibérica y alejarse navegando por el Mediterráneo, van a seguir formando parte de esta vieja nación que se llama España, y de la que velis nolis forman y seguirán formando parte de su Historia.

1 comentario en “EL FUTURO DE CATALUÑA DESPUÉS DEL 1 DE OCTUBRE

  1. El indenpendentismo con sus manipulaciones sus mentiras y su violación del Estatut y de la Constitución nos ha llevado hasta aquí, con la inestimable ayuda de un Gobierno del PP de una incapacidad, negligencia y cobardía dificilmente superable.

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