LA “FUGA” DE CEREBROS

LA “FUGA” DE CEREBROS
Desde tiempo inmemorial se habla en España de la fuga de cerebros, de sus cerebros. Se valora como un mal endémico que va en perjuicio del desarrollo económico y social del país, socava su prestigio y afecta también directamente a la economía nacional y, por lo tanto, al propio estado de bienestar.
La referencia se hace en relación a profesionales, en todas las áreas de las ciencias, preparados para trabajar como investigadores. En la última campaña electoral volvió a surgir el tema, aunque como siempre los señores políticos se han limitado a mencionar el problema y decir, como siempre, que harán lo necesario para impedir que continúen lo que llaman sangría.
Sería imprescindible que llegara hasta los ciudadanos una información completa sobre cuestión tan importante para algunos políticos, porque es demasiado fácil repetir la misma llamada una y otra vez sin explicar el número de cerebros, se entienden que privilegiados, que dejan el país cada año, así como las especialidades a las que afecta más y por supuesto las medidas concretas a tomar para que eso no ocurra.
Sería también importante que nos dijeran si se trata sólo de impedir la salida de cerebros o también de propiciar la vuelta de los ya consagrados. Es decir, de aquellos que, tras pasar algunos años trabajando en terceros países, han adquirido cierta relevancia por sus trabajos y que, en algunos casos, podrían continuar desarrollando en España, lo que ya ha ocurrido en casos concretos.
Es importante dar a conocer estos datos por la razón siguientes. Según información aparecida en la prensa local en la universidad sevillana hay más de mil doctores sin destino, sin empleo, es decir que esperan como locos encontrar un hueco, preferentemente en las universidades españolas, donde poder trabajar. Si solo en la Hispalense hay más de mil doctores a la espera de un trabajo en todo el país habrá unos cuantos miles más.
Estos doctores es de suponer que son los cerebros que se teme puedan fugarse. Todos ellos han dedicado unos cuantos años de trabajo a desarrollar una tesis doctoral, que probablemente habrá sido calificada por un tribunal con sobresaliente cum laude. Aunque la mayoría de esos trabajos de investigación que, probablemente sólo sirvan para archivarlos, son la llave para que sus autores, además de recibir el título de doctor y se les de el calificativo de cerebros, puedan dedicarse a labores de investigación.
Los políticos en este caso, como hacen con demasiada frecuencia, enuncian lo que tienen por un problema pero no dan las soluciones. Es evidente que si en este país hay miles de doctores, en definitiva los llamados cerebros, sin trabajo para su alta cualificación y con pocas posibilidades de tenerlo, lo normal es que intenten encontrarlo en otros países.
La cuestión es saber si España genera más doctores de los que puede asimilar, porque carecería de sentido dedicar recursos y esfuerzos para generar cerebros que no tuvieran trabajo acorde con sus capacidades revalidadas con sobresaliente, o se vieran obligados a fugarse para dedicar tales capacidades a otros países que no ha dedicado recursos ni esfuerzos para su preparación.
Lo evidente es que los políticos deban dar a los ciudadanos las explicaciones pertinentes y, en todo caso, hablar de “salida de cerebros”, porque eso de “fuga” suena a escaparse de la cárcel o de un campo de concentración. Y quienes han emigrado, estando bien formados, lo que buscan, como cualquier persona, es sentirse realizados, además de cubrir sus necesidades básicas de una vida digna. Si estas personas, mujeres y hombres, pudieran realizarse conforme a su capacitación en España, casi seguro que volverían encantadas.

A RÍO REVUELTO. . .

A RIO REVUELTO….

Antonio Vergara Abajo

Te dejo a ti, lector amigo, que termines el refrán. Este rio es España. Puedes poner el complemento del nombre que te plazca, hay mucho donde elegir.
Sobre el día 3 de febrero escribí un artículo para un periódico local de Huelva. Hoy, día 7 de febrero, leyendo El País, sobre el clima político en España, me reafirmo en lo escrito y añado un párrafo final, con mis mejores deseos de que se sea capaz de negociar una investidura y se forme un gobierno responsable capaz de afrontar los retos del presente.
Estamos pasando una racha de aburrimiento nacional. Hablo por mí, sí señor, y por muchos con quien comparto esta opinión. Y me atrevo a decir que tenemos una sociedad vacía de valores. Educación, veracidad, humildad, sinceridad, servicio, amistad, fidelidad… me dirás que con esto no se gobierna, no se gana. Que hay que ser luchadores valientes, defender la verdad de la que estés convencido y mentir cuando sea necesario. Yo, sin embargo, he manifestado alguna que otra vez las lecciones éticas de mi padre. Hay que saber perder, pero también es muy importante saber ganar. Por eso casi siempre, cuando jugábamos, perdía él, para que ganásemos nosotros. Nunca consintió que hiciéramos trampas.
Otro recuerdo es para mi maestro, D. Mauricio, en mi escuela de Bilbao. “La Historia, nos decía, es la maestra de la vida”. A lo largo de mis estudios lo he oído decir tantas veces… Desde los clásicos latinos hasta hoy. Pero nuestros políticos o no lo saben o no quieren saber las enseñanzas de nuestra historia, cómo se ha hecho España, cómo se ha sufrido, cuántas vidas se ha llevado por delante.
Nuestras autonomías no son nada nuevo. En nuestra primera República, 1.873 (tuvo cuatro presidentes en once meses) ya la llamaron República Federal. Pi y Margall, Salmerón y otros buscaron la manera de arreglar nuestra convivencia, se adelantaron a Adolfo Suárez en 175 años pidiendo café para todos. Se armó el gran lío y, por recordar algo gordo, Cartagena y Murcia se declararon la guerra. Nuestro insigne D. Benito Pérez Galdós dejó escrito: “Era un juego pueril que causaría risa si no nos moviera a grandísima pena”.
Demos un salto en la historia. Nuestra incomprensible guerra civil.
Quedamos unos pocos testigos de aquella guerra sangrienta, de los odios y de las venganzas. De las vidas inútilmente perdidas…. La guerra la ganaron los militares, es verdad, pero la República también tenía ejército ferviente y fiel, y no hubo forma de lograr una unidad de partidos y de mando. De eso también hay que hablar, del mosaico de opiniones y de mandos, y de algunos jefecillos de chichinabos que dividieron y fueron vencidos…, produciéndose incluso un exilio primero y una emigración posterior, con pérdidas y sangrías dolorosísimas.
Ahora, próximos el 23F (de nefasto recuerdo, por el esperpéntico golpe de Estado a la Democracia) y el 28F (día de transformación para Andalucía), en este año de 2016, vista la situación de tendencias partidistas y divisiones, a veces “excluyentes y exclusivas” en sus líneas rojas y sus hostilidades, desde Andalucía, crisol de culturas, la experiencia y la historia nos obligan a ser cautos ya que, “a río revuelto… ganancia de pescadores”.
Conviene no perder la cordura ni siquiera en las formas, el lenguaje y el debate estrictamente político. Importa, sobre todo, lo que cada cual sea capaz de proponer o programar y ver más lo que nos une que no lo que nos separa, enfrenta y destroza en mil pedazos. Importa sobre todo el presente y el futuro de la sociedad española y de todos los pueblos de España. Importa lo que seamos capaces de transformar juntos y que el Estado funcione al servicio de la ciudadanía.
Antonio Vergara Abajo