MONARQUÍA O REPÚBLICA

MONARQUIA O REPÚBLICA

Hasta la Casa Real llegó al desastre que ha afectado prácticamente a todas las instituciones de España. Nadie se ha visto libre de esa contaminación, mezcla de corrupción, falta de ética y abuso de poder. Tribunal Supremo, partidos, sindicatos, empresarios, etc.., y por fin hasta la Casa del Rey. Todos a la vez y uno detrás de otro. Lógicamente nadie se puede extrañar de que la gente esté más que harta e indignada.

El resultado de las últimas elecciones europeas así lo demuestran, sobre todo en el ámbito de la izquierda. Los socialistas hemos sufrido una derrota histórica a favor de otras opciones progresistas y moderadas.

En medio del desastre va el Rey y abdica. Las reacciones han sido, lógicamente, inmediatas para todos los que han visto la oportunidad de barrer para casa. Para una antigua organización republicana como es el PSOE, instintivamente se nos han puesto “los dientes largos” ante la oportunidad histórica de acabar con la monarquía de forma legal y además en las Cortes. La Dirección Federal, en cambio, en una decisión propia y sin debate interno, ha optado por apoyar la sucesión. Lo ha hecho de forma legítima y valiente, pero muchos hubiesen preferido tener la oportunidad histórica de debatir en caliente este tema. A pesar de los riesgos y dificultades.
El PSOE, aún teniendo legítimo derecho de plantear la vuelta de la República, ha optado esta vez por aplazar el debate y aplicar lo previsto en la Constitución. Aunque sea sin demasiada alegría y convicción, creemos que la Dirección Federal ha acertado esta vez.

La mayoría, por no decir todos los que están pidiendo la vuelta a la República, están poco legitimados para hacerlo. Por fuerza, tenemos que retrotraernos a la corta vida de la Segunda República que, a pesar de su brevedad, tuvo muchos enemigos internos. En primer lugar, los comunistas, que aunque se hayan apropiado de la bandera tricolor, en su momento fueron enemigos de la llamada República Burguesa y generaron grandes tensiones sociales junto con los anarquistas, hechos que provocaron la inestabilidad de la institución. Para ellos la defensa de la República sigue siendo parte de su histórica estrategia oportunista y, en una hipotética vuelta a la República, seguramente todo seguiría igual.

También los nacionalistas se han apuntado rápidamente a la desestabilización de la monarquía. Para ellos, estos momentos se traducen en una gran oportunidad que les ayuda en su estrategia de separación del Estado. Pero si volvemos a evocar la Segunda República ( y hay que hacerlo para tener una visión objetiva sobre las intenciones de los nacionalistas) recordaremos que solo unos meses después de que las Cortes Españolas dieran cuerpo legal a las Cortes Catalanas, institución que nunca había existido antes, éstos proclamarían la Independencia de Cataluña sumiendo al país en una profunda crisis política e institucional.
¿Quién puede asegurar que en un hipotético futuro republicano no volvieran a hacer lo mismo? Toda esta crisis les conviene, y mucho.

Tener de compañeros de viaje a estos dos grupos y tendencias políticas sería un grave error para el PSOE.
Recordemos las palabras de Olof Palme “De momento lo importante solo es el socialismo, lo demás vendrá después”.