¿FUTILIDAD, NECEDAD O DESCARO?

¿FUTILIDAD, NECEDAD O DESCARO?
Las incorporaciones de nuevos partidos políticos en las últimas elecciones a los órganos de poder, desde los municipales, pasando por las comunidades autónomas y el legislativo, están dando muestras en sus actuaciones no se sabe si de futilidad, necedad o descaro. Se podrá dar como excusa la falta de experiencia u otras justificaciones, pero los representantes de los ciudadanos en las instituciones están para solucionarles los problemas y hacer que su vida sea más fácil y mejor. En ningún caso para decir y hacer necedades y, en consecuencia, complicarles la vida.
Las elecciones municipales tuvieron lugar hace ya un año, en las dos principales ciudades del país estas fuerzas populistas emergentes formaron gobiernos en minoría. En Madrid consiguieron 20 concejales de 57 y en Barcelona 11 concejales de 41. Gobiernan en minoría aunque se comportan como si tuvieran una mayoría absoluta amplia, y ello con el beneplácito de algunos partidos políticos aparentemente en la oposición.
Estas fuerzas emergentes populistas traían, supuestamente, soluciones para todos los problemas de los ciudadanos y en especial para aquellos de los sectores sociales más débiles y peor tratados por la crisis. Los gobiernos en minoría y apoyados por fuerzas políticas diversas, en algunos casos apoyos incompresibles, han pasado un año glorioso donde únicamente han solucionado los problemas de sus familiares y allegados.
A estas alturas aún no se han enterado que las políticas municipales se tienen que centrar en prestar servicios básicos a los ciudadanos, para el funcionamiento de los cascos urbanos, y especialmente a facilitar la puesta en marcha de actividades económicas fuentes de empleo y de riqueza, terreno donde los gobiernos municipales tienen un papel clave. Por los resultados en ninguna de las dos líneas han avanzado sino todo lo contrario y, en el caso de las actividades económicas, en lugar de facilitar la instalación y funcionamiento de éstas, mejorando la burocracia o
incluso eliminando la inútil, han puesto un gran empeño en entorpecerlas.
Los servicios municipales prestados por el actual gobierno municipal en la capital de España no han mejorado sino todo lo contrario, y por supuesto los desahucios, uno de los argumentos básicos de las promesas de estos populistas, se han mantenido al mismo nivel de años anteriores, en contra de las promesas de las fuerzas emergentes. En cambio se han tenido que soportar las ocurrencias de la alcaldesa y los desmanes de algunos de sus concejales, uno de ellos condenado por los tribunales y otro imputado pero ambos mantenidos en sus puestos. Primero fue proponer a las madres de los alumnos para limpiar los colegios; después propuso a los universitarios que limpiaran las calles tras los botellones; por último que los niños recogieran las colillas de las calles. Para completar el tema de la limpieza en el Madrid más sucio de los últimos tiempos han sacado a luz un mapa de los excrementos caninos en la ciudad, con un alto coste, en lugar de limpiarlos. Aparte de mantener batallas contra determinadas tradiciones o aplicar la ignorancia de la historia al callejero, paralizar algunos proyectos urbanísticos o inventarse actuaciones demenciales de control presupuestario como la llamada auditoria popular.
En Barcelona, lo más significativo de la señora alcaldesa ha sido reiniciar la guerra contra los Borbones, que en el siglo XVIII mantuvo el reino de Aragón contra el resto de España, para mantener a los Habsburgos, por intereses de la aristocracia catalana, guerra que por cierto perdieron. Ahora la señora alcaldesa ha iniciado, al parecer, una nueva guerra contra los ocupas, sus antiguos colegas. En cuanto a prestación de servicios y potenciación de las actividades económicas están en claro retroceso. En relación al número de desahucios, éstos no han disminuido.
Ambos gobiernos municipales están a años luz, en fondo y forma, de aquel de Tierno Galván, del Madrid de la movida, y el de la Barcelona olímpica de Maragall, desdibujado por su posterior deriva hacia el independentismo.
En ambos casos, por excepción, aquel tiempo pasado sí fue mejor, y… hasta puede decirse que mucho mejor.
La futilidad, por proximidad a la frivolidad, es frágil; la necedad, deriva del “no saber”; y el descaro es como descarriar o apartarse de lo justo. Mejor, pues, la prudencia, el saber hacer y gestionar con justicia y fortaleza los intereses generales de la comunidad.

