EL CONGRESO EXTRAORDINARIO DEL PSOE

EL CONGRESO EXTRAORDINARIO DEL PSOE

Las últimas elecciones europeas han mostrado de una manera clara y determinante el hartazgo de la ciudadanía de los dos partidos mayoritarios que, desde la Transición, se han repartido el poder en España. El dictamen ha sido tajante: No nos gusta lo que hacen ni cómo lo hacen. No nos gusta lo que cobran ni cómo lo cobran (con frecuencia por caja b). No pueden seguir encubriendo impunemente a los corruptos.
Después de la devastación producida por las políticas ultraliberales de Rajoy, que van desde la pérdida de calidad de educación y sanidad hasta la pobreza infantil, se puede constatar que el 20% de la población española vive por debajo del umbral de la pobreza. Y lo más grave es, sin duda, la insoportable tasa de paro del 26%, a la que habría que añadir el incremento de los desahucios cada año.
Que el PP gane las elecciones europeas obteniendo 3 puntos y casi 500.000 votos más que el PSOE, revela que éste sigue en caída libre y no ha sido capaz ni de lejos de conectar con las necesidades y anhelos de la mayoría. Revela también que gran parte de nuestro electorado potencial nos ha retirado su confianza. No nos creen. Revela, finalmente, que la opción conservadora es menos crítica y que la opción socialista o socialdemócrata está en crisis y se dispersa.
De hecho, el 23% obtenido por el Partido Socialista en estas elecciones europeas constituye el peor resultado de su historia sólo paliado por Andalucía que, con el 35% de los votos, 10 puntos por encima del PP, vuelve a ser el partido más votado en la CCAA e inicia así una recuperación que puede ser decisiva con vistas a futuros comicios. Asturias y Extremadura también han superado al PP y por tanto son importantes excepciones que confirman la regla.
Ante estos malos resultados cabe preguntarse, ¿Qué ha pasado, dónde está el fallo?
Desde la dirección saliente hace tiempo se ha dicho: “No es que los electores hayan abandonado al PSOE, sino que el PSOE ha abandonado a sus electores”. Afirmación gravísima que debió llevar aparejada la dimisión del dirigente en cuestión.
Pablo Iglesias (Podemos) dice que los electores nos han vuelto la espalda “porque el PSOE los ha traicionado”.
En algún punto entre la decepción, la torpeza política, el abandono del electorado y la traición, deben estar las causas que expliquen esta debacle.
En esta tesitura el Secretario General no tenía otra salida digna que marcharse y convocar un Congreso Federal.
Desde estas mismas páginas, en octubre de 2012, le sugerimos que prestara un último servicio al PSOE e hiciera lo que ahora arrollado por las circunstancias no ha tenido más remedio que hacer. Se lo decíamos reconociendo sus méritos, en aras de la renovación del partido y porque teníamos la convicción de que su tiempo histórico y político se había terminado. En realidad Alfredo constituía ya un anacronismo dentro del funcionamiento anquilosado del PSOE de nuestros días.
Así pues, la situación es la siguiente: El Secretario General anuncia un Congreso Federal para julio al cual él no va a presentarse y se supone que las primarias mantendrán su fecha de noviembre de 2014. ¿Y ahora qué?
Ahora es necesario observar escrupulosamente los procesos democráticos de elección interna de delegados/as, abrir un debate amplio de ideas para cambiar la metodología, el modelo de partido, el discurso político y nuestra oferta electoral a los españoles. En definitiva, necesitamos aclarar en positivo qué es lo que queremos los socialistas para este país y como nos proponemos conseguirlo.
Sin duda, sería bueno que en la elección de la persona que vaya a ocupar la próxima Secretaría General participaran todos los miembros de la organización. Mejor pronto que tarde hay que cambiar la metodología, superar la “partitocracia” anquilosada y profundizar en la democracia.
Tenemos que ser coherentes con los valores de igualdad, redistribución, justicia social y mejora de la calidad de vida de los ciudadanos/as. Y, sobre todo, tenemos que demostrar fehacientemente a los trabajadores, a los desempleados, y a las capas medias de la sociedad – los colectivos que lo están pasando tan mal- que estamos dispuestos a representarlos y a defenderlos sin desmayo. ¿De quién? De la rapacidad financiera de esta capitalismo “sin complejos” que se ha instalado sin piedad en nuestra sociedad y que obliga a drenar, desde élites mediocres y mercantilistas, los recursos que debían ir a aquellos sectores de la población que más los necesitan.
El próximo Congreso es “Extraordinario” porque tiene que marcar un antes y un después, con el fin de abrirse totalmente a la exigencia del interés general y a las necesidades básicas de toda la ciudadanía, con un gran sentido de solidaridad internacional.

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2 pensamientos en “EL CONGRESO EXTRAORDINARIO DEL PSOE

  1. Este Congreso debe servir para cambiar el Psoe de arriba a abajo. Más importante que las personas es que el partido como instrumento se ponga al servicio de las clases populares, si esto no se consigue y continuan con la endogamia los votos se iran a IU y a Podemos como ha ocurrido en las elecciones del 25 de mayo pasado.

  2. Rubalcaba se está cubriendo de gloria, ha perdido tolas las elecciones a las que se he presentado y ha hundido al Psoe pero va a dejar la monarquía bien asentada a pesar de estar en un partido de “honda raigambre republicana”

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