LOS CAMBIOS CONSTITUCIONALES

LOS CAMBIOS CONSTITUCIONALES
Sobre la hipótesis de hacer cambios en la Constitución de 1978 se está librando una batalla encubierta entre los Partidos Políticos de este país.
El Partido Socialista Obrero Español está por hacer de España una Federación de Estados, aunque no pone en negro sobre blanco el Estado Federal que propone con todas las características que lo definirían. El Partido Popular es poco partidario de cambios aunque algunos aceptarían, pero no concreta por escrito lo que sería partidario de modificar o de introducir. El resto de los partidos mantiene actitudes similares de no concretar sus opiniones y para completar el panorama Podemos ha anunciado la estrategia más arriesgada con la propuesta, hecha por su líder en Barcelona durante un mitin, de iniciar un proceso constituyente, lo que podría significar no cambios en la norma si no ir a elaborar una Carta Magna ex novo. Propuesta hecha entre evidentes guiños a los independentistas catalanes al defender el derecho a decidir, pese a manifestar su preferencia de la permanencia de Cataluña en España, y con presencia entre los asistentes de Pascual Maragall que fue, como miembro del PSC, presidente de la Generalidad Catalana y alcalde de la Barcelona de los Juegos Olímpicos.
Los partidos escenifican, ante los ciudadanos de este país, una obra que nunca terminan por la sencilla razón de que no lo pueden hacer, pero consiguen sembrar inseguridad, desilusión y desafecto. No basta con los enunciados que hacen, es necesario que den mucha más información y que valoren con rigor las posibilidades objetivas de hacer realidad sus propuestas.
En primer lugar tienen la obligación de poner a disposición de los ciudadanos, con puntos y comas, el texto completo de los cambios que proponen llevar a término. Y en el caso de optar por un proceso constituyente el texto integro del proyecto de la nueva Constitución.
Es una postura demagógica la de aquellos Partidos Políticos que pretendan cambiar la Constitución sin contar con la colaboración de ninguna otra fuerza política, por la sencilla razón de que hacerlo es un imposible. Basta con que los ciudadanos lean en la Constitución actual el “Titulo X”, para que entiendan la sinrazón de lo que nos ofrecen.
¿Alguno de los partidos que están por los cambios constitucionales estima como posible conseguir, en las próximas elecciones generales, las mayorías de tres quintos o dos tercios en el Congreso de los Diputados, es decir 210 o 233 escaños, para poner en marcha procesos, que en determinados casos tendrían que someter a la aprobación de los ciudadanos mediante un referéndum?
No hay alternativa, si es necesario modificar la Constitución es imprescindible que los partidos políticos lleguen a un acuerdo y no solo porque los números se imponen, sino también porque la historia ya ha demostrado, y no solo en este país, que para hacer una norma fundamental que perdure, sea efectiva y favorable a los intereses generales es imprescindible el consenso de las diferentes fuerzas políticas.
Es pues deber de los responsables políticos intentar llegar a ese consenso, en lugar de lanzar sus mensajes de cambios constitucionales, pues evidentemente tienen que negociar y hacer una oferta concreta y creíble a la ciudadanía desde las garantías de derechos fundamentales hasta la división territorial del Estado.