CRISIS POLÍTICA Y EXIGENCIAS DE MAYOR DEMOCRACIA

CRISIS POLÍTICA Y EXIGENCIAS DE MAYOR DEMOCRACIA
Por José Mora Galiana
Ante lo acaecido el 1 de octubre del presente año 2016, vista la grave crisis del PSOE, crisis del quehacer político, en general, y de la socialdemocracia en particular –en el conjunto de la UE-, es de suma importancia devolver la voz a la militancia, retomar la formación en las distintas agrupaciones, escuchar a quienes son afines a nuestra opción socialista en libertad, conectar con la sociedad, y profundizar en democracia, tal como se expresa en el artículo 6º y 7º de la Constitución de 1978, respecto de los Partidos Políticos y los Sindicatos, su estructura interna y su funcionamiento.
Además, ello implica aplicar también el artículo 9º de la Constitución a la hora de promover la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra para que dichos valores sean reales y efectivos, se evite la arbitrariedad y exista seguridad jurídica en las actuaciones internas y externas.
En el conjunto del Estado Español, el supuesto cambio de estrategia en el Comité Federal del PSOE tendrá que ser necesariamente democrático y conforme a normativa y derecho. Pero, si se quiere evitar un rompimiento mayor, habría que ser respetuoso también con quienes en conciencia mantuvieran el no en el Congreso por una cierta coherencia con lo defendido hasta ahora –por mandato federal-
Tras el trance principal de un año entre paréntesis, una vez pasada la página del desgobierno actual y evitadas unas terceras elecciones -negativas para el conjunto del Estado Español, para la sociedad de nuestro país, y para el PSOE en particular-, es urgente que el Comité Federal convoque un Congreso Extraordinario y que se avance en el doble sentido de una estructura interna y un funcionamiento más democráticos, con el fin de poder regenerar efectivamente el propio Partido y su Cultura Política de transformación de la Sociedad.
Las personas que ostentan cargos electos, ya sean alcaldes o alcaldesas, presidentes o presidentas de Diputaciones Provinciales o de Comunidades Autónomas, y las personas que nos representan en el Congreso y en el Senado, con independencia de su vinculación orgánica, se deben al conjunto de la sociedad y, en consecuencia, deben tener un especial sentido institucional. Ello implica, también ser discretos en sus manifestaciones públicas respecto a los conflictos orgánicos internos del Partido. Pero, además, orgánicamente se les debe respetar y no violentar encorsetándoles por medio de un aparato ortopédico impuesto que restrinja su quehacer responsable y conforme a derecho. El partido es instrumental, no es un fin en sí mismo, es un instrumento para lograr aquellos fines que sean realmente útiles al interés general.
Hay en las instituciones demasiado clientelismo a modo de extensión partidista que no beneficia sino que entorpece el sentido de la ética laica, de la profesionalidad y de la transformación efectiva de la sociedad. El remedio no está en los “aparatos” ortopédicos y orgánicos sino en mejorar y profundizar en democracia, en los partidos políticos, en los sindicatos, en las asociaciones y en la actividad cívica o profesional –pública o privada-.
Volvamos, pues, al Derecho y a la normalidad, y afrontemos cuanto antes una necesaria regeneración democrática por la igualdad y la libertad, que son la síntesis de toda Justicia Social.
La cuestión es de suma urgencia por cuanto que la prolongación de las crisis políticas internas nos distraen de los grandes temas y cuestiones del mundo actual que van desde las catástrofes motivadas por el propio dinamismo físico de la naturaleza hasta las motivadas por las intervenciones irracionales y armamentísticas de los animales humanos y sus Estados. También el conjunto de la Comunidad Humana hay que construirla desde la igualdad y la libertad, conforme a la Justicia.

