ESCENARIOS POLÍTICOS CAMBIANTES EN LA ESPAÑA DE HOY

ESCENARIOS POLÍTICOS CAMBIANTES EN LA ESPAÑA DE HOY

¡Qué viejo está el Sr. Presidente Rajoy nadando a su modo en el río Umia! Vamos a ver cómo queda su intención de “ampliar el marco tradicional” en las elecciones catalanas del 27S. Pedro Sánchez aprieta los labios y trata de escuchar a “sus” expertos constitucionalistas. ¡Tampoco son tantos! Y los sociólogos no se atreven a predecir el futuro, que se considera de cambio, pero volátil e incierto de aquí a las elecciones generales que son, sin duda la preocupación mayor. PP y PSOE pueden alcanzar en las Generales en torno a un 23% sobre el voto válido. ¿Se aleja Podemos de la disputa de la primera plaza del centro izquierda? ¿Cómo quedará la moderación de Ciudadnos? Al parecer, ninguno de esos cuatro Partidos llegará en las Generales al 25%
Hoy, a fecha 10 de agosto, ha entrado en escena la noticia de que Podemos, tal vez tenga que enfrentarse a un reto en el que el liderazgo de Pablo Iglesias mengüe en favor de otras figuras. “Multiplicar a Pablo”, en palabras de Errejón. Estrategia postelectoral que el número dos justificaba porque “hay que garantizar que nadie sea imprescindible”.
Al parecer, el propio Secretario General ya insinuó a su equipo más cercano que, si no era presidente del Gobierno, podría rebajar su papel dentro de la organización e, incluso, echarse a un lado. En una entrevista concedida al escritor y activista Tariq Alí para Tele-Sur el pasado mes de mayo, Pablo Iglesias reconocía que “la ventana de oportunidad” para Podemos podría cerrarse pronto.
En http://www.elconfidencial.com/elecciones-municipales-y-autonomicas/ el 19/05/2015, se transcribía la siguiente afirmación de Pablo Iglesias: “Si cambia el escenario, no sé si tendré un papel tan relevante en ese futuro”. ¿Se trata de una premonición?
Puestas así las cosas, mientras IU retoma el discurso político de “Pueblo, Territorio y Estado”, más allá de “Nación, Territorio y Estado”, no nos queda sino auscultar atentamente a la sociedad y al pueblo, en los distintos territorios del Estado Español, y tras las elecciones catalanas, presentar un Programa coherente, transparente, comprensible, y comprometido con la regeneración y la transformación social y política de nuestros pueblos y los territorios del conjunto del Estado Español.
Una cosa parece clara: se está en otro momento social, económico y político, en el que será imprescindible la capacidad de diálogo y mediación constructiva para poder gobernar. La ingobernabilidad sería nefasta para los pueblos de España.

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EL F.C. BARCELONA Y EL POPULISMO INDEPENDENTISTA

El F.C. BARCELONA Y EL POPULISMO INDEPENDENTISTA

Determinados sectores del independentismo catalán no solo están dispuestos a imponer sus criterios sobre la soberanía nacional, sino que están también decididos -si lograran esa meta imposible de la independencia- a seguir imponiendo, después, sus criterios a una España inimaginable sin Cataluña.
Un hecho muy significativo y concreto de referencia ha tenido lugar durante la campaña electoral de los aspirantes a ser presidentes del Club de Futbol Barcelona.
El equipo, con seguidores en todo los rincones del país por su buen hacer en los terrenos de juego, que cuenta con jugadores calificados por los técnicos como los mejores del mundo, pero que no son catalanes sino de otros países, y con numerosos jugadores en su plantilla procedente de diferentes puntos de España y del extranjero, se utiliza con fines independentistas en contra del carácter deportivo de la entidad.
Un hecho digno de comentar tuvo lugar en un acto donde participaron los cuatro aspirantes a la presidencia del club. Allí firmaron públicamente un documento a favor de la independencia de Cataluña, lo que hicieron con entusiasmo junto con una exaltación a tal situación y su declaración de apoyo incondicional a la ruptura con España para recuperar la libertad.
Tal comportamiento no hubiese tenido más trascendencia que la derivada del apoyo tan incondicional como inapropiado, de una institución deportiva supuestamente ajena a la política y a los sectores catalanes partidarios de separarse de España. Como si en ello encontraran no se sabe qué extraordinarias ventajas, aunque no precisamente para un club de futbol con seguidores en todas las comunidades españolas.
Pero lo más sorprendente fue el comportamiento posterior, a la firma, de los aspirantes a presidentes que apoyaron a la independencia, pues afirmaron a los socios que iban a votar que no tenían que preocuparse por el futuro del club, pues cuando Cataluña fuera independiente el equipo de fútbol seguiría jugando en la Liga Española.
Ya es grotesco este empeño demencial de los soberanistas catalanes de imponer la independencia a todos los españoles, como si su opinión y sus intereses no contaran tanto como la de ellos y la de los catalanes que quieren seguir siendo además de catalanes españoles. Pero el colmo de estos personajes es que están dispuestos no solo a conseguir la independencia sino a seguir después imponiendo su voluntad -en los asuntos que a ellos les interesara- a la parte de España que desprecian.
Es de esperar que durante la interminable campaña electoral, que ya ha comenzado, tengamos que oír mensajes de los independentistas a los votantes catalanes con los que aseguren que no tienen por qué preocuparse del futuro de una Cataluña independiente, porque ellos aseguran sus mercados y sus relaciones comerciales con España y el resto del mundo ya que permanecerán no solo en la Unión Europea sino también en la zona euro.
Es difícil encontrar un calificativo para estos personajes falsarios y, en ocasiones, más que autosuficientes, ególatras. No se trata de insultarlos, pero a no pocos españoles nos trasmiten la impresión de que quieren terminar como Companys, para pasar a la historia, juzgado por rebelión por el Tribunal de Garantías Constitucionales de la Segunda República Española y condenado a treinta años de reclusión mayor e inhabilitación absoluta.
El populismo independentista nos parece impropio de una opción social solidaria de izquierda, en democracia, y resulta chocante y contradictoria en momentos de crisis, en el seno de opciones neoliberales para quienes “la pasta es la pasta”, por encima de cualquier otro valor comunitario.