EL DRAGADO DEL RÍO GUADALQUIVIR PROYECTO INCONCLUSO, COMO EL CANAL SEVILLA-BONANZA

EL DRAGADO DEL RÍO GUADALQUIVIR PROYECTO INCONCLUSO, COMO EL CANAL SEVILLA-BONANZA
En relación al artículo de Senatus Trianae que trataba sobre el dragado del río Guadalquivir, hubo un comentario que manifestaba su asombro ante la situación de un proyecto aprobado y subvencionado por la Unión Europea y que no se ejecuta. Este hecho cierto puede ayudar a poner al descubierto uno de los problemas mayores que tiene este país como es el empeño en poner obstáculos, con frecuencia absurdos e insuperables, procedentes de ámbitos sociales, políticos y administrativos, a las iniciativas para implantar cualquier tipo de actividad industrial, ejecutar obras públicas u otras iniciativas ya sean de interés general o beneficien a sectores concretos de la comunidad.
Tanto los responsables políticos como los funcionarios olvidan que son servidores públicos y que su obligación es trabajar para el bien general. Del mismo modo, determinados colectivos defienden posiciones contrarias a intereses de la mayoría con argumentos que basan en medias verdades o en falsedades, con las que atemorizan a los responsables políticos, quienes terminan por abandonar actuaciones que ayudarían al desarrollo industrial del que tan necesitado está este país y aún más Andalucía.
El dragado del río Guadalquivir es un ejemplo claro del desastre estructural de las Administraciones Públicas de este país, desde la Central a la Municipal o local, pasando por la Autónoma, en relación a cualquier tipo de actuación, de lo que son responsables todos los poderes del Estado.
Tanto la construcción de la esclusa como el dragado del río Guadalquivir son proyectos subvencionados por la Unión Europea.
Para conseguir subvenciones de Bruselas, para cualquier acción, el Estado que la solicite debe presentar el proyecto de ejecución y un estudio de impacto ambiental, que se somete antes a información pública para completarlo con las consideraciones que se consideran pertinentes. Ambos documentos si proceden de una Comunidad Autónoma deberán tener su aprobación y, por supuesto, la de la Administración Central que, en definitiva, lo presenta en Bruselas.
Si la Unión Europea da la subvención quiere decir que aprueba el proyecto y por supuesto el estudio de impacto ambiental. Pero tal aprobación no es suficiente para ejecutar las obras. Tras recibir el visto bueno de Bruselas y la correspondiente subvención se inicia otro procedimiento administrativo que lleva el nombre de declaración de impacto ambiental, por parte del organismo medioambiental responsable, en este caso el Ministerio, imprescindible para poder montar el expediente de ejecución del proyecto que corre a cargo del organismo sustantivo – en este caso el Ministerio -.
La declaración de impacto ambiental favorable al dragado del río Guadalquivir la dio el Ministerio el año 2003, pero el expediente de las obras no lo montó, es decir no se ha ejecutado a pesar de cumplir con los tramites preceptivos. No se ha ejecutado por la incapacidad de los responsables políticos, trabados por sectores muy concretos que están en contra del proyecto, y para perjuicio de la mayoría.
Estos hechos se pueden unir a lo ocurrido con el canal Sevilla Bonanza, para valorar hasta qué extremos de incapacidad pueden llegar los responsables políticos para llevar a cabo determinadas actuaciones. El proyecto tenía como objetivo unir el puerto de Sevilla con el mar por medio de un canal de 68 kilómetros de longitud, doscientos metros de ancho, diez metros de profundidad y sesenta metros de base, así como montar a lo largo del canal zonas industriales. Trascurriría paralelo al río Guadalquivir y facilitaría la navegación de grandes buques sin depender de las mareas. El proyecto se comenzó a elaborar en 1953 y lo aprobaron las Cortes Franquistas en 1964 pero solo se construyeron dos kilómetros de los sesenta y ocho previstos. Al parecer los recursos destinados a su ejecución se desviaron al gran puerto de Bilbao y a otras obras públicas catalanas.
No es fácil asumir el dicho popular de que Andalucía tenga la clase política que se merece. Pero en realidad y en cualquier caso, los hechos son lamentables. Pues cuando se quiere alcanzar un objetivo no puede faltar ni inteligencia, ni constancia, ni entusiasmo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s