¿QUE ESTADO FEDERAL?

¿QUÉ ESTADO FEDERAL?

Desde que el nacionalismo catalán ha optado por tirarse al monte, lanzar el mensaje de la independencia y maniobrar, con descaro y desvergüenza, para llevar al Estado a una situación complicada, ha surgido en numerosos foros como solución a tanto despropósito la constitución de España como un estado federal. Dejando al margen el hecho de que optar por tal alternativa sería entrar en el juego de los desatinos que plantean los nacionalistas, difícil de entender en una Unión Europa que busca superar las dificultades que se derivan de las resistencias propias de los diferentes estados, que la integran, para potenciar la unión y consolidar una nacionalidad única en el continente: la nacionalidad europea, que tantos problemas solucionaría, la pregunta ante la proliferación de opiniones favorables a tal forma de constituir el estado es:

¿De qué estado federal nos hablan?

En el mundo hay constituidos veinticuatro estados federales desde Argentina a Los Estados Unidos de Norteamérica, pasando por Alemania, La India, Nigeria o los Emiratos Árabes Unidos, así hasta veinticuatro cada uno de ellos con sus peculiaridades.

En los estados federales se contemplan para su estructuración los distritos federales, los distritos autonómicos, las zonas, los terrenos federales, las ciudades autónomas, las provincias… ect, como elementos que conforma sus territorios.

Los estados federales suelen tener una constitución federal, y cada estado miembro una constitución propia lo que en la España de las autonomías se denominan estatutos.

Las comunidades autónomas que constituyen la España de las autonomías tienen de hecho mayor capacidad de autogobierno que los miembros que constituyen muchos de los estados federales formados en la actualidad en todo el mundo, tal como la propia Republica Federal Alemana.

La España actual es en primer lugar un estado democrático, no todos los estados federales lo son, y cada una de las comunidades autónomas que lo integran tiene un parlamento propio, elegido democráticamente, con amplio poder legislativo, porque las competencias de cada una de las comunidades se recogen en un estatuto propio y sobre las mismas su parlamento puede legislar. Disponen de un Tribunal Superior de Justicia, con jurisdicción en todo el territorio de la  comunidad autónoma. Capacidad para crear o suprimir determinadas tributos. Capacidad para introducir modificaciones en el cincuenta por ciento del impuesto sobre la renta de las personas físicas que le corresponde. Tienen todas las competencias en la administración de materias básicas tan importantes como la educación, la sanidad, el medio ambiente, la agricultura, la administración de justicia, el turismo, la cultura, el deporte, el trasporte, las obras públicas, la promoción del trabajo, la política de igualdad, las acciones sociales y la dependencia, la política municipal…, algunas tienen las competencias de la administración penitenciara, así como  un cuerpo de policía propia, aunque hacer un listado completo sería trascribir gran parte del contenido de los estatutos de autonomía de cada una de ellas, pero lo dicho es suficiente para formarse una idea de la capacidad de autogobierno de las comunidades autónomas de este país. Posiblemente cuando se elaboró la Constitución del 78 no se empleó el término de estado federal y se buscó el de estado de las autonomías por las dificultades de la época y el rechazo que tal término podía despertar en sectores importantes de los votantes, pero en la práctica son iguales.

Es cierto que las palabras tienen en política un gran valor y quizá en las circunstancias por las que pasa el país hablar de estado federal lleve tranquilidad a determinados sectores sociales y a otros intranquilidad. No obstante también las palabras pueden ser mentirosas y dar más frustraciones que esperanzas.

Sería conveniente que los ciudadanos tuvieran la información suficiente para valorar si valdría la pena para que España fuera un estado federal, que en la práctica sólo supusiera dar al país el nombre de estado federal y que al estatuto de cada comunidad autónoma se le diera el nombre de constitución, llevar a cabo los tramites necesarios para cambiar la constitución del 78, que entre otros requisitos requeriría un referéndum. A no ser que se pretenda crear un estado federal con concesiones a determinadas autonomías, y que se repitan errores similares al que cometió el gobierno del Partido Popular al suscribir el concierto económico con el País Vasco y Navarra.

Es exigible, en cualquier caso, que cuando un político salga a los medios a proponer la conveniencia de hacer de este país un estado federal, dijera de que estado federal habla.

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ELECCIONES EN PAIS VASCO Y GALICIA

             Las pasadas elecciones celebradas recientemente en el País Vasco y Galicia, han confirmado la sangría sufrida por el Partido Socialista en las generales de Noviembre
de 2011 donde padecimos la peor derrota de nuestra joven democracia. Es evidente que los electores nos han retirado su confianza y mucho me temo que seguiremos notándolo en la próxima cita con las urnas en Cataluña.

Estos hechos no se dan porque sí, los ciudadanos han percibido que las cosas  no las hemos hecho bien, sobre todo en la última etapa del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero dando esa imagen de falta de visión respecto a la crisis económica y financiera que teníamos encima, incluso llegando a negar lo evidente.  Las medidas que se tomaron, aunque algunas vinieran impuestas, no se corresponden a un partido de izquierdas, que se entiende que no deben hacer pagar los platos rotos a aquellos que menos tienen y que además no son los culpables de haber provocado la crisis. Esto ha llevado a decepcionar a la mayoría de nuestros electores.