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LA COALICIÓN

LA COALICIÓN
Un dirigente del Partido Socialista Obrero Español(PSOE) ha dicho, en relación a la coalición de Podemos con Izquierda Unida (IU), que considera normal la unión de los partidos comunistas.
Es cierto que el principio de esa unión comenzó con Podemos, pues el Partido Comunista con la creación de Izquierda Unida sólo logró tapar la siglas del PCE, pero no asimiló a la mayoría de los militantes de los numerosos partidos comunistas presentes en este país, entre otros el Partido de los Comunistas de Cataluña, el Partido Comunista Obrero Español, Unificación Comunista de España, Candidatura de Unidad Comunista, Partido Comunista de España Marxista-Leninista, Formación Comunista de Cataluña, Frente de Izquierda Comunista, Coalición Izquierda Comunista, Liga Comunista Revolucionaria, Movimiento Comunista, Liga Comunista. En realidad todos ellos permanecieron al margen de IU, pues estaban más a la izquierda del entonces llamado Eurocomunismo.
Los líderes de Podemos no consiguieron hacerse con IU en su momento, aunque lo intentaron, pero desde fuera han logrado no sólo unir a los partidos comunistas, numerosos y dispersos de este país, si no fagocitar al PCE, es decir a IU.
El objetivo siguiente será superar al PSOE para convertirse en la opción mayoritaria de izquierda.
El viejo líder comunista que soñaba con superar al PSOE quizás ya no vea intentar ocupar ese puesto al PCE, sino a una extraña mezcla de personajes encabezados por profesores universitarios que, más por mala fe que por ignorancia, pretenden aplicar ideas viejas que han fracasado cuando se han hecho realidad, en contra de la libertad y del bienestar de los pueblos, y que han generado sufrimientos innumerables.
Para formalizar la coalición ambos partidos políticos han divulgado a bombo y platillo la consulta a sus bases por medio de una especia de referéndum. Un sistema bien conocido por la facilidad para apañar preguntas y resultados por quienes los convocan, preparan y manipulan. La primera consulta ha sido la de IU…Podemos?, con unos resultados dignos de comentar. La participación fue según los responsables del partido del 28%, de sus censos, de estos participantes el 84´5% ha dado el visto bueno, es decir el 23´66 % de sus censos le han dado su voto favorable. Los resultados de consultas posteriores para reafirmar la coalición tampoco se han quedado detrás. En la consulta de IU han participado el 32´20 de sus censos con el 88´5% favorable es decir el 28´56 de sus censos. El de podemos participación del 35% y el 98% afirmativo es decir el 34´3% del censo.
Un éxito tan importante debería afectar a los dirigentes que han organizado unas consultas que no debían de ser validadas dado el bajísimo porcentaje de participantes, aunque la capacidad de interpretar las cifras es tan variada que difícilmente se encuentra en tal ejercicio la más mínima coherencia y dignidad.
Si a esta altura del siglo XXI, en España, una coalición de partidos comunistas, con comportamiento de sus líderes próximos al estalinismo consigue más votos que un partido centenario que representa en la actualidad a la Socialdemocracia Europea la situación de la sociedad es realmente para preocupar a las personas de buena voluntad.
Puede ocurrir, dado que posiblemente amplios sectores sociales opten -arrastrados por el rencor ante las consecuencias de la crisis económica y la corrupción degradante de los partidos políticos con mayor base electoral- por apoyar políticas populistas propuestas por partidos comunistas. De ser así los españoles deben prepararse para afrontar una etapa de retroceso en todos los aspectos de la vida personal y colectiva.
Ahora bien, dada la madurez política mostrada por el conjunto de los pueblos de España desde antes de la Transición, es de esperar que, en las próximas elecciones generales se haga posible un gobierno con una opción social transformadora que sume y que no reste, y que sea realmente constructiva de la Ley a la Ley, revitalizando el parlamento y el conjunto de las instituciones del Estado Social y Democrático de Derecho.