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RAZONES PARA UNA ABSTENCIÓN

RAZONES PARA UNA ABSTENCIÓN

Sería injusto culpar a Pedro Sánchez de la deriva electoral socialista que comenzó mucho antes de que él se hiciera cargo de la Secretaría General del PSOE, pero si se puede decir que esta hemorragia no se ha contenido en las dos últimas elecciones generales y en las autonómicas que se han celebrado.
Su huida hacia adelante pretendiendo convocar unas primarias y un congreso a destiempo, en un país sin gobierno, colocado ya entre la espada del “No es no” y la pared del imposible pacto con Podemos y Ciudadanos, han precipitado su caída. Esto no justifica las formas de los dimisionarios de la Ejecutiva ni el posterior enfrentamiento fratricida en el seno del Comité Federal. El hecho es que tenemos una Gestora dirigida por un socialista probado y con visión de Estado que debe preparar al partido para el próximo congreso y varios costureros y costureras dispuestos a “coser” los destrozos provocados por los últimos enfrentamientos. Van a hacer falta muchas agujas, muy buen diseño y gran colaboración, si pretendemos que el traje que salga del taller, se adapte bien a las necesidades políticas del momento.
Es un capricho histórico cruel que, los socialistas debamos abstenernos para permitir el gobierno de un partido como el PP inepto hasta aburrir, procesado por corrupción y lleno de individuos sobrecogedores (Cogedores de sobres) pero ésta, parece ser la única salida que nos queda y lo que ha querido un porcentaje no desdeñable de los españoles que, con sus votos han situado al partido de la derecha en una posición privilegiada. Así pues, debemos abstenernos por las siguientes razones:
1 Por respeto al electorado. No es de recibo decirle a los españoles “Voten ustedes por tercera vez porque las dos anteriores se han equivocado.”
2 Por el bien de España. No podemos mantener una situación de interinidad más allá de un plazo razonable que ya hemos sobrepasado y que perjudica al país. Si a estos “Patriotas de dinero en Suiza” nos les preocupa la situación que vivimos, a los socialistas sí.
3 Por el bien del PSOE. No estamos en condiciones de afrontar una campaña electoral. No tenemos Comisión Ejecutiva, ni candidato/a, ni programa, ni hay una decisión colegiada del Comité Federal sobre qué hacer en este momento crucial.
4 Porque, con toda probabilidad, la abstención va ser la decisión que adopte el próximo Comité Federal y todos los socialistas estamos obligados a acatarla.
5 Por el coste económico pero sobre todo político que implicarían las terceras Elecciones Generales en un año. La reiteración de la convocatoria electoral en tan corto espacio de tiempo, podría dañar de manera permanente las instituciones democráticas españolas, en un momento en que el hartazgo de la ciudadanía es ya patente.
Existen dudas razonables sobre si es peor la ausencia de gobierno o un gobierno del PP, pero con todo lo doloroso que nos resulta facilitar un gobierno de la derecha, debemos hacerlo atendiendo los argumentos antes expuestos para eso sí, pasar al día siguiente de la investidura a una oposición constructiva pero frontal, perfilándonos como la única alternativa solvente a ese gobierno y procurando que la legislatura sea lo más corta posible.

IMPLOSIÓN EN EL PSOE

IMPLOSIÓN EN EL PSOE

Manuel de la Rocha Rubí

Publicado en Info Libre el 05/10/2016 a las 06:00

En 44 años de militancia en el PSOE nunca había vivido una situación como la que hemos sufrido esta última semana, de un ataque despiadado por parte de dirigentes y cuadros al secretario general, con ayuda de los medios de comunicación, elaborando una estrategia de derribo que ha abierto una profunda sima en el interior del partido y un distanciamiento muy grave de una parte importante de los simpatizantes y votantes socialistas.

Lo primero que creo que hay que lamentar es la pérdida de respeto al militante y al dirigente. Yo me alimenté de una cultura de partido de larga tradición, heredada de socialistas como Gómez Llorente y otros muchos, conforme a la cual en el PSOE se respetaba a los dirigentes y de forma singular al secretario general. Ni en los más duros enfrentamientos del ala izquierda del PSOE con Felipe González a partir del 28 Congreso, incluida la dimisión de éste último, se trató al secretario general como lo han hecho algunos –muchos– en este último tiempo. La intervención de la presidenta del Comité Federal afirmando que ella era “la única autoridad”, despreciando al secretario general, es un buen ejemplo. Como la de Lambán en el Comité Federal, quien tras una intervención de Pedro Sánchez tomó la palabra para manifestar duramente que no lo reconocía como secretario general. Desde el Congreso de Toulouse de 1972, con la ruptura del PSOE histórico, nunca se había llegado a tal dislate.