Las primeras reacciones después de los últimos fracasos electorales han sido críticas por parte de algunos dirigentes del partido pero también muy ambiguas pues  bien por una parte se habla de que hay que revisar el proyecto sin apuntar nada, en que sentido, otros hablan de renovar pero sin especificar que ni cuando.

Está claro que una vez pasadas las elecciones catalanas deberá abrirse un periodo de debate que culmine en la anunciada celebración de la conferencia política de donde salgan las claves de futuro del partido, y que retomemos nuestra esencia adaptándola a los nuevos tiempos, con la necesidad de abrirnos más a la sociedad, recogiendo las nuevas sensibilidades sociales y definiendo que papel juegan los jóvenes en este duro momento que les ha tocado vivir; clarificar nuestro planteamiento respecto a la organización del Estado; definir la formula del proceso de primarias y todo sin olvidar quienes somos y de donde venimos.  Si esto no es así, posiblemente nuestros simpatizantes y la ciudadanía en general dejaran de vernos como la alternativa del gobierno que somos, cosa que no solo sería malo para el Partido, sino también para este país que necesita de un Partido Socialista, fuerte, cohesionado y que en todo momento sepa dar respuestas claras,  sobre todo en los más duros que nos ha tocado vivir.

Carmen Villar

LA SOCIEDAD QUE HEMOS AYUDADO A CONSTRUIR

LA SOCIEDAD QUE HEMOS AYUDADO A CONSTRUIR

El catorce de agosto del año en curso, cuando el país estaba pendiente de la decisión del gobierno sobre la prolongación o no del subsidio de cuatrocientos euros para parados de larga duración, que afectaría a la subsistencia de decenas de miles de ciudadanos de este país, un juez de un juzgado de lo mercantil nombró a dos administradores judiciales para una empresa en crisis a los que asignó unos emolumentos de ochocientos cuarenta mil euros, a cada uno, lo que sin duda favorecía poco a una entidad con graves dificultades económicas. Cantidades que equivalen al subsidio mensual de cuatro mil doscientos parados de larga duración.

No se pretende valorar la decisión del juez, que sin duda actuó de acuerdo con la legalidad vigente, pero si es necesario que los ciudadanos conozcan y valoren este tipo de situaciones porque  ayudan a formarse una idea de la sociedad que tenemos, de la sociedad que han construido los poderes públicos derivados de la elección hecha por los ciudadanos en las últimas décadas.

Una sociedad que se levanta sobre las desigualdades más extremas requiere de cambios profundos y urgentes, porque en caso contrario es imposible que la llamada paz social se pueda mantener por mucho tiempo y es difícil saber, si estallara, hasta donde podían llegar las   consecuencias de un levantamiento contra las estructuras sociales que tenemos, porque se basan y sustentan en la desigualdad. Estructuras que entre todos, aunque unos han ayudado más que otros, hemos construido.

Lo que puede doler más a las personas que han defendido una ideología progresista durante décadas, como es el socialismo, es pensar que en los últimos treinta años este país ha estado durante veinte y dos bajo gobiernos socialistas, en los que sin duda se han hecho importantes esfuerzos para conseguir implantar un estado de bienestar que aproximara a nuestro país a los estados más avanzados de la Unión Europea, en el sentido de mantener unos servicios para los ciudadanos, en especial la enseñanza y la sanidad, con carácter universal y gratuito. El problema está que en paralelo a tales acciones no se han propiciado los cambios imprescindibles, en las estructuras económicas y sociales, para luchar contra la desigualdad sino todo lo contrario.

A lo largo de las últimas décadas se ha formado y consolida en la sociedad una capa de privilegiados que, al frente de empresas y entidades de todo tipo, han machacado a los ciudadanos. No importa que su gestión sea buena o no, rentable o ruinosa, oportuna o inoportuna, ellos tienen el control y pueden llevar a las entidades que controlan a la ruina sin perder sus elevadísimos honorarios, sus blindajes económicos, sus planes de pensiones fabulosos, sus bajas tributaciones y cuantos privilegios han acaparado.

Los gobiernos de turno han sido incapaces de acabar con estos desmanes, que se dan también en la banca pública y en las parcelas de la Administración del Estado con servicios públicos privatizados, tan lucrativos para unos cuantos como gravosos para la mayoría. La privatización de tales servicios, que vienen de tiempos pretéritos, resulta tan pintoresca que los ciudadanos, en la mayoría de los servicios que reciben de tales profesionales, con ingresos desproporcionados, les tienen que abonar una cantidad considerable que sumar a los impuestos correspondientes que recaudan para el estado por la gestión de dar fe o registrar.

