EN DECLIVE Y EN ESTADO DE ORFANDAD

EN DECLIVE  Y  EN ESTADO DE ORFANDAD

Los resultados electorales del Partido Socialista, en las autonómicas de Galicia y del País Vasco, han sido tan malos que sus portavoces no han podido, como en otras ocasiones, encontrar excusas tras las que ocultar el fracaso. Quizá así la militancia y sus órganos directivos decidan tratar, con la seriedad que las circunstancias exigen, los problemas que tiene la organización.

Lo evidente es que el partido está en un declinar acelerado que puede llevarlo hasta la irrelevancia, lo que supondría que el PSOE dejara de ser alternativa de gobierno y pasara a estar disperso en la oposición, donde sería difícil para los votantes identificarlo y atribuirle la capacidad necesaria, como opción de izquierdas, para llevar ideas progresistas a acciones concretas de gobierno.

Las causas que han motivado que el partido llegue a la situación declinante que aprecia un ciudadano elemental, como el que suscribe, son de fondo y afectan a la esencia de la organización. Sus órganos directivos han permanecido ajenos al declinar y desde hace años sus acciones se han centrado en ocultar con cuatro brochazos de acciones sociales, llamativas y algunas pintorescas, la política económica de derechas que llevaba a cabo el gobierno que sustentaba, lo que la derecha sabe hacer mucho mejor porque encubre con más habilidad las iniquidades de las oligarquías ya que son parte de ellas.  Desde la dirección del partido se ha pretendido tapar con comportamientos populistas la falta de debate político, la marginación de los intelectuales que han sido tradicionalmente parte fundamental de la organización porque generaban ideas y marcaban caminos, así como el destierro de la carrera política de los militantes que podían destacar más y adquirir el prestigio necesario para crear escuela y propiciar la formación de de otros compañeros con ideología progresista y capacidad de liderazgo, de los que en la actualidad carece la organización por lo que la sensación de orfandad es evidente.

Los militantes están desorientados ya que se les han inducido a dejar el papel que desempeñaban en las estructuras sociales, donde fueron un ejemplo a seguir por su honradez, por su austeridad y porque prestaban apoyo a los movimientos reivindicativos, gobernara quién gobernara, a cambio se ha fomentado entre ellos la tendencia al nepotismo, al clientelismo, que es una práctica generalizada, y frente a la corrupción que está presente con más frecuencia de lo razonable no se han tomado medidas contundentes  para irradicarla.

Es imprescindible saber si las políticas que el PSOE ha desarrollado durante la última etapa que ha ostentado el poder las ha llevado a cabo por propia voluntad, si se las han impuesto otras fuerzas ajenas o simplemente ha sido la manifestación de una incapacidad insuperable. Tener una información cierta en esta cuestión es imprescindible para planificar el futuro, ya que se deberá de construir un proyecto nuevo que despierte la esperanza de un electorado maltratado y sin perspectivas favorables para sus vidas.

Hay dos frases pronunciadas, por los máximos responsables de la organización, en momentos  históricos que marcan los malos derroteros. Una la dijo el primer presidente democrático de un gobierno socialista, procedía de un proverbio chino, y la pronunció con reiteración cuando comenzaba la época del pelotazo, se hablaba de socialdemocracia y algunos dirigentes del partido hacían el ridículo al imitar modos de vida impropios de tal ideología, para terminar por entrar en asuntos sucios. La frase era: “GATO BLANCO, GATO NEGRO, POCO IMPORTA, SI CAZA RATONES”. Probablemente la frase hubiese sido más grata y ejemplar para los votantes socialistas en estos términos: “GATO BLANCO, GATO NEGRO, POCO IMPORTA, SI CAZA RATONES Y LOS BENEFICIOS DE LA CAZA SE REPARTEN SOLIDARIAMENTE”

La segunda frase la dijo el segundo presidente democrático de un gobierno socialista, la pronunció cuando la burbuja inmobiliaria se aproximaba a su final, los especulares de terrenos habían evadido a paraísos fiscales los ingentes beneficios, la Administración local llegaba al máximo de despilfarro e ineficacia, los casos de corrupción se multiplicaban y los banqueros, nombrados y sustentados por los políticos, habían llevado las entidades que administraban a la ruina y sus beneficios personales a cantidades inimaginables. La frase era: “BAJAR LOS IMPUESTOS ES DE IZQUIERDAS”. Probablemente hubiese sido más del agrado de los votantes socialistas dicha en estos términos:” BAJAR LOS IMPUESTOS A LOS QUE MENOS TIENEN Y SUBIRLOS A LOS QUE TIENEN MÁS ES DE IZQUIERDAS”.

J.M.Llamas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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