Todo parece indicar que la discrepancia política se ha sustituido en muchos por el desprecio a la otra parte y por un sentimiento de propiedad del partido incompatible con el más mínimo sentido socialista. Ésta es, en mi opinión, una de las razones de la campaña contra Pedro Sánchez que ha acabado con una operación palaciega de derribo, las 17 firmas de dimisionarios, diseñada con desconocimiento de los estatutos, ejecutada a base de presiones y en cuyo Estado Mayor han participado no sólo baronesa y barones, sino antiguos dirigentes del partido, a quienes parece que ha importado poco el lamentable espectáculo dado y el profundo desgarro generado, con tal de echar a Pedro Sánchez.

Sencillamente porque éste fue elegido para ser tutelado, para que Felipe y otros exdirigentes, más Susana Díaz y algunos barones de menor peso político, pudiesen actuar a través de él. Pero Pedro Sánchez se autonomizó y quien parecía un mandado quiso ejercer su condición de secretario general sin depender de aquellos. Y no se lo han perdonado.

Yo no voté a Pedro Sánchez, sino a Pérez Tapias, por quien hice campaña en muchas ciudades de este país. Pero además de aceptar a aquel y respetarle como secretario general, a muchos nos han ido interesando posiciones que iba adoptando en relación con el Gobierno, el PP y el posible entendimiento con Podemos y otras fuerzas políticas. Y según los sondeos, ésa era y es la posición mayoritaria de las bases del PSOE y de sus votantes. Precisamente lo que sus mentores no compartían y por lo que le han venido marcando y negando en los últimos tiempos.

Pedro Sánchez ha cometido algunos errores importantes. Desde luego con la decisión antidemocrática que adoptó en relación con la Federación Socialista Madrileña, que tanto alabaron quienes ahora le repudian, incluido El País. Como se equivocó el lunes pasado cuando decidió llevar al Comité Federal una propuesta de Congreso en diciembre con primarias en este mes de octubre, en lugar de plantear de cara que el Comité debatiera autorizarle a negociar un gobierno alternativo. Hubiera forzado con ello a que sus opositores se retrataran a favor de la abstención a Rajoy, sobre lo que pretenden pasar de perfil y que sean otros –ahora la Gestora– quienes lo propongan.

Porque el fondo del desacuerdo es éste, la política de alianzas. No quieren ningún tipo de pacto o entendimiento con Podemos, sino que prefieren que gobierne Rajoy, como defiende Felipe González. Y aquí, lo quieran o no, coinciden la derecha del PSOE con las fuerzas del stablishment político y económico, incluido Bruselas, que quieren que siga gobernado el PP, quizás con más controles que antes.

Y menos aún quieren que se pronuncien los militantes del PSOE, a los que temen muchos de sus dirigentes que ahora se han impuesto. Por eso más de uno ha afirmado ya que “el problema son las primarias”, que no permiten el control del proceso y que salga elegido quien ellos apoyen para hacer precisamente lo que en cada momento ellos decidan.

Pero el intento de formar una mayoría con Ciudadanos, Podemos y fuerzas nacionalistas no sólo era una opción posible, sino desde mi punto de vista necesaria para nuestro país, y desde luego deseable para muchos socialistas. Y a pesar de todas las desconfianzas que genera su secretario general, Podemos es una fuerza de la izquierda que tiene cinco millones de votos de los que tres eran antes votantes socialistas. Hacer política de izquierdas, o simplemente progresista, pasa por intentar ese acuerdo, como quería Pedro Sánchez. Ignorarlo es desconocer qué está pasando en la izquierda en este país.

