EL FIN DE LA PRIMAVERA ÁRABE

EL FIN DE LA PRIMAVERA ÁRABE

Catorce niños murieron en accidentes de tráfico en España durante el año 2014. En accidentes domésticos son varios cientos de menores los que mueren anualmente y aun más dramáticos son los parricidios de los que en los últimos años se han dado casos horribles en nuestro país. Fue, sin embargo, la fotografía de un niño emigrante ahogado en una playa solitaria el foco de atención, de los medios de comunicación de España, y durante días el mundo entero se conmocionó y hubo pronunciamientos sobre la fotografía que figuró en las primeras páginas de la prensa de todos los continentes.
La razón de una reacción tan generalizada y profunda de pesar y rechazo se debió, quizá, a que la muerte de este niño simbolizaba la difuminación de la esperanza que despertó la llamada primavera árabe en sectores muy amplios de las sociedades occidentales.
Las personas de buena voluntad de Occidente vieron los movimientos que se iniciaron, a lo largo de 2010 en varios países, llamados genéricamente árabes, desde Túnez a Egipto, pasando por Libia y Siria, sometidos por la opresión de dictadores sanguinarios, como el comienzo de una liberación de los pueblos sometidos por la tiranía.
Todas esas personas olvidaron que los revolucionarios tenían como base de su proceder, además de sus intereses territoriales y de recursos de poder económico, motivaciones de tipo religioso. Actuaban en nombre de su dios, y la historia de Occidente ha dejado claro que para conseguir la implantación de regímenes democráticos, estados de derecho y con ellos la implantación de los derechos humanos es imprescindible separar las religiones monoteístas, con sus retahílas de dogmas, del poder institucional del Estado.
Turquía es un país con una población mayoritariamente musulmana que es una Republica democrática, secular, unitaria y constitucional desde 1923, tras la primera guerra mundial, y fue posible que se constituyera como tal porque así lo decidió un militar al mando, Mustafa Kemal Atatürk. Últimamente está en el poder el líder de un partido con bases religiosas, el país permanece en la laicidad al mantener separado el poder civil de la religión, pero su comportamiento está dando muestras últimamente de estar influenciado en exceso por la religión y despierta dudas y recelos en Occidente por su proceder.
Indonesia, el país del mundo con mayor población musulmana y un pueblo muy religioso, pasa por ser una republica laica, aunque los conflictos de carácter religioso se multiplican y ya están apareciendo movimientos extremistas islamistas.
Se escuchan opiniones tibias en defensa del Islam, porque según tales es pacífico y es una cuestión distinta a él las acciones de extrema violencia que algunos musulmanes llevan a cabo en nombre de su dios.
Lo cierto es que la llamada primavera árabe ha dado como resultado mantener algunos Estados en la misma situación, o peor, de la que estaban y, en otros, ha generado un monstruo sanguinario que bajo el mandato de una religión monoteísta se ha marcado como objetivo acabar con la civilización occidental que algunos se empeñan, arrastrados por otra religión monoteísta, en llamar judeo-cristiana, cuando sus raíces más profundas son greco-romanas. Pues, aunque estuvo sometida, durante siglos de oscurantismo, por lideres religiosos, solo cuando logró librarse de ese dogal, y los países más avanzados se constituyeron en estados, laicos los derechos del hombre se impusieron y con ellos la democracia, que ya tuvo sus primeras manifestaciones en la Grecia antigua.
La primavera árabe ha sido una quimera y ha puesto de relieve que Europa está minada por terroristas religiosos del Islam, origen de peligros que amenazan y son difíciles de eliminar.
El dilema es saber si es posible mantener dentro de la Unión Europea en pleno siglo XXI comunidades que, al margen de sus creencias religiosas -lo que protegen las constituciones de los países miembros-, están sometidas por dogmas que imponen sus líderes religiosos y que no respetan los derechos humanos.

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Un pensamiento en “EL FIN DE LA PRIMAVERA ÁRABE

  1. Reiteramos que es insoslayable y urgente que se actúe sin dilación para no seguir permitiendo que mueran de hambre cada día miles de personas, en su mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad, al tiempo que se invierten en armas y gastos militares más de 3.000 millones de dólares. Para ello, a escala mundial, debe favorecerse como clamor popular y un multilateralismo democrático eficiente procediéndose a una auténtica refundación del Sistema de las Naciones Unidas que el neoliberalismo sustituyó por grupos plutocráticos (G7, G8, G20,…) Sólo así podría asegurarse el cumplimiento de acuerdos sobre Medio Ambiente, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la regulación de los tráficos supranacionales y garantizarse la eliminación inmediata de los paraísos fiscales (ver MANIFIESTO, en el que se defiende la necesidad de un nuevo gobierno, en http://www.desarrolloliberador.blogspot.com)

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