EL DRAGADO DEL RÍO GUADALQUIVIR

EL DRAGADO DEL RÍO GUADALQUIVIR
Los países más ricos y desarrollados de Europa están surcados de canales navegables construidos por el hombre. Estas cifras son las más significativas:
Francia……. 8.501 kilómetros
Alemania…. 7.339 “
Países Bajos… 5.046 “
Gran Bretaña… 5.000 “
Bélgica… 1.540 “
Austria… 351 “
España… 89 “
Luxemburgo… 37 “
Para tener una idea de la importancia de estas infraestructuras se pueden valorar algunos datos de las actuaciones en el país vecino. Francia comenzó a construir estos canales en el siglo XV. En el siglo XVI se hicieron esclusas y canales de alimentación artificial. Las actuaciones continuaron durante el siglo XVII y se unieron dos grandes ríos franceses el Loira y el Sena, así mismo se concluyó el canal de Midi (canal del Medido día) que une el océano Atlántico con el mar Mediterráneo. En el siglo XVIII se continuaron construyendo canales para unir diferentes ríos y se fomentó el transporte de personas y mercancías por la red. En el siglo XIX la red de canales tuvo tanta importancia que adquirió el carácter de estratégica y se comunicó con la de otros países. En el siglo XX, y después de la Primera Guerra Mundial, la red de canales comenzó a utilizarse, también en actividades turísticas, lo que en la actualidad se ha potenciado en todos los países europeos que disponen de este tipo de infraestructura.
En España, incapaces de superar algunos hábitos, y siguiendo uno de sus prácticas más nefasta como es sumirse en la burocracia y la indiferencia para paralizar la iniciativa pública y privada que pretenda el desarrollo industrial y económico, se llegó tarde y mal al desarrollo de este aspecto de la ingeniería hidráulica, tan importante en los países más ricos de Europa. Aquí se construyeron dos canales, el Canal de Castilla y el Canal Imperial de Aragón, ambos durante el siglo XVIII, con el fin de transportar mercancías y personas y también con fines relacionados con el uso del agua en la agricultura. Se desaprovechó el tiempo más apropiado para llevar a cabo una de las obras hidráulicas más importantes y trascendentes para este país, como hubiera sido intercomunicar las cuencas de sus ríos más importantes: Miño, Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir y Ebro, opción fundamental para hacer una gestión adecuada de los recursos hídricos. Solo están comunicadas, en un sentido, las cuencas del Tajo y del Segura, con el fin de utilizar el agua en la agricultura, lo que se realizó durante el periodo de la dictadura Franquista.
Ante esta situación, tan poco favorable, tiene especial importancia el único puerto fluvial de España, el de Sevilla en el río Guadalquivir.
Por este puerto entraron cantidades ingentes de riquezas procedentes de las Indias que, a pesar de ser muy mal administradas, hicieron de Sevilla la capital del mundo durante más de un siglo. Desde entonces la decadencia de esta ciudad ha sido y es irrefrenable. Tuvo un pequeño repunte con motivo de la Expo del 92 pero, tras el primer periodo de gobierno socialista del país, ha vuelto al camino habitual.
El puerto de Sevilla podría ser un punto de referencia para el desarrollo industrial de la ciudad y de la provincia, e influir en el resto de la comunidad, que como se ha repetido y debe estar en la mente de todos los ciudadanos sin desarrollo industrial no hay posibilidad de luchar contra el paro y la pobreza.
El puerto de Sevilla dispone, desde hace años, de una esclusa que aumenta considerablemente el calado de los buques que podrían llegar a sus instalaciones y por lo tanto potenciar un factor muy importante para fomentar el comercio y el desarrollo industrial e incluso el turístico, sólo falta el dragado del río para dar este paso adelante. Lo curioso es que al parecer se han cumplido las exigencias legales para llevar a cabo la operación, pero la oposición de organizaciones, que sin representatividad ciudadana alguna, están presentes en órganos de decisión y de asesoramiento de la Comunidad Autónoma, impiden su ejecución.
El partido político en el poder creó monstruos y fantasmas, que todavía alimenta, y que tienen como misión exclusiva entorpecer e incluso cortar todas aquellas acciones orientadas al desarrollo industrial de Andalucía y, al mismo tiempo, descuida a otras asociaciones con gran implantación e influencia social que podrían ser aliados efectivos para hacer avanzar a esta comunidad en la senda de la industrialización y el desarrollo.
Dragar el río Guadalquivir sería dar un paso hacia adelante y significaría, también, superar inercias nefastas. Lo demás es miopía y partidismo de muy baja estofa.

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2 pensamientos en “EL DRAGADO DEL RÍO GUADALQUIVIR

  1. Si sólo falta dar un paso para potenciar socioeconómicamente el importante río de Sevilla como Puerto Fluvial, ¿Cómo entender lo que a continuación se afirma en el artículo? : “Lo curioso es que al parecer se han cumplido las exigencias legales para llevar a cabo la operación [el dragado], pero la oposición de organizaciones, que sin representatividad ciudadana alguna, están presentes en órganos de decisión y de asesoramiento de la Comunidad Autónoma, impiden su ejecución.” Convendría explicar esa sin razón de forma detallada.

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