Pero ahora Pedro Sánchez ha caído, la pieza está tomada en contra de las bases del PSOE y del electorado de izquierdas. El PSOE está desgarrado, la moral de los militantes hundida, el apoyo de muchos votantes perdido. En un par de semanas la nueva Gestora del PSOE ordenará al Grupo Parlamentario que se abstenga en la investidura de Rajoy, el PP gobernará varios años, generando más desigualdad e incrementando el problema territorial, y el PSOE tardará años –muchos– en recuperar lo perdido. ¿Para esto había que montar esa operación derribo? ¡Qué triunfo!
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Manuel de la Rocha Rubí es abogado y exdiputado del PSOE

LOS BEBÉS, INSTRUMENTOS DE PROPAGANDA DE NO SE SABE QUÉ

LOS BEBÉS, INSTRUMENTO DE PROPAGANDA
DE NO SE SABE QUÉ
En los últimos tiempos se han utilizado a bebés como instrumentos de propaganda, de no se sabe qué, y con más o menos aceptación o rechazo en unas redes sociales que ya huelen muy mal. Es difícil calificar el comportamiento de los progenitores, de los bebés exhibidos, que no han brillado precisamente por su discreción.
Un caso fue, al parecer, el cumplimiento de una tradición, poco conocida, entre algunos matadores de toros. Se puede calificar sin reserva de una extrema imprudencia exponer a un bebé al más pequeño riesgo, máxime si se trata de torear una vaquilla que arrastra un riesgo muy alto para un bebé en brazos del torero. Basta con pensar en Antonio Bienvenida, matador de toros e ídolo de la afición madrileña, que murió en 1975 como consecuencia de sufrir una cogida por una vaquilla, en un tentadero en el Escorial. Cierto que el animal lo sorprendió pero el riesgo estaba presente y el accidente, con consecuencias mortales, tuvo lugar. Carece de sentido exponer a una criatura de meses a una situación que puede terminar mal. No es justificación decir que el riesgo está presente en cualquier actividad de la vida diaria, pues aquellas actividades que no son necesarias y el riesgo es mayor de lo normal se deben evitar.
La presencia en la sala de plenos del Congreso de los Diputados de un bebé en brazos de la madre, una diputada, bien podía recordar, en algún sentido, escenas de la visión cinematográfica de la Novela de Charles Dickens Historia de dos Ciudades, dirigida por Jack Conway. Quizá esa madre pensara que estaba en plena Revolución Francesa y llevaba al bebé con ella porque no tenía a su disposición un lugar adecuado para dejarlo, y quería vivir directamente los momentos críticos de los cambios históricos que supusieron el final del Antiguo Régimen. Quizá la señora diputada y sus compañeros de partido piensen que estén en la Francia del siglo XVIII, aunque ellos podían encontrarse más próximos y cómodos en la Rusia revolucionaria y en las maniobras de los bolcheviques que acabaron con los mencheviques (socialdemócratas rusos) partido prohibido por los bolcheviques en 1921, con las correspondientes actuaciones de exterminio.
Lo cierto es que los bebés deben estar en casa o en las guarderías y las trabajadoras y los trabajadores tienen, en la actualidad, el derecho a disfrutar de las llamadas horas de lactancia reguladas por normas legales.
Pero el caso más llamativo y negativo, y menos conocido, es le hecho difundido en las redes sociales que tuvo lugar en un quirófano de un hospital público. Allí una cirujana, supuestamente miembro de un partido antisistema, entró a operar con su bebé en la espalda en una mochila, sin ninguna de las protecciones exigidas en un quirófano tanto para proteger de infecciones al paciente como a los cirujanos y demás personal.
Con tan absurdo proceder los casos se podrían extender a todos los tajos, desde las explotaciones mineras, a los astilleros o trabajos de estiva de los puertos, pasando por los centros comerciales y las oficinas de las Administraciones Públicas.
Es difícil saber lo que intentan decir a la sociedad estos individuos que utilizan a sus bebés y aun menos si los exponen a un riesgo. Aunque su proceder encierra una alta dosis de estupidez y demagogia.
Más justo sería que ellos con los dones que tengan, como unidades biológicas dotadas por la genética y las experiencias vitales, hagan y reclamen lo que consideren pertinente y no utilicen para hacerlo a nadie ajeno a su propia naturaleza y menos a bebés indefensos –por más que se consideren protegidos desde la subjetividad afectiva del padre o la madre-.