LOS CANGREJOS ROJOS EN LOS ARROZALES DE LA ISLA

LOS CANGREJOS ROJOS EN LOS ARROZALES DE LA ISLA

En los años setenta (y poco) voces de alarma social recorrían Sevilla y sus entornos. Trataban de denunciar las consecuencias de la presencia del cangrejo rojo en las marismas del Guadalquivir y en los ríos de Andalucía. El hecho se calificaba como una previsible catástrofe ecológica pues se trataba de la invasión de una especie de crustáceo de río, de origen americano, que traería grandes consecuencias negativas para los ecosistemas andaluces.
La introducción del cangrejo rojo se produjo en una determinada concesión, cuya iniciativa resultó totalmente incontrolable –por la capacidad de reproducción y expansión de la especie-.
Hoy, la condena a la presencia de este cangrejo la mantienen grupos minoritarios de individuos dedicados, con un afán sin límites, a defender un Medio Ambiente acorde con el concepto que sobre el mismo ellos mantienen. Para actuar así, no han tenido ni tienen reparo en mentir y emplear medias verdades o cualquier otro medio, sea cual sea, y… aunque dañen a quien dañen.
Al cangrejo rojo lo califican como especie invasora, que lo es, como lo son miles de otras especies biológicas, que lo han sido y serán a lo largo de los tiempos.
Aseguran que el cangrejo rojo acabará con el cangrejo de río autóctono, de mejor calidad, sin duda, para la mesa.
Al invasor le dieron el nombre de cangrejo americano para hacerlo aún más despreciable para los muchos andaluces poco partidarios de los norteamericanos. Era como si dijeran no sólo nos invaden con sus bases sino que encima nos imponen sus cangrejos, el cangrejo rojo americano, aunque últimamente los medios de comunicación le han quitado el último apelativo y solo es el cangrejo rojo. Lo cierto era que el cangrejo rojo se multiplicó de manera tan fulminante en los arrozales, antiguas marismas del Guadalquivir, que los agricultores lo tomaron como una plaga que atacaba directamente a sus cultivos y temían acabaran con ellos.
Casi medio siglo después los habitantes de la zona, por necesidad y con ingenio, transformaron lo que se calificó de plaga incontenible en un medio de vida para unas cuantas miles de familias.
Paralelamente, del cangrejo rojo se alimentan algunas especies de aves que han aumentado su presencia en el coto más protegido del país y puede que de todo el mundo. Es decir se ha llegado a un equilibrio con relación al cangrejo rojo, lo que es fundamental para vidas y haciendas y, cómo no, para el medio ambiente lugareño.
Los cráneos privilegiados no encajaban en su concepción del Medio Ambiente la presencia del cangrejo rojo, aunque tras casi medio siglo bien se podía decir que ya es dudoso el calificativo de invasor, en tiempo presente, pues se había adaptado y no era una plaga sino un recurso natural que se aprovechaba por los habitantes de la zona y por algunas aves.
Utilizando una interpretación rígida y peculiar de la legislación, el Tribunal Supremo ha prohibido mantener la pesca del cangrejo rojo, así como la actividad comercial relacionada con él. Ha parado así la actividad de pesca, comercio, e industria que se desarrollaba y el medio de vida para miles de familias, de la noche a la mañana.
Alguno de los partidos políticos, que alimentan al “monstruo”, han manifestado su contrariedad por la sentencia y buscan otros medios alternativos para compensar a los afectados.
Lo que no dicen los cráneos privilegiados es lo que piensan hacer con el cangrejo rojo, que ante los hechos mencionados se convertirá en una plaga para los arrozales de las antiguas marismas del Guadalquivir de difícil tratamiento.
Los políticos no han dicho nada de su disposición a modificar una norma que se presta a interpretaciones tan claramente impresentables como la hecha en relación al cangrejo rojo. Tampoco dicen sin algún día decidirán, por simple sentido común, dejar de alimentar al monstruo que ayudaron a crear y a desarrollarse. Sin embargo, si el cangrejo rojo no se controla por la pesca y el comercio del mismo, ¿cómo se va a controlar? ¿Eliminándolo por medios químicos? Entonces… ¿cómo?
Frente a este problema actual, la Federación o el Sindicato de Arroceros y las cuatro Comunidades de Regantes se manifiestan en contra de la sentencia y a favor de la pesca y comercialización del cangrejo rojo. Pues si no se controla por la pesca se verá afectada negativamente el resto de la fauna pesquera, los arrozales y las propias infraestructuras de desagües y puentes.
En consecuencia, una realidad ya resuelta desde hace un tiempo viene ahora a “desajustarse” por cerrazón jurídico medio-ambiental, lo que no deja de ser injusticia para arroceros y familias beneficiadas por la pesca y venta del cangrejo rojo.