LA NECESIDAD ÉTICA Y POLÍTICA DE VOTAR

LA NECESIDAD ÉTICA Y POLÍTICA DE VOTAR
Para los que estamos en una edad provecta y tuvimos que pasar parte de nuestra vida bajo el régimen franquista, votar era un sueño que, finalmente pudimos ver convertido en realidad, tanto más cuanto era un derecho ejercido con naturalidad en los países europeos de nuestro entorno, del que estábamos privados. Por eso, nos asombra tanto que se haga un drama del hecho de ir a votar en unas elecciones generales dos veces a lo largo de seis meses. Todo ello, sin obviar el evidente fracaso de unos políticos que, ante un resultado de difícil gestión, no han sabido estar a la altura de las circunstancias.
En todo caso, sin olvidar quienes han sido los más proclives al pacto y han cerrado el único acuerdo real desde diciembre pasado, estamos de nuevo ante unas elecciones generales que deben resolver el gobierno de España, el próximo 26 de junio.
La democracia constituye un sistema que incluye un proceso largo y complejo que comienza mucho antes de depositar el voto en la urna transparente pero, desde luego, este hecho es decisivo y decisorio en las sociedades democráticas actuales. Se ha dicho que las “Elecciones son la fiesta de la democracia” pero son más que una fiesta, es el momento clave en que el pueblo ejerce de manera real la soberanía que la Constitución le atribuye. Por eso es una necesidad ética y política votar el próximo 26 de junio: Ética porque no solo es un derecho sino una obligación ciudadana y política porque, ¿A qué justicia social aspiramos, qué vamos a cambiar nosotros si renunciamos a utilizar el mejor instrumento que tenemos en nuestras manos?
La democracia que los griegos inventaron y perfeccionaron a lo largo de los siglos VI y V antes de Cristo tenía ese sentido: empoderar al pueblo, limitar y revertir el poder y la arrogancia de los poderosos. Sus instituciones: La Ecclesía (Asamblea) que proponía , votaba y aprobaba leyes; El Arcontado (Ejecutivo) que las hacía cumplir y gobernaba el día a día; La Heliea y el Areópago, tribunales de justicia que juzgaban y dictaban sentencias; EL Estratego o jefe del ejército que dirigía las tropas en caso de guerra. Todos estos órganos eran electivos o por sorteo y gozaban de un funcionamiento democrático. El sistema estaba diseñado para que el conjunto del pueblo se responsabilizara y se gobernara a sí mismo.
La derecha española basa su estrategia en estas elecciones en el miedo y en la baja participación. Miedo al cambio, a la catástrofe que asolará España si no gobiernan ellos, al empeoramiento de la economía. ¡Pero si la catástrofe son ellos! Que se lo digan a los millones de parados, a los jóvenes sin futuro, a los jubilados que no llegan a fin de mes, a los usuarios de una sanidad y educación cada vez más recortadas, a las personas que han comprobado a su costa que la pobreza tiene nombre de mujer. Para estas personas las cosas deben mejorar, sólo cabe la esperanza y, por eso, deben movilizarse, conjugando ética y política. El miedo real de la derecha es que llegue un gobierno que impida u obstaculice, los negocios lícitos e ilícitos que están llenando los bolsillos de sus “amiguetes” y de ellos mismos.
Con respecto a la baja participación, confían en la fidelidad de su electorado y en que los del adversario se queden en casa. ¡Todavía 7,5 millones de personas votan al PP! No es posible que su “cleptocrcia” clientelar sea tan amplia. Aquí debe haber personas confundidas, personas que piensan que lo mejor para su país es el PP, y personas que, sin saberlo, están votando contra sus propios intereses. Dos artefactos electorales muy tristes son: El miedo y la baja participación.
Frente a tal estrategia, los socialistas debemos oponer un proyecto de izquierda, unitario, coherente, inclusivo, respetuoso con la Constitución pero dispuesto a reformarla, que despierte la ilusión y la adhesión de nuestro pueblo y, sobre todo, que sea veraz y esperanzador.
Se debe hacer una campaña en positivo, explicativa, pedagógica, valiente, diciendo a las claras qué proyecto tenemos de país y cómo esperamos conseguirlo. Hay que proponer un Contrato-Programa a los españoles y lograr que lo hagan suyo.
Tal vez así podamos constituir un gobierno que enderece la situación y mejore la vida de las mujeres y hombres de este país.

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Un pensamiento en “LA NECESIDAD ÉTICA Y POLÍTICA DE VOTAR

  1. Lo peor de la ultima encuesta del CIS no es el sorpasso sino que el PP siga siendo el partido más votado.El PSOE debe echarse “pa´alante” y ganarle a las encuestas y ganar las elecciones.

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