EL MANEJO Y LA MANIPULACIÓN DE LAS CIFRAS

EL MANEJO Y LA MANIPULACIÓN DE LAS CIFRAS

Resulta sorprende comprobar una y otra vez que las cifras, en política, tienen un valor distinto al que dice la aritmética tanto para los políticos como para algunos periodistas y, al parecer, no se prevén cambios respecto a este modo de operar.
Aquellos ciudadanos que tengan, al menos, el dominio de las cuatro reglas aritméticas se preguntarán si tantos políticos como periodistas necesitan un curso intensivo de aritmética (del verbo árithméo: contar), palabra poco usada en la actualidad, o si son ellos mismos los que carecen de la flexibilidad mental requerida para entender que la valoración de las cifras se puede encoger o estira al gusto de cada cual y de acuerdo con los propios intereses. No obstante también existiría la posibilidad de que periodistas y políticos instruyan a los ciudadanos sobre la forma correcta, según ellos, de valorar las cifras. Pero mejor no entrar en ese tema.
De momento, tenemos numerosos casos dignos de comentar. Algunos de ellos son de especial importancia por la enorme trascendencia que han tenido y que aún tienen para la marcha y el funcionamiento del país. Su valoración requiere de un comentario con el que dejar las cosas en su justo lugar y que así lo entiendan los ciudadanos.
Uno de los casos más significativo está relacionado con los últimos Estatutos de ciertas Comunidades Autónomas, que se desarrollaron durante la etapa de Zapatero y que constituyeron uno de los mayores errores de sus gobiernos.
El último Estatuto de la Comunidad Autónoma de Cataluña fue corregido en algunos de sus artículos por el Tribunal Constitucional, lo que ha servido para justificar todos los disparates que han llevado a cabo los Gobiernos Autónomos de Cataluña, incluyendo el saltarse, a su antojo, la legalidad vigente y la normativa de aplicación. Algunos partidos políticos y, cómo no, numerosos periodistas aseguran fue y es el motivo indiscutible del incremento de los separatistas en los últimos años, por encima de la política educativa y la influencia y control indirecto, sobre los medios de comunicación de Cataluña, de los Gobiernos Autonómicos.
El Estatuto, norma tan trascendental, fue votada en el referéndum para su aprobación, el 18 de junio de 2006, por el 47´85 por ciento de los catalanes con derecho a voto y el 33´77 por ciento el que votó favorablemente.
En algunos países el referéndum no hubiese tenido valor al no participar ni tan siquiera el 50 por ciento de los ciudadanos censados con derecho a voto. En España, sin embargo, los medios de comunicación continúan utilizando el hecho como una referencia de la voluntad popular y los políticos independentistas lo califican como el mayor desprecio a Cataluña y a los catalanes.
La pregunta es: ¿Qué valor le dan periodistas e independentistas al 66´23 por ciento, de los catalanes con derecho a voto que fueron ajenos a semejante martingala?
El Estatuto Andaluz votado en referéndum el 18 de febrero de 2007 (proceso que se llevó a cabo solo para justificar el estatuto catalán), lo votaron el 36´28 por ciento del censo y a favor el 31´72 por ciento de los andaluces censados. Lo que dejó claro el enorme entusiasmo que despertó en la ciudadanía una norma que prácticamente nada nuevo aportó a la Comunidad Autónoma de Andalucía. El 68´28 por ciento de los andaluces se situó fuera de tan marrullera operación.
El caso más reciente del manejo de la cifras lo tenemos en la consulta hecha a los afiliados al PSOE, con motivo del pacto con Ciudadanos, y con anterioridad al debate de investidura. Votó el 51´7 por ciento de los mismos, y el 40´82 por ciento lo hizo a favor. Esta cifra, que deja fuera al 59´18 por ciento de los afiliados, fue al parecer un gran triunfo del Secretario General del PSOE. Aquí la pregunta es dónde está ese 59´18 de los afiliados. ¿Está en contra del contenido de la pregunta, que analizada parece carecer de sentido y no contenía lo que se dijo iba a consultar? ¿No aceptan el pacto suscrito? ¿No comprenden que el Secretario General siga en su puesto y no presentara la dimisión tras el malísimo resultado que consiguió en las elecciones?
Puede haber otros muchos casos a valorar. Lo cierto es que los ciudadanos tendremos que estudiar aritmética parda para entender cómo manejan las cifras políticos y periodistas en este país.
No obstante, lo dicho, está claro que las operaciones de aritmética parlamentaria bien que se hacen y calculan (sumando, restando, multiplicando o dividiendo –como analiza el periodista Javier Ayuso con motivo de la votación posterior al debate de investidura de Pedro Sánchez-). Los números son los que son. El problema está en que, cuando no nos son favorables los resultados, buscamos interpretaciones ajenas a lo estrictamente cuantitativo y numérico, desvirtuando la cruda realidad, dejando de ser objetivos.

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Un pensamiento en “EL MANEJO Y LA MANIPULACIÓN DE LAS CIFRAS

  1. Hoy me han parado en la calle para intercambiar sobre por qué no se logra un pacto con sentido social y plural…, pero transformador. La conclusión final ha sido: “La condición humana es la que es”. Hay suficientes motivos para lograrlo pero parece que prevalecen los intereses personales y visiones sesgadas sobre los intereses generales

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