ELECCIONES CATALANAS

ELECCIONES CATALANAS

Las últimas elecciones autónomas en Cataluña han dado a los ciudadanos una muestra más del desastroso comportamiento de los partidos políticos.

Lo más asombroso y disparato es el comportamiento de Convergencia y Unión y de su líder, que tras convocar unas elecciones a mitad de legislatura con un proyecto independentista, ajeno a la legalidad vigente, anteponiéndolo a los graves problemas que padecen los ciudadanos, pedir al electorado una mayoría absoluta amplia para llevarlo a cabo y perder prácticamente el veinte por ciento de los escaños que tenía pretende permanecer en el cargo sabiendo que tras un fracaso tan descomunal el proyecto independentista, que defendía, pierde el escaso prestigio que tenía y se convierte en un lastre para gobernar.

Un proceder tan desvergonzado solo puede desprestigiar a la clase política y a los partidos en general porque trasmite la impresión a los ciudadanos que los políticos, igual que los banqueros, no tienen que depurar responsabilidades por su gestión, una gestión que repercute directamente sobre toda la ciudadanía.

Izquierda Republicada de Cataluña, partido con cerca de ochenta años de historia convulsa y llena de contradicciones, que llegó a defender una política independentista y expansionista hacia lo que llaman países catalanes con la formación de la República de Cataluña dentro de la Federación Ibérica con la adhesión de lo que hoy es la Comunidad Autónoma Valenciana, la Comunidad Autónoma de las islas Baleares, parte de Aragón y el Rosellón francés. Metió a la segunda República Española en grandes dificultades y le complicó el futuro con la proclama unilateral que hizo en el 34, desde la presidencia de la Generalidad, para declarar a Cataluña como la República Catalana, estado independiente dentro de la Federación Ibérica, que no existía. Actuaciones todas en la que primaba la propuesta independentista frente a los principios de la izquierda entre ellos la solidaridad entre los pueblos. Ahora parece dispuesto para ayudar a sostener en Cataluña un gobierno de la derecha en la legislatura que se inicia volviendo a anteponer su propuesta independentista, tan fanática como inviable, a los principios que dan razón de ser a una organización política de izquierdas. Un partido político con una trayectoria impresentable al que ha dado su confianza el 13´69 por ciento de los votantes catalanes.

El Partido de los Socialistas de Cataluña uno de los tres que en 2.003 constituyeron una coalición para gobernar en la Comunidad Autónoma Catalana, que se mantuvo durante dos legislaturas, es el que ha tenido peor resultado ya que de 42 escaños que consiguió entonces ha pasado a 20, es decir ha sufrido una perdida de más del cincuenta y dos por cierto. Izquierda Republicana obtuvo 23 y ha tenido 21, es decir una perdida del ocho y pico por ciento e Iniciativa por Cataluña de nueve que tuvo ha pasado a tener 13, es decir una subida de más del cuarenta y cuatro por ciento.

Sobre las causas que fundamentan la decadencia del PSC habrá sin duda muchas opiniones y probablemente todas razonables, pero es difícil negar que entre ellas se pueden valorar como más significativas la indefinición y la tibieza en la que se han desenvuelto en los últimos años, lo que han forjado una imagen del partido que trasmite poca confianza a la sociedad en general y aún menos a sus  votantes. Se ha dejado arrastrar y acobardar por la corriente independentista, que puso en marcha la derecha catalana, ha olvidando las verdaderas necesidades de una ciudadanía castigada por una crisis que originó y mantiene una oligarquía delincuente que se ha impuesto a la política. Con tal comportamiento es difícil no ya que gane sino que sobreviva un partido de izquierda.

Si en 1978 tuvo lugar la fusión de los grupos socialista catalanistas  PSC-C y PSC-R, con la  Federación Catalana del PSOE, es posible que en los tiempos que corren fuera conveniente valorar la opción de que se rompa la fusión que tuvo lugar hace treinta y cuatro años para que los socialistas catalanistas se pudieran dedicar a reclamar a Francia, en unión de las fuerzas independentistas catalanas, el Rosellón para proclamar la republica de Cataluña dentro de la Federación Ibérica y la Federación Catalana del PSOE volviera a ser un partido de izquierda que luche por conseguir la igualdad entre los seres humanos y la solidaridad entre los pueblos.

JMLlamas

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Un pensamiento en “ELECCIONES CATALANAS

  1. El problema de algunos catalanistas de poder político y económico es el mismo que el de ciertos nacionalistas a la vieja usanza de la España, Grande y Franquista. Son “crisopatriotas”, es decir: “els diners son els diners”. Un poeta catalán, ya con 84 años y poco que perder, me decía no hace mucho que la locura ha llegado a tal punto que, con tal de beneficiar a “amiguetes” se han rechazado inversiones importantes en Cataluña. La cuestión no es política. Esa es una mentira. La cuestión es monetaria. Si la cuestión fuera política, iríamos a la reforma del Título I de la Constitución para garantizar derechos fundamentales y no dejarlos ( los del capítulo 3º) en manos mercantiles o leguleyas; e iríamos también al Estado Federal, reformulando todo el título VIII. En realidad, a los dirigentes “catalanistas” les interesa sobre todo el poderoso don dinero.
    José Mora Galiana

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