EN LAS MANOS DE LA SANTA MADRE

EN LAS MANOS DE LA SANTA MADRE

“El cristianismo no es un humanismo”, es el título de un libro que en su día escribió José María González Ruiz, cuando era canónigo de la catedral de Málaga. Expuso en el mismo, a lo largo de más de doscientas páginas y por medio de los argumentos más enrevesados, lo que llaman teología de alto nivel, la relación de la Iglesia con el mundo de la época, trasluciendo así, a su entender, el carácter no humano de la religión cristiana.

La publicación que sin duda tendrá mucho interés para los creyentes muy ilustrados en la disciplina de interpretar los mensajes divinos, tiene un título que por si mismo desacredita muchos comportamientos hipócrita de la Santa Madre en esas labores que llama humanitarias, porque realmente su doctrina y su quehacer nada tienen de humanos sino todo lo contrario y para ello no hay que leer el texto del que fue canónigo de la catedral Málaga, basta con echar un vistazo a la historia de nuestro país y al papel que desempeñó en la misma y durante siglos la Santa Madre, que sometía los cuerpos de sus fieles a las torturas más sanguinarias y despiadadas, y las formas de ejecución más crueles para salvar ese ente extraño que llaman alma. Aunque también es cierto que con otros mensajes más a la altura de los fieles de base, que llaman palabra de dios, pueden decir que en algunos aspectos el cristianismo si es humanitarismo, simplemente porque así lo deciden las jerarquías como un quehacer secundario de la institución.

La última decisión del Ministro de Justicia; Alberto Ruiz-Gallardón el político que durante décadas y mientras arruinaba a la Comunidad Autónoma de Madrid y a la Capital del Reino pretendían hacerlo pasar por la cara progresista del PP; en relación a las modificaciones de las leyes que regulan la interrupción voluntario del embarazo, el aborto, es simplemente una manifestación de la doctrina inhumana de la Iglesia Católica, inspiradora fundamental de la política de la derecha de este país que se encarna en el partido conservador.

El Partido Popular puede argumentar que el anuncio hecho por el señor ministro es simplemente el cumplimiento del programa electoral del partido del gobierno, por lo que el señor Ruiz-Gallardón se limita a hacer lo que lo que recogió su partido entre las promesas que hizo a los votantes en las últimas elecciones, que le dieron mayoría absoluta en las urnas. Nadie lo puede negar, aunque de ser así sería lo único con lo que cumpliría el Partido Popular de las muchas promesas hechas a sus electores.

Tal decisión, dada a conocer en momentos de máxima tensión social a causa de la crisis, de los incumplimientos de los políticos que gobiernan y de la ruina social que generan, puede ser una cortina de humo para ocultar el desastre de su gestión en los demás asuntos que llevan el camino idóneo para situarnos en el periodo anterior a la Constitución del 78.

La reforma que anuncia el señor ministro, en relación al supuesto que permite a la mujer  interrumpir voluntariamente su embarazo cuando el feto tenga malformaciones, encierra el eterno trasfondo autoritario que está siempre presente en todo lo que hace el partido conservador, porque solo concibe los derechos de los ciudadanos como una dejación de autoridad y lo mismo que la Santa Madre, solo saben mandar e imponer ideas y conductas.

El supuesto que van a modificar equivale, en la mentalidad de los jerarcas de la Santa Madre y de la derecha política, a que las mujeres tengan que abortar por fuerza cuando se encuentre en tal situación, lo que es extensible a cualquier otra disposición que genere derechos para los ciudadanos porque no pueden entender el hecho de la libre elección, de la decisión personal, de la libertad, de los derechos individuales. Estos personajes son así y no pueden remediarlo.

El señor ministro está decidido a que más de tres mil seres, con grandes problemas de sobrevivencia y dependientes de por vida, se incorporen por mandato legal cada año a una existencia de sufrimiento personal que se extenderá a las personas de su entorno. Lo que ocurre justamente cuando el mismo gobierno del que forma parte el señor Ruiz-Gallardón elimina recursos para ayudar a los dependientes, recorta todo tipo de prestaciones sociales y promete que el asunto ira a más.

El señor ministro sabe que no se pueden recortar derechos adquiridos porque la sociedad se niega a aceptarlo. Las mujeres que le diagnostiquen que el embrión que albergan nacerá con malformaciones, que condenará a madre e hijo al sufrimiento, ejercerá libremente su derecho a interrumpir su embarazo y si decide hacerlo y no lo puede llevar a cabo en su país irá a otro, donde pueda sentirse libre para ejercer su derecho de evitar originar dolor y sufrimiento, país donde probablemente gobierne un partido de derechas. Si no tiene recursos para viajar lo hará clandestinamente con los riesgos que al hacerlo así arrastre, pero si decide hacerlo lo hará por encima de lo dispuesto por el señor ministro a dictado de la Santa Madre y es posible que alguna de esas madre termine en prisión por abortar, al mismo tiempo que el gobierno indulta a sus ediles corruptos condenados por los tribunales a años de prisión.

La preocupación que tal decisión del gobierno popular ha generado en las mujeres que desean ser madres de un hijo sano es evidente y a partir de ahora tendrán de albergar una nueva preocupación, porque atendiendo al mensaje lanzado tantas veces desde los pulpitos: “quién evita la ocasión evita el pecado”, está dentro de lo posible que por mandato legal la sanidad pública de este país deje de hacer los reconocimientos necesario para diagnosticar que un feto tiene malformaciones.

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