El incremento en la desigualdad ha sido grande y la prueba más evidente la tenemos en la situación que ha generado la crisis que estamos viviendo, a la que ha contribuido especialmente ese grupo de privilegiados. Las maniobras que se hacen para hacer frente a la misma no se dirigen en ningún caso a disminuir lo más posible las desigualdades a través de la redistribución, sino a aumentarlas. Eso lo ha hecho el gobierno socialista y lo está haciendo un gobierno de derechas, y no puede servir como excusa, a tanto despropósito, que lo poco que aportan muchísimos a las arcas del estado es más que lo mucho que tendrían que aportar unos pocos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EN DECLIVE Y EN ESTADO DE ORFANDAD

EN DECLIVE  Y  EN ESTADO DE ORFANDAD

Los resultados electorales del Partido Socialista, en las autonómicas de Galicia y del País Vasco, han sido tan malos que sus portavoces no han podido, como en otras ocasiones, encontrar excusas tras las que ocultar el fracaso. Quizá así la militancia y sus órganos directivos decidan tratar, con la seriedad que las circunstancias exigen, los problemas que tiene la organización.

Lo evidente es que el partido está en un declinar acelerado que puede llevarlo hasta la irrelevancia, lo que supondría que el PSOE dejara de ser alternativa de gobierno y pasara a estar disperso en la oposición, donde sería difícil para los votantes identificarlo y atribuirle la capacidad necesaria, como opción de izquierdas, para llevar ideas progresistas a acciones concretas de gobierno.

Las causas que han motivado que el partido llegue a la situación declinante que aprecia un ciudadano elemental, como el que suscribe, son de fondo y afectan a la esencia de la organización. Sus órganos directivos han permanecido ajenos al declinar y desde hace años sus acciones se han centrado en ocultar con cuatro brochazos de acciones sociales, llamativas y algunas pintorescas, la política económica de derechas que llevaba a cabo el gobierno que sustentaba, lo que la derecha sabe hacer mucho mejor porque encubre con más habilidad las iniquidades de las oligarquías ya que son parte de ellas.  Desde la dirección del partido se ha pretendido tapar con comportamientos populistas la falta de debate político, la marginación de los intelectuales que han sido tradicionalmente parte fundamental de la organización porque generaban ideas y marcaban caminos, así como el destierro de la carrera política de los militantes que podían destacar más y adquirir el prestigio necesario para crear escuela y propiciar la formación de de otros compañeros con ideología progresista y capacidad de liderazgo, de los que en la actualidad carece la organización por lo que la sensación de orfandad es evidente.

Los militantes están desorientados ya que se les han inducido a dejar el papel que desempeñaban en las estructuras sociales, donde fueron un ejemplo a seguir por su honradez, por su austeridad y porque prestaban apoyo a los movimientos reivindicativos, gobernara quién gobernara, a cambio se ha fomentado entre ellos la tendencia al nepotismo, al clientelismo, que es una práctica generalizada, y frente a la corrupción que está presente con más frecuencia de lo razonable no se han tomado medidas contundentes  para irradicarla.

Es imprescindible saber si las políticas que el PSOE ha desarrollado durante la última etapa que ha ostentado el poder las ha llevado a cabo por propia voluntad, si se las han impuesto otras fuerzas ajenas o simplemente ha sido la manifestación de una incapacidad insuperable. Tener una información cierta en esta cuestión es imprescindible para planificar el futuro, ya que se deberá de construir un proyecto nuevo que despierte la esperanza de un electorado maltratado y sin perspectivas favorables para sus vidas.

Hay dos frases pronunciadas, por los máximos responsables de la organización, en momentos  históricos que marcan los malos derroteros. Una la dijo el primer presidente democrático de un gobierno socialista, procedía de un proverbio chino, y la pronunció con reiteración cuando comenzaba la época del pelotazo, se hablaba de socialdemocracia y algunos dirigentes del partido hacían el ridículo al imitar modos de vida impropios de tal ideología, para terminar por entrar en asuntos sucios. La frase era: “GATO BLANCO, GATO NEGRO, POCO IMPORTA, SI CAZA RATONES”. Probablemente la frase hubiese sido más grata y ejemplar para los votantes socialistas en estos términos: “GATO BLANCO, GATO NEGRO, POCO IMPORTA, SI CAZA RATONES Y LOS BENEFICIOS DE LA CAZA SE REPARTEN SOLIDARIAMENTE”

La segunda frase la dijo el segundo presidente democrático de un gobierno socialista, la pronunció cuando la burbuja inmobiliaria se aproximaba a su final, los especulares de terrenos habían evadido a paraísos fiscales los ingentes beneficios, la Administración local llegaba al máximo de despilfarro e ineficacia, los casos de corrupción se multiplicaban y los banqueros, nombrados y sustentados por los políticos, habían llevado las entidades que administraban a la ruina y sus beneficios personales a cantidades inimaginables. La frase era: “BAJAR LOS IMPUESTOS ES DE IZQUIERDAS”. Probablemente hubiese sido más del agrado de los votantes socialistas dicha en estos términos:” BAJAR LOS IMPUESTOS A LOS QUE MENOS TIENEN Y SUBIRLOS A LOS QUE TIENEN MÁS ES DE IZQUIERDAS”.

J.M.